Viernes, 13 de mayo de 2011
Publicamos la presentaci?n de la enc?clcia "Caritas in veritate" expuesta por monse?or Alejandro Goic Karmelic, Obispo de Rancagua, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, el pasado 23 de julio en el Sal?n de Honor de la Casa Central de la Pontif
?
Caritas in veritate: El amor es todo... Dios es Amor
Caritas in veritate: El amor es todo... Dios es Amor
"La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrecci?n, es la principal fuerza impulsora del aut?ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad" (1).

Con esta frase el Santo Padre Benedicto XVI comienza su Enc?clica CARITAS IN VERITATE, que hoy presentamos junto a la Iglesia en Chile a los constructores de la sociedad chilena, como una ofrenda a nuestro Bicentenario. Para quienes nos declaramos disc?pulos misioneros de Jesucristo, "defender la verdad, proponerla con humildad y convicci?n y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad" (2).


El amor es todo... Dios es amor

Las p?ginas de esta Carta Enc?clica nos ayudan a descubrir que la "caridad es la v?a maestra de la doctrina social de la Iglesia" (3). Para nosotros la caridad es todo porque Dios es amor y de ?l todo proviene, en especial nuestra propia capacidad de amar, de vivir no s?lo para nosotros, sino tambi?n para los dem?s.

Uno podr?a preguntarse, a la luz de la realidad de contradicciones que vivimos en nuestra patria: si la caridad, el amor, es el don m?s grande que Dios ha dado a los hombres, si es su promesa y nuestra esperanza, ?por qu? en una sociedad mayoritariamente cristiana como la chilena persisten situaciones de marginalidad y miseria, de indignidad y de abandono, de violencia y desconcierto?

Son palabras fuertes, duras, como golpeadora es la realidad de las personas que sufren estos flagelos. No es lo mismo verlas convertidas en cifras en los cuadros estad?sticos que conversar con ellas en los lugares donde viven. Es cierto que el esfuerzo mancomunado de todos los sectores de nuestra sociedad ha hecho posible que hoy se haya avanzado de un modo sustantivo para reducir la miseria y la pobreza. Pero en tiempos de cambios tambi?n "nuevas categor?as sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas" (4) y el aumento de las desigualdades que el Papa denuncia no puede dejar de conmovernos.

Esta realidad es un clamor que nos mira a los ojos, y el Papa nos invita a "entender, valorar y practicar la caridad a la luz de la verdad" (5). Sin verdad, es decir sin mirar la realidad con los ojos del proyecto que Dios tiene para nosotros, el amor se convierte en un envoltorio vac?o, agotado en un sentimentalismo que termina distorsionando esa realidad. As?, terminamos cosechando l?grimas donde queremos decisiones y acciones; o resign?ndonos a mezquinas soluciones "parche" para cubrir la sensibilidad de una coyuntura.

Es cierto, la verdad, as? entendida, crea comunicaci?n y comuni?n (6), sobre la base de un di?logo en virtud del cual, por amor, ofrecemos lo mejor de cada quien a disposici?n de una sociedad mejor y de un verdadero desarrollo humano integral. Los que creemos en Cristo tenemos el derecho y el deber de poner en com?n nuestra mirada-pa?s a partir de aquellos valores que, por fidelidad al Se?or, consideramos un bien para Chile. Cuando la palabra de los pastores incomoda y cuando se nos exhorta a no inmiscuirnos en ciertos ?mbitos, estas reflexiones del Papa Benedicto XVI nos animan: somos sujetos de caridad, instrumentos de la gracia para difundir el amor de Dios tejiendo redes de caridad, redes de amor.


Justicia, inseparable de la caridad

Hace exactamente dos a?os, nos pareci? de justicia tener una palabra sobre la dignidad con que puede llevar su vida una familia que subsiste con un ingreso llamado "m?nimo". Porque con el mismo empe?o con que celebramos la santa Eucarist?a y conferimos los sacramentos a nuestros fieles, sentimos nuestro deber ofrecer una mirada, desde los criterios del Evangelio, acerca de la realidad pol?tica, econ?mica y social. En esa perspectiva, esta enc?clica nos recuerda, citando el Magisterio de la Iglesia universal, que la justicia es inseparable de la caridad e intr?nseca a ella.

A Cristo, el Se?or, lo reconocemos en nuestros hermanos que sufren la postergaci?n y el abandono. En su camino de cruz que encuentra sentido en la Resurrecci?n miramos el calvario de personas, familias y comunidades. La palabra de la Iglesia es una respuesta prof?tica que no se queda en la denuncia ni en el clamor, pues siempre concluye en la esperanza de la Resurrecci?n.

Porque, a pesar de las tendencias pesimistas y de los ?nimos negativos, queremos ser sembradores de esperanza. C?mo no abrir nuestros o?dos y nuestro coraz?n de pastores a clamores como los de nuestros pueblos originarios, incomprendidos y estigmatizados, una preocupaci?n que el Santo Padre destaca en Caritas in Veritate. Perm?tanme recordar hoy un episodio muy hermoso que vivimos cuatro obispos en abril pasado, cuando en medio de nuestra ?ltima Asamblea Plenaria, en Padre Las Casas, hicimos un alto para conocer una experiencia educativa en Cholchol. M?s de 400 alumnos, en su inmensa mayor?a de origen mapuche, son formados en el Liceo T?cnico Guacolda, una hermosa iniciativa de la Iglesia. ?Qu? descubrimos en este Liceo? Ante todo, el rostro alegre y la esperanza contagiosa con que nos recibieron los j?venes, con unas ganas inmensas de surgir y ampliar sus horizontes. Conocimos la enfermer?a y la cocina donde aprenden sus carreras t?cnicas; tambi?n sus modernos laboratorios de idioma, donde cultivan el Mapudungun y aprenden Ingl?s. Orgullosos de sus pueblos originarios, los rostros de estos 427 muchachos y muchachas del Liceo Guacolda en Cholchol son una esperanza cierta.

Tras esa inolvidable experiencia en Cholchol, no puedo permanecer indiferente cada vez que se nos muestra la realidad mapuche como un problema, como un conflicto. Meses antes tuve la oportunidad de prestar el servicio de puente facilitador entre las demandas de la Sra. Patricia Troncoso y las autoridades de Gobierno, en medio de una situaci?n l?mite muy ideologizada y de un verdadero di?logo de sordos. Chile necesita conocer esas sonrisas del Liceo Guacolda. Por eso la Iglesia siente la obligaci?n de aportar, en esta y otras tantas tem?ticas, porque la caridad se "ocupa de la construcci?n de la ?ciudad del hombre? seg?n el derecho y la justicia" (7) .


?Cu?l es el bien que queremos?

Adem?s de la justicia, el Santo Padre nos invita a tener tambi?n en gran consideraci?n el bien com?n, porque "amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por ?l" (8).

Yo me pregunto, cuando como un ciudadano espectador del acontecer de un pa?s a pocos meses de un proceso electoral, ?qu? aman los protagonistas del debate p?blico?, ?qu? bien buscan los que gobiernan las agendas p?blicas y ciudadanas, los que originan y alimentan las pol?micas y conflictos? ?En qu? momento el bien de Chile deja de ser una meta noble y se convierte en eslogan, en lugar com?n? Me lo pregunto muy en serio, apelando a la sabidur?a de nuestros padres y abuelos que nos ense?aban y aun nos reprend?an "por y para nuestro bien".

Es una pregunta abierta a todas las personas que, a menudo con gran sacrificio y generosidad, han querido optar por el servicio p?blico, tan denostado por muchos en estos tiempos, y dedicarse a la vida pol?tica. En especial, a quienes aspiran a recibir los votos del electorado y representar la voluntad ciudadana en los poderes del Estado. Pero es una pregunta igualmente v?lida para otros sectores de nuestra vida social, para esas personas que con gran cari?o llamamos "constructores de la sociedad". ?Qu? se ama cuando se ejerce presi?n a trav?s de una acci?n medi?tica donde se pone en riesgo la vida de personas? ?Qu? bien se busca cuando se enga?a a los consumidores, cuando no se hace el trabajo con responsabilidad, cuando nos tratamos mal en la convivencia familiar, ciudadana, cotidiana? ?Es ego?smo puro el que nos anima? ?Es tedio, desencanto, es que de verdad el bien de los otros no nos importa?

El Papa nos recuerda: "Junto al bien individual, hay un bien relacionado con el vivir social de las personas: el bien com?n (...) No es un bien que se busca por s? mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad social (...) Desear el bien com?n y esforzarse por ?l es exigencia de justicia y caridad" (9).


Libertad, ?para qu??

El cambio de ?poca al que asistimos, con las maravillosas y desafiante posibilidades que nos ofrece el conocimiento humano y la comunicaci?n global, constituyen un escenario en el que el amor en la verdad -caritas in veritate- se convierte en un gran desaf?o, y no s?lo para la Iglesia. Las consecuencias ?ticas de los procesos de globalizaci?n nos interpelan en la necesidad de promover un desarrollo realmente humano. El progreso t?cnico puede convertirse en una verg?enza social si los bienes y recursos no se comparten, en relaciones rec?procas de libertad y de responsabilidad. El dilema es, entonces, si estamos o no trabajando por "una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocaci?n" (10).

Para renovar humanizadamente las estructuras necesitamos una conversi?n del coraz?n. En el humilde gesto de aceptar nuestra posibilidad de ser mejores descansa nuestra verdadera libertad. Somos libres para el amor. "S?lo si es libre, el desarrollo puede ser integralmente humano" (11), nos recuerda el Papa.

En distintos planos de la vida personal y familiar, muchos discursos "libertarios" de este tiempo parecen reducirse a publicidad enga?osa que nos encamina a esclavitudes. Ocurre a veces en la vida pol?tica y tambi?n en la actividad econ?mica y en las comunicaciones sociales. El mundo ha contemplado la fragilidad de los mercados y las expectativas de millones de familias del mundo se han visto afectadas por la avaricia incontenible de algunos, por su inagotable sed de dinero o de poder, que corrompen hasta la iniciativa m?s noble. "La ganancia es ?til si, como medio, se orienta a un fin que le d? un sentido" (12), sostiene el Papa. Porque el beneficio, "cuando es obtenido mal y sin el bien com?n como fin ?ltimo, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza" (13).

Uno se alegra cuando las autoridades y los actores privados del mundo econ?mico hacen bien su trabajo y una crisis tan grande como la que hemos vivido a nivel internacional, afortunadamente encuentra a nuestro pa?s unido con una cierta solidez y madurez c?vica para enfrentarlo. Nos corresponde, como cristianos, reconocer esos ?xitos. Pero ante todo nos toca acompa?ar a cada familia donde esta crisis ha llegado con la peor de sus consecuencias: la p?rdida del empleo o el cierre de actividades econ?micas. Detr?s de cada trabajador despedido y de cada ejecutivo que decide ya sea un despido o un t?rmino de actividades productivas, hay personas y familias, hay rostros, historias de vida, humanidad sufriente.

El Santo Padre, luego de poner en relevancia los efectos que supone para la persona estar sin trabajo durante mucho tiempo, se?ala: "Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden econ?mico y social del mundo, que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad" (14).

Por eso, no dejan de sorprender e incluso conmover algunas contradicciones que asoman desde la realidad de la crisis (o con el pretexto de ella). No es justo que la estrechez de cinturones valga s?lo para algunos. El consumismo excesivo, las filas interminables para adquirir productos, las fiestas familiares y religiosas reducidas a regalos y bienes materiales, son un s?ntoma peligroso de una sociedad centrada m?s en el tener que en el compartir, m?s en el disfrute que en el crecimiento. Cuando en pocas horas se agotan las entradas para un espect?culo cuyo precio es superior a un sueldo m?nimo, es tiempo de pensar d?nde est? nuestro centro.


Mirada humanizadora al "dilema global"

Entre otras realidades que Benedicto XVI pone de relieve y que cobran gran importancia en nuestra realidad chilena, quiero mencionar la situaci?n de los migrantes, que plantea "dram?ticos desaf?os" (15) por los graves problemas sociales, econ?micos, pol?ticos, culturales y religiosos que suscitan los flujos migratorios, "frecuentemente provocados y despu?s no gestionados adecuadamente" (16). Las numerosas colectividades de pa?ses vecinos y hermanos que han llegado a nuestro pa?s pueden dar testimonio de c?mo queremos "en Chile al amigo cuando es forastero". Urge educar insistentemente para favorecer la acogida, la integraci?n y, ante todo, el respeto a estos hermanos y hermanas.

Otra realidad que nos preocupa es "la explotaci?n sin reglas de los recursos de la tierra" (17). En Chile, los obispos hemos dedicado gran parte de nuestra ?ltima Asamblea Plenaria del Episcopado a abordar pastoralmente la preocupaci?n por el cuidado del medio ambiente, la casa com?n de todos. En algunas di?cesis la situaci?n de los recursos naturales se est? viendo muy amenazada. El Papa profundiza sobre esta problem?tica, nos alerta sobre el grave deber de "dejar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultiv?ndola" (18) y nos recuerda que la forma en que el ser humano trata a la naturaleza se relaciona directamente con el modo en que trata a los dem?s.

Las amenazas al planeta son responsabilidad de todos y la educaci?n comienza en el hogar, el jard?n infantil y el colegio. Pero el buen trato a nuestra tierra se funda en la fraternidad humana y social. ?Qu? planeta amable podr?an promover personas que resuelven sus conflictos por medios violentos, en el hogar, sobre todo la agresi?n contra mujeres, en el trabajo y la convivencia cotidiana? La ciencia podr? generar sofisticada tecnolog?a no contaminante, pero si sus usuarios conviven en una l?gica de competencia destructora del otro y a la defensiva frente al otro, dif?cilmente se lograr? una ciudad m?s amable.


La persona humana en el centro

Caritas in veritate nos invita a poner en el desarrollo integral de la persona humana el centro de la vida social. Y desde el origen de la vida misma, porque "si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, tambi?n se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social" (19). Los hombres y mujeres de nuestro tiempo tenemos que ser los protagonistas de la globalizaci?n. Una globalizaci?n no puede ser puro intercambio econ?mico, pura tecnolog?a, pura informaci?n: la aldea global puede ser instrumento de encuentro y cercan?a, de conocimiento, de solidaridad (20). En esa medida tendr? sentido para las personas.

Con una claridad magistral, nuestro Pastor universal va repasando en esta Enc?clica, a la luz de los acontecimientos actuales y el devenir de la humanidad, la ense?anza Social de la Iglesia en todas sus dimensiones. ?ste es un documento que toda persona dedicada al servicio p?blico, a la pol?tica y a la econom?a, a la vida c?vica y a la acci?n social, deber?a conocer y reflexionar en profundidad. Invito de un modo especial a los centros de pensamiento, en especial a las universidades, a analizar este texto en sus facultades, y profundizarlo a partir de la realidad propia de Chile y de cada uno de los ?mbitos que aborda. Tambi?n, por supuesto, a las m?s diversas organizaciones de la sociedad civil.

A mis hermanos obispos y sacerdotes, a las congregaciones religiosas, institutos seculares y movimientos, a las comunidades y colegios de Iglesia, les pido encarecidamente que este texto se conozca y se divulgue, se reflexione en la catequesis y en la vida comunitaria, se comente y dialogue con la sociedad civil. Necesitamos tener cada d?a una mejor formaci?n en cuanto a la ense?anza social de la Iglesia, y esta Enc?clica, junto al Compendio de la Doctrina Social, son instrumentos de gran valor para profundizar en ello.

Queridas hermanas y queridos hermanos:

La pr?xima semana iniciamos un mes muy importante para la Iglesia y para Chile. El mes de agosto, un mes para nosotros tradicionalmente fr?o y gris, lo llenamos de calor y de color en torno a la figura de san Alberto Hurtado, un sacerdote que entreg? lo mejor de s? por Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.

San Alberto nos recordaba que "el pr?jimo, el pobre en especial, es Cristo en persona" (21) y que "sin justicia social no puede existir democracia integral" (22). Un 18 de agosto Alberto Hurtado fue recibido en la casa del Padre. Por eso el mes de Agosto es el Mes de la Solidaridad. Porque el "ser solidario" est? en el ADN del ser chileno. En estos tiempos de dificultad es necesario valorar con esperanza estas maravillas con que el Se?or nos bendice. Por eso decimos, AL MAL TIEMPO... BUEN COMPROMISO, porque COMPROMETERSE HACE BIEN a la dignidad de las personas y HACE BIEN en la perspectiva de un pa?s que necesita dar un nuevo paso significativo, en la celebraci?n del Bicentenario, para que Chile sea, de verdad, UNA MESA PARA TODOS.

Concluye el Santo Padre: "El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oraci?n, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el aut?ntico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don" (23).

Esta noche, en esta aula acad?mica que nos congrega, damos gracias al Se?or por este don. Y al Santo Padre por este texto iluminador que nos regala para hacer de nuestra vida personal y social, y de esta patria que tanto amamos, lugares m?s llenos de amor y de verdad, m?s llenos de Dios.

Muchas gracias, y que el Se?or les bendiga.

NOTAS A PIE

(1) S.S, Benedicto XVI, CARITAS IN VERITATE (en adelante CiV) n.? 1
(2) ?bid.
(3) CiV n.? 2
(4) CiV n?. 22
(5) CiV n.? 2
(6) Cfr. CiV n.? 4
(7) CiV n.? 6.
(8) CiV n.? 7.
(9) ?bid.
(10) CiV n?. 9.
(11) CiV n.? 17.
(12) CiV n.? 21.
(13) ?bid.
(14) CiV n.? 25.
(15) CiV n.? 62.
(16) CiV n.? 21.
(17) ?bid.
(18) CiV n.? 50.
(19) CiV n.? 28.
(20) Cfr. Benedicto XVI, MENSAJE PARA LA 43? JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES, 2009.
(21) San Alberto Hurtado, ?C?MO LLENAR MI VIDA?, CONFERENCIA PARA SE?ORAS EN VI?A DEL MAR, 1946.
(22) San Alberto Hurtado, MORAL SOCIAL ACCI?N SOCIAL, Manuscrito de 1952.
(23) CiV n.? 79

Publicado por mario.web @ 23:22
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios