S?bado, 14 de mayo de 2011
Comunicar con buen humor o comunicar el buen humor es un valor que no deber?an dejar pasar por alto los informadores contempor?neos.
?
?Por qu? el buen humor es caracter?stica del buen cristiano?
?Por qu? el buen humor es caracter?stica del buen cristiano?
?Cu?l puede ser hoy el valor del sentido del humor frente a los acontecimientos graves y serios por los que atraviesa la humanidad? ?Se puede re?r uno del mundo? ?Podemos hacerlo sin ser acusados de vanos y superficiales? Sabios y santos han defendido el buen humor. ?Para qu? sirve el humor? ?es necesario? ?es aconsejable? ?c?mo debe ser el buen humor de un cristiano?

Todas estas preguntas fueron abordadas recientemente por el semanario cat?lico espa?ol ?Alfa y Omega?, de donde hemos preparado el siguiente especial.

Se cuenta que, hace ya bastantes a?os, el Papa Juan Pablo II estaba orando ante el sagrario cuando fue interrumpido por su secretario. Lo llamaba por tel?fono el Presidente de ?un importante pa?s? (se deduce que era George Bush). El Papa no contest?. Sigui? orando como si no lo hubiera o?do. Una hora m?s tarde el Presidente norteamericano volvi? a llamar y el secretario acudi? de nuevo a la capilla, pero esta vez advirtiendo al Papa que deb?a tratarse de una cuesti?n muy importante. ?Entonces, si se trata de algo muy importante, debo rezar m?s?, respondi? Juan Pablo II.

?Es el humor una forma de ver la vida?


Existen dos formas de ver la vida que se contradicen o se complementan, seg?n el modo en que se aborde la cuesti?n.

Uno dir?a: el humor es la reacci?n del superficial, del que no sabe tomarse la vida en serio, del que no es capaz de llegar a los profundos fundamentos que la conforman, del que se evade cobardemente de ella.

El otro dir?a: el humor es la atm?sfera indispensable para que se den las virtudes, el signo inequ?voco de madurez, la forma m?s realista de enfrentarse a la vida.

Ambos tienen raz?n. El resultado del sentido del humor es la sonrisa, y su hermana mayor, la risa. Re?r es un verbo; lo importante aqu? est? en analizar el complemento directo, es decir, de qu? se r?e uno, o de qui?n se r?e uno.

?La risa superficial nos ayuda?

No. La risa f?cil, aquella superficial, es la que hace alejar al hombre de su pr?jimo. Las tomas falsas, las c?maras ocultas, los v?deos de primera, que a todos han hecho re?r alguna vez, son ejemplo de un humor que se podr?a definir de superficial. No es reflexivo ni inteligente, a primera vista, no es da?ino, pero en realidad fomenta en la persona una actitud negativa hacia los dem?s.

El que se r?e de la ca?da de una persona, por muy graciosa que sea, demuestra, primero, que no tiene dominio personal y se deja llevar de lo espont?neo ?la risa en esos momentos lo es?; pero, adem?s, no est? mirando al otro, se mira a s? mismo en una reacci?n ego?sta: le hizo gracia la desgracia ajena.


?Existe un humorismo cristiano?
Es un dato de hecho que algunos santos ten?an una notable vena humor?stica; incluso supieron utilizarlo para transmitir el propio carisma. Tal es el caso ?entre muchos? de San Juan Bosco que hasta ten?a que hacer de mago y equilibrista.

Indudablemente, si a un cristiano le falta el sentido del humor, es se?al, entre otras cosas, de una educaci?n religiosa demasiado centrada sobre el conformismo. Hablar de verdadero sentido del humor, o de un humor propiamente cristiano, es hablar de virtudes. Es la virtud que consiste en saber utilizar la distensi?n necesaria y saber jugar y re?r.

En una ?ptica espec?ficamente cristiana, el humorismo sano asume las caracter?sticas de una virtud que tambi?n es don del Esp?ritu Santo.


?De qu? manera el humor ayuda a la vida espiritual?
La vida espiritual obtiene grandes beneficios de un sano uso del humorismo. Tanto la experiencia de cada d?a, tambi?n la religiosa, como el sentido com?n sugieren vigilar el fen?meno del humor.

Si el sano humorismo es definible como ?la capacidad de re?rse de las cosas que se aman, incluidos naturalmente nosotros mismos, y seguirlas amando, el camino del humor en la vida espiritual estimula particularmente el di?logo del creyente consigo mismo y con Dios?.

La simult?nea capacidad de saber apartarse de las cosas y de comprometerse plena y apasionadamente en las cosas de Dios es algo m?s que la expresi?n de un profundo y sano humorismo cristiano.

En los santos se nota perfectamente c?mo su profunda libertad de esp?ritu es compatible con un profundo sentido del humor, que no s?lo es simpat?a humana, buen car?cter o facilidad para ser gracioso, sino comprensi?n de lo tremendamente relativo que es todo fuera del ?nico inefable que es Dios y que no cabe en c?lculos humanos.

Saber trascender todo lo que no es Dios vivi?ndolo en Dios es saber conjugar libertad de esp?ritu, humildad y humorismo, y saber subrayar siempre lo positivo de todo lo que pasa.

?C?mo se hace compatible buen humor y fe cristiana?

No parece, desde luego, que est? el mundo para muchas risas, empezando por nuestra propia situaci?n nacional. Y, sin embargo, nada hay m?s eficaz que el buen humor para expresar la plenitud de la alegr?a verdadera, que, si es tal, nada ni nadie, ni siquiera todos los males del mundo juntos, puede arrebatarnos.

Si no es as?, el humor se degrada, deja de ser bueno, y habr?a que cambiarlo de nombre. No era ning?n tonto quien escribi? que ?amor se escribe con ?h? de humor?.

??Humor? y ?amor? entonces vienen unidos?
Sin amor, ciertamente, es decir, sin fe y sin esperanza, la sonrisa se convierte en una mueca asquerosa, alejada de toda aut?ntica humanidad. Quiz?s nunca como ahora nos ha sido tan imprescindible el sentido del humor, ?el buen humor!

Que alguien entre cadenas, encarcelado, diga que est? contento y contagie su alegr?a a los dem?s, parecer?a cosa de locos, y hasta una broma de mal gusto, si no fuera porque se ha dado el caso real, real?simo, de tal experiencia, repetida una y mil veces a lo largo ya de dos milenios, desde que Pablo de Tarso, prisionero en Roma, escribiera as? a los cristianos de Filipos: ?Aun cuando mi sangre fuera derramada, me alegrar?a y congratular?a con vosotros. De igual manera, tambi?n vosotros alegraos y congratulaos conmigo?.

Es el imposible con el que se encontraron Juan y Andr?s primero, y los otros ap?stoles, y luego Pablo, y antes, la primera de todos, Mar?a de Nazaret: ??Al?grate ?le dijo el ?ngel?, llena de gracia, el Se?or est? contigo!?.

?Acaso no transmiten esa espont?nea y, al mismo tiempo, indestructible alegr?a que llega a todos, con la ?nica condici?n de la sencillez de coraz?n, las palabras y los hechos de Jes?s, que llenan de estupor en su grandeza divina, tan impresionante y cercanamente humana, y que rebosan, en parejas proporciones, fuerza y ternura, seriedad e iron?a?

Hab?an estado toda la noche bregando en el lago y no hab?an cogido un solo pez, y, al amanecer, Jes?s resucitado, desde la orilla, va y les dice: ??Muchachos, ?ten?is pescado?!? Poca gracia ten?a que hacerles la preguntita de aquel, en principio, desconocido; sin embargo, la iron?a les result? enseguida familiar, y Juan exclam?: ??Es el Se?or!?

Sin duda se acordaron de cuando, con tan s?lo cinco panes y dos peces, ?para nada menos que cinco mil hombres!, les dijo: ?Dadles vosotros de comer; que se sienten por grupos?. No pod?an por menos que pensar: ??Estar? loco??

Y de cuando, ante la peque?a hija de Jairo, muerta sobre el lecho, dijo a los que all? lloraban: ??Por qu? llor?is? La ni?a no est? muerta; est? dormida?. No sorprende lo que cuenta el evangelista: ?Se re?an de ?l?. Parad?jicamente, tan deseable locura, llena del m?s n?tido sentido del humor, hab?a hecho nacer la aut?ntica alegr?a.

Publicado por mario.web @ 2:17
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios