Viernes, 13 de mayo de 2011
Nota de la CLXXIV reuni?n de la Permanente CEE
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"El aborto con p?ldora tambi?n es un crimen"
14/05/2009

La pr?ctica del aborto voluntario es, como dice el Concilio Vaticano II, un ?crimen abominable?1. Algunos, en cambio, han llegado hoy a pensar que abortar es un derecho. Es muy preocupante esta confusi?n del bien y el mal. Todos somos pecadores y hemos de acogernos a la misericordia de Dios. Pero es particularmente grave que no sepamos distinguir entre lo que nos hace virtuosos y lo que nos hace injustos.

La Iglesia no quiere dejar de alzar su voz para desenmascarar el mal y para defender los verdaderos derechos del hombre, en particular el derecho a la vida. No decimos hoy nada sustancialmente nuevo sobre el aborto. Recordamos la doctrina de siempre aplic?ndola a ciertos f?rmacos abortivos que podr?an camuflar todav?a m?s la tragedia moral del aborto.


I. UNA PROPOSICI?N CONTRA LA VIDA

1. La Comisi?n de Sanidad del Congreso de los Diputados aprob? por unanimidad, el 26 de noviembre de 1997 una Proposici?n no de Ley que insta al Gobierno a facilitar en determinadas condiciones la utilizaci?n del f?rmaco RU-486. Con el debido respeto a nuestros representantes pol?ticos, tenemos la obligaci?n de denunciar esta decisi?n. Resulta incomprensible que una Comisi?n de Sanidad haga propuestas gravemente lesivas de la vida humana. La p?ldora RU-486 no se utiliza para curar ninguna enfermedad. Su finalidad es eliminar vidas humanas inocentes en las primeras semanas de su existencia. Es un f?rmaco abortivo.

2. Esperamos, pues, que el Gobierno no tome ninguna medida que contribuya todav?a m?s al deterioro del aprecio y respeto a la vida humana que ya padece nuestra sociedad. Regular el uso de la RU-486 ser?a dar otro paso en la abdicaci?n de la grav?sima obligaci?n que incumbe al Estado de proteger el derecho fundamental a la vida frente a quienes violan la ley natural y divina que proh?be matar. Hay que recordar que ?los gobernantes tienen como deber principal [...] mantener eficazmente la integridad de los derechos de todos y restablecerla en caso de haber sido violada?2.


II. EL ABORTO QU?MICO ES TAN INMORAL COMO EL QUIR?RGICO

3. En todo caso, queremos recordar que el recurso a un f?rmaco abortivo, como la p?ldora RU-486, es tan inmoral como el recurso al aborto por medios quir?rgicos. Cambia el modo en el que se ejecuta la acci?n, pero el objeto moral de la misma es, en ambos casos, id?ntico: la eliminaci?n de una vida humana inocente. El crimen no se perpetra con arma blanca, pero s? por medio de una qu?mica letal.


III. PROBLEMAS ?TICOS PROPIOS DE LA P?LDORA ABORTIVA

4. La p?ldora abortiva, aunque no est? exenta de riesgos, incluso graves, para la salud de la madre, permite que el aborto sea ejecutado de un modo menos traum?tico y m?s discreto. Es verdad que la RU-486 podr?a ahorrar ciertas incomodidades, pero en modo alguno evitar?a el mal moral del aborto. Al contrario, las circunstancias m?s favorables, que parecen facilitar las cosas, traen consigo nuevos problemas ?ticos que es necesario tener en cuenta.

5. Al resultar m?s sencillo el procedimiento, podr?a acentuarse la falsa impresi?n, por desgracia ya bastante difundida, de que el aborto es un ?asunto privado? que concierne en exclusiva a la madre y, s?lo muy secundariamente, a las personas y facultativos que la asistan. Pero no se debe olvidar que tambi?n el padre, la sociedad entera y, sobre todo, el ser humano v?ctima del aborto est?n implicados en ?ste. La p?ldora abortiva podr? camuflar el aborto, pero no despojarlo de su car?cter de crimen ni de las graves implicaciones sociales y p?blicas que todo crimen comporta.

6. Otro efecto negativo de este procedimiento abortivo m?s sencillo ser?a que los m?dicos y el personal sanitario se sintieran menos seguros de su obligaci?n moral de no cooperar a la realizaci?n de ning?n aborto. Hay que recordar que la objeci?n de conciencia seguir?a siendo aqu? tan necesaria como en el caso del aborto quir?rgico. Aunque la intervenci?n facultativa sea mucho menos visible e incluso llegue a reducirse a firmar una receta, seguir? trat?ndose de una cooperaci?n directa a este crimen, que podr?a hacer incurrir a quien la prestara en la pena de excomuni?n3.

7. Por lo que toca a las implicaciones legales, la regulaci?n del uso de f?rmacos abortivos ir?a, sin duda, acompa?ada de un fraude de ley a?n mayor del que ya se viene produciendo en la aplicaci?n de la legislaci?n sobre el aborto. La ejecuci?n m?s discreta y sencilla del aborto eliminar?a muchos de los controles objetivos que la pr?ctica quir?rgica del mismo lleva consigo. De este modo, no s?lo resultar? a?n m?s f?cil recurrir injustificadamente al tercer supuesto de despenalizaci?n sin llamar la atenci?n, sino que se tender? tambi?n a hacer caso omiso de todo supuesto legal.


IV. LLAMADOS DE NUEVO A ACOGER Y RESPETAR A LOS HIJOS

8. La utilizaci?n legal de p?ldoras abortivas supondr?a un grave paso adelante en la difusi?n de esa mentalidad aberrante que considera un logro higi?nico y pol?tico el llamado ?derecho al aborto?, es decir, a disponer de un modo ?seguro? y voluntario de la vida de los hijos que todav?a no han nacido. Abre, por tanto, el paso a nuevos cr?menes y a una contaminaci?n mayor de nuestro modo de vida por la ?cultura abortista?4. Llamamos de nuevo a los cat?licos y a todos los amantes del ser humano y de la vida a oponerse sin vacilar a esta cultura mort?fera.

9. La actual legislaci?n sobre el aborto es injusta porque deja sin la tutela necesaria la vida de los no nacidos. Si, como algunos grupos pol?ticos pretenden, se llegara a incluir entre los supuestos de despenalizaci?n el llamado cuarto supuesto, el Estado renunciar?a pr?cticamente por completo a su obligaci?n de tutelar la vida de los ni?os no nacidos. La inmoralidad a?n m?s radical de esa legislaci?n ser?a evidente. Cuando en 1994 se intentaba tambi?n introducir ese cuarto supuesto, advert?amos adem?s de la posible inconstitucionalidad de esa legislaci?n. Recomendamos la lectura de aquella Declaraci?n que ha vuelto de nuevo a ser de triste actualidad5.

10. ?Nuestro rechazo p?blico no va contra las mujeres tentadas de abortar ante las dificultades reales de su vida o movidas por un ambiente cada vez m?s insensible a lo que el aborto es en realidad?6. Sin restar nada a la grav?sima injusticia del aborto, la Iglesia comprende a las que ya han recurrido a ?l, pues ?no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisi?n dolorosa e incluso dram?tica?7. Pero tenemos que denunciar el crimen y, en particular, a quienes lo favorecen por medio de medidas legislativas o administrativas que dejan desprotegida la vida de los inocentes e inducen a los ciudadanos a pensar que el aborto no est? tan mal o incluso que es un derecho. La injusta legislaci?n actual debe ser modificada, pero no para hacerla a?n m?s injusta, sino protectora de derechos fundamentales que hoy se est?n violando impunemente.

11. Hay que proporcionar a las madres tentadas de abortar los apoyos necesarios para que eviten una acci?n tan grave contra sus hijos que, adem?s, no va a dejar de causarles a ellas graves problemas y traumas. El uso de p?ldoras abortivas ser?a un camino equivocado. Las hundir?a m?s en la miseria moral del aborto. Hay que ayudarlas a acoger a sus hijos, no a eliminarlos. Hay que ayudarlas a criarlos y educarlos cuando tengan dificultades econ?micas o de otro tipo. Y hay que facilitarles dar a sus hijos en adopci?n cuando lo deseen. Son miles las familias espa?olas dispuestas a acogerlos con cari?o y dedicaci?n, deseo entorpecido no pocas veces por procedimientos legales demasiado complejos que hay que agilizar.

12. Estamos convencidos de que la aceptaci?n social del aborto es uno de los mayores signos de inhumanidad y de decadencia moral de nuestra sociedad. Por eso hemos hablado en diversas ocasiones en contra de este fen?meno tan preocupante8.

No porque tengamos algo contra la verdadera libertad, sino porque estamos contra la injusticia, contra la ?ley del m?s fuerte?, y a favor de la vida de los hombres, que es la gloria de Dios. Quebrantar el mandato divino: ?no matar?s? (?x 20,13) y contravenir la ley natural que nos pide respetar la vida humana no es en realidad actuar con libertad, sino con un grav?simo despotismo sobre los hermanos que esclaviza a quienes as? act?an.



18 de junio de 1998


NOTAS

1
CONC. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes [GS] 51.
2
JUAN XXIII, Carta enc. Pacem in terris [PT] 62. Cf. CEE, ?Moral y sociedad democr?tica?, BOCEE
13 (1996) 50, 88-97. All? se dice que ?el que una ley haya sido establecida por mayor?a o incluso
por consenso, no basta para legitimarla. La Iglesia ha defendido siempre que la autoridad
necesaria para legislar y gobernar procede m?s bien de su ejercicio seg?n la recta raz?n? (27).
3
?Quien procura el aborto, si ?ste se produce, incurre en excomuni?n latae sententiae? (Codex
Iuris Canonici [CIC] 1398).
4
JUAN PABLO II, Carta enc. Evangelium vitae [EV] 13.
5
PERMANENTE, ?Declaraci?n sobre la proyectada nueva ?Ley del aborto? (22-IX-1994)?, en BOCEE
11 (1994) 24, 159-161.
6
Declaraci?n citada en la nota anterior, n. 3.
7
EV 99.
8
Adem?s de la declaraci?n ya citada de la Comisi?n Permanente, cf. CEE, ?Actitudes morales
cristianas ante la despenalizaci?n del aborto (28-VI-1985)?, BOCEE 2 (1985) 7,137-142; COMISI?N
EPISCOPAL PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Fe y moral. Documentos publicados de 1974 a 1993 (Edice,
Madrid 1993) 7-13; COMIT? EPISCOPAL PARA LA DEFENSA DE LA VIDA, ?El aborto. 100 cuestiones y
respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los cat?licos (25-III-1991)?, BOCEE
8 (1991) 99-118.

Publicado por mario.web @ 0:30
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