Viernes, 13 de mayo de 2011
Fernando S?nchez Argomedo nos ofrece un art?culo sobre el liderazgo y los modos de ejecuci?n para convertirlo en un acto trascendente.
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Ejercer un liderazgo trascendente
Ejercer un liderazgo trascendente
Es muy com?n escuchar en esta ?poca del a?o que en las empresas, en las asociaciones, en los grupos de acci?n se hable de la ?planeaci?n estrat?gica? la cual est? rodeada de n?meros, premisas, sue?os, planes que se concretan en un maravilloso documento que a final de cuentas servir? para ?guiar? las acciones de la instituci?n para ser ?la empresa l?der en el ramo? al t?rmino del siguiente a?o

Sin embargo, la mayor?a de esos planes se quedan en eso, en planes, pues el l?der no es capaz de dar un paso trascendente: la ejecuci?n que a su vez tiene un ingrediente fundamental para poder llevarse a cabo: la voluntad de hacerlo cueste lo que cueste ? Pero vamos por pasos.

Conociendo la realidad

Ante una circunstancia bien clara y definida del grupo que dirige, el l?der debe tener la capacidad de desprenderse de la subjetividad que le puede hacer fracasar en la definici?n de su estrategia al no ?ver objetivamente? las circunstancias y las personas a las que dirige. Carlos Llano habla claramente al decirnos que el criterio para discernir la verdad es la evidencia. Por ello para el l?der los resultados, los indicadores, la relaci?n con los clientes, proveedores y el personal son fundamentales, pues le dan la sensibilidad y los elementos para poder diagnosticar de forma adecuada. Ello le llevar? a poder dar los pasos adecuados para afrontar cualquier situaci?n.

El l?der que realmente busca transformar la realidad que vive, debe por tanto conocer al hombre para perfeccionarlo y luego al mundo para transformarlo. Debe darse el tiempo de tener contacto personal con todos aquellos que forman parte de su equipo para junto con ellos poder dar los pasos necesarios para dirigir adecuadamente a cada uno hacia el fin com?n que persiguen.

De esta manera, la definici?n de planes y estrategias estar? fundamentado en la realidad objetiva, en las personas que colaboran en dicha labor para juntos conseguir un fin com?n que es el mejoramiento de la instituci?n. Pero planear e identificar las ?reas de oportunidad y el camino a seguir no basta.

Aterrizando los planes

Es com?n encontrar fajos de papel con planes realizados, con metas identificadas y con estrategias definidas, pero que al cabo de las semanas y los meses se empolvan y es revisado solo a final de a?o para ver si se cumplieron las metas. El resultado es evidentemente triste.

?Qu? es entonces lo que permite al l?der aterrizar todo eso que ha identificado en la realidad como una oportunidad y lo ha reflejado en un plan de acci?n? La respuesta es simple y a la vez compleja: la voluntad de hacerlo.

La voluntad es una facultad del ser humano que pone en pr?ctica aquello que ya conoci? la inteligencia y que tiende al bien universal a largo plazo. La voluntad, nos dice Carlos Llano, es causa de si misma, por lo que educarla significa mantener una reflexibilidad expresa por la que queremos querer, queremos hacer, queremos cumplir. Para ello hay que crear el ambiente adecuado que nos permita lograr aquello que ?queremos?

El l?der debe querer FUERTEMENTE aquella meta que se ha propuesto, debe persuadirse a si mismo de la trascendencia de eso que quiere alcanzar para poner los medios para lograrlo.

El liderazgo con voluntad f?rrea a su vez cobra especial relevancia ante aquellos que siguen al l?der, cuando este asume plenamente las consecuencias de sus actos, de sus decisiones, de las razones de ellos, de cumplir con sus objetivos. Esto motiva a quienes le siguen y a su vez retroalimenta y automotiva al l?der cre?ndose un c?rculo virtuoso al interior de la persona (la inteligencia aconseja, la reflexi?n volitiva acepta lo que el entendimiento le presenta y se obtiene el resultado que lleva a la reflexi?n de nuevo) y al interior del equipo de trabajo que ve en la decisi?n aterrizada de forma permanente y constante a trav?s de la voluntad, un modelo de acci?n y una filosof?a a seguir.

El liderazgo humilde da resultados

Carlos Llano realiz? un estudio a 1,500 directores. El resultado indica que estos lideres le dan prioridad a los aspectos intelectuales m?s que a los volitivos y un exiguo valor a la humildad, que es fundamental para llevar a cabo con acierto la primera actividad directiva: ?el diagn?stico?. Esta es la causa por la cual muchas de las estrategias no funcionan. Al faltar la humildad, el diagn?stico es erroneo, y al no tener claro el papel de la voluntad, las decisiones no se realizan y las metas no se alcanzan.

Por ello hay que entender que un aut?ntico l?der que sea realmente efectivo debe entender su papel de liderazgo desarrollando virtudes fundamentales para el correcto ejercicio del mismo: la prudencia para poder prever hacia delante y hacia atr?s las consecuencias, las razones, las premisas de aquello que va a hacer; la humildad para saber leer la realidad con objetividad escuchando consejo hasta de aquellos que considera poco informados e incapaces; la constancia para no rendirse, para no cansarse, para acometer aunque todo vaya en contra; la confianza en los dem?s para darles espacio de acci?n y de decisi?n; la audacia para encontrar soluciones alternas a aquellas habituales que ya no funcionan; la fortaleza para estar contra viento y marea firme como un roble, siendo referencia de aquellos a quienes dirige. Pero sobre todo un l?der debe ejercitar la virtud de la amistad, para ver en cada uno de sus colaboradores una persona a la cual conocer para dirigir en el camino del perfeccionamiento personal y laboral.

Adquirir estas virtudes requiere de conocerlas y con la voluntad propia y de la ayuda externa decidirse a adquirirlas para ser un mejor l?der.

Publicado por mario.web @ 1:17
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