Viernes, 13 de mayo de 2011
Rese?a y recomendaci?n de un buen libro para las vacaciones
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?tica y pol?tica
?tica y pol?tica
22/07/2009

Les voy a recomendar un libro b?sico para estas vacaciones, editado por Nuevo Inicio de Granada. Se trata de ?tica y Pol?tica del conocido fil?sofo Alasdair MacIntyre. En este fant?stico texto el autor se?ala los cinco grandes tipos de controversia moral.

El primero se refiere al grado de inviolabilidad de una vida humana inocente. En este ?mbito se suscita la gran controversia moral de nuestro tiempo: la del aborto, entre otras.

Un segundo tipo es de car?cter general y se refiere a la relaci?n entre fines y medios, y si es l?cito o no que en determinadas circunstancias el mal de un medio particular sea asumido por la bondad del fin. Naturalmente, al tratarse de cuestiones generales sobre la ecuaci?n, pesan constricciones espec?ficas, el grado de da?o que puede ocasionar el medio y la bondad del fin. Es el caso de los ?ni?os-medicina?, engendrados para salvar a un hermano aquejado de una enfermedad incurable.

El cuarto tipo de controversia gira entorno al lugar que ocupan determinados conceptos en el sistema moral. MacIntyre lo ejemplifica con la preeminencia que ten?a el honor en los arist?cratas europeos de los siglos XVII y XVIII, que justificaban por ejemplo la venganza de un insulto con la muerte; y la lealtad entre los mafiosos en el siglo XX. Podr?amos utilizar una referencia m?s actual con el papel que juega la satisfacci?n del deseo en nuestra sociedad.

El quinto de estos conflictos es el que se deriva de concepciones diferentes e incompatibles de la justicia. Y utiliza como referencia concreta la cuesti?n entre un ?jornal justo? y una ?jornada justa?, y los argumentos a favor de que sea el mercado quien fije ambos t?rminos.

No s? si han reparado que he omitido el tercer conflicto utilizando el orden del autor, porque es al que deseo referirme ahora. Se trata de la controversia relativa a la ?sexualidad humana y de nuestras intenciones cuando entablamos relaciones sexuales?. Se?ala, nuestro fil?sofo, que las actitudes caracter?sticas de la moralidad en este aspecto chocan estrepitosamente con los elementos centrales de todas las grandes tradiciones te?stas.

El esc?ndalo que ha vuelto a aflorar con la nueva violaci?n de una menor a cargo de otros menores se inscribe de pleno en este conflicto. No se trata de dos an?cdotas sino de una tendencia creciente, con cifras abrumadoras, como trataremos el pr?ximo viernes en ForumLibertas.

Se ha roto, mejor dicho, han roto deliberadamente, el concepto que presid?a en el sistema moral de la sociedad en la relaci?n sexual. ?sta era un acto que implicaba a toda la persona ?de ah? la singularidad de la prostituci?n, donde aquella integralidad desaparece para dar lugar s?lo a una relaci?n fugaz y estrictamente genital- y que impl?cita o expl?citamente se fundamentaba en un axioma, es decir, una verdad que existe por s? misma y no es necesario demostrar, y que no era otra que la de la donaci?n. La relaci?n sexual era una donaci?n entre el hombre y la mujer que culminaba en la descendencia. Evidentemente, este concepto pod?a o no ser asumido por las personas, algunas pod?an saltar por encima de ?l, ocasional o sistem?ticamente, o simplemente rechazarlo, como suced?a con una minor?a art?stica e intelectual en el siglo XIX, la que se describ?a con la denominaci?n de bohemia.

Pero, y esto es lo que deseo subrayar, la concepci?n socialmente normativa era ?sta, y por tanto, quien se la saltaba con distintos artificios, era un transgresor. La sociedad funcionaba sobre la norma y no sobre la transgresi?n. A esta dial?ctica entre ambos conceptos se la calific? de ?hipocres?a? o, cuando form? parte del armamento de la lucha de clases, a?adi?ndole el adjetivo de ?burguesa?. Pero en realidad esto funcionaba como una garant?a del sistema y como un elemento de protecci?n de la relaci?n entre hombre y mujer, y en ?ltimo t?rmino de la propia mujer, la cual estaba en otros aspectos absolutamente indefensa, pero no en este.

Esta concepci?n ha sido destruida, y la relaci?n sexual ha pasado de ser una donaci?n a una apropiaci?n. Dado que su fin es s?lo la b?squeda del placer del propio ?yo?, considero al otro en funci?n de c?mo satisface este placer. ?T?? me has de satisfacer a ?mi?, y como nada puede limitar esta satisfacci?n ?esta es la cultura de la desvinculaci?n- ?yo? rompo la relaci?n y te abandono, o te agredo, o te violo.

Los adolescentes son educados en una medida importante en este sentido de la sexualidad, el de la satisfacci?n del propio deseo, desde la edad m?s temprana, sin ning?n l?mite ni ninguna articulaci?n al desarrollo personal. Demasiadas familias aceptan este hecho por impotencia o conformidad. As? son educados en muchos centros escolares al situar solo el acento en la mec?nica del acto sexual, la educaci?n para el preservativo, prescindiendo de toda referencia ?tica. Los propios gobiernos, el espa?ol, los auton?micos, incluso los poderes locales, apoyan con actividades y campa?as esta cultura, de manera que es el paradigma oficial. La relaci?n sexual sin restricciones de los adolescentes fuera de todo marco moral es lo que propone el poder pol?tico.

El resultado de esto es, por una parte, la hipersexualizaci?n de los adolescentes, y de una manera muy especial, de ellas. La contradicci?n es espectacular. El progreso de la ideolog?a de g?nero y el pseudo feminismo que conlleva va aparejado con la conversi?n de la ni?a, de la adolescente, en una especie de prematura mujer objeto, que persigue, ante todo, atraer sexualmente. Esto es una evidencia para cualquiera que se relacione m?s all? de su propia familia, con chicos y chicas de esta edad. Todo conduce a unos mismos resultados: se est?n rompiendo las costuras de la sociedad por diversos lados. La de la violaci?n es una de ellas, ya tendremos ocasi?n de constatar en ForumLibertas la cifra espectacularmente alta de violaciones a cargo de menores, que constituye una llamada desesperada a esta sociedad enferma. Pero tambi?n saltan por las costuras el crecimiento de los abortos y de las enfermedades de transmisi?n sexual (ETS) entre los m?s j?venes.

Este conflicto no se resuelve con est?pidas medidas espec?ficas que a?slan una an?cdota y la tratan como si fuera una categor?a. S?lo tiene soluci?n en un nuevo contexto donde debatamos exactamente lo que plantea MacIntyre. ?Cu?l es el papel de la sexualidad humana y cu?les deben ser nuestras intenciones cuando entablamos relaciones sexuales? Y todo esto ?c?mo se traduce en la educaci?n de los ni?os y adolescentes?

Publicado por mario.web @ 1:28
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