S?bado, 14 de mayo de 2011
Columna de Opini?n de Rolando Medeiros, presidente de la Uni?n Social de Empresarios Cristianos, USEC, sobre la enc?clica Caritas in Veritate
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Caritas in veritate: aliento y desaf?os para la empresa
Caritas in veritate: aliento y desaf?os para la empresa
22 Jul 09

La nueva enc?clica de Benedicto XVI es un instrumento para el discernimiento moral de los complejos acontecimientos que caracterizan a la empresa de nuestros tiempos.

Las profundas reflexiones y propuestas de Benedicto XVI en su enc?clica Caritas in veritate, publicada recientemente, ?sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad?, se traducen en aliento y desaf?os para el mundo de la empresa. Aliento para quienes creemos que es posible contribuir, a trav?s del quehacer empresarial, a una sociedad m?s humana, justa y solidaria. Desaf?os, porque el Papa nos llama a cambios profundos en el modo de entender la empresa y nos recuerda que ?el ser empresario, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano?.

En relaci?n al desarrollo econ?mico, social y pol?tico, el Papa argumenta que para que este desarrollo sea aut?nticamente humano tiene que ?dar espacio al principio de la gratuidad?. Sobre el mercado, advierte que ?ste no puede cumplir plenamente su funci?n econ?mica ?sin formas internas de solidaridad y de confianza rec?proca?. Sobre la actividad econ?mica, convoca a que ella est? ?ordenada a la consecuci?n del bien com?n?. Y, en relaci?n con la empresa, se?ala que ?uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversionistas en detrimento de su dimensi?n social?.

La gratuidad ?como expresi?n de la fraternidad?est? en la vida del hombre de muchas maneras. Sin embargo, nos dice el Papa, ?pasa desapercibida debido a una visi?n de la existencia que antepone, a todo, la productividad y la utilidad?. A nivel de la empresa, el llamado es a que el trabajo est? en funci?n del hombre y no al rev?s. A que el ?xito empresarial estribe en la capacidad de conocer oportunamente las necesidades y expectativas de todas las personas que interact?an con la empresa ?sus trabajadores, sus clientes, sus accionistas, las comunidades donde opera, las futuras generaciones, etc. ?y en el despliegue efectivo, eficiente y medioambientalmente amigable de los factores productivos m?s apropiados para satisfacer esas necesidades y exceder esas expectativas. Es decir, concebir el desarrollo econ?mico y material como un medio para alcanzar el aut?ntico desarrollo humano y no un fin en s? mismo.

El mercado ?permite el encuentro entre personas, como agentes econ?micos, cuando hay confianza rec?proca y generalizada?. Pero se necesita m?s. ?Si el mercado se rige ?nicamente por el principio de la equivalencia del valor de los bienes que se intercambian, no llega a producir la cohesi?n social que se necesita para su buen funcionamiento?. La solidaridad es, en primer lugar ?que todos se sientan responsables de todos?. En la empresa, el ejercicio de la solidaridad es posible s?lo cuando todos se reconocen entre s? como personas: cuando los que tienen una posici?n de m?s poder ?jer?rquico, econ?mico, de conocimientos, experiencia, etc.? se sienten responsables por los m?s d?biles y est?n dispuestos a compartir con ellos lo que poseen; ?stos, a su vez, no adoptan una actitud meramente pasiva y, aunque reivindicando sus leg?timos derechos, realizan lo que les corresponde, para el bien de todos; y cuando, por su parte, los grupos intermedios no insisten en forma ego?sta en sus intereses particulares, sino que respetan los intereses de los dem?s. Es tambi?n solidaridad tomar en cuenta a todos los grupos de inter?s que interact?an con la empresa al momento de tomar decisiones que les afecten.

Respecto de la crisis actual, el Papa se?ala que ?la econom?a y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal usados cuando quien las gestiona tiene s?lo referencias ego?stas?, por lo que el pont?fice estima que ?no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia social y a su responsabilidad personal y social?. As?, ser?a erroneo el tratar de corregir el funcionamiento del sistema ?o sustituirlo? en lugar de regenerar moralmente el entorno en que funciona, adapt?ndolo a una antropolog?a basada en la naturaleza y el valor del hombre, como ser racional y libre, con un fin propio que es a la vez inmanente y trascendente. De esta forma, la soluci?n radical debiera encontrarse en la restituci?n de un ?humanismo que ponga en el centro la cuesti?n del hombre reconocido en su realidad plena?. La empresa contribuye a esta restituci?n cuando promueve ?una nueva cultura empresarial? que incorpora un conjunto de valores morales en su quehacer cotidiano; principios y valores que son de caracter universal, que est?n en la base de la doctrina social de la Iglesia y que se sustentan en el principio fundamental del respeto a la dignidad de la persona y al fomento de su desarrollo integral. Este principio constituye la esencia de la responsabilidad social empresarial, pero una RSE que coloca al ser humano como origen, centro y fin de toda el quehacer empresarial. Una RSE que, m?s que una meta en s? misma, es la consecuencia de la b?squeda del ?bien de todos los hombres y de todo el hombre?.

Ciertamente, Caritas in veritate es un instrumento para el discernimiento moral de los complejos acontecimientos que caracterizan a la empresa de nuestros tiempos: un aliento y fuente de m?ltiples desaf?os para los dirigentes de empresa cristianos y ?de buena voluntad? que buscan orientaciones concretas para promover, a trav?s de su misi?n empresarial, el bien social de las personas y de la sociedad.

Publicado por mario.web @ 1:42
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