S?bado, 14 de mayo de 2011
En el ?mbito pol?tico el estadio superior de la ideolog?a de la desvinculaci?n es la ideolog?a de g?nero, el principal motor de su aplicaci?n desde el poder
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Espa?a: Ideolog?a de g?nero
Espa?a: Ideolog?a de g?nero
El problema central de nuestra sociedad, la causa de lo que nos preocupa y da?a es la cultura, la ideolog?a de la desvinculaci?n, que parte del principio de que el ser humano s?lo se realiza siguiendo el impulso de sus deseos en cada momento de su vida

Ante ellos ning?n compromiso personal, relaci?n, tradici?n o norma puede limitarlo. En este sentido, la libertad es s?lo un instrumento dirigido a disponer del m?ximo n?mero de opciones para realizar el deseo.

De esta manera, aqu?lla deja de ser el camino para buscar la verdad y liberarse de todo lo que impide el desarrollo de nuestras dimensiones personales; deja de ser liberaci?n para convertirse en su opuesto: servidora de la pulsi?n del deseo.

As?, en el marco de la desvinculaci?n, la libertad se degrada y comercializa. Por eso es m?s f?cil manipularla y vulnerarla, porque ha prescindido de toda exigencia de verdad. S?lo el deseo importa.

Esta realizaci?n a trav?s del deseo genera tres da?inas rupturas:

La primera, la ruptura cultural y, de su mano, la religiosa. No existe canon, ni paradigma que pueda regir u orientar la cultura, s?lo hay vanguardias y trasgresi?n.

Pero las vanguardias sin canon son un puro artificio. Y la transgresi?n, como sistema, no libera de nada, sino que, al contrario, esclaviza bajo el principio sistem?tico de que se debe transgredir.

Para que la desvinculaci?n pueda existir es necesario que desaparezca el sentido religioso. Esto es, la construcci?n y posici?n de la conciencia humana hacia lo trascendente, porque es en este tipo de conciencia donde se forja s?lidamente el principio del v?nculo. Estamos ante una batalla de dimensiones hist?ricas que disputa el coraz?n y la raz?n de los hombres: la batalla que han entablado el pensamiento desvinculado y el sentido religioso.

El laicismo de la exclusi?n religiosa comporta un a?adido contra la cultura. Como que ?sta en Occidente ha nacido mayoritariamente del cristianismo, la voluntad de excluir la religi?n conlleva necesariamente una liquidaci?n del pensamiento y del patrimonio cultural de los pueblos de Europa. En ?ste y en otros aspectos el Gobierno de Zapatero es un perfecto paradigma: la liquidaci?n de toda la historia anterior al siglo XIX en los nuevos programas de Bachillerato que ha establecido el Ministerio de Educaci?n ejemplifica la voluntad de prescindir de todo aquello, por importante y decisivo que sea, que tenga una impronta cultural cristiana.

La segunda ruptura es la de la injusticia social manifiesta, porque la desvinculaci?n afecta tambi?n a las relaciones en el ?mbito econ?mico al trabajo. Los directivos se sienten desvinculados de sus accionistas y el caso Enron constituye un ejemplo espectacular. La empresa se siente desvinculada de los trabajadores y usa y abusa del contrato eventual. Muchos trabajadores se sienten totalmente desligados de la propia empresa y de los resultados de su trabajo. La injusticia social manifiesta hace posible la exhibici?n obscena del derroche econ?mico celebrado por televisiones y medios de comunicaci?n y, al mismo tiempo, acepta imp?vidamente el crecimiento de la injusticia social. Hoy Espa?a, cifras en mano, es m?s injusta que hace 10 a?os por el porcentaje de pobreza, por la desvinculaci?n del salario real, por la degradaci?n de la ense?anza y la sanidad.

Injusticia manifiesta porque, adem?s, contemplamos impasibles el tr?fico de pateras que siembra de cad?veres el fondo del mar. Los peri?dicos hablan de ello, todo el mundo se siente conmovido, pero esto no se traduce en nada concreto.

Finalmente, ruptura antropol?gica, la m?s grave, porque significa la liquidaci?n del ?ltimo v?nculo, el de la condici?n natural del ser humano, el biol?gico. El ser hombre y ser mujer; el ser padre y ser madre; el ser hijo o ser hija de un padre y una madre. Esto, de apariencia tan com?n y trivial, es el fundamento no ya de la sociedad, sino de la civilizaci?n tal y como la conocemos, y esto es precisamente lo que est? siendo demolido.

En el ?mbito pol?tico el estadio superior de la ideolog?a de la desvinculaci?n es la ideolog?a de g?nero, el principal motor de su aplicaci?n desde el poder. Se traduce, sobre todo, en las pol?ticas del deseo. Es decir, convertir en una realidad m?s o menos caricaturesca aquel principio desvinculado que propugna que todo lo que se desea resulte posible.

Espa?a tiene numerosas leyes en este sentido, relacionadas con el cambio de sexo, la maternidad y la paternidad. De hecho, tiene tantas que ha convertido a este pa?s en una anomal?a en Occidente. Tambi?n significa legislar y actuar pol?ticamente como si existiera el equivalente de una lucha de clases entre hombres y mujeres. La ley que pretende, y fracasa en la defensa de la mujer contra la violencia de su pareja, establece un principio legislativo an?malo por el que una de las dos partes sufrir? por principio una pena mucho mayor si se trata de un hombre.

De la ideolog?a de g?nero surge una variante espec?fica con el proyecto pol?tico de la homosociedad. Su pretensi?n es la de transformar todo el marco legislativo y los instrumentos del Estado a la medida de la homosexualidad.

En este caso, Espa?a, su Ejecutivo y algunos gobiernos auton?micos, como el de Catalu?a y Andaluc?a, tambi?n son singulares en el mundo. V?ase el gesto de la Generalitat de Catalu?a de convertirse en el ?nico Gobierno inscrito como miembro asociado de la ILGA (International Lesbian and Gay Association).

Esto es la desvinculaci?n. ?sta es la cultura y el proyecto pol?tico que existe.

Publicado por mario.web @ 19:26
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