Viernes, 13 de mayo de 2011
La fuerza m?s poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo a una y a otra como un don de Dios
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El humanismo cristiano
El humanismo cristiano
Mi?rcoles, 22 de julio de 2009

El papa Benedicto XVI afirma como conclusi?n de su enc?clica, Caritas in veritate: ?la fuerza m?s poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios?. Con esta frase, el Papa sintetiza y resume toda su enc?clica de un gran contenido social, econ?mico, pol?tico, laboral y religioso dando respuestas al desarrollo y progreso humano actual.


Ante ello, nos preguntamos ? qu? es y en qu? consiste el humanismo cristiano? . El humanismo, en general, es una doctrina y una actitud cultural, de origen grecolatino y renacentista, que revindica la dignidad, los derechos, las libertades, el desarrollo y el progreso de los seres humanos en este mundo. Es ateo o agn?stico si excluye a Dios, y es religioso si incluye a Dios reconociendo e experimentado su existencia.
Ahora bien, dentro de humanismo religioso, el humanismo cristiano cree en la providencia de Dios Padre, espera la salvaci?n del mundo por medio de su Hijo unig?nito, Jesucristo, y propugna la caridad en la verdad, es decir, el amor fraterno o fraternidad humana, como ley fundamental del Cristianismo, para el progreso y desarrollo integral del ser humano y de la humanidad, dando respuestas a los temas del hambre, miseria, pobreza, guerras, violencia, injusticia, desigualdad, analfabetismo y enfermedades end?micas que padece y sufre.
El papa Benedicto XVI inicia su enc?clica diciendo: ?La Caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del autentico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. Tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. La caridad es la v?a maestra de la doctrina social de la Iglesia, ella da verdadera sustancia a la relaci?n con Dios y con el pr?jimo. No s?lo es el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el peque?o grupo, sino tambien de las macro-relaciones, como son las relaciones sociales econ?micas y pol?ticas?.

Reconoce: ?La Iglesia no tiene soluciones t?cnicas que ofrecer y no pretende mezclarse con la pol?tica de los Estados?. Pero, dice que, como ense?a la enc?clica ?Populorum progressio? del papa Pablo VI: ?La Iglesia por medio la caridad cristiana como la fuerza principal, en todo su ser y obrar, tiende a promover el desarrollo integral del hombre en todas sus dimensiones y la de los pueblos subdesarrollados para que salgan del hambre, miseria, enfermedades end?micas y analfabetismo, participen en el proceso econ?mico internacional y se consoliden en reg?menes democr?ticos que aseguren la libertad y la paz, porque considera al desarrollo como una vocaci?n de la vida del hombre?.

A continuaci?n, Benedicto XVI expone el pensamiento y la acci?n del humanismo cristiano sobre el desarrollo integral del hombre y de los pueblos, vivificado en la caridad verdadera, es decir, en la fraternidad humana, reflexionando y concretando sus efectos beneficiosos y positivos en las siguientes cuestiones sociales, laborales, econ?micas, jur?dicas, pol?ticas y religiosas actuales:


El desarrollo humano


Sobre la cuesti?n del desarrollo del hombre y de los pueblos, pobres y ricos, ense?a: ?No basta progresar s?lo desde un punto de vista econ?mico y tecnol?gico. El desarrollo necesita ser ante todo aut?ntico e integral. El salir del atraso econ?mico, algo en s? mismo positivo, no soluciona nada la problem?tica compleja de la promoci?n del hombre, ni en los pa?ses protagonistas de estos adelantos, ni en los pa?ses econ?micamente ya desarrollados, ni en los que todav?a son pobres?.
Sigue: ?En nuestra ?poca, el Estado se encuentra con el deber afrontar las limitaciones que pone a su soberan?a el nuevo contexto modelo econ?mico-comercial y financiero internacional, caracterizado tambien por una creciente movilidad de capitales financieros y los medios de producci?n materiales e inmateriales. El mercado, al hacerse global, ha estimulado, sobre todo, en pa?ses ricos la b?squeda en ?reas en las que emplazar la producci?n a bajo coste con el fin de reducir los precios de muchos bienes, aumentar el poder adquisici?n y acelerar el ?ndice de crecimiento, centro en un mayor consumo en el mercado interior.

Contin?a: ?Consecuentemente, el mercado ha estimulado nuevas formas de competencia entre Estados con el fin de atraer nuevos centros productivos de empresas extranjeros, adoptando diversas medidas, como una fiscalidad favorable y la falta de reglamentaci?n del mundo del trabajo. Estos procesos han llevado a la reducci?n de la red de la seguridad social a cambio de la b?squeda de mayores ventajas en el mercado global con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradiciones del Estado social?.


La movilidad laboral


Sobre la movilidad laboral asociada a una desregulaci?n generalizada, manifiesta: ?Ha sido un fen?meno importante, no exento de aspectos positivos porque estimula la producci?n de nueva riqueza y el intercambio entre culturas diferentes, sin embargo, cuando las incertidumbres sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulaci?n se hace end?mica surgen formas de inestabilidad sicol?gica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido del matrimonio. Como consecuencia se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social Debemos tener en cuenta que la persona humana es principal capital, el autor, el centro y el fin de la vida econ?mica, social y empresarial?.


La inseguridad alimenticia


Sobre la inseguridad alimenticia en muchos pa?ses pobres, ense?a: ?Debe ser planteada en una perspectiva a largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agr?cola de los pa?ses m?s pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organizaci?n de los mercados, formaci?n y difusi?n de las t?cnicas agr?colas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-econ?micos para asegurar as? su sostenibilidad a largo plazo?, e implicando a las comunidades locales?


El derecho a la vida


Sobre el derecho a la vida, expresa: ?La situaci?n de la pobreza no solo provoca todav?a en muchas zonas un alto ?ndice de mortalidad infantil, sino que en muchas partes del mundo persisten pr?cticas de control demogr?fico por parte de los gobiernos que con frecuencia difunden la contraconcepci?n y llegan a imponer incluso el aborto; y porque en pa?ses econ?micamente desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida est?n muy extendidas y han condicionando ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista?, y aceptar la eutanasia como presiones de grupos nacionales e internacionales que revindican su reconocimiento jur?dico?.


La libertad religiosa


Sobre la negaci?n de la libertad religiosa, hoy d?a, muy estrechamente unida con el desarrollo, afirma que existe: ?Porque se mata frecuentemente en nombre sagrado de Dios. La violencia frena el desarrollo aut?ntico e impide la evoluci?n de los pueblos hacia un bienestar socio-econ?mico, como ocurre especialmente con el terrorismo de inspiraci?n fundamentalista, que causa dolor, devastaci?n y muerte, bloquea el di?logo y desv?a grandes recursos de su empleo pac?fico y civil?.


La indiferencia religiosa y el ateismo pr?ctico


Sobre la programaci?n de la indiferencia religiosa o del ateismo pr?ctico de muchos pa?ses, indica: ?contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustray?ndolos de bienes espirituales y humanos. Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habi?ndolo creado a su imagen, funda tambien su dignidad trascendente y alimenta el anhelo constitutivo de ser m?s. El ser humano no es un ?tomo perdido en el universo, sino una criatura de Dios, a quien El ha querido dar un alma inmortal. Cuando el Estado promueve, ense?a o incluso impone formas de ateismo pr?ctico priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral?.


La relaci?n entre el saber y la caridad


Sobre la relaci?n entre el saber y la caridad, expresa: ?La caridad no excluye el saber, m?s bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro?. Sin el saber, el hacer es ciego, y el saber es est?ril sin el amor. En efecto, el que est? animado de una verdadera caridad es ingenioso para descubrir las causas de la miseria para encontrar los medios de combatirla para vencerla con la intrepidez. Las exigencias del amor no contradicen las de la raz?n. El saber humano es insuficiente y las conclusiones de las ciencias no podr?n indicar por s? solas la v?a hacia el desarrollo integral del hombre?.


La moral y la investigaci?n cient?fica


Sobre la moral y la investigaci?n cient?fica, indica: ?Deben crecer juntas, y la caridad debe animarlas en un conjunto interdisciplinario arm?nico. Pablo VI vio con claridad que una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabidur?a, de reflexi?n, de pensamiento capaz elaborar una s?ntesis orientadora. La excesiva sectorizaci?n del saber y el cerrarse de las ciencias humanas a la metaf?sica, las dificultades del di?logo entre las ciencias y la teolog?a no solo da?an el desarrollo del saber, sino tambien el desarrollo de los pueblos. Es indispensable ampliar nuestro concepto de raz?n y de uso?.
Las nuevas soluciones econ?micas




Sobre las nuevas soluciones econ?micas, afirma: ?Han de buscarse, a la vez, en el respeto de las leyes propias y al a luz de visi?n integral del hombre que refleje los diversos aspectos de la persona humana, considerada por la mirada purificada de la caridad. La dignidad de la persona humana y las exigencias de la justicia, requieren, sobre todo hoy, que las opciones econ?micas no hagan aumentar de una manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades, y que se sigan buscando como prioridad el objetivo de acceso al trabajo por parte de todos o lo mantengan? Reducir el nivel de tutela de los derechos de los trabajadores y renunciar a mecanismos de redistribuci?n del cr?dito con el fin de que el pa?s adquiera mayor competitividad internacional, impiden consolidar un desarrollo duradero. Esto exige una nueva y m?s profunda reflexi?n sobre el sentido de la econom?a y de sus fines?, adem?s de una revisi?n con amplitud de miras del modelo de desarrollo, para corregir sus disfunciones y desviaciones?.


El progreso


Sobre el progreso sostiene: ?Sigue siendo un problema abierto, que se ha hecho m?s agudo y perentorio por la crisis econ?mica-financiera que se est? produciendo. La novedad principal ha sido el estallido de la interdependencia interplanetaria, ya com?nmente llamada globalizaci?n. Pablo VI ya lo hab?a previsto parcialmente, pero es sorprendente el alcance y la impetuosidad de su auge. Surgido en los pa?ses econ?micamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a todas las econom?as, Ha sido el motor principal para que regiones enteras superan el subdesarrollo, y de por s? una gran oportunidad. Sin embargo, sigla gu?a de la caridad en la verdad, este impulso planetario puede contribuir a crear riesgo d da?os hasta ahora desconocidos y nuevas divisiones en la familia humana?.


La realidad del pecado original


Sobre el pecado original, ense?a: ?A veces, el hombre moderno tiene la err?nea convicci?n de ser el ?nico autor de s? mismo, de su vida y de la sociedad. La sabidur?a d ela Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretaci?n de os fen?menos sociales y en la construcci?n de la sociedad. Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educaci?n, de la pol?tica, de la acci?n social y de las costumbres. Hace tiempo que la econom?a forma parte del conjunto de ?mbitos en que se manifiesta los efectos perniciosos del pecado. Creerse autosuficiente y capaz de eliminar por si misma el mal de la historia ha inducido al hombre a confundir la felicidad y salvaci?n con formas inmanentes de bienestar material y actuaci?n social?.


El mercado

Sobre el mercado, manifiesta: ? El mercado es la instituci?n econ?mica que permite el encuentro entre personas, como agentes econ?micos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios d consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. El mercado est? sujeto a los principios de la llamada justicia conmutativa, que regula precisamente la relaci?n entre dar y recibir. En efecto, si el mercado si se rige ?nicamente por el principio de equivalencia del valor de los bienes que se intercambia, no llega a producir la cohesi?n social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas de solidaridad y de confianza rec?proca, el mercado no puede cumplir plenamente su funci?n econ?mica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta p?rdida de confianza es realmente algo grave?.


La actividad econ?mica


Sobre la actividad econ?mica, expresa: ?debe estar ordenada al bien com?n, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad pol?tica. La Iglesia sostiene siempre que la actividad econ?mica no debe considerarse antisocial. La econom?a y las finanzas al ser instrumentos pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene s?lo referencias ego?stas. De esta forma se pueden transformar medios de por s? buenos en perniciosos. El sector econ?mico no es ni ?ticamente neutro, ni inhumano ni antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y precisamente porque es humana debe estar articulada e institucionalizada ?ticamente. No solo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ?tica social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la l?gica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad econ?mica ordinaria?.


La empresa


Sobre la empresa, afirma: ?La gesti?n de la empresa no puede tener en cuenta ?nicamente el inter?s de su propietarios, sino tambien el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producci?n, la comunidad de referencia. Se ha de evitar que el empleo de los recursos financieros est? motivado por la especulaci?n y ceda a la tentaci?n de buscar ?nicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la econom?a real y la promoci?n, en modo oportuno y adecuado, de iniciativas tambien en los pa?ses necesitados de desarrollo?. El empresario ante de tener un significado profesional, tiene un significado humano. Es propio de todo trabajo visto como ?actus personae? y por eso es bueno que todo trabajador tenga la posibilidad de dar la propia aportaci?n a su labor, de modo que sea consciente de que est? trabajanso en algo propio?.


La globalizaci?n


Sobre la globalizaci?n, escribe: ?Ha de entenderse ciertamente como un proceso socio-econ?mico, pero no esta la ?nica dimensi?n. La superaci?n de las fronteras no es solo un hecho material, sino tambien cultura en sus causas y efectos. La verdad de la globalizaci?n como proceso y su criterio ?tico fundamental viene dados por la unidad de la familia humana Oponerse ciegamente a la globalizaci?n ser?a un actividad err?nea, preconcebida, que acabar?a por ignorar un proceso que tiene tambien aspectos positivos, con el riesgo de perder una gran ocasi?n para aprovechar las m?ltiples oportunidades de desarrollo que ofrece. El proceso de globalizaci?n, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece una gran oportunidad de redistribuci?n de riqueza, pero si se gestiona mal, puede aumentar la pobreza y la desigualdad, contagiando adem?s con una crisis a todo e mundo?.
Los derechos y deberes


Sobre los derechos y deberes, afirma: ?Se aprecia con frecuencia una relaci?n entre a reivindicaci?n de derecho a lo superfluo, e incluso a la trasgresi?n y al vicio en la sociedades opulenta, y carencia de agua potable, instrucci?n b?sica y cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones de mundo subdesarrollado y tambien el la periferia de las grandes ciudades. Dicha relaci?n consistente en que los derechos individuales desvinculados de un conjunto de deberes que le de un sentido profundo, se desquician y dan lugar a una espiral de exigencias pr?cticamente ilimitada y carente de criterios. La exacerbaci?n de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropol?gico y ?tico. Por este motivo, los deberes refuerza los derechos y reclaman que se los defienda y promueva como un conjunto al servicio del bien?.


El crecimiento demogr?fico


Sobre el crecimiento demogr?fico, escribe: ?No es correcto considerar al aumento de la poblaci?n como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista econ?mico, baste pensar, por lado, en la notable disminuci?n de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los pa?ses econ?micamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en las sociedades en las que se constata una preocupante disminuci?n de la natalidad. Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atenci?n a una procreaci?n responsable, que, por otra parte, es una contribuci?n efectiva al desarrollo humano integral. El ejercicio de la sexualidad no puede quedar reducido a un mero hecho hedonista y l?dico, del mismo modo que la educaci?n sexual no se puede limitar a una instrucci?n t?cnica, con la ?nica preocupaci?n de proteger a los interesados de eventuales contagios o de riesgo de procrear?.
Contin?a: ?Esto equivaldr?a a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad. La disminuci?n de nacimientos, a veces por debajo del ?ndice llamado de reemplazo generacional, pone en crisis incluso a los sistemas de seguridad social, aumenta los costes, merma la reserva el ahorro y, consiguiente los recursos financieros par las inversiones, reduce la disponibilidad de los trabajadores cualificados y disminuye la reserva de los cerebros a los que recurrir para las necesidades de la naci?n. En esta perspectiva, los Estados a establecer pol?ticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, c?lula principal y vital de la sociedad?.


Necesidad de la ?tica en la econom?a


Sobre la necesidad de la ?tica en econom?a, expresa: ?La econom?a tiene necesidad de la ?tica para su correcto funcionamiento, no de una ?tica cualquiera, sino de una ?tica amiga de la persona?. Hoy se habla mucho de ?tica en el campo econ?mico, bancario y empresarial. Surgen centros de de estudio y programas formativos de ?busines ethies?, se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones ?ticas: Los bancos proponen cuentas y fondos de inversi?n llamados ?ticos. Se desarrolla una finanza ?tica, sobre todo mediante el microcr?dito, y m?s en general, la microfinanciaci?n. Dichos procesos son apreciables y merecen un amplio apoyo?.
Continua: ?Conviene, sin embargo elaborar un criterio de discernimiento v?lido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo ?tico, que usado de manera generalizada, puede abarcar contenidos completamente distintos, hasta el punto de hacer pasar por ?ticas decisiones y pociones contrar?as a la justicia y al verdadero bien del hombre. La Iglesia ofrece una aportaci?n espec?fica, que se funda en la creaci?n del hombre a semejanza de Dios, algo que comporta la inviolable dignidad de l apersona humana, as? como el valor trascendente de las normas morales naturales?.


Necesidad de la ?tica en la empresa


Sobre la necesidad de la ?tica en la empresa, ense?a: ?Parece que la distinci?n hasta ahora m?s difundida entre empresas destinadas al beneficio y las organizaciones sin ?nimo de lucro ya no refleja la realidad, ni es capaz de orientar eficazmente el futuro. En estos dos ?ltimos decenios, ha ido surgiendo un amplia zona intermedia entre los tipos de empresas, compuesta por empresas tradicionales que, sin embargo, suscriben pactos de ayuda a pa?ses atrasados. No se trata de un tercer sector, sino de una nueva y amplia realidad compuesta, que implica al sector privado y p?blico y que no excluye el beneficio, pero lo considera instrumento para objetivos humanos y sociales Es de desear que estas nuevas formas de empresas encuentren en todos los pa?ses tambien un marco jur?dico y fiscal adecuado?.


El ambiente natural


Sobre el medio ambiente manifiesta: ?El tema del desarrollo est? tambien muy unido hoy a los deberes que nacen de la relaci?n del hombre con el ambiente natural. Este es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera a la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias?.

Contin?a: ?El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervenci?n creadora de Dios, que el hombre puede utilizar para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales respectando su equilibrio inherente ala creaci?n misma. La naturaleza est? a nuestra disposici?n no como un mont?n de desechos esparcidos al azar, sino como un don del Creador que ha dise?ado sus estructuras intr?nsecas para que el hombre descubra que se deben seguir para guardarla y cultivarla. Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar a la naturaleza como m?s importante que la persona humana misma. Esta actitud conduce a aptitudes paganas o de nuevo pante?smo?.

Publicado por mario.web @ 1:27
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