S?bado, 14 de mayo de 2011
Publicamos el an?lisis de la "Caritas in veritate" presentado en las p?ginas de "L?Osservatorio Romano", diario de la Santa Sede, por Giandomenico Picco, antiguo subsecretario general de las Naciones Unidas.
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Antiguo subsecretario de la ONU analiza
Antiguo subsecretario de la ONU analiza "Caritas in Veritate"
CIUDAD DEL VATICANO, s?bado, 22 de agosto de 2009 (ZENIT.org).-

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El Estado - naci?n moderno, que naci? con el tratado de Westfalia en 1648 y qued? plasmado por las revoluciones americana y francesa, ha tenido siempre un arma secreta: el concepto de identidad en singular. El historiador estadounidense Arthur Schlesinger dec?a que nuestro intelecto no est? estructurado para imaginar las m?ltiples posibilidades del futuro. En realidad era dif?cil imaginar la globalizaci?n tal como se ha desarrollado en los ?ltimos decenios: ha cambiado el concepto de vecino, entendido como quien puede ejercer un impacto positivo o negativo en la vida de cada uno. En efecto, hoy las acciones de quien vive en otros continentes pueden influir en nuestra cotidianidad, mientras que cuando era ni?o mi concepto de vecino eran la Carintia austr?aca, la Eslovenia entonces yugoslava y el V?neto.

La Caritas in veritate subraya que la globalizaci?n "nos hace m?s cercanos, pero no m?s hermanos" (n. 19). En mi recorrido entre pueblos con guerra y terrorismo, el concepto de comunicaci?n y di?logo, de convivencia e incluso amistad -independientemente de la diversidad de las culturas- parec?a y era realizable; pero tengo que admitir que el concepto de fraternidad no figuraba entre los objetivos de ninguna negociaci?n, oficial o no oficial. Lo explica poco despu?s la propia enc?clica: la raz?n es capaz de establecer "una convivencia", pero no "la fraternidad" (ib.).

En los ojos -la ?nica parte del rostro que pod?a ver- del liban?s enmascarado que, de noche, me hab?a encapuchado y llevado por las calles de Beirut, buscaba algo humano que nos uniera. En aquella ocasi?n me habr?a sido ?til tener en la mente otras palabras de la enc?clica, muy queridas para el Papa Benedicto: que "la religi?n tiene siempre necesidad de ser purificada por la raz?n para mostrar su aut?ntico rostro humano" (n. 56).
En la Caritas in veritate he encontrado semillas de una visi?n del futuro orden internacional que son propias tambi?n de mi modo de leer la realidad y de mi historia personal multicultural de hijo de zonas colindantes y operario de la mediaci?n entre gentes en conflicto. La referencia a los l?mites del Estado en el mundo globalizado (cf. n. 24), y m?s a?n la afirmaci?n de que "no es necesario que el Estado tenga las mismas caracter?sticas en todos los sitios" (n. 41), abren las puertas a una visi?n que me atrever?a a llamar postwestfaliana del Estado - naci?n.

En el sistema que veo emerger, cada actor es m?s fuerte y al mismo tiempo m?s d?bil que hace una treintena de a?os, como efecto de interrelaciones e interdependencias inimaginables en el pasado. La posibilidad de que cada proyecto nacional tenga una duraci?n de vida diferente de otros y que luego se disipe es plausible: para algunos Estados - naci?n tal proyecto podr?a estar pr?ximo a la conclusi?n.

El Papa alude a una autoridad pol?tica mundial que no existe todav?a, pero tambi?n al papel de los individuos y de los grupos no gubernativos, no elegidos, como actores de la sociedad internacional que est? emergiendo. ?Son, quiz?, alusiones a la germinaci?n de los primeros elementos de democracia directa en una sociedad mundial en la que tambi?n el individuo tiene en sus manos m?s instrumentos que nunca para comunicar su propia voluntad y sus opiniones m?s all? de los sistemas de representatividad indirecta?

La enc?clica sostiene el concepto de "responsabilidad de proteger" (n. 67) a los ciudadanos de cualquier pa?s de genocidio, cr?menes de guerra, limpiezas ?tnicas y cr?menes contra la humanidad, aunque los respectivos Estados no sean capaces de hacerlo: esta es la nueva frontera del derecho internacional, que va mucho m?s all? de Westfalia. Todav?a m?s importante en las alusiones al futuro orden del mundo es la llamada a liberarnos de aquellas ideolog?as "que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad" (n. 22). Una esperanza que encuentra hoy, en varias partes del mundo, una fuerte resistencia debida quiz? al miedo que ha provocado de hecho en muchos la nueva complejidad de un mundo globalizado.

Fundamentalismos de or?genes diversos est?n presentes, por desgracia, en varios pa?ses y con ellos la arrogancia de la ignorancia esparce a?n las semillas del enfrentamiento y del conflicto. El n?mero de las variables que deben tener en cuenta los gestores del mundo ha aumentado en los ?ltimos veinte a?os y la tentaci?n de refugiarse en teor?as simplistas se alimenta de sentimientos ancestrales. A esto la enc?clica responde: "La esperanza sostiene a la raz?n y le da fuerza para orientar la voluntad" (n. 34). De aqu? nace la necesidad de generar esperanza.
Benedicto XVI auspicia tambi?n una reforma del sistema de las Naciones Unidas y de las estructuras econ?micas y financieras internacionales. Espero que esto no se realice s?lo a nivel num?rico: un Consejo de seguridad muy ampliado, por ejemplo, ser?a una reforma modesta y podr?a incluso reducir su eficacia. Lo que convendr?a reformar deber?a ser m?s bien el m?todo de trabajo de los distintos ?rganos de las Naciones Unidas.

"La unidad de la familia humana no anula de por s? a las personas, los pueblos o las culturas, sino que los hace m?s transparentes los unos con los otros, m?s unidos en su leg?tima diversidad" (n. 53), afirma la Caritas in veritate, sobreentendiendo tal vez un modo de leer la identidad de manera diversa. La globalizaci?n est? minando lentamente lo que Amartya Sen llama "la ilusi?n de la identidad obligada" (choiceless identity), el arma secreta del Estado - naci?n. El surgimiento de la identidad m?ltiple, en mi opini?n, no s?lo cambiar? el sistema internacional, sino tambi?n el propio Estado - naci?n y har? m?s realizable el concepto de familia humana. Entonces, quiz?, tendremos l?deres que sabr?n ser tales incluso sin necesidad de un enemigo.

Publicado por mario.web @ 18:47
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