S?bado, 14 de mayo de 2011
Luis Ignacio Rom?n Morales (Yoinfluyo.com) nos ofrece una reflexi?n sobre la empresa y su sentido ?tico
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?Qu? es la empresa?
?Qu? es la empresa?
La Real Academia Espa?ola define a la, en una de sus acepciones, como una ?entidad integrada por el capital y el trabajo, como factores de la producci?n, y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestaci?n de servicios, generalmente con fines lucrativos y la consiguiente responsabilidad?.

En esta definici?n, la empresa no est? establecida en t?rminos de los sujetos, sino de los factores que la integran, por lo que cabe referirse a las personas y actores sociales que participan en ella, es decir, a los propietarios del capital y del trabajo o, dicho en otros t?rminos, a los empresarios (entendidos como los titulares, propietarios o directivos de una industria negocio o empresa) y a los trabajadores.

En este sentido, la empresa no es s?lo un ente propiedad del empresario, sino una relaci?n entre distintas personas que tienen algunos intereses comunes (como la existencia misma de la empresa), otros intereses complementarios (como la seguridad en el trabajo y la reducci?n de costos derivados por accidentes), y otros que pueden ser opuestos (como los costos salariales). En todo caso, la empresa es un espacio de negociaci?n entre personas que mezclan intereses comunes y diversos.

Lo anterior nos conduce a indagar sobre los fines de la misma: lucro y responsabilidad. En las definiciones tradicionales de administraci?n y econom?a, el fin es s?lo el lucro, traducido como rentabilidad o ganancia. Sin embargo, puede entenderse que la responsabilidad implica reconocer la existencia de metas distintas entre los actores que participan en la empresa. De ser as?, ?stas tambi?n podr?an ser sus objetivos, la generaci?n y permanencia del empleo, el salario remunerador, la seguridad, la higiene y la dignidad en el trabajo. Es m?s, si se considera a la empresa como parte de su entorno econ?mico, social y ambiental, sus fines podr?an ser la contribuci?n a la sustentabilidad ambiental y social, el arraigo territorial, el apoyo a la calidad y a la mejora de las condiciones de operaci?n de sus clientes y proveedores, el rechazo a pr?cticas de competencia desleales, etc?tera.

En las teor?as tradicionales, principalmente en la neocl?sica, este sentido de empresa se diluye al hacer operativo su papel en el mercado. Se asume que la empresa es el empresario, lo que genera una sinonimia entre el inter?s del conjunto de la empresa con el de s?lo una de sus partes. En ese momento se desde?a la importancia de la contribuci?n y del peso fundamental que tienen los trabajadores. De hecho parecer?a que se establece otra igualdad entre empresario y emprendedor, cuando en realidad este ?ltimo puede ser el empresario, el trabajador o cualquier otro agente ligado con la vida de la empresa (el emprendedor est? definido simplemente como el que emprende con resoluci?n acciones dif?ciles o azarosas).

Esta visi?n no s?lo dificulta la responsabilidad a la que est? obligada la empresa, al comenzar con la que tiene ante s? misma y sus trabajadores, sino que obstaculiza el sentido de una econom?a de mercado que busca ser competitiva.

En efecto, la confusi?n entre empresa y empresario implica razonar en t?rminos de Luis XIV cuando al Rey Sol se le preguntaba qu? era el Estado y ?l respond?a ?el Estado soy yo?. Su reflexi?n se construye de la misma manera en la que se toma la decisi?n de una empresa al considerar s?lo la decisi?n de su propietario o grupo de accionistas. Podr?amos preguntar en la misma l?gica: ?qu? es la empresa? y tener como respuesta: ?la empresa soy yo?.

La alternativa a esta actitud no es similar a la de un Estado nacional que funcione democr?ticamente, en la que, en el plano electoral, la ciudadan?a le otorga un estatus de plena igualdad en la toma de decisiones a cada individuo. En ?ltima instancia, la inmensa mayor?a de las empresas est?n reconocidas jur?dicamente como propiedad privada, lo que les da una posici?n predominante a sus propietarios.

Nos encontramos, entonces, con una encrucijada: visto desde una perspectiva socioecon?mica, la empresa no son s?lo los empresarios; pero visto en t?rminos de reconocimiento jur?dico, ?stos s? son los portadores de derecho en la toma de decisiones con respecto a algo que es suyo, aunque con algunas restricciones. ?C?mo dirimir esta diferencia?

La salida f?cil ?la empresa soy yo?, puede ser defendida jur?dicamente, pero en t?rminos econ?micos y sociales implica una salida injusta e ineficiente. Los procesos productivos requieren crecientemente de trabajadores que no sean utilizados s?lo como ?mano de obra?, sino que, como parte fundamental de la empresa, sean involucrados en el conjunto de la vida de ?sta, lo que incluye sus decisiones m?s trascendentes.

Posiblemente en ese involucramiento resida gran parte del ?xito que han tenido desde los a?os 60 m?ltiples empresas japonesas y europeas, gracias a los mecanismos de empleo a vida, a los comit?s de empresa o de los propios sindicatos.

El mayor involucramiento de los trabajadores implicar?a m?ltiples transformaciones organizacionales y culturales al interior de las empresas. En primer lugar, el pleno reconocimiento a su inteligencia y contribuci?n. Ello no s?lo va m?s all? de considerarlos capital humano, sino que implica procesos de formaci?n y capacitaci?n, de la promoci?n de condiciones de empleo digno y estable, la b?squeda de formas productivas m?s variadas y cooperativas, un mayor cuidado en las condiciones de seguridad e higiene, m?s respeto a la autonom?a de los trabajadores para la aut?ntica expresi?n y defensa de sus intereses colectivos, en fin, lo que la OIT ha llamado el empleo digno y la ?flexiseguridad?.

Todo esto lleva consigo a superar la l?gica de ?no se puede repartir la riqueza que no se est? produciendo? o, dicho de otro modo, ?para repartir, primero hay que producir?. Supone, por el contrario, establecer un mecanismo de participaci?n y negociaci?n de los actores, en que se promueva una articulaci?n directa entre la riqueza que se genera y el reparto de ?sta.

En principio, lo anterior puede advertirse como una amenaza a la empresa, pero tambi?n como un medio de desarrollo. Una empresa que centraliza las decisiones es m?s propensa a tomar decisiones menos informadas y a tener m?s equivocaciones. Una que centraliza sus utilidades en pocas manos y que reinvierte poco est? m?s expuesta al atraso tecnol?gico y de organizaci?n, as? como a la p?rdida de los conocimientos y el empe?o de los trabajadores.

Que una empresa en una econom?a de mercado abierto opere con criterios unipersonales o altamente centralizados, puede permitir un alt?simo est?ndar de vida para sus propietarios, por la v?a de la utilizaci?n amplia de las utilidades para gastos de consumo, pero tambi?n cae en una debilidad y vulnerabilidad crecientes y, por ende, en mayores riesgos no s?lo para los propietarios, sino para todos los actores que participan en la vida de la misma.

Si ahora volvemos a una definici?n de empresa que no involucre s?lo a los empresarios y trabajadores, sino al conjunto de actores y condiciones que permiten su existencia, entonces tambi?n cabe abordar la responsabilidad ambiental y social en su ?rea de influencia. Una empresa puede desarrollarse a partir de las ventajas que representan costos salariales bajos y trabajo precario e inestable; de una alta permisividad de deterioro ecol?gico; de la b?squeda del m?ximo de subsidios y el m?nimo de contribuciones fiscales, mediante un uso intenso de medios de evasi?n y elusi?n, etc?tera. Pero el desarrollo de esta empresa s?lo beneficiar?a a un peque?o grupo de personas al interior y adem?s provocar?a un gran deterioro en su entorno, que a su vez dificultar?a nuevas inversiones y la instalaci?n o el crecimiento de m?s empresas. El beneficio de una empresa no es, entonces, necesariamente el de las empresas, si simult?neamente no existe un proceso articulado de negociaci?n y reglas del juego exigibles para lograr una adecuada base de creaci?n y distribuci?n de riqueza compatible con la sustentabilidad de ?sta.

Por consiguiente, la competitividad requiere ?parad?jicamente? de la cooperaci?n entre los actores de una empresa, entre las empresas y de ?stas hacia su entorno. Para ser competitivo frente a los dem?s, primero se requiere ser competente (capaz de hacer algo). Para ser competente se debe cumplir con las condiciones para serlo. Ello implica el reconocimiento de las capacidades de todos los actores involucrados, el desarrollo de acciones innovadoras (entre las que es esencial la investigaci?n y el progreso tecnol?gicos) y asumir acciones emprendedoras y equitativas para todos los que participen en ellas.

* Curs? la licenciatura en la Facultad de Econom?a, UNAM, D.E.A. Cuenta con una maestr?a en Econom?a del Trabajo y Pol?tica Social por la Universidad Par?s X, Nanterre, y con un doctorado en Estructura productiva y sistemas mundiales por la Universidad Par?s VII (Jussieu). Titulado con menci?n ?tr?s honorable? en enero de 1995. De junio de 1997 a la fecha es investigador del ITESO, actualmente en el ?rea de Din?mica Socioecon?mica del Departamento de Econom?a, Administraci?n y Finanzas.

Publicado por mario.web @ 14:20
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