Viernes, 13 de mayo de 2011
Intervenci?n de monse?or Tomasi ante el Consejo Econ?mico y Social
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La Santa Sede pide un modelo de desarrollo centrado en la persona
La Santa Sede pide un modelo de desarrollo centrado en la persona
GINEBRA, martes 14 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuaci?n la intervenci?n del arzobispo Silvano Tomasi, representante de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, en la reuni?n de alto nivel del Consejo Econ?mico y Social (ECOSOC) celebrada en Ginebra el pasado 9 de julio.



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Se?ora presidenta:
1. La comunidad internacional est? luchando por encontrar soluciones a la crisis econ?mica y financiera que la codicia y la falta de responsabilidad ?tica han provocado. Mientras los analistas debaten sobre las causas de la crisis, las consecuencias sociales de la nueva pobreza, la p?rdida de puestos de trabajo, la malnutrici?n y el hundimiento del desarrollo, todos ello afecta a los grupos m?s vulnerables de la poblaci?n y por lo tanto, requiere respuestas r?pidas y eficaces. La Delegaci?n de la Santa Sede aprecia el hecho de que el foco de atenci?n, en este encuentro de alto nivel, se dirija muy oportunamente a las "Tendencias nacionales y globales actuales y su impacto en el desarrollo social, incluida la salud p?blica". La crisis econ?mica mundial contin?a sin superarse. Y viene exacerbada por la emergencia de un hasta ahora desconocido virus de la gripe, A-H1N1, actualmente reconocida de proporciones pand?micas con un impacto futuro que no puede preverse con mucha certeza, y por la crisis de la seguridad alimentaria mundial, que pone en peligro la vida de millones de personas, especialmente a los m?s pobres del mundo, muchos de los cuales ya sufren de malnutrici?n aguda y cr?nica. Estos ejemplos muestran una vez m?s el v?nculo entre la pobreza y la salud y su desproporcionado peso sobre los pa?ses en desarrollo e incluso para los pobres en los pa?ses desarrollados. Frente a tales desaf?os globales urgentes, el futuro est? hipotecado de tal forma que los j?venes corren el riesgo de heredar un sistema econ?mico severamente comprometido, una sociedad sin cohesi?n, y un planeta da?ado en su sostenibilidad como hogar para toda la familia humana.

2. La Delegaci?n de la Santa Sede observa con profunda preocupaci?n las predicciones del Banco Mundial de que, durante 2009, entre 53 y 65 millones de personas m?s de las previstas se ver?n atrapadas en la pobreza extrema, y que el n?mero de personas cr?nicamente hambrientas superar? los mil millones, 800 millones de los cuales viven en zonas rurales, ?reas donde la atenci?n sanitaria es m?s d?bil y donde las iniciativas innovadoras de atenci?n de salud son urgentes. Podemos concluir razonablemente que un n?mero significativo de los extremadamente pobres y hambrientos ser?n las personas con m?s riesgo de contraer ambas, las enfermedades transmisibles y cr?nicas, y las enfermedades no transmisibles.

Adem?s, si tienen que hacer frente a los recortes de la ayuda internacional o si existe un mayor n?mero de personas en busca de atenci?n, los ya de por s? fr?giles sistemas de salud p?blica en los pa?ses en v?as de desarrollo no ser?n capaces de responder adecuadamente a las necesidades de salud de sus ciudadanos m?s vulnerables. Al abordar este problema, incluso m?s que una expresi?n de solidaridad, es una cuesti?n de justicia el superar la tentaci?n de reducir los servicios p?blicos para obtener un beneficio a corto plazo contra los costes humanos a largo plazo. En la misma l?nea, la ayuda para el desarrollo debe ser mantenida e incluso aumentada como un factor decisivo para la renovaci?n de la econom?a y para conducirnos fuera de la crisis.

Se?ora presidenta:
3. Otro obst?culo clave para el logro de los objetivos internacionalmente marcados en cuanto a salud p?blica lo constituyen las desigualdades que existen entre ambos pa?ses y dentro de los pa?ses, y entre grupos raciales y ?tnicos. Tr?gicamente, las mujeres siguen en muchas regiones recibiendo una atenci?n sanitaria de peor calidad. Esta situaci?n es bien conocida por las personas e instituciones que trabajan sobre el terreno. La Iglesia cat?lica patrocina 5.378 hospitales, 18.088 dispensarios de salud, 15.448 hogares para ancianos y discapacitados, y otros programas de atenci?n de salud en todo el mundo, pero especialmente en las zonas m?s aisladas y marginadas y entre personas que rara vez tienen acceso a los servicios sanitarios en los planes de salud gubernamentales a nivel nacional, provincial o de distrito. En este sentido, se presta especial atenci?n a ?frica, donde la Iglesia cat?lica se ha comprometido a seguir al lado de los m?s pobres en este continente con el fin de defender la dignidad inherente a todas las personas.

4. Hay un reconocimiento cada vez mayor de que una pluralidad de actores, en el respeto del principio de subsidiariedad, contribuye a la aplicaci?n del derecho humano a la atenci?n primaria de salud. Entre las organizaciones de la sociedad civil que aseguran la atenci?n de la salud dentro de distintos sistemas nacionales, los programas patrocinados por la Iglesia cat?lica y otras organizaciones religiosas destacan como apuestas clave. Los funcionarios de la OMS han reconocido que esas organizaciones "proporcionan una parte sustancial de la atenci?n en los pa?ses en desarrollo, a menudo llegando a las poblaciones vulnerables que viven en condiciones adversas" (Kevin DeCock: "Las organizaciones confesionales desempe?an un papel importante en el tratamiento del VIH/Sida en el ?frica Subsahariana", seg?n aparece en el comunicado de prensa de la Organizaci?n Mundial de la Salud, 9 de febrero de 2007, Washington). Sin embargo, a pesar de su excelente y documentado ?xito en el ?mbito de la prestaci?n de cuidados a enfermos de Sida y en atenci?n primaria de salud, las organizaciones religiosas no reciben una parte equitativa en los recursos destinados a apoyar a nivel mundial, nacional y local, iniciativas de salud.

5. El mero seguimiento cuantitativo de los flujos de ayuda y la multiplicaci?n de iniciativas de salud global, por s? solas pueden no ser suficiente para asegurar la "Salud para Todos". El acceso a la atenci?n primaria de la salud y a medicamentos b?sicos asequibles es vital para mejorar la salud mundial y para fomentar una respuesta globalizada compartida a las necesidades b?sicas de todos. En un mundo cada vez m?s interdependiente, tampoco la enfermedad y los virus tienen fronteras, y por lo tanto, una mayor cooperaci?n mundial no s?lo se convierte en una necesidad pr?ctica, sino lo que es m?s importante, un imperativo ?tico de la solidaridad. Sin embargo, debemos ser guiados por la mejor tradici?n sanitaria que respeta y promueve el derecho a la vida desde la concepci?n hasta la muerte natural para todos, independientemente de raza, discapacidad, nacionalidad, religi?n, sexo y situaci?n socioecon?mica. El fracaso en colocar la promoci?n de la vida humana en el centro de las decisiones m?dicas se traduce en una sociedad en la que el derecho absoluto de una persona a la atenci?n b?sica de salud y la vida se ver?an limitados por la capacidad econ?mica, por la percepci?n de la calidad de vida y otras decisiones subjetivas que sacrifican la vida y la salud a cambio de ventajas sociales, econ?micas y pol?ticas a corto plazo.

5. En conclusi?n, se?ora presidenta, la Delegaci?n de la Santa Sede desea llamar la atenci?n sobre la necesidad de algo m?s que soluciones financieras a los desaf?os planteados por la crisis econ?mica a los esfuerzos mundiales destinados a asegurar el acceso universal a la atenci?n sanitaria. En su nueva enc?clica el Papa Benedicto XVI afirma: "La actividad econ?mica no puede resolver todos los problemas sociales ampliando sin m?s la l?gica mercantil. Debe estar ordenada a la consecuci?n del bien com?n, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad pol?tica" ("Caritas in veritate", n. 36).

Es necesario un enfoque ?tico al desarrollo, lo que implica un nuevo modelo de desarrollo global centrado en la persona humana, m?s que en el beneficio, y que incluya las necesidades y aspiraciones de toda la familia humana.

Publicado por mario.web @ 1:16
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