S?bado, 14 de mayo de 2011
Creer es f?cil porque estamos hechos para amar. Amar es posible porque otros se han fiado de nosotros y vivimos gracias a aquellos de los que nos hemos fiado.
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Creer y Amar
Creer y Amar

Entre el creer y el amar hay una relaci?n tan estrecha, tan ?ntima, que nos resulta dif?cil responder a la pregunta: ?uno ama porque cree, o uno cree porque ama?

En efecto: creer, fiarse, dar la propia confianza a otra persona es posible solamente si uno ama, si uno descubre la bondad que el otro encierra.

Un hijo se f?a ciegamente de su madre porque la ama (y porque se siente profundamente amada por ella). Un esposo conf?a sin condiciones la econom?a familiar a su esposa s?lo si est? profundamente enamorada de ella, hasta el punto de dejar en sus manos los secretos m?s profundos de su coraz?n... y de su cartera.

A la vez, amamos a los dem?s cuando somos capaces de renunciar a pedir pruebas y nos fiamos, nos abandonamos a la fe.

El esposo o la esposa aman sin tener una total certeza de lo que vaya a ser la vida matrimonial. Un matrimonio que sea simplemente un contrato para estar juntos mientras todo ocurra seg?n lo que a cada uno le parezca bien es la negaci?n m?s completa del amor. Un hijo que antes de tomar la sopa que le ha preparado su madre (o su padre, pues los maridos cada d?a aprenden a cocinar mejor...) hace un an?lisis cl?nico para comprobar que no tenga veneno no refleja s?lo que le falta fe en sus padres, sino tambi?n, con toda seguridad, que en esa familia no hay verdadero amor.

Hay algunos que dicen que el mundo actual vive una profunda crisis de fe, que casi no es posible creer en el siglo XXI. Si esto fuese verdad, habr?a que afirmar tambi?n que el mundo vive una crisis de amor, pues sin fe es imposible amar.

Cuando no podemos fiarnos del otro tampoco podemos llegar a vivir, en profundidad, lo que significa amar. Porque amar, como creer, es darle al otro o a la otra, al padre o al hijo, nuestro afecto por encima de las pruebas emp?ricas que podamos tener para estar ?qu?micamente seguros? de la bondad y de la honradez del otro.

Vivir buscando siempre, en todos los asuntos y aventuras de la vida, pruebas absolutas de que nadie nos enga?a es encerrarse en uno mismo hasta los l?mites de la locura. Un m?nimo de salud mental nos pide vivir, un poco o un mucho, agarrados de la fe la mayor parte de nuestros actos, desde que nos saluda el portero de casa hasta el momento en el que tomamos una pastilla que hemos comprado en la farmacia.

Incluso para los que han sufrido la amargura del enga?o y la traici?n, descubrir que los enga?adores son pocos o, al menos, no son todos, permite abrir el coraz?n para empezar a amar. Con todos los riesgos, pero con todas las ventajas que el amor lleva consigo. Es mejor equivocarse porque uno se f?a ?de m?s? que equivocarse porque uno ?acierta? siempre al no fiarse de nadie... pero falla en lo m?s importante: en el ser capaz de amar.

Creer es f?cil porque estamos hechos para amar. Amar es posible porque otros se han fiado de nosotros y vivimos gracias a aquellos de los que nos hemos fiado. As? de sencilla es la ley de la vida humana. As? de f?cil es el camino de la felicidad.


Publicado por mario.web @ 0:20
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