S?bado, 14 de mayo de 2011
La paz se concibe hoy como un gran bien, pero qu? es y c?mo alcanzarla. El pacifismo, vinculado a la ideolog?a, m?s que su defensa propugna su utilizaci?n. Hoy muchos autores y los poderes p?blicos hacen una interpretaci?n simplista de la paz. Se olvidan
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Sobre los fundamentos de la Paz
Sobre los fundamentos de la Paz
La paz se concibe hoy como un gran bien, pero qu? es y c?mo alcanzarla. El pacifismo, vinculado a la ideolog?a, m?s que su defensa propugna su utilizaci?n. Hoy muchos autores y los poderes p?blicos hacen una interpretaci?n simplista de la paz. Se olvidan de sus fundamentos que parten del coraz?n humano. Seg?n sea ?ste y su educaci?n, ser?n las relaciones con los dem?s y entre naciones. Urge recuperar, en estas cuestiones, el protagonismo de la persona real, frente a las abstracciones o el dirigismo.


Breve diagn?stico sobre la paz en nuestro mundo
Este asunto es tan importante como la felicidad, con la que est? conectada. ?La paz en la tierra, suprema aspiraci?n de toda la humanidad a trav?s de la historia? (Pacem in terris, 1). Si bien, por su misma riqueza, su comprensi?n no es un?voca, como ocurre, verbigracia, con la justicia [1] . Quiz? la paz tiene una connotaci?n predominantemente social (de equilibrio entre diversos elementos): ?tranquilidad del orden? (S. Agust?n) [2] .

Est? de actualidad. En el periodo de entreguerras, en cambio, todos pensaban en la guerra como recurso l?cito y necesario para cambiar las cosas. Tanto el fascismo, como sobre todo el Nacionalsocialismo y el comunismo, eran violentos. Es paradigm?tico lo que ocurri? en la II Rep?blica espa?ola [3] . Primero fueron los sufrimientos de la II Guerra mundial y sus rescoldos, luego los desajustes de la descolonizaci?n y la amenaza de una guerra nuclear y, ?ltimamente, el terrorismo. No es s?lo un problema del uso moral de la violencia (respeto a la dignidad humana), es tambi?n la preocupaci?n por la subsistencia. El yihadismo, y la crisis econ?mica [4] , representan hoy esta amenaza. El terrorismo, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, contra las torres gemelas de Nueva York, se ha constituido en causa de inestabilidad permanente, para todo el mundo [5] .

Implantar una paz estable fue el deseo con que quiso afrontarse el nuevo orden internacional, una vez concluida la II Guerra Mundial. A ello respondi? sobre todo, y en primer lugar, la creaci?n de la Organizaci?n de las Naciones Unidas. Seg?n su carta (San Francisco, 26 junio 1945), los prop?sitos de las Naciones Unidas son: ?Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresi?n u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pac?ficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz? (art. 1.1). Observemos que en este p?rrafo por cinco veces se menciona la paz.

A pesar de esas buenas intenciones, la posguerra no ha sido de paz, prueba de ello es el grave conflicto palestino-israel?, desde los mismos or?genes del nuevo Estado, en 1947-1948. Epicentro de un problema internacional que ha convulsionado al Islam [6] .

En Espa?a tampoco faltan medidas, como la Ley 27/2005, de 30 de noviembre, de fomento de la educaci?n y la cultura de la paz. Adem?s en Catalu?a, se aprob? la Ley 21/2003, de 4 de julio, de fomento de la paz, y la Orden IRP 12/2009, de 8 de enero, por la que se aprueban las bases reguladoras de las subvenciones para entes locales para la realizaci?n de actividades de fomento de la paz y de la cultura de la paz y de promoci?n y defensa de los derechos humanos.

Paz y pacifismo
Una primera aclaraci?n: no es lo mismo buscar y construir la paz (puesto que ?sta se presenta como una tarea) que el pacifismo.

En realidad, la paz no es pasividad o conformismo, implica estar dispuesto a defenderla. Es un valor digno de sacrificio y de defensa. La paz contiene la ?nica convivencia digna, en libertad [7] . El pac?fico es firme [8] . Defiende la paz, pero no como estrategia para desarmar al enemigo o imponerse, sino como logro moral.

Por el contrario, el pacifismo act?a ?sea por debilidad u oportunismo? como la carcoma que socava todo soporte moral, como si nada mereciese la pena de ser defendido. Hobbes justific?, y adopt?, esta postura de deserci?n [9] . Tambi?n fue la actitud de los partidos comunistas, ante el r?gimen Nacionalsocialista, cuyas primeras agresiones, notoriamente a Polonia, respaldaron [10] . Pero de fondo lo que hab?a era oportunismo, tambi?n por parte de este r?gimen que, en tanto adquir?a solidez, busc? una tregua con la Iglesia cat?lica (Concordato de 20 de julio de 1933) [11] . Por su parte, en la URSS se anunci? un Decreto de la Paz (8 noviembre 1917) que propon?a a los pueblos de todo el mundo ?una paz sin anexiones ni contribuciones?, pero con el tiempo se engull? media Europa y parte de Asia [12] . Demostraba as?, uno y otro totalitarismo, actuar al margen del bien y del mal, sin atenerse a ning?n criterio moral [13] . De hecho su colaboraci?n mutua, en la fase inicial de la ocupaci?n francesa (junio 1940-junio 1941), corrobora una afinidad en sus t?cnicas de actuaci?n pol?tica [14] .

En Espa?a, el Proceso de Paz con ETA, aprobado por el Pleno del Congreso (17 mayo 2005) y respaldado por el Parlamento Europeo (Resoluci?n de 25 de octubre de 2006), por una diferencia de s?lo diez votos, adoleci? de falta de escr?pulos.

Prueba del equ?voco que encierra el pacifismo, en el terreno de las ideas, es que incluso se produce la paradoja de asociar su defensa con la violencia. As? ocurre cuando los ?pacifistas? justifican o provocan la lucha de clases [15] , el terrorismo [16] , la intifada o, en una escala menor y dom?stica, propician la tensi?n, como instrumento pol?tico o electoral [17] . En realidad, toda ideolog?a, en cuanto que esquema te?rico de transformaci?n de la realidad, con pretensiones cient?ficas, tiene, como aliado inseparable, la coacci?n. El pacifismo, amparado en el regazo de la ideolog?a, tiende a camuflar la violencia que la nutre cuando no a explotar el justo anhelo de paz. En el socialismo y el anarquismo el pacifismo siempre ha estado muy extendido [18] . Ha sido una baza del populismo.

Las carencias actuales en la promoci?n y concepci?n de la paz

?C?mo se aborda hoy la paz? En el an?lisis de su causa y deterioro prima una visi?n externa al hombre. Se atiende exclusivamente a factores sociales, econ?micos, culturales, o, a lo m?s, psicol?gicos. En ello toman pie los poderes p?blicos para arrogarse el protagonismo [19] . El Plan de Derechos Humanos del Gobierno (diciembre 2008), proclama, como ?nuevos derechos?: ?el derecho a la paz, el derecho al medio ambiente, al patrimonio com?n de la humanidad y el derecho al desarrollo de los pueblos? [20] . Tal enfoque es la coartada de la promesa falaz de que est? en sus manos tra?rnosla. Tambi?n de la estrategia de los slogans, el ?No a la guerra? o, el muy extendido e inspirado en el movimiento del Mayo del 68 y el hippismo: ?Haz el amor y no la guerra?.

Pero la paz ni puede asentarse en el ego?smo ??para?sos artificiales del sexo, el consumo o la droga?? ni en el predominio de la acci?n pol?tica o mercantil. Menos a?n si ?sta se apoya en la extorsi?n. ?Las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas? (Napole?n Bonaparte) [21] . Tampoco la paz puede ser efecto de las modas, de las corrientes de opini?n, o del consenso pol?tico.

Como ocurre con la inserci?n social, su ra?z est? en la conciencia y el coraz?n del hombre [22] . La experiencia de las prisiones es ilustrativa: s?lo una regeneraci?n, un cambio en el fuero interno que se abre a la propia verdad [23] , tiene consecuencias en la vida de la persona y en su aportaci?n a la sociedad [24] . La responsabilidad (proceso personal) es clave [25] . Si el coraz?n no cambia, no basta ni un medio facilitador ni muchas leyes. ?La tragedia antigua es interpretaci?n del ser, basada en la experiencia del mundo contradictorio, que produce ineludiblemente la culpa y el fracaso? [26] .

Precisamente por depender de cada persona y de su progreso espiritual, la prosecuci?n de la paz nunca es completa y cada generaci?n ha de rehacer la marcha y construirla [27] . Por desgracia, actualmente los presagios, a la vista del ambiente que nos rodea, son sombr?os [28] : se est? produciendo el desarme moral, el nihilismo [29] .

Paz interior y paz integral
La paz se asienta en una vivencia interior y en el orden social. ?ste ha de regirse por la recta raz?n, las normas de la verdad, de la justicia y de una activa solidaridad [30] . Ya dec?a S. Agust?n, y lo recordaba Ratzinger [31] , si se abandona la justicia, ?qu? son los reinos sino grandes latrocinios? [32] . La justicia hace posible la paz y la preserva [33] . De otro modo, la paz se deval?a: es un mero apa?o (en espera de la revancha), a la medida de los propios recursos y ambiciones.

El mismo S. Agust?n expresa my bien que hay un orden que seguir en la consecuci?n de la paz, ?ste va de lo interior hacia fuera. ??quiere tu alma ser capaz de vencer las pasiones? Que se someta al que est? arriba y vencer? al que est? abajo; y se har? la paz en ti; una paz verdadera, cierta, ordenada. ?Cu?l es el orden de esta paz? Dios manda sobre el alma; el alma, sobre la carne; no hay orden mejor? [34] .

Hoy se ha olvidado esta sabidur?a antropol?gica (cf. Ga 5.17). Se ha diluido el hombre interior [35] . Kant, en su ensayo sobre La paz perpetua (1795), lo demuestra. Entiende la realidad social como un mecanismo (ese que conduce al progreso). Lo que importa no es la bondad de sus miembros, sino que, por inter?s, ?stos hagan funcionar los engranajes. [36] . Entre los autores contempor?neos muchos siguen su estela. John Rawls proponen una paz al margen de la filosof?a, de la religi?n y de Dios, es decir, de una indagaci?n profunda sobre el hombre. Sin contar con las doctrinas comprehensivas o concepciones de la buena vida [37] . En su lugar, Rawls recurre, exclusivamente, a un orden consensuado y de m?nimos [38] .

Desplazado el hombre, en su verdad interior, predomina una visi?n individualista (que no liberal) [39] , con un componente colectivista (que no solidario). El nacionalismo es el nuevo ?dolo, establecido a partir del siglo xvi, que luego dar? paso a otros: la clase, la raza, etc [40] . Mas, seg?n intuici?n de d?Ors [41] , hay un continuum entre individualismo y nacionalismo. La abstracci?n s?lo conduce a la alienaci?n.
La paz ha de construirse desde la realidad de cada ser humano. Primero, tomando conciencia de su base com?n (derechos fundamentales y apertura mutua), sus ra?ces (cultura e historia) y, luego, de su proyecto de futuro. ?ste responde a la capacidad deliberativa del hombre y a su anhelo de autonom?a-libertad, con la que afronta su dinamismo y crecimiento.

Es el ni?o quien m?s necesita unas ra?ces [42] y un ?proyecto biogr?fico y personal coherente?. Ambos son necesarios para reforzar su identidad. De procurar el desarrollo y la transmisi?n, que hacen posible la autenticidad del menor, se ocupa la educaci?n.

Un cap?tulo de la formaci?n se le ha de reservar a la paz, en consonancia con su importancia [43] . Sino es que, como resulta m?s coherente con lo que se lleva expuesto, toda la educaci?n ha de estar penetrada del esp?ritu de paz, del respeto a la persona y a su crecimiento interior. La conciencia y la cultura son sus grandes aliados [44] .

Si la persona es intimidad, ?sta se diluye a falta de poso, de un centro que la unifique y dirija [45] . El proyecto de vida es b?sico. Sin ?l el tiempo humano acaba ?por escindirse y estallar en instantes sueltos ?todo lo placenteros que se quiera?, pero inarticulables e invertebrados, que la conciencia humana es incapaz de entrelazar e integrar en una unidad de sentido que sirva como fundamento de la identidad personal? [46] . El ?nico n?cleo aglutinador, a escala humana, es el amor-entrega. De este modo, el potencial humano encuentra su cauce, personal (?ntimo), y su proyecci?n social.

En las ant?podas se encuentra el utilitarismo, alimentado por el hedonismo, o la afirmaci?n a ultranza. A ?l se supedita todo. El sectarismo, como el nacionalismo, tienen ah? su asiento. El terror que sigui? a la Revoluci?n francesa confirma la idea. Tanto la libertad desatada [47] , como ?el placer sin l?mites que promueve la sociedad laica lleva a la insatisfacci?n permanente; hasta degenerar en el Circo Romano, donde la brutalidad, la sangre y la muerte causan euforia. Pero incluso acaba aburriendo? [48] .
En el hombre todo apunta en la direcci?n de la apertura y la entrega. Esto no disipa la paradoja de que este camino se le hace cuesta arriba.
Apunte sobre la deriva adoptada por el Gobierno espa?ol

Contrasta con los datos apenas expuestos, la insistencia del Gobierno en otras f?rmulas impersonales. Recurren estas a un atajo que elude, deliberadamente, respetar la dimensi?n familiar y las ra?ces culturales de cada persona. Ciertamente aborda los tres estratos de la paz: intimidad, convivencia social, y relaciones internacionales, mas ni el m?todo empleado ni la inspiraci?n son los correctos.

La Ley de la memoria hist?rica (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) compromete el futuro, por suscitar el odio. Es la lecci?n que se de deduce del Edicto de Nantes (13 abril 1598) de Enrique IV que, movido por el olvido y el perd?n, instaur? la paz, tras las guerras de religi?n. El edicto era una primera apuesta por la libertad religiosa y de conciencia [49] . Alguien coment? que: ?el principio de amnist?a es un principio civilizador: es el ?nico que permite cerrar una guerra civil? [50] . Ese paso ya estaba dado en Espa?a con mucha antelaci?n [51] . La Ley de la memoria hist?rica, va en la direcci?n inversa, pues, memoria es lo contrario a amnist?a (amnesia), y no por un esp?ritu de justicia (pues huye de la verdad y la aquilataci?n de los hechos) [52] .

La Educaci?n para la ciudadan?a forma parte del mismo proyecto global de ?democracia avanzada? o ?ciudadan?a activa?. Es decir, de cambio social y modelado de ?los nuevos ciudadanos? (Pre?mbulo de la Ley org?nica 2/2006, de 3 de mayo, de educaci?n). La Educaci?n para la ciudadan?a insiste en la autonom?a, el esp?ritu cr?tico, el di?logo, el igualitarismo o la tolerancia, pero son flatus vocis, nociones hueras con las que juega el poder (tan interesado en implantarla manu militari). Le faltan referencias (personales y sociales). Por ejemplo, no se vincula la educaci?n ni a la verdad ni a la justicia.

Este bloque es el escaparate de c?mo concibe la escuela la sexualidad. La presenta como cuesti?n pol?tica, antes que personal [53] . Aqu? el lobby gay es el factor determinante [54] . Dice el citado pre?mbulo que: ?Entre los fines de la educaci?n se resaltan el pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades afectivas del alumnado, la formaci?n en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad efectiva de oportunidades entre hombres y mujeres, el reconocimiento de la diversidad afectivo-sexual, as? como la valoraci?n cr?tica de las desigualdades, que permita superar los comportamientos sexistas? [55] . Pr?stese atenci?n a la reiteraci?n de un mismo asunto.

El resultado de ?Educaci?n para la ciudadan?a? es suplantar la conciencia, cuando es m?s indefensa y est? en formaci?n, para la consolidaci?n de un proyecto pol?tico y de reforma social. Les es plenamente aplicable nuestro comentario al utilitarismo.

Tampoco la Alianza de civilizaciones, por mucho que cuente con respaldo oficial y financiero, ser? fruct?fera. El problema no reside s?lo en la carga ideol?gica del proyecto ?relativismo y rencor antioccidental, importado del islamismo? [56] .

Esto es perceptible tanto en el Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones (11 enero 2008), cuanto en su versi?n divulgativa, El espacio televisivo Nexos< [57] . Curiosamente, el plan, vincula el ?Observatorio sobre el pluralismo religioso? a la Fundaci?n Pluralismo y Convivencia (Actuaci?n 11? b, Orden PRE/45/2008 y Medida 71 del Plan de Derechos Humanos). ?sta es una fundaci?n p?blica que, estatutariamente, excluye la representaci?n cat?lica. El mal es m?s hondo.

Como en el lecho de Procusto se quieren introducir las cosas en un molde preconcebido. Poco importa c?mo sea la estructura, siempre forzar? una realidad, que como la paz, es delicada y compleja.

Veamos, para ilustrar lo anterior, c?mo se enfoca la paz en unos materiales did?cticos, para 5? de Educaci?n primaria: ?El concepto de paz positiva describe un estado en el que la voluntad colectiva se dirige a promover la paz y eliminar los obst?culos para la paz. Incluye un compromiso con la justicia social y va, por tanto, m?s all? de la idea de paz como ausencia de miedo, violencia y guerra. Implica el compromiso de resolver pac?ficamente los conflictos e intenta desarrollar esta capacidad en las personas y los grupos a fin de resolver los problemas sociales de manera constructiva? [58] . Los t?rminos son vagos [59] y apenas si salen de lo t?pico. No se incide en por qu? surge el conflicto y c?mo, m?s all? de lo instrumental, se construye la paz. Se desconoce el estad?o inicial, personal, tanto en la g?nesis como en la soluci?n de los problemas [60] . En realidad lo que se propugna, como valores y actividades, es el pacifismo [61] .

Conclusi?n
La inquietud social por la paz es un primer paso, ahora falta establecer el itinerario que nos conduzca a ella. El pacifismo m?s instrumentaliza la paz que la sirve. Merece la pena, primero, subrayar el valor de la paz que es sobre todo moral. Luego, habr? que ahondar en sus ra?ces: la intimidad de la persona. En ella encontramos el potencial que la hace posible, pero tambi?n el germen de los obst?culos del camino. Esta aproximaci?n se complementa, por realismo, con su dimensi?n social e internacional. El ensamblaje de los tres estratos es necesario. Su denominador com?n es la justicia. Este nexo de uni?n, por el ser comunitario del hombre y su aspiraci?n ilimitada al bien, apunta al amor-entrega, a la apertura generosa.

Igual que no se puede colmar el dolor humano ante una cat?strofe, con el discurso de los pol?ticos o la asistencia de los psic?logos, tampoco se puede nutrir la paz a partir de medidas legales o administrativas. Aunque estas tengan su funci?n coadyuvante. S?lo desde la autenticidad, de lo que le es debido al ser humano, como tal, y a cada ser humano, en su singularidad, se puede construir la paz. De ese respeto y maduraci?n personal va a depender la relaci?n con los dem?s [62] .

La educaci?n, por tanto, tiene encomendada una importante labor, y ello a trav?s de sus agentes principales: familia, escuela y medios de comunicaci?n. Hay que descartar las f?rmulas ideol?gicas como perturbadoras y est?riles, tanto para la paz cuanto para la educaci?n. Marginando las abstracciones, devolvamos la confianza a la persona y a quienes la forman, desde la cercan?a, el testimonio y el amor.


Notas
[1] Esto sucede con los grandes conceptos, como el de justicia , a los que incluso se puede dar un significado contrario. Cf. Mater et magistra, 206.
[2] De Civitate Dei, XIX, 13, 1. Un comentario, a la luz del magisterio del Vaticano II en C. Mart?nez Cejudo, ?Reflexiones sobre la paz?, en Revistaecclesia.com (y AnalisisDigital.com), 26 febrero 2007.

[3] Cf. J. S?villia, Hist?ricamente incorrecto?, pp. 288-289, y 291-292.
[4] Cf. C. Corral Salvador, Blog 142: ?Aumento del rearme y ruina de los pobres? (28 abril 2009), en http://blogs.periodistadigital.com/carloscorral.php/2009/04/28/-blog-142-aumento-del-rearme-y-ruina-de

[5] Cf. G. Weigel, Occidente en guerra contra el Yihadismo , Palabra, Madrid, 2009.
[6] Por parte de la Iglesia se ha insistido en el mensaje de paz, m?s necesario en esas zonas. As? su lema en su viaje a Turqu?a (28 noviembre a 1 diciembre 2006) tuvo por lema y objetivo: ?El, Cristo, es nuestra paz?, ?La Paz, lema y objetivo del Viaje del Papa a Tierra Santa?. En cuanto al viaje a Jordania, Israel y Palestina (8-15 mayo 2009), se fijado: ?Dichosos los que trabajan por la paz porque ellos ser?n llamados hijos de Dios?, en Ecclesia Digital, 1 de mayo de 2009.

[7] Cf. J. S?villia, Hist?ricamente incorrecto. Para acabar con el pasado ?nico, tr. E. Pazat de Lys Lachaud, Ciudadela, Madrid, 2006, p. 275.
[8] Cf. J. S?villia, Hist?ricamente incorrecto?, p. 276.

[9] Cf. D. Negro, Lo que Europa debe al Cristianismo , p. 65. Adem?s, cf. ibidem, p. 82.
[10] Y ello a pesar de haber hecho gala de su
antifascismo. Cf. J. S?villia, Hist?ricamente incorrecto?, pp. 298-304.

[11] Cf. J. S?villia, Hist?ricamente incorrecto?, p. 351.
[12] Cfr. A. Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, tr. G. Amiama, Acervo, Barcelona, 1978, pp. 322-323. Y ello por no recordar la presencia de los tanques en Budapest y Checoslovaquia.

[13] Cfr. A. Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, p. 353, y concordantes.

Publicado por mario.web @ 15:27
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