S?bado, 14 de mayo de 2011

El aleluya pascual contrasta todav?a con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas.
Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net


Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo:

La ma?ana de Pascua nos ha tra?do el anuncio antiguo y siempre nuevo: ?Cristo ha resucitado! El eco de este acontecimiento, que surgi? en Jerusal?n hace veinte siglos, contin?a resonando en la Iglesia, que lleva en el coraz?n la fe vibrante de Mar?a, la Madre de Jes?s, la fe de la Magdalena y las otras mujeres que fueron las primeras en ver el sepulcro vac?o, la fe de Pedro y de los otros Ap?stoles.

Hasta hoy -incluso en nuestra era de comunicaciones supertecnol?gicas- la fe de los cristianos se basa en aquel anuncio, en el testimonio de aquellas hermanas y hermanos que vieron primero la losa removida y el sepulcro vac?o, despu?s a los mensajeros misteriosos que atestiguaban que Jes?s, el Crucificado, hab?a resucitado; y luego, a ?l mismo, el Maestro y Se?or, vivo y tangible, que se aparece a Mar?a Magdalena, a los dos disc?pulos de Ema?s y, finalmente, a los once reunidos en el Cen?culo (cf. Mc 16,9-14).

La resurrecci?n de Cristo no es fruto de una especulaci?n, de una experiencia m?stica. Es un acontecimiento que sobrepasa ciertamente la historia, pero que sucede en un momento preciso de la historia dejando en ella una huella indeleble. La luz que deslumbr? a los guardias encargados de vigilar el sepulcro de Jes?s ha atravesado el tiempo y el espacio. Es una luz diferente, divina, que ha roto las tinieblas de la muerte y ha tra?do al mundo el esplendor de Dios, el esplendor de la Verdad y del Bien.

As? como en primavera los rayos del sol hacen brotar y abrir las yemas en las ramas de los ?rboles, as? tambi?n la irradiaci?n que surge de la resurrecci?n de Cristo da fuerza y significado a toda esperanza humana, a toda expectativa, deseo, proyecto.

Por eso, todo el universo se alegra hoy, al estar incluido en la primavera de la humanidad, que se hace int?rprete del callado himno de alabanza de la creaci?n. El aleluya pascual, que resuena en la Iglesia peregrina en el mundo, expresa la exultaci?n silenciosa del universo y, sobre todo, el anhelo de toda alma humana sinceramente abierta a Dios, m?s a?n, agradecida por su infinita bondad, belleza y verdad.

"En tu resurrecci?n, Se?or, se alegren los cielos y la tierra".

  • A esta invitaci?n de alabanza que sube hoy del coraz?n de la Iglesia, los "cielos" responden al completo: La multitud de los ?ngeles, de los santos y beatos se suman un?nimes a nuestro j?bilo. En el cielo, todo es paz y regocijo.

  • Pero en la tierra, lamentablemente, no es as?. Aqu?, en nuestro mundo, el aleluya pascual contrasta todav?a con los lamentos y el clamor que provienen de tantas situaciones dolorosas: miseria, hambre, enfermedades, guerras, violencias. Y, sin embargo, Cristo ha muerto y resucitado precisamente por esto. Ha muerto a causa de nuestros pecados de hoy, y ha resucitado tambi?n para redimir nuestra historia de hoy. Por eso, mi mensaje quiere llegar a todos y, como anuncio prof?tico, especialmente a los pueblos y las comunidades que est?n sufriendo un tiempo de pasi?n, para que Cristo resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz.

    (...)

    Que pueda alegrarse la Tierra que fue la primera en quedar inundada por la luz del Resucitado.

    Se alegren los cielos y la tierra por el testimonio de quienes sufren contrariedades, e incluso persecuciones a causa de la propia fe en el Se?or Jes?s. Que el anuncio de su resurrecci?n victoriosa les infunda valor y confianza.

    Queridos hermanos y hermanas. Cristo resucitado camina delante de nosotros hacia los cielos nuevos y la tierra nueva (cf. Ap 21,1), en la que finalmente viviremos como una sola familia, hijos del mismo Padre.

    ?l est? con nosotros hasta el fin de los tiempos. Vayamos tras ?l en este mundo lacerado, cantando el Aleluya. En nuestro coraz?n hay alegr?a y dolor; en nuestro rostro, sonrisas y l?grimas. As? es nuestra realidad terrena. Pero Cristo ha resucitado, est? vivo y camina con nosotros. Por eso cantamos y caminamos, con la mirada puesta en el Cielo, fieles a nuestro compromiso en este mundo.

    Feliz Pascua a todos.

    Mensaje de Pascua que Benedicto XVI dirigi? desde el balc?n central de la Bas?lica de San Pedro del Vaticano a mediod?a del Domingo de Resurrecci?n.

  • Publicado por mario.web @ 15:33
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