S?bado, 14 de mayo de 2011
Entrevista al historiador Emilio Mart?nez Albesa
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Balance de 150 a?os de separaci?n Iglesia-Estado en M?xico
Balance de 150 a?os de separaci?n Iglesia-Estado en M?xico
ROMA, jueves 30 de julio de 2009 (ZENIT.org).- M?xico est? cumpliendo en este verano 150 a?os de las Leyes de Reforma, con las que Benito Ju?rez fij? la separaci?n entre la Iglesia y el Estado.
ZENIT ha entrevistado al historiador Emilio Mart?nez Albesa, autor de la obra "La Constituci?n de 1857. Catolicismo y liberalismo en M?xico" (3 tomos, Porr?a 2007) y profesor de Historia de Am?rica en la Universidad Europea de Roma.


--?Por qu? recordar todav?a la Reforma de Benito Ju?rez?

--Dr. Mart?nez: Porque el M?xico contempor?neo no puede entenderse si no es a partir de la Reforma juarista. A mediados del siglo XIX, separar el Estado y la Iglesia era una exigencia de los tiempos y, en este sentido, el movimiento de Reforma represent? un esfuerzo por modernizar el pa?s. Los obispos mexicanos estaban reclamando la independencia entre la Iglesia y el Estado desde la d?cada de 1830 porque "lo temporal nada tiene que ver con lo espiritual, ni lo espiritual con lo temporal" (dec?a el Obispo de Michoac?n G?mez de Portugal en 1835) y "ni el sacerdocio debe tener intervenci?n en las cosas del orden civil, ni la potestad secular en el culto religioso" (dir?a el Obispo de Guadalajara Pedro Espinosa en 1860). ?stas son frases que tambi?n pod?a haber suscrito el mismo Benito Ju?rez.

--?Por qu? entonces la oposici?n entre los obispos y el Presidente Ju?rez?

--Dr. Mart?nez: Ju?rez deseaba una "perfecta independencia entre los negocios del Estado y los puramente eclesi?sticos" (Manifiesto del 7 de julio de 1859), fijando para su Reforma un doble objetivo: "la independencia absoluta del poder civil y la libertad religiosa" (Carta a Pedro Santacilia del 12 de julio de 1859). Sin embargo, tom? como criterio de separaci?n la idea de que lo todo lo social era competencia del Estado y que la religi?n era asunto del interior de cada individuo, con lo cual m?s que una separaci?n absoluta o neta obtuvo una separaci?n unilateral, separando la Iglesia del Estado pero no el Estado de la Iglesia y procurando aislar a la Iglesia del resto de la sociedad. Ahora bien, la oposici?n entre los obispos y Ju?rez tuvo una historia y sus relaciones no permanecieron inalteradas a lo largo de los a?os de su gobierno. De cualquier forma, la "tradici?n" mexicana de "estado laico" mencionada por el nuevo Embajador de M?xico ante la Santa Sede --Sr. Ling Altamirano-- en su discurso al Papa del pasado 10 de julio, arranca precisamente de la reforma legislativa de Ju?rez.

--?Y esa reforma legislativa fue anticat?lica o no?
--Dr. Mart?nez: La interpretaci?n de la Reforma liberal de Benito Ju?rez como persecutoria de la Iglesia es correcta pero parcial. Indudablemente fue anticat?lica e incluso antirreligiosa y, para demostrarlo, basta considerar la aplicaci?n hist?rica de sus disposiciones: destrucci?n de conventos, templos y bienes sacros, prohibici?n de ingresar a la vida religiosa, de vivir en comunidades religiosas (las cuales fueron disueltas a la fuerza) y de emitir votos religiosos, supresi?n de los cabildos catedralicios, disoluci?n de las asociaciones de laicos cat?licos, imposici?n de limitaciones para expresar en p?blico el propio credo aun en la manera de vestir, control ideol?gico de la educaci?n por parte del Estado, imposici?n del matrimonio civil, nacionalizaci?n de los bienes eclesi?sticos, etc.; adem?s de la ruptura de relaciones diplom?ticas con la Santa Sede, de la expulsi?n de los obispos y hasta de la muerte de algunos sacerdotes a manos de extremistas. No era ciertamente una ?poca en la que dominara la raz?n.

Y sin embargo ?sta es una interpretaci?n parcial porque olvida lo fundamental: la Reforma fue un intento de garantizar la libertad religiosa respondiendo a las expectativas de esos tiempos de una mayor civilizaci?n de la vida social; un intento de establecer un marco de convivencia, de libertad y de respeto v?lido para todos, m?s all? de la confesi?n religiosa de cada uno, remitiendo al derecho natural del ser humano. Este intento se centr? en el fortalecimiento de un Estado supervisor de lo religioso, en la negaci?n de la personalidad jur?dica de la Iglesia y en la expulsi?n de la Iglesia de la sociedad, pretendiendo alcanzar la neutralidad religiosa del Estado mediante un indiferentismo religioso por parte del Gobierno presentado como una exigencia de la igualdad. Sobre estas bases, el intento se desvirtuar?a produciendo de hecho limitaciones a la libertad religiosa de los mexicanos porque sus ide?logos no supieron distinguir entre la sociedad y el Estado, ni desprenderse de t?picos de los ?ltimos veinticinco a?os, ni atender a la situaci?n real de la sociedad; sin embargo, no fue un intento in?til ni dej? de producir algunos frutos buenos.

-- ?Cu?les fueron por ejemplo esos frutos buenos?

--Dr. Mart?nez: Creo que no han de buscarse en el ?rea social. A pesar de la voluntad declarada de sus autores de reformar la sociedad seg?n las exigencias del progreso, el cambio social que produjeron las leyes de Reforma no parece que haya ido mucho m?s all? del empobrecimiento de la Iglesia mexicana, el desposeimiento de las comunidades ind?genas, el deterioro del patrimonio art?stico nacional, el mayor enriquecimiento de una minor?a de personas ya pudientes y la desarticulaci?n de la educaci?n. Ahora bien, estas leyes tuvieron una clara utilidad pol?tica, dotando al Gobierno mexicano de una carta que podr?a jugar siempre que retuviera oportuno exorcizar el peligro de clericalismo, claro que esto a costa de la inseguridad jur?dica de la Iglesia..., con lo que la impresi?n hoy es la de que se trat? de matar una mosca con un ca?onazo sin medir suficientemente sus consecuencias. Pienso que es sobre todo en el ?rea cultural donde encontramos los mejores frutos de la Reforma: sus leyes testimoniaron que una nueva ?poca hab?a comenzado para M?xico, en la cual el derecho a la libertad religiosa se presentaba como un valor irrenunciable e ?ntimamente ligado a la libertad de conciencia. Los primeros art?culos del decreto del 6 de diciembre de 1860 (la ?ltima de las grandes leyes de Reforma) son clara expresi?n de esto. Pensar en principios universalmente v?lidos y legislar desde ellos es reconocer la dignidad de la persona humana y tratar de garantizar sus derechos. As?, la Reforma liberal mexicana me hace recordar lo escrito por Juan Pablo II en el cap?tulo 18 de su libro "Memoria e identidad" (2005) sobre la Ilustraci?n del siglo XVIII, de la cual por cierto es en buena parte heredera: "no s?lo dio lugar a las crueldades de la Revoluci?n francesa; tuvo tambi?n frutos buenos, como la idea de libertad, igualdad y fraternidad, que son despu?s de todo valores enraizados en el Evangelio" y as? "prepar? el terreno para comprender mejor los derechos del hombre". En este sentido, la Reforma mexicana puede y debe leerse como un paso adelante en la universalizaci?n de los valores humanos animados por el cristianismo, es decir, en el reconocimiento de que determinados valores aprendidos en Occidente del Evangelio son efectivamente v?lidos para todos los seres humanos sin distinci?n alguna de credos o ideolog?as, por emanar de la dignidad de la persona humana y no de privilegios particularistas ni de condiciones hist?ricas ocasionales. Que en las circunstancias del M?xico del siglo XIX la propuesta de libertad de culto ofrecida por los liberales juaristas fuera insuficiente e incluso en alguna medida inconsecuente para la libertad religiosa de la sociedad mexicana de entonces no elimina lo que tiene de conquista.

--?Pero por qu? el Gobierno juarista intentando defender la libertad religiosa le puso en realidad trabas?

--Dr. Mart?nez: En primer lugar porque la antropolog?a individualista, propia del liberalismo, empujaba a los ide?logos juaristas a desatender la dimensi?n comunitaria de esos derechos que ellos presentaban como estrictamente individuales y que adem?s quer?an garantizar de un modo que se abstra?a bastante de la realidad hist?rica. Pero, sobre todo, en segundo lugar, hay que recordar que las leyes de Reforma se expidieron con una intenci?n abiertamente punitiva contra el clero, tal como declararon sus autores, y es muy dif?cil o imposible que una legislaci?n que pretende castigar por un comportamiento del pasado pueda al mismo tiempo establecer un r?gimen equilibrado y v?lido para el futuro correspondiente a las exigencias permanentes de la justicia. En definitiva, falt? el discernimiento del poder pol?tico "sobre la contribuci?n de las culturas y de las religiones para la construcci?n de la comunidad social en el respeto del bien com?n" al que se ha referido Benedicto XVI en su reciente enc?clica (Caritas in veritate, 55).

--Entonces... Benito Ju?rez, ?benem?rito o desgracia para M?xico?

--Dr. Mart?nez: La memoria de Benito Ju?rez suscita la veneraci?n de muchos mexicanos, el respeto de la mayor parte y la denigraci?n de no pocos. Podr?a se?alarle libros que idolatran a Ju?rez, pint?ndolo como sobrehumano, y otros libros que lo demonizan, present?ndolo como transmisor de todos los males. No obstante, est? claro que un hombre no hace un pa?s. Ju?rez merece ciertamente ser recordado y su memoria, que por tantos a?os ha servido para aglutinar el sentimiento nacional en torno a ciertos valores c?vicos (acatamiento de la ley, secularizaci?n de la pol?tica, patriotismo republicano), merece ser respetada. Pero esto no quiere decir que la conciencia hist?rica de la naci?n pueda edificarse satisfactoriamente a base de homenajes ante las estatuas de Ju?rez o de otras personalidades del pasado, sacralizando nombres y rostros, sin ahondar libre y racionalmente en los hechos hist?ricos que protagonizaron y en sus consecuencias. Sin entrar a juzgar la bondad o la maldad moral de las intenciones personales de los protagonistas de la historia patria, que escapan a la documentaci?n hist?rica, las nuevas generaciones necesitan dialogar cr?ticamente con su pasado en funci?n de los retos del presente y no pueden permanecer prisioneras de ideas, proyectos, esl?ganes o mitificaciones que tal vez tuvieron justificaci?n o utilidad en el ayer, pero que son cadenas para el hoy y lastres para el ma?ana. En definitiva, las personalidades hist?ricas merecen el mismo respeto que merece cualquier ser humano fenecido y con herederos que se remiten a su memoria, pero no m?s. Nadie merece que su recuerdo impida el progreso de la raz?n, el perfeccionamiento de las condiciones de justicia o la mejora de la convivencia.

--?C?mo celebrar el actual aniversario de la Reforma mexicana?

--Dr. Mart?nez: Con madurez, desde el siglo XXI y con visi?n de futuro. Es decir, analizando desapasionadamente la verdad de lo sucedido hace 150 a?os, con la conciencia de que la situaci?n actual no es ya la misma y con vistas a valorar m?s el bien de la libertad religiosa y a mejor garantizarla para las generaciones presentes y venideras. Merece la pena comprometerse con "las causas fundadas en valores universales" a las que se ha referido el Embajador de M?xico ante la Santa Sede el 10 de julio, porque -como ?l mismo ha dicho- "es necesario volver a levantar las banderas casi olvidadas de la libertad y la justicia con sentido social profundo". La libertad religiosa, acaba de recordar Benedicto XVI a los mexicanos, es "la roca firme donde los derechos humanos se asientan s?lidamente" pues "manifiesta de modo particular la dimensi?n trascendente de la persona humana y la absoluta inviolabilidad de su dignidad" (Discurso del Papa al Embajador de M?xico ante la Santa Sede, 10 de julio de 2009); de manera que negar el "derecho a profesar p?blicamente la propia religi?n y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren tambi?n la vida p?blica" hace correr "el riesgo de que no se respeten los derechos humanos" "porque se les priva de su fundamento trascendente" (cf. Caritas in veritate, 56). El Estado verdaderamente laico no puede convertirse en un instrumento de evangelizaci?n ni tampoco de secularizaci?n de la sociedad, sino que debe demostrar su laicidad mediante su empe?o en salvaguardar la plena libertad religiosa de los ciudadanos que componen esa sociedad.

Publicado por mario.web @ 14:24
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