S?bado, 14 de mayo de 2011
El escritor y ensayista Paolo Gulisano ofrece detalles de su vida
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Oscar Wilde muri? siendo cat?lico
Oscar Wilde muri? siendo cat?lico
ROMA, jueves 2 de julio de 2009 (ZENIT.org).- A pesar de su fama, son muchos los aspectos de la personalidad Oscar Wilde (1854 ? 1900) poco conocidos por sus seguidores.

Este escritor irland?s, autor de c?lebres obras como ?El retrato de Dorian Gray? y de cuentos como ?El ruise?or y la rosa? o ?El Gigante Ego?sta?, fue al mismo tiempo un buscador inagotable de lo Bello, de lo Bueno, pero tambi?n de aquel Dios al que nunca se opuso y de quien se hizo abrazar plenamente tras la dram?tica experiencia de la c?rcel.

Un genial dramaturgo, el icono del mundo gay, muri? en Par?s en comuni?n con la Iglesia Cat?lica, tal como hab?a escrito varios a?os antes de su partida: ?El catolicismo es la religi?n en la cual morir?.

Paolo Gulisano, escritor y ensayista, experto del mundo brit?nico y autor de diversos vol?menes sobre Tolkien, Lewis, Chsterton y Belloc, ha publicado recientemente el libro en italiano ?El retrato de Oscar Wilde?, ?Il Ritratto di Oscar Wilde? (Editrice Ancora).

Se trata de una radiograf?a del escritor que representa toda la compleja personalidad, describe algunos los escenarios en los que recit? en el gran teatro de la vida, de sus pasiones, de sus intereses, de su imaginario, de su atenci?n a los problemas sociales y de su sentimiento religioso.

Gulisano, en di?logo con ZENIT, asegur? que Wilde ?representa un misterio que no se ha descubierto todav?a; un hombre y un artista de la personalidad poli?drica, compleja, rica?.

?No s?lo un inconforme que quer?a sorprender a la sociedad conservadora de la Inglaterra victoriana, sino tambi?n un l?cido analista de la Modernidad con sus aspectos positivos y sobretodo inquietantes?, dice el escritor.

Por ejemplo, su novela ?El retrato de Dorian Gray? narra c?mo el hombre moderno busca desesperadamente una eterna juventud, con un profundo miedo a la muerte, a la cual se propone vencer o al menos enga?ar.

El autor deja ver en Wilde un alma que va m?s all? de los salones londinenses, ?un hombre que, tras la m?scara de la anormalidad se preguntaba e invitaba a hacerse la pregunta sobre lo que era correcto o equivocado, verdadero o falso, incluso en su mayor?a de comedias de enredos?.

El autor destaca tambi?n otros valores de Wilde: ?Am? profundamente a su esposa, con quien tuvo dos hijos, a quienes hab?a siempre amado tiernamente y a quienes desde ni?os, hab?a dedicado algunas de las m?s bellas f?bulas nunca escritas, como ?El Gigante ego?sta? o ?El pr?ncipe feliz?.

Gulisano se refiere tambi?n al proceso judicial en el que estuvo acusado debido a sus actos homosexuales. Wilde fue condenado a realizar trabajos forzados durante dos a?os:

?El proceso fue un l?o al que lleg? por haber demandado por difamaci?n el Marqu?s de Queensberry, padre de su amigo Bosie, -con quien tuvo una ?ntima amistad-, que lo hab?a acusado de actuar como sodomita?.

?Frente al proceso de Wilde estuvo el abogado Carson, que odiaba a los irlandeses y a los cat?licos y su condena no fue el resultado s?lo de la homofobia vitctoriana?, aclar? Gulisano.

La conversi?n de Wilde

El autor indica que la b?squeda espiritual de Wilde ?puede tambi?n ser vista como un largo y dif?cil itinerario de conversi?n al catolicismo?.

Gulisano asegura que el escritor pens? e incluso aplaz? por mucho tiempo su adhesi?n a la fe cat?lica. Tambi?n hizo alusi?n a una de sus paradojas.

?Wilde afirm? un d?a a quien le preguntaba si no se estar?a acercando demasiado peligrosamente a la Iglesia Cat?lica?: ?Yo no soy un cat?lico, yo soy simplemente un encendido papista?.

?Detr?s de la batuta, est? la complejidad de la vida que puede ser vista como una larga y dif?cil marcha de acercamiento al Misterio, a Dios?, indica el escritor.

Incluso amigos cercanos de Wilde tambi?n terminaron convirti?ndose ?Amigos como Robbie Ross, Aubrey Beardsley, e incluso John Gray, quien lo inspir? para la figura de Dorian Gray?, aclara.

Gray entr? al Seminario en Roma, fue ordenado sacerdote y ejerci? su ministerio en Escocia con el aprecio de gran parte de sus feligreses.

?Tambi?n el hijo menor de Wilde se volvi? cat?lico?, recuerda el escritor.

Guilisano concluye su di?logo diciendo que, pese a la cultura secularista y anticat?lica de Inglaterra, en autores como Newman, Chesterton, Tolkien y el mismo Wilde, se puede encontrar ?una vacuna ?til contra los males espirituales de nuestro tiempo?.

Publicado por mario.web @ 19:38
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