S?bado, 14 de mayo de 2011
Una buena sociedad es aquella que hace posible que cada persona concreta, irrepetible, ?nica, pueda alcanzar su mayor bien
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La buena sociedad
La buena sociedad
07/09/2009


?A quien no le gustar?a vivir en una buena sociedad? La dificultad radica en el significado de bueno para cada uno de nosotros. Quiz?s podr?amos alcanzar un acuerdo razonable si convini?ramos que una buena sociedad es aquella que hace posible que cada persona concreta, irrepetible, ?nica, pueda alcanzar su mayor bien, la consecuci?n de una vida lograda, al tiempo que este conjunto de bienes particulares redundan en el bien de todos.

Si ese fuera un punto de acuerdo estar?amos hablando del bien com?n, y habr?amos entroncado con nuestra tradici?n, lo cual nos permitir?a recuperar la formidable ventaja que la cultura de la desvinculaci?n en la que vivimos inmersos nos ha esquilmado: dispondr?amos de los recursos intelectuales, culturales, morales, referentes humanos, modelos surgidos de toda una larga civilizaci?n que se remonta a las narraciones hom?ricas y donde, como civilizaci?n, el cristianismo surge como la gran concepci?n cultural humanizadora del sentido de la vida. As?, dispondr?amos de mayor capacidad para diagnosticar con acierto los problemas y alcanzar mejores respuestas. Vivir vidas realizadas, felices y socialmente arm?nicas.

Recuperadas las fuentes y las tradiciones culturales que nos han conformado, a?n deber?amos dar un paso m?s: definir, fijar, cu?l es el com?n denominador de aquel bien. El siglo XVI europeo registr? un gran florecimiento de los estudios aristot?licos, la ?tica Nicom?quea y la Pol?tica form? parte de la educaci?n de aquellas generaciones. Pero este intento de reintroducir la buena sociedad en t?rminos aristot?licos fracas?. Describir el porqu? necesitar?a mucho m?s espacio de o que la prudencia reclama en este texto. Pero la cita sirve para apuntar el hecho de que siendo el pensamiento aristot?lico, como el kantiano, componente necesario de nuestra tradici?n civilizadora, no aportan por s? solos recursos suficientes para establecer los contenidos del bien. ?D?nde buscarlo entonces?

Sostengo ?a partir de otros, claro est?- que la respuesta existe y es bien conocida: ese bien es el amor.

Nuestra sociedad desvinculada al cercenar toda relaci?n con nuestras fuentes culturales consigue que las palabras designen mal los conceptos a los que se refieren. El amor es un caso extremo de maltrato. Aqu? me refiero al amor entendido como don, como donaci?n y no como posesi?n. Amar es querer a los dem?s como a uno mismo. Esa es la idea. Insuficiente, pero ?til para se?alar la fuente de la que nudrirnos: la del amor proclamado y ejemplificado por Jesucristo. No importa en esto si es Dios, un gran profeta, una persona excepcional o la cristalizaci?n de una forma de pensar. No se trata de un planteamiento confesional, sino dirigido al conjunto de la sociedad. No se trata de una fe, aunque ella sea quien alimente la encarnaci?n de aquel amor en ejemplos humanos sublimes. Se trata de que ah? est? la respuesta de la buena sociedad.

?Ut?pico? No, necesario. ?O acaso la utop?a de que el FC Barcelona logre cada a?o cinco copas debe disuadirles del empe?o en lograrlo? La dificultad del fin, si es proporcional a su grandeza, no har? otra cosa que engrandecernos en la tarea de aproximarnos a ?l.

Pero, ?c?mo hacerlo? En libertad y sin relativismo. Con la propuesta que no la imposici?n. Mediante el fomento en la educaci?n y en las pol?ticas p?blicas, de los objetivos y comportamientos acordes, pero no con la prohibici?n de los disconformes, excepto cuando entra?an un da?o a los dem?s. No se trata de un programa pol?tico, sino de exigencias que todo programa y toda persona debe procurar cumplir.

Publicado por mario.web @ 19:25
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