S?bado, 14 de mayo de 2011
Publicamos la intervenci?n que pronunci? Benedicto XVI este mi?rcoles durante la audiencia general que concedi? a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo en la que afront? el tema de la salvaguardia de la crea
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Benedicto XVI: Un modelo de desarrollo respetuoso del ambiente
Benedicto XVI: Un modelo de desarrollo respetuoso del ambiente
Intervenci?n de Benedicto XVI durante la audiencia general

CASTEL GANDOLFO, mi?rcoles, 26 agosto 2009 (ZENIT.org).-


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Queridos hermanos y hermanas:
Nos acercamos ya al final del mes de agosto, que para muchos significa la conclusi?n de las vacaciones de verano. Mientras regresamos a las actividades diarias, ?c?mo no dar las gracias a Dios por el don precioso de la creaci?n, que podemos disfrutar no s?lo durante el per?odo de vacaciones! Los diferentes fen?menos de degradaci?n ambiental y las calamidades naturales, que por desgracia registran las cr?nicas con frecuencia, nos recuerdan la urgencia del respeto debido a la naturaleza, recuperando y valorando, en la vida de todos los d?as, una correcta relaci?n con el ambiente. Se est? desarrollando una nueva sensibilidad por estos temas, que suscitan la justa preocupaci?n de las autoridades y de la opini?n p?blica, que se expresa tambi?n con la multiplicaci?n de encuentros a nivel internacional.

La tierra es un don precioso del Creador, que ha dise?ado su orden intr?nseco, d?ndonos as? las se?ales orientadoras a las que debemos atenernos como administradores de su creaci?n. A partir de esta conciencia, la Iglesia considera las cuestiones ligadas al ambiente y a su salvaguardia como ?ntimamente ligadas con el tema del desarrollo humano integral. A estas cuestiones me he referido varias veces en mi ?ltima enc?clica "Caritas in veritate", recordando la "la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad" (n. 49) no s?lo en las relaciones entre los pa?ses, sino tambi?n entre cada uno de los hombres, pues el ambiente natural es dado por Dios a todos, y su utilizaci?n comporta una responsabilidad personal con toda la humanidad, en particular, con los pobres y las generaciones futuras (Cf. n. 48).

Experimentando la com?n responsabilidad por la creaci?n (Cf. n. 51), la Iglesia no s?lo est? comprometida en la promoci?n de la defensa de la tierra, del agua y del aire, entregados por el Creador a todos, sino que sobre todo se empe?a por proteger al hombre de la destrucci?n de s? mismo. De hecho, "cuando se respeta la ?ecolog?a humana? en la sociedad, tambi?n la ecolog?a ambiental se beneficia" (ib?dem). ?Acaso no es verdad que la utilizaci?n desconsiderada de la creaci?n comienza all? donde Dios es marginado o incluso donde se le niega la existencia? Si desfallece la relaci?n de la creatura humana con el Creador, la materia se reduce a posesi?n ego?sta, el hombre se convierte en la "?ltima instancia", y el objetivo de la existencia queda reducido a una afanada carrera para poseer lo m?s posible.

La creaci?n, materia estructurada de manera inteligente por Dios, est? confiada a la responsabilidad del hombre, que es capaz de interpretarla y de remodelarla activamente, sin considerarse como el due?o absoluto. El hombre est? llamado a ejercer un gobierno responsable para custodiarla, obtener beneficios y cultivarla, encontrando los recursos necesarios para una existencia digna para todos.

Con la ayuda de la naturaleza misma y con el compromiso del propio trabajo y creatividad, la humanidad es capaz de asumir el grave deber de entregar a las nuevas generaciones una tierra que a su vez ?stas podr?n habitar dignamente y cultivar ulteriormente (Cf "Caritas in veritate", 50). Para que esto se realice, es indispensable el desarrollo de "esa alianza entre el ser humano y el medio ambiente que debe ser reflejo del amor creador de Dios" (Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Paz 2008, 7), reconociendo que todos nosotros procedemos de Dios y que todos estamos en camino hacia ?l.

Qu? importantes es, por tanto, el que la comunidad internacional y los diferentes gobiernos sepan dar las se?ales adecuadas a los propios ciudadanos para afrontar de manera eficaz las modalidades de utilizaci?n del medio ambiente que resultan da?inas. Los costes econ?micos y sociales derivados del uso de los recursos ambientales comunes, reconocidos de manera transparente, deben ser asumidos por aquellos que los utilizan, y no por otras poblaciones o por las generaciones futuras. La protecci?n del ambiente y la salvaguardia de los recursos y del clima exige que todos los l?deres act?en de manera conjunta, respetando la ley y promoviendo la solidaridad, sobre todo con las regiones m?s d?biles de la tierra (Cf. "Caritas in veritate", 50).

Juntos podemos edificar un desarrollo humano integral en beneficio de los pueblos presentes y futuros, un desarrollo inspirado en los valores de la caridad en la verdad. Para que esto suceda es indispensable convertir el actual modelo de desarrollo global hacia una toma de responsabilidad m?s grande y compartida ante la creaci?n: lo exigen no s?lo las emergencias ambientales, sino tambi?n el esc?ndalo del hambre y de la miseria.

Queridos hermanos y hermanas: demos gracias al Se?or y hagamos nuestras las palabras de san Francisco en el C?ntico de las Criaturas: " Alt?simo, omnipotente, buen Se?or, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendici?n... Loado seas, mi Se?or, con todas tus criaturas".

Tambi?n nosotros queremos rezar y vivir con el esp?ritu de estas palabras.
[El Papa salud? a continuaci?n a los peregrinos en varios idiomas. En espa?ol, dijo:]
Saludo a los peregrinos de lengua espa?ola. En particular a los grupos de las di?cesis de Coria-C?ceres y Cuenca; a los Padres Franciscanos de Espa?a y a las Hermanas Mercedarias del Sant?simo Sacramento; as? como a los fieles de las Parroquias de Villena, La Solana y Toledo. En este tiempo de vacaciones, agradecemos al Se?or el don maravilloso de la creaci?n. Como he escrito en la Enc?clica Caritas in veritate, la cuesti?n del medio ambiente est? ligada a la del desarrollo humano integral. Cuando en la sociedad se respeta la ecolog?a humana, se beneficia tambi?n la ecolog?a ambiental. La creaci?n ha sido confiada por Dios a la responsabilidad del hombre. Es posible, inspir?ndose en los valores de la caridad en la verdad, construir un desarrollo humano integral que beneficie a todos los pueblos y a las generaciones futuras. Muchas gracias por vuestra visita.
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Publicado por mario.web @ 19:05
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