S?bado, 14 de mayo de 2011
Germ?n Doig Klinge nos habla de la actividad del hombre en la transformaci?n de la cultura con la incorporaci?n de la tecnolog?a.
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Relaci?n rec?proca con la cultura
Relaci?n rec?proca con la cultura


Si partimos del hecho de que ?toda la actividad del hombre tiene lugar dentro de una cultura y tiene una rec?proca relaci?n con ella? (26), entonces debemos considerar que todo su obrar es generador de cultura y que a la vez est? en interacci?n con ella. Dentro de este obrar se encuentra la tecnolog?a.


Cuando el Santo Padre afirma que entre el ser humano y la cultura se genera una relaci?n rec?proca est? evidenciando el doble dinamismo de toda aut?ntica cultura. De un lado, ya se ha visto que la cultura tiene su origen en el ser humano a trav?s del tiempo --y por esa raz?n se insiste en que la cultura est? al servicio de ?l y no al rev?s--.

Pero esa cultura creada por el ser humano se convierte en algo objetivo externo al hombre con influencia sobre ?l. Puesto en otros t?rminos, la acci?n humana no se realiza en una sola direcci?n. Cuando se hace algo se inicia un proceso interactivo. Se producen unos efectos que no permanecen fuera de la persona sino que regresan, por decirlo de alguna manera, hacia ella.

En un proceso an?logo al mencionado cuando se afirma que la tecnolog?a forma parte de la cultura se pone as? en evidencia una doble corriente de interacci?n: de la tecnolog?a sobre la cultura y de la cultura sobre la tecnolog?a. Desde esta perspectiva din?mica, por un lado se afirma que hay un conjunto m?ltiple de factores operando en el desarrollo tecnol?gico y afectando su influjo sobre el ser humano.

Pero al mismo tiempo se admite la importancia de la tecnolog?a y su peso en la misma configuraci?n cultural y por ende su influjo sobre la persona misma. De esta manera, si la tecnolog?a responde tambi?n al cambio cultural y se ve influida directamente por ?l en su dise?o y aplicaci?n, al mismo tiempo juega un papel importante al influir en dicho cambio cultural.

Y es que la tecnolog?a es uno de los factores de la cultura que genera un impacto significativo en la configuraci?n de los patrones culturales de un grupo humano. Esto es m?s f?cil de comprender hoy en d?a en que la tecnolog?a ha adquirido un peso tan importante.

El rechazo a una posici?n determinista no debe llevar al error de pretender que el uso de una tecnolog?a espec?fica en un contexto preciso no tiene consecuencia alguna en las personas y su cultura. Georges Friedmann, hablando de la t?cnica, afirmaba: ?En el curso de una aventura milenaria en la que causas y efectos se entremezclan y se condicionan rec?procamente, el hombre modifica su medio y, a trav?s de su medio, se modifica ?l mismo y se proyecta hacia nuevas transformaciones? (27).

Es decir, entre los cambios que realiza el ser humano y su medio hay una acci?n rec?proca. O, puesto de otra manera, transformando su medio y edificando una morada el ser humano se transforma a s? mismo en alguna medida. Un repaso a la historia de la humanidad revela que todo cambio tecnol?gico importante ha tenido alg?n grado de influencia en los pueblos. Y algunos de estos cambios han producido impactos de grandes proporciones.

Se podr?a mencionar por ejemplo la invenci?n del reloj mec?nico, la imprenta de tipos m?viles de Gutenberg, la m?quina a vapor, el descubrimiento y utilizaci?n de la energ?a el?ctrica, el tel?grafo... Todo esto, claro est?, en el juego de interacci?n y de influencias rec?procas. Algunos efectos son positivos. Pero otros son negativos. Por ejemplo, ?cu?nto han afectado las p?ldoras anticonceptivas las costumbres sexuales y la vida familiar?

El asunto central para comprender qu? significa que exista una relaci?n rec?proca entre el ser humano y su cultura, y dentro de ello el papel que ocupa la tecnolog?a, est? en la manera como el ser humano se entiende a s? mismo y como piensa y comprende la realidad; se incluye aqu? la forma como entiende y valora todo su obrar y, dentro de ello, como comprende el papel y ubicaci?n de la tecnolog?a.

El Papa Juan Pablo II lo pon?a en evidencia al se?alar que ?la primera y m?s importante labor se realiza en el coraz?n del hombre, y el modo como ?ste se compromete a construir el propio futuro depende de la concepci?n que tiene de s? mismo y de su destino? (28).

A la luz de lo dicho se comprende que cuando se menciona la dimensi?n cultural de la tecnolog?a se est? hablando en el fondo de un asunto antropol?gico. La producci?n tecnol?gica evidencia en alguna medida una concepci?n de lo que es el hombre que la genera y los valores o antivalores que posee. Por ello la pregunta por la dimensi?n cultural trae consigo una pregunta por el concepto de ser humano que est? detr?s del desarrollo tecnol?gico.

Se refiere tanto a cu?l sea la concepci?n de ser humano que se encuentra en el origen de la tecnolog?a, como tambi?n la que tiene el que la aplica y usa. De la imagen que se tenga de lo que es ese ser humano --de su naturaleza, el sentido de su existencia, su fin ?ltimo-- se desprender? lo que se espera de la tecnolog?a, lo que se quiere que ?sta haga y el rol que se le otorgar? en la vida social. La dimensi?n cultural vendr? a ser la plasmaci?n de esa imagen del ser humano, a trav?s de la concreci?n de los valores, criterios, l?neas matrices de pensamiento, actitudes b?sicas ante la vida, en un determinado entorno, en medio de los cuales vive la persona.

Este asunto ha despertado cierto inter?s en algunos analistas. Aunque lamentablemente no siempre se d? el paso hacia la pregunta por la dimensi?n cultural ni se tenga en cuenta los asuntos antropol?gicos de fondo. En ese sentido cada vez aparecen m?s analistas que dirigen su atenci?n hacia el lugar y el rol que se le asigna a la tecnolog?a en una sociedad.

Por ejemplo, Mark Weiser y John Seely Brown anotan que el marco para comprender los efectos de la tecnolog?a debe ser el tipo de relaci?n que las personas establecen con ella. En un art?culo sobre la tecnolog?a que han llamado ubiquitous (29) pon?an como premisa para abordar el asunto lo siguiente: ?Las oleadas importantes de cambio tecnol?gico son aquellas que fundamentalmente alteran el lugar de la tecnolog?a en nuestras vidas.

Lo que importa no es la tecnolog?a misma, sino su relaci?n con nosotros? (30). Lo que no ponen de manifiesto estos dos analistas es que la pregunta por el lugar de la tecnolog?a y por la relaci?n del ser humano con ?sta lleva directamente a la pregunta sobre la concepci?n antropol?gica que se tiene.

Nos situamos as? ante una pista muy importante. El valor que la tecnolog?a adquiere en una cultura parece estar directamente relacionado con la idea que las personas que forman esa cultura tienen de s? y de la tecnolog?a, es decir, el valor y funci?n que le dan a la tecnolog?a en relaci?n con el entendimiento de s? mismos y con su despliegue personal y social.

Joseph Weizenbaum permite ampliar la comprensi?n de este asunto cuando dice: ?Las decisiones que toma el p?blico en general acerca de las tecnolog?as emergentes, se basan mucho m?s en lo que el p?blico le atribuye a dichas tecnolog?as, que en lo que realmente son capaces o no de hacer? (31).

Esto puede ciertamente generar un c?rculo vicioso, que retroalimenta cada una de las ideas que hay detr?s de la aproximaci?n a la realidad. De esta manera, una idea que "deifica" a la tecnolog?a le dar? un mayor peso en la manera de entender la realidad; y al entender cada vez m?s la realidad desde el filtro de la tecnolog?a se reforzar? la "deificaci?n" de la misma.

As? pues, uno de los factores m?s importantes para comprender la influencia de la tecnolog?a es la "idea" que se tiene de la misma. Aunque esta "idea" surge del contacto de la persona con un producto tecnol?gico concreto, tiene un influjo de los criterios imperantes en un contexto cultural.

Es decir, la interacci?n entre la persona y el producto concreto tiene una suerte de mediaci?n en los patrones culturales dominantes --se est? hablando de influencia y no de condicionamiento, como pretenden algunas corrientes del determinismo tecnol?gico--. Ahora bien, la "idea", que pesa tanto en el dise?o como en la utilizaci?n de la tecnolog?a, puede ser una "idea" correcta --es decir, conforme a la naturaleza del ser humano-- o puede ser una "idea" equivocada --es decir, re?ida con la naturaleza--.

Si es una "idea" correcta se podr? ubicar a la tecnolog?a en el lugar adecuado subordinado, y como tal su influencia puede ser orientada al bien. Pero si no es as?, si prevalece la "idea" errada, se cae en problemas como el que se est? viendo actualmente de desplazamiento del "ser" al "hacer" y a la absolutizaci?n de la racionalidad tecnol?gica como el criterio supremo de la acci?n del ser humano y del sentido de su existencia.


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Notas


26. Juan Pablo II, Centesimus annus, 51.

27. Georges Friedmann, El hombre y la t?cnica, Ariel, Barcelona 1970, pp. 16-17.

28. Juan Pablo II, Centesimus annus, 51.

29. Se trata de la tecnolog?a que est? presente en todo el ambiente sin que sea notada de manera especial.

30. Mark Weiser y John Seely Brown, The Coming Age of Calm Technology, en Peter J. Denning y Robert M. Metcalfe (eds.), Beyond Calculation. The Next Fifty Years of Computing, Copernicus, Nueva York 1997, p. 75.

31. Joseph Weizenbaum, Computer Power and Human Reason. From Judgment to Calculation, W.H. Freeman, Nueva York 1976, p. 7.


Publicado por mario.web @ 18:57
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