Viernes, 13 de mayo de 2011
A diferencia de muchos pol?ticos de nuestro tiempo, no s?lo afirmaba pertenecer a la Iglesia Cat?lica sino que daba fe de ?ste principio con su obrar cotidiano
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Tom?s Moro, un pol?tico ?testimonial?. (Segunda parte)
Tom?s Moro, un pol?tico ?testimonial?. (Segunda parte)
?Santo Tom?s Moro se distingui? por la constante fidelidad a las autoridades y a las instituciones leg?timas, precisamente porque en las mismas quer?a servir no al poder, sino al supremo ideal de la justicia. Su vida nos ense?a que el gobierno es, antes que nada, ejercicio de virtudes? (carta n? 4).

4.-El testimonio de su vida particular y familiar.

Contin?a describiendo Juan Pablo II a Tom?s Moro en su vida familiar diciendo que ?Sinti?ndose llamado al matrimonio, a la vida familiar y al compromiso laical, se cas? en 1505 con Juana Colt, de la cual tuvo cuatro hijos. Juana muri? en 1511 y Tom?s se cas? en segundas nupcias con Alicia Middleton, viuda con una hija. Fue durante toda su vida un marido y un padre cari?oso y fiel, profundamente comprometido en la educaci?n religiosa, moral e intelectual de sus hijos. Su casa acog?a yernos, nueras y nietos y estaba abierta a muchos j?venes amigos en busca de la verdad o de la propia vocaci?n?. (Carta n? 2).

La santidad de vida del creyente se acrecienta asumiendo desde la fe los compromisos propios del deber de estado, siendo el matrimonio y la familia uno de los ejes m?s importantes de toda existencia humana.
As? lo entendi? Tom?s Moro quien desde el hogar fue creando un ?mbito propicio en el que se nutr?an sus descendientes por medio de la transmisi?n de la fe cat?lica y de un proyecto de vida profundamente humano en el que se destacaban las virtudes tanto personales como las relacionadas con la vida social.

?En este sentido, partiendo del amor y en constante referencia a ?l, el reciente S?nodo ha puesto de relieve cuatro cometidos generales de la familia:

1) Formaci?n de una comunidad de personas;

2) servicio a la vida;

3) participaci?n en el desarrollo de la sociedad;

4) participaci?n en la vida y misi?n de la Iglesia.?(Exhortaci?n Apost?lica de Juan Pablo II ?Familiaris Consortio, n? 17).

Adelantado a su ?poca, Tom?s Moro breg? en sus matrimonios y familias respectivas por llevar a cabo estos cuatros cometidos se?alados.

Es suficiente mirar a nuestro alrededor para advertir sin mucho esfuerzo que es la familia la que permite la realizaci?n plena del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.
Gracias a esa semejanza con Dios, el hombre lleva en su ser impreso el misterio m?s grande de la grandeza humana, es decir, que s?lo se es aut?nticamente hombre cuando la riqueza de la comunidad divina se contin?a en la creatura humana.

Para realizar este cometido, necesita el ser humano conocerse como persona no cerrada sobre s? misma, sino llamada a formar comunidad con los dem?s pr?jimos, sean los unidos a ?l ya por los lazos de sangre, amicales o ciudadanos.

Cuando desde la intimidad personal descubrimos tambi?n al otro como imagen y semejanza del totalmente ?Otro?, es cuando es posible establecer puentes para constituir comunidad, familia.
En el hallazgo de la comunidad y del ?otro?, en el totalmente ?Otro?, el ser humano se abre a la vida ya que comprende su valiosidad ejemplar que jam?s puede ser vulnerada, pose?da, pisoteada o despreciada en aras del enclaustramiento m?s feroz del ego?smo.

En nuestra ?poca, en cambio, el ?otro? ha sido devaluado de tal manera que hasta los que se dicen querer ejercer como pol?ticos, hacen selecci?n interesada de su pr?jimo, estando prontos a satisfacer a las minor?as ?progresistas? que no dudan en sacrificar en al altar de Moloc por medio del aborto a los ni?os no nacidos, o arrinconar a los ancianos y enfermos a los que consideran in?tiles para una sociedad hedonista, o eliminarlos por la ?eutanasia? bajo la f?rmula siniestra de un postulado autodenominado ?derecho a la muerte?.

Ni qu? decir que se hacen eco de las apetencias de ciertos ?colectivos? que pugnan por nuevas ?versiones? del matrimonio y de la familia que no integran lo que el Creador ha formulado para la naturaleza humana.

Estas propuestas de pol?ticos argentinos, autoproclamados algunos como ?defensores de la ?tica?, avasallan sin ninguna verg?enza los principios m?s elementales que protegen la vida, ya naciente, ya en su desarrollo o en su postrimer?as, a la dignidad del matrimonio y de la familia, como si la verdad de esto dependiera del ?voluntarismo? de su capricho oportunista y no de fundamentos que tocan al mismo hombre en su ser.


Para ellos la ??tica? s?lo mira el negociado, o el enriquecimiento il?cito, y no a la persona misma que se la vulnera caprichosamente, como si pudiera existir honestidad para gobernar o legislar si se desprecia al ser humano en su derecho primero cual es el de la vida, y a su deber primero cual es el de reconocerse como cada uno es biol?gicamente, llamado a la comunidad tan enaltecedora de la persona como lo es el matrimonio y la familia, seg?n el designio del Creador.

5.-El testimonio como laico ?en el mundo? y ?en la Iglesia?.

En un tiempo hist?rico tan especial como le toc? vivir, Tom?s Moro intuy? que como bautizado deb?a hacer un aporte concreto a la sociedad como lo se?ala Familiaris Consortio (n? 17). Lo hizo viviendo de modo extraordinario lo que le correspond?a realizar cotidianamente.
Como ya advirtiera desempe?? cada tarea que se le encomend? para bien de su pa?s y de cada conciudadano, sin buscar nunca las honras tan fugaces como el tiempo, por las que muchos ponen alma y vida para obtenerlas por cualquier precio.

Participando en la ?vida y misi?n de la Iglesia? (cf. FC n? 17), ?En 1532, no queriendo dar su apoyo al proyecto de Enrique VIII que quer?a asumir el control sobre la Iglesia en Inglaterra, present? su dimisi?n?. ??Constatada su gran firmeza en rechazar cualquier compromiso contra su propia conciencia, el Rey, en 1534, lo hizo encarcelar en la Torre de Londres d?nde fue sometido a diversas formas de presi?n psicol?gica. Tom?s Moro no se dej? vencer y rechaz? prestar el juramento que se le ped?a, porque ello hubiera supuesto la aceptaci?n de una situaci?n pol?tica y eclesi?stica que preparaba el terreno a un despotismo sin control.?(Carta n? 3).

A diferencia de muchos pol?ticos de nuestro tiempo, no s?lo afirmaba pertenecer a la Iglesia Cat?lica sino que daba fe de ?ste principio con su obrar cotidiano, de all? que intuyendo el autoritarismo pol?tico y religioso que esgrim?a su rey, prefiri? servir incondicionalmente a su ?nico Se?or, su Creador y Salvador.

De all? que ?durante el proceso al que fue sometido, pronunci? una apasionada apolog?a de las propias convicciones sobre la indisolubilidad del matrimonio, el respeto del patrimonio jur?dico inspirado en los valores cristianos y la libertad de la Iglesia ante el Estado. Condenado por el tribunal, fue decapitado?. (Carta 3).
?Cu?ntos pol?ticos de nuestro tiempo, considerados cat?licos, no dudaron en apoyar leyes divorcistas o contrarias a las ense?anzas de la Iglesia? Su fidelidad al partido o a su ideolog?a, tiene con frecuencia m?s peso que el profesar la fe cat?lica que ?dicen? poseer.
No pocos son los cat?licos, por lo dem?s, que en el ejercicio de la llamada ?pol?tica pluralista? no dudan en pretender someter a la Iglesia agredi?ndola por defender las verdades m?s elementales en los distintos ?mbitos de la vida humana, como la educaci?n, la econom?a, la moral p?blica.
Y as? por ejemplo, pr?ximos estamos a que se considere a la Iglesia culpable de infringir la ley ?contra la discriminaci?n? por sostener que el matrimonio est? constituido por un var?n y una mujer, y que la homosexualidad, entre otras situaciones tan comunes hoy, no est? enmarcada por la ense?anza evang?lica.
Y no quepa duda alguna, vienen por m?s?..


6.-Testimoniando vida austera, muere privado de bienes.

Recuerda Juan Pablo II que?estimado por todos por su indefectible integridad moral, la agudeza de su ingenio, su car?cter alegre y simp?tico y su erudici?n extraordinaria ?se retir? de la vida p?blica aceptando sufrir con su familia la pobreza y el abandono de muchos que, en la prueba, se mostraron falsos amigos?.(Carta n? 3).
Es conocido el requerimiento de su segunda esposa porque aceptara las pretensiones del rey olvidando el imperio de su conciencia para verse librado ?l y su familia de la extrema pobreza a la que eran sometidos por su ?ntegra fidelidad a la verdad.

Sin embargo Tom?s Moro prefiri? hasta su muerte vivir en la firmeza de la verdad antes que apoyarse en la seguridad pasajera de los bienes de este mundo.
Al respecto nos ense?a que ?si en la presente tribulaci?n turca (se refiere a enrique VIII) nos persiguen a causa de la fe de manera que los que la renieguen mantengan sus bienes y los pierdan los que no la abandonen, la persecuci?n ser? como una piedra de toque, y mostrar? qui?n finge y qui?n es aut?ntico, y ense?ar? a discernir mejor a los que se creen con mejores intenciones de lo que sus obras indican. Porque hay algunos que creen tener buenas intenciones mientras se construyen a s? mismos una conciencia, y se quedan con un mont?n enorme de riqueza superflua siempre pensando que har?n con ella alguna obra buena en la que lo dar?n todo de una vez, o si no, sus herederos lo har?n. Si no se mienten a s? mismos, y guardan todo eso por alg?n prop?sito bueno, para hacer de verdad lo que Dios quiera, entonces deber?n estar muy contentos en esta persecuci?n de separarse de todo para dar gusto a Dios manteni?ndose en su fe? (Di?logo de la fortaleza contra la tribulaci?n, p?g. 254. Editorial Rialp. 2002).

En las bellas p?ginas de este ?Di?logo?, escritas en la c?rcel, Tom?s Moro, nos deja un mensaje sobre su fe y adhesi?n a Cristo Nuestro Se?or, motivo m?s que suficiente para preferir perder todo lo terrenal si ello fuera necesario para permanecer en Jes?s.

Nos ense?a pues, que ?Nadie puede servir a la vez a dos se?ores. Cristo quiere que cre?is todo lo que ?l os dice y que hag?is todo lo que ?l os manda, y que desech?is lo que ?l os proh?be, sin ninguna excepci?n. Quebrantad uno de sus mandamientos, y los hab?is quebrantado todos.?(op.cit. p?g. 257).
El servicio a la autoridad temporal nunca ha de ser superior al que corresponde brindar al Creador, es sint?ticamente el pensamiento del santo.
De all?, que en conflicto de deberes, el creyente verdadero, a?n en el mundo de la pol?tica, elige siempre a su Dios antes que a su ?rey temporal?.

Esta es la clave para entender profundamente el testimonio de este gran santo.

Quiera Dios concedernos en estos tiempos tan oscuros para nuestra Argentina, el que podamos vislumbrar una patria diferente en el que imitadores de Tom?s Moro la conduzcan por la senda de la verdad al destino de grandeza fijado desde sus or?genes.


Padre Ricardo B. Mazza. Director

Publicado por mario.web @ 1:32
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