S?bado, 14 de mayo de 2011
An?lisis del texto: La Victoria de la Raz?n: C?mo el Cristianismo llev? a la Libertad, al Capitalismo y al ?xito de Occidente del soci?logo Rodney Stark.
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Cristianismo y progreso
Cristianismo y progreso
Ha dejado una huella inconfundible en el desarrollo de Occidente

La idea de que el ?xito de Occidente ha dependido de haber superado las barreras religiosas para progresar es un ?completo absurdo?, afirma el autor de un nuevo libro.

Rodney Stark defiende esta tesis en ?The Victory of Reason: How Christianity Led to Freedom, Capitalism, and Western Success? (Random House) (La Victoria de la Raz?n: C?mo el Cristianismo llev? a la Libertad, al Capitalismo y al ?xito de Occidente).

Stark, profesor de sociolog?a en la Universidad Baylor, sostiene que, en contraste con otras creencias que acent?an el misterio y la intuici?n, la teolog?a cristiana privilegia la raz?n. Este factor --no la geograf?a, ni un sistema agr?cola m?s productivo, ni la reforma protestante-- est? detr?s del ascenso de Occidente, sostiene.

El autor observa que est? visi?n est? contraste con la postura de muchos intelectuales occidentales del siglo XX. ?stos han mantenido que Occidente se puso por delante de otras culturas precisamente por su capacidad de superar las barreras religiosas para progresar. El cr?dito que dan a la religi?n se limitaba a reconocer la aportaci?n del protestantismo, como si los quince siglos anteriores de cristianismo tuvieran poca importancia, dice Stark.

En un cap?tulo sobre la uni?n entre raz?n y teolog?a en el cristianismo, Stark presenta por qu? discrepa con estos intelectuales. El ascenso de Occidente, mantiene, se ha basado en cuatro victorias primarias de la raz?n:

-- La fe en progreso dentro de la teolog?a cristiana;

-- La transmisi?n de esta fe en progreso a las innovaciones t?cnicas y organizativas, muchas de ellas fomentadas por los monasterios;

-- La raz?n ha informado la teor?a y pr?ctica pol?ticas, permitiendo la libertad personal;

-- La raz?n se aplic? al comercio, dando como resultado el desarrollo del capitalismo.

Un don de Dios

Desde los primeros siglos del cristianismo, los Padres de la Iglesia ense?aron que la raz?n era un don de Dios y el medio para aumentar la comprensi?n de la Escritura y la revelaci?n. Las religiones orientales, por el contrario, carecieron de la figura de un Dios consciente y todo poderoso, que pudiera ser objeto de reflexi?n teol?gica.

El juda?smo y el Islam ten?an el concepto de un Dios suficiente para sostener la teolog?a. Pero dentro de estas religiones la tendencia fue hacia una postura construccionista que conceb?a la escritura como algo que entender y aplicar, no como la base para una investigaci?n posterior.

El cristianismo considera a Dios un ser racional y el universo como creado por ?l. De esta forma, a la comprensi?n humana le aguarda una estructura racional. Y para plantear el desaf?o estaban los te?logos de la Iglesia cat?lica, que durante siglos se implicaron en un cuidadoso razonamiento que llev? al desarrollo de la doctrina cristiana. Pensadores de primer orden como Agust?n y Tom?s de Aquino, explica Stark, celebraban el uso de la raz?n como un medio para lograr penetrar en las intenciones divinas.

As?, cuando tuvo lugar la revoluci?n cient?fica en el siglo XVI, no fue una irrupci?n repentina del pensamiento secular. M?s bien, surgi? de siglos de progreso sistem?tico de loa pensadores escol?sticos medievales, y se sostuvo por una invenci?n cristiana del siglo XII, las universidades.

Progreso medieval

Stark dedica un cap?tulo a derribar la idea de los ?Tiempos Oscuros?. Mucho antes de que tuvieran lugar el renacimiento y la ilustraci?n, la ciencia y la tecnolog?a europeas hab?an superado con mucho al resto del mundo. La idea de que la ?poca medieval fue un periodo de estancamiento ?es una caricatura creada por los intelectuales del siglo XVIII, antirreligiosos y amargamente anticat?licos?, escribe Stark.

Fue en estos siglos cuando se desarrollaron la energ?a del agua y el viento de forma extensa, permitiendo avances enormes en la manufactura de bienes. Y los notables avances de la tecnolog?a agr?cola aumentaron los campos de cultivo que permitieron alimentar las ciudades.

Lejos de oponerse a tales avances t?cnicos, el cristianismo les dio la bienvenida y los promovi?. Por el contrario, tanto el Imperio otomano como China se opusieron a la construcci?n de relojes mec?nicos, por ejemplo. Tampoco la actividad econ?mica tuvo que esperar al protestantismo para prosperar, afirma Stark. Las ?rdenes mon?sticas crearon una suerte de proto-capitalismo.

Estimulados por los aumentos de productividad debidos a los avances tecnol?gicos, los monasterios desviaron la tendencia a una econom?a de subsistencia hacia un sistema de especializaci?n y comercio. A su vez, esto facilit? el aumento de la econom?a de moneda, como opuesta al trueque, y la creaci?n del cr?dito y el pr?stamo de dinero.

Los monasterios tambi?n desarrollaron la ?tica del trabajo y el aprecio por el valor del esfuerzo econ?mico - mucho antes de la llegada del protestantismo.

Adem?s, los te?logos cristianos (es decir, cat?licos) redefinieron ideas relacionadas con la carga de intereses y los precios justos de los bienes -elementos esenciales para el desarrollo del capitalismo. Stark tambi?n dedica amplio espacio a subrayar el desarrollo del capitalismo en las ciudades estado italianas, que estimularon econom?as pr?speras siglos antes la reforma.

Libertad e igualdad

Aunque las condiciones para el desarrollo del capitalismo han existido en algunos pa?ses, en ocasiones faltaba el elemento esencial de la libertad, impidiendo as? el progreso econ?mico. La libertad, sostiene Stark, es una victoria de la raz?n y fue apoyada por los te?logos cristianos que durante mucho tiempo teorizaron sobre la naturaleza de la igualdad y los derechos individuales. De hecho, el trabajo de los te?ricos pol?ticos seculares de tiempos posteriores, como John Locke, suelen basarse en ideas desarrollados por eruditos de la Iglesia.

El cristiano en general ense?a el valor del individuo y pone de relieve la importancia de la responsabilidad personal en las decisiones morales. Unido a esto est? el concento de voluntad libre. Esto era un cambio radical con respecto al pasado, algo evidente, por ejemplo, en la literatura. Stara sugiere comparar las tragedias griegas, donde los personajes son cautivos del destino, con Shakespeare, donde los protagonistas son claramente responsables de sus acciones.

Stark sostiene adem?s que el nacimiento de la democracia en Europa occidental debe sus or?genes, no a la filosof?a griega recuperada, sino a los ideales cristianos. El mundo cl?sico proporcion? ejemplos de democracia, pero ?stos no se arraigaban en asumir la igual de todos los ciudadanos. Los ideales ense?ados en el Nuevo Testamento, sin embargo, pusieron la base para afirmar la igualdad fundamental de todas las personas.

Los derechos de propiedad, otra condici?n previa vital para el capitalismo, tambi?n deben sus or?genes al cristianismo. Tanto la Biblia como los te?logos m?s importantes defienden la propiedad privada. Tom?s de Aquino sosten?a que el poseer propiedades es inherente a la naturaleza humana.

La ense?anza cristiana tambi?n contribuy? mucho al concepto de separaci?n entre la iglesia y el estado, y a la limitaci?n de los poderes del soberano sobre los ciudadanos. Estos dos factores permitieron a Occidente evitar un punto muerto del sistema pol?tico que condujera al uso arbitrario e ilimitado de la autoridad pol?tica, que obstaculiza el desarrollo de una econom?a moderna.

Raz?n y fe

Stark no reclama originalidad alguna por sus ideas. Precisa que historiadores eminentes como Henri Pirenne y Fernand Braudel establecieron hace mucho que los hechos hist?ricos contradicen la noci?n de que la ?tica protestante del trabajo fue la fuerza que estuvo detr?s del capitalismo.

Luego, en 1925, el conocido fil?sofo y matem?tico Alfred North Whitehead declar? que la ciencia surgi? en Europa debido a la fe en la posibilidad de la ciencia, a su vez derivada de la teolog?a medieval. Con todo, estas verdades se han visto oscurecidas por los mitos populares, afirma Stark.

Al concluir, Stark se pregunta si el cristianismo es irrelevante para la modernidad, ahora que la ciencia y el capitalismo se han establecido tan firmemente. Pero, se apresura a cuestionar, ?si el cristianismo fuera irrelevante c?mo podemos explicar su r?pida expansi?n en muchos pa?ses?

Stark observa que en ?frica est?n creciendo las denominaciones cristianas y, en muchas partes del mundo, las iglesias protestantes est?n convirtiendo a gran n?mero de personas, o quiz? de forma m?s precisa, cristianizando a muchos que previamente no hab?an practicado su religi?n. El cristianismo tambi?n est? creciendo en China, a pesar de la oposici?n del gobierno.

?Para muchos no europeos, hacerse cristiano es intr?nseco a ser moderno?, afirma Stark. Raz?n y fe, al parecer, no est?n destinadas a oponerse.

Publicado por mario.web @ 14:42
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