Viernes, 13 de mayo de 2011
La libertad es una forma vac?a en s? misma que ?nicamente puede ser eficaz, viva y valiosa con una intensificaci?n de los otros contenidos vitales"159. En la limitaci?n o determinaci?n esencial tenemos una directiva de qu? es lo que, de positivo, se pude
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Dinero y desvinculaci?n
Dinero y desvinculaci?n


La libertad negativa destaca la esencia de la libertad positiva; el absoluto "dinero" como siervo de ambos extremos
Es evidente que Simmel, una vez asentada su teor?a cultural general, ya no tiene que decir nada radicalmente nuevo sino que intenta enfocar la "eficiencia del dinero" en cada cap?tulo bajo un ?ngulo distinto.

Vimos anteriormente que bajo la aparencia de una "esperanza" en un "individualismo cualitativo" se intuye una profunda desesperaci?n aun cuando quiz? por ?l no admitida puesto que mantiene f?rreamente su postulado sociol?gico: la neutralidad valorativa158. El fruto de sus an?lisis monetarios, de todos modos, es una mejor comprensi?n del enorme potencial de desgarramiento y de descomposici?n de lo m?s ?ntimo de la vida humana por la din?mica cultural simbolizada en el dinero.

Si en el cap?tulo sobre la libertad individual se destac? el aspecto de la objetivaci?n de las obligaciones como esencial para la ?libertad individual? ahora se apunta directamente a la "falta de ra?ces de la personalidad" por un fen?meno paralelo pero inverso: la objetivaci?n de los derechos. No s?lo se entrega pura objetividad (dinero) sino tampoco se recibe otra cosa que objetividad. Aqu? se sufre una p?rdida cualitativa, se nota desfavorablemente la diferencia valorativa entre prestaci?n personal y lo que ha llegado a contar como su equivalente: el dinero.

Destaca, por lo tanto, la ambivalencia del dinero: el dinero es forma; el proceso cultural es una silenciosa evoluci?n ascendente de formas sociales que por su propia naturaleza formal se prestan a concretizaciones cualesquiera. As? que, "seg?n su punto de arranque y su contenido, la prestaci?n del dinero se nos aparece como representante de la libertad o de la opresi?n absolutas".

Tambi?n subraya la ?ntima relaci?n entre econom?a monetaria, despotismo pol?tico y libertinaje moral afirmando que "el despotismo pol?tico de todas las ?pocas... ha encontrado siempre su complemento en la generalizaci?n de un libertinismo privado vicioso. La reclamaci?n de prestaciones en dinero une estos dos puntos de vista del modo m?s adecuado: la libertad que aqu?lla permite en el aspecto privado no oculta en absoluto la desposesi?n en el aspecto pol?tico que tan a menudo la acompa?a".

Esta ambivalencia, sin embargo, nos abre igualmente el horizonte hacia la comprensi?n positiva de lo que es la libertad. Cuando, en el dinero, tanto nuestros derechos como nuestras obligaciones hacia los dem?s son abstractas, entonces, frente a la negatividad de ambos, vuelve a dibujarse el sentido positivo de la libertad constituida por unos derechos y obligaciones concretos: "lo impagable, lo que da su valor a la libertad: el objeto fiel de su actividad personal. Donde es eficaz el sentido puramente negativo de la libertad, aparece como una imperfecci?n y una degradaci?n.

La libertad es una forma vac?a en s? misma que ?nicamente puede ser eficaz, viva y valiosa con una intensificaci?n de los otros contenidos vitales"159. En la limitaci?n o determinaci?n esencial tenemos una directiva de qu? es lo que, de positivo, se pude hacer con la libertad. La pura libertad le resulta algo completamente vac?o e insoportable.

El dinero, es el m?ximo simbolo de aquella ?libertad negativa?. Los hombres modernos "han entregado la parte positiva de su Yo a cambio de dinero que, a su vez, no les proporciona nada similar. Debido a que la libertad que da el dinero es, solamente, una libertad potencial, formal y negativa, su intercambio por contenidos vitales positivos160 implica la venta de los valores de la personalidad". Lo tr?gico, sin embargo, que el car?cter eminentemente m?vil de la sociedad capitalista predispone a que los procesos de liberaci?n encuentren su t?rmino psicol?gico en la posesi?n del dinero, "se mantienen en la situaci?n de falta de ra?ces, sin echar otras nuevas. En un tr?fico monetario muy acelerado, aquellas propiedades ya no se pueden considerar bajo la categor?a de los contenidos vitales definitivos, con lo que tampoco se produce, en principio, la vinculaci?n, imbricaci?n y entrega que imponen a la personalidad l?mites inequivocadamente determinados, pero que tambi?n le dan sentido y contenido".

Estudiando a Simmel, en tanto que int?rprete sociol?gico de Nietzsche, no deber?a haber sido dif?cil hacer de profeta de rasgos caracter?sticos de la "cultura posmoderna". ?n este sentido ser?a el cr?tico posmoderno avant-lalettre, en la medida anticipa el nihilismo de la posmodernidad, que es dogmatismo arbitrario, o sea, diab?lico. El hombre posmoderno es el que cae en la cuenta de la tristeza de su libertad. Es triste porque desconoce la constituci?n teoteleol?gica de su libertad, que es y se siente como un bien en la medida en que es determinaci?n activa hacia el bien ?ltimo: Dios mismo.

Dir?amos que de un unilateralismo (el de la minusvaloraci?n o instrumentalizaci?n de la cosas) se cae en el opuesto (el de la ciega sobrevaloraci?n o equivoca teleologizaci?n de las cosas mismas). Mientras que al hombre "moderno" se le escapa el sentido por quedarse enredado en lo cuantitativo-medial, al hombre "posmoderno" le caracteriza la busqueda "fren?tica" de calidad y sentido; esto, o en un sentido "particularista" o "totalitarista". El primero intenta encontrar un sentido por medio de la profundizaci?n en la cosa ("individualismo cualitativo"); el segundo por medio "de la creaci?n de una conexi?n, o a trav?s de la liberaci?n de su atomizaci?n". A esto se refiere tambi?n Daniel Bell cuando describe la "vuelta" a la religiosidad por parte del hombre posmoderno, sin pretensiones de investigar expl?citamente, sin embargo, el que se est? corriendo el peligro de caer de una idolatr?a en otra: La primera es la concepci?n pseudoreligiosa, id?latra del hombre; la segunda es una concepci?n religiosa-panteista, igualmente id?latra, que minusvalora al ser humano divinizando la "naturaleza". Aqu? tenemos uno de los frutos de las "contradicciones culturales del capitalismo". Al conspicuo Simmel acaso le falta la perspicacia para advertir que detr?s de la novedad de la actitud posmoderna se esconde la "serpiente antigua", porque es patente la continuidad entre ambas cosmovisiones, la moderna y la posmoderna, a pesar de su aparente cambio de rumbo: del mecanicismo al vitalismo.

Las limitaciones del contractualismo: Si bien, mas all? de los aciertos anal?ticos, no perdemos de vista las limitaciones inherentes a los an?lisis simmelianos, un gran acierto indudablemente es que se haya dado cuenta de que no es viable de ninguna manera el proyecto moderno que consiste en reducir "valor" a "precio", es decir, de poner ambos como equivalentes: "La econom?a monetaria trata de confundirnos en un asunto fundamental: que su valor en dinero no puede sustituir de modo absoluto en las cosas lo que con ellas mismas poseemos, es decir, que las cosas tienen facetas que no se pueden expresar en dinero". Las relaciones humanas no se dejan reducir a contractuales: "Siempre se da una relaci?n de deber de la totalidad de las personalidades que quiz? sea rec?proca, pero que, en principio, tambi?n esquiva la compensaci?n a trav?s de la reciprocidad".

Una vez m?s Simmel se encierra en su dial?ctica afirmando que la misma incompatibilidad ?ltima entre valor y precio, entre persona y cosa, entre tener y ser, que se traduce en "un relajamiento y una p?rdida de sustancia de la vida individual", contribuye, por el contrario, al enaltecimiento de lo individual. Se acepta, como transcripci?n dial?ctica del ?todo-para-bien? cristiano, la ?negatividad? con vistas a su +superaci?n?. El reduccionismo de valor a precio "puede ser, por un lado, causa de infinitas injusticias y situaciones tr?gicas, pero, por otro, con ?l surge la conciencia de lo personal, el orgullo del contenido individual de la vida, que se sabe incomparable con cualquier valor meramente cuantitativo". La despersonalizaci?n destaca, por lo tanto, el valor de lo ?ntimamente personal, aun cuando en Simmel ello tenga un car?cter enigm?tico-formal, como se?alamos tambi?n anteriormente. Evidentemente, el dinero presta sus servicios a ambos opuestos, "aparece, al mismo tiempo, como lo absoluto que circunscribe e implica a todo lo relativo con sus contradicciones", puesto que le falta el ?caracter? para resistirse. Su poder es su falta de caracter.


Publicado por mario.web @ 0:35
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