S?bado, 14 de mayo de 2011
Reflexi?n, oraci?n y di?logo sobre la Gaudium et Spes. Antes y despu?s del Concilio.
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Las grandes preguntas y sus respuestas
Las grandes preguntas y sus respuestas
Antes y despu?s del Concilio


En Espa?a, antes del Concilio Vaticano II, hab?a menos televisores y lavadoras, menos Institutos de Bachillerato y de Formaci?n Profesional, menos estudiantes de ense?anza media y menos universitarios. Hab?a menos carreteras asfaltadas y bastantes menos coches. Hab?a menos droga, ning?n video dom?stico. No hab?a democracia ni divorcio o aborto legalizado. Se hablaba menos del paro y hab?a menos gente que se proclamara agn?stica o atea.

No queremos decir que el Concilio haya sido la causa de estos cambios. Por supuesto que no. Ni los males ni los bienes posteriores al a?o 1965, fecha en que termin? el Concilio, son achacables a ?l. Lo que queremos se?alar es c?mo la celebraci?n del Concilio coincidi? con un momento clave, de cambio, de la historia, de nuestra historia. En cierta manera se nos adelant?. Tal vez por esos muchos espa?oles no comprendieron o no comprendimos en su momento lo que realmente significaba.

Mucho nos tememos que abundan quienes piensan que ha sido la muerte de Franco la que provoc? un cambio de actitud en la Iglesia, que se ve?a obligada a adaptarse a la nueva situaci?n de la sociedad espa?ola. O sea, que lleg? la democracia y a la Iglesia le interesaba ponerse a favor de la democracia; que vino la libertad sindical y por eso los curas y obispos empezaron a hablar de justicia social.

Pero no olvidemos que antes de 1975 hab?an transcurrido ya diez a?os de la terminaci?n del Concilio. Y ya antes los obispos espa?oles se hab?an pronunciado claramente, siguiendo la doctrina conciliar, en favor de los derechos humanos en Espa?a (incluida la democracia) y sobre la renuncia a los llamados privilegios y sobre el di?logo con los no creyentes, etc.

Resulta chocante o?r hoy muchas voces que hablan de la Iglesia como si no hubiera existido el Concilio, como si nada hubiera pasado, como si nada hubiera cambiado...Esto es injusto. La Iglesia ha abierto sus puertas a todos los los hombres de buena voluntad, con un esp?ritu dialogante y renovador. Y no ha sido comprendida. Ha dado muchos pasos de acercamiento al pueblo, al mundo contempor?neo...En el terreno lit?rgico, intelectual, en el trato de los sacerdotes, los obispos, de los religiosos...Ya no se puede hablar de aquel distanciamiento de ?pocas pasadas.

Pero el mundo no ha sido lo suficientemente comprensivo. Siguen existiendo muchos prejuicios no superados. Se renuevan los ataques y las cr?ticas. Ello da pie a un c?rculo vicioso: el mundo que sigue desconfiando, sin razones, de la Iglesia y la Iglesia que desconf?a del mundo. Y as? hoy d?a son frecuentes dos actitudes tan antag?nicas como extremistas: la de los nost?lgicos que no llegaron a entender el Concilio y que hoy se afianzan en su nostalgia y la de los hipercr?ticos que tampoco llegaron a asimilarlo adecuadamente y que adoptan una actitud a veces demoledora.

Con lo maravilloso que ser?a asimilar el Concilio, fiel al dep?sito de la fe y al mundo presente, con un esp?ritu abierto, dialogante y comprometido...Pero sigue siendo el gran desconocido o el mal interpretado. Es urgente conocerlo, si se desconoce o releerlo si es que ya se ha le?do. Son necesarias iniciativas que ayuden a ponerlo en pr?ctica.

Las p?ginas que siguen son un humilde intento, en un clima de reflexi?n, di?logo y oraci?n, de recordar la necesidad de tomar en serio la tarea de, en la Iglesia y con la Iglesia, servir al mundo en que vivimos, que -como suele decir- buena falta nos hace.


1. Los gozos y las sombras La Iglesia quiere dar luz y esperanza a la humanidad, no solo a los cat?licos, sino a todos los hombres y mujeres del mundo.

2. ?El mundo se ha vuelto loco? Los cambios en la sociedad, positivos y negativos, han repercutido enormemente en el terreno religioso.

3. Las grandes preguntas El creyente ve en Dios la clave de la respuesta a estos grandes interrogantes.

4. ?Hay ateos? El hacer de la Iglesia ante el fen?meno del ate?smo.

5. No somos islas Dios ha querido salvar a los hombres no de manera aislada, sino como pueblo.

6. Hacia un mundo feliz Dios toma en serio las cosas de este mundo, pues lo cre? con sabidur?a y amor.

7. ?Sirve la Iglesia para algo? La Iglesia recuerda c?mo Dios cre? el mundo por amor y envi? a su Hijo al mundo para salvarlo. Y, guiada por el Esp?ritu Santo, prolonga a lo largo del tiempo la obra de Jes?s.

8. Reconciliarse con el mundo Aunque la Iglesia, se ha mantenido como esposa fiel de su Se?or, sabe que no siempre, a lo largo de su historia, fueron todos sus miembros, cl?rigos o laicos, fieles al esp?ritu de Dios.

9. Y la familia ?qu? tal? El Concilio es consciente de las deformaciones y vaivenes a que es sometida la familia en el mundo de hoy.

10.?Miedo a la vida? El matrimonio, adem?s del amor y del bien personal de los esposos tiene como fin colaborar con Dios en la procreaci?n del g?nero humano.

11.Grandeza y miseria de nuestra cultura Cada d?a que pasa es m?s f?cil conocer las culturas del pasado as? como las distintas culturas del mundo de hoy.

12.Cosas de la cultura y de la fe ?La nueva cultura de nuestros tiempos acaso no est? dejando de lado la fe?

13.Econom?a, pecado y esc?ndalo Son necesarias muchas reformas en la vida econ?mico-social, y, sobre todo, un cambio de mentalidad y costumbres.
14.Del trabajo y de la tierra El trabajo es importante porque el trabajo es el medio ordinario de subsistencia para el trabajador y para su familia.

15.La Iglesia y la pol?tica Los cristianos, respetando a los que piensen de otra manera, deben participar con responsabilidad y esp?ritu de servicio al buen funcionamiento de la comunidad pol?tica.

16.Guerra y paz La Iglesia est? presente donde los cristianos tienen el deber de colaborar a la consecuci?n de la paz.

17.Por un mundo mejor Una instituci?n con el prestigio y la autoridad moral de la Iglesia Cat?lica puede y debe hacer mucho. Su voz puede llegar muy lejos y el compromiso serio de sus miembros podr? transformar el mundo en que vivimos.

18.Cristo: la clave de todo Como hombre el ejemplo de su vida, de su amor y entrega a la voluntad del Padre y al servicio de los dem?s.

Publicado por mario.web @ 20:10
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