S?bado, 14 de mayo de 2011
An?lisis descriptivo hecho por Jorge Scala de la influencia de ciertas pol?ticas internacionales, con relaci?n a la instituci?n familiar
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Familia y Pol?ticas Internacionales
Familia y Pol?ticas Internacionales
En este trabajo me limitar? a un an?lisis descriptivo de la influencia de ciertas pol?ticas internacionales, con relaci?n a la instituci?n familiar. Quedan al margen, por lo tanto, el estudio de las causas que originan tales pol?ticas, y las medidas que se podr?an tomar para superar los desaf?os aqu? se?alados. A?n as?, el tema resulta inabarcable por lo extenso; en consecuencia, solo efectuar? una apretada s?ntesis de los principales elementos en juego. Naturalmente, esto implica una cierta simplificaci?n de las cuestiones. Dicho de otro modo, har? algunas afirmaciones contundentes que merecen ser matizadas, y no podr? hacerlo por falta de espacio y, a la vez, efectuar? otras afirmaciones tajantes que no deben ser matizadas, pero que -quiz?-, debieran ser explicadas m?s minuciosamente, cosa que tampoco podr? hacer brevitatis causae.

1. ?Qu? es la familia?

a) Desde que Arist?teles ?hace unos 2.400 a?os-, la caracterizara como c?lula b?sica de la sociedad, esta idea ha pasado a ser un lugar com?n, no discutido en ninguna cultura, tiempo o lugar. Sin embargo, no hay unanimidad sobre lo que se considera familia, y, adem?s, hay pluralidad de uniones sexuales posibles. Es necesario profundizar m?s en la cuesti?n.

b) La familia es, efectivamente, esa c?lula social b?sica; pero lo es, en tanto y en cuanto, sea una instituci?n basada en el matrimonio. Ahora bien, ?el matrimonio es la uni?n de un var?n y una mujer, que establecen una comunidad indisoluble de vida y de bienes, con el fin de procrear y educar a los hijos, y de lograr su mutuo perfeccionamiento por el amor? . Y, tal como contin?a el autor citado, ?esto no es una definici?n acad?mica, sino el descubrimiento de una realidad necesaria para la especie humana, derivada de tres verdades indiscutidas: a) los seres humanos somos mortales, b) para que nazcan los nuevos seres que mantengan la especie, es necesaria la uni?n biol?gica de un var?n y una mujer, y c) para que un hombre ?var?n o mujer- madure, debe criarse y educarse por muchos a?os en un ambiente de amor, respeto y comprensi?n, que ordinariamente s?lo se da en una familia fundada en la ?ntima comunidad de vida y amor de los c?nyuges. Por las especiales caracter?sticas del amor, dicha uni?n tiende a perdurar y a fortalecerse con el paso de los a?os? .

c) Es cierto que hay muchas otras formas de uni?n carnal entre los seres humanos. Con mayor o menor frecuencia se dan en la realidad. Sin embargo, la propagaci?n de la especie al modo humano, requiere un humus apropiado, que es la familia basada en el matrimonio indisoluble de los progenitores. Ello es as?, porque entre seres humanos, no basta transmitir la vida -como los vegetales-, con m?s los conocimientos para procurarse la alimentaci?n por sus propios medios -al modo de los animales-. Dicho de otro modo, propagar la especie humana, significa transformar un beb? reci?n nacido -cuyas cualidades est?n todas en potencia-, en una persona madura. Y la madurez humana, significa ser capaz de descubrir la verdad objetiva, con la propia inteligencia; poder dirigir los propios actos hacia el bien objetivo, gracias a la educaci?n de la voluntad; y administrar por s? mismo la libertad, por la cual se puede hacer el bien o no hacerlo; pero jam?s habilita a hacer el mal .

Sin duda hay muchas maneras de ayuntamiento carnal humano. Sin embargo, s?lo el matrimonio indisoluble, da las garant?as m?nimas para que la procreaci?n y educaci?n de los hijos, se haga del modo apropiado a la naturaleza humana. Por lo tanto, el resto de las uniones sexuales, no son un verdadero matrimonio y, por tanto, no pueden dar origen a verdaderas familias. Dicho de un modo m?s descarnado: las instituciones originadas en cualquier otro tipo de uni?n sexual -distinto al matrimonio indisoluble-, no son familias, sino que son: o bien suced?neos de la familia ?madres solteras, ensambles de hijos con un progenitor y un extra?o, etc.-, o, en el peor de los casos, son caricaturas de la familia ?uniones homosexuales, inseminaci?n de mujeres solas o lesbianas, etc.-.

Un p?rrafo aparte, merece el divorcio vincular. Hablando desde el punto de vista jur?dico, cuando una legislaci?n admite el divorcio ad vinculum, en realidad lo que ha hecho, es suprimir el matrimonio. Me explico: si el matrimonio, como vimos, es per se indisoluble ?como instituci?n adecuada a la naturaleza humana-; cuando la ley establece un v?nculo matrimonial disoluble, en realidad quita toda protecci?n jur?dica, al v?nculo de los contrayentes, los que quedan librados a su suerte? Pueden o no perseverar en el amor que se prometieron un d?a; pero si lo hacen ser? a pesar de la ley, pues ?sta en lugar de proteger el bien de ambos, privilegia el injusto inter?s del c?nyuge infiel, incumplidor de sus deberes maritales, etc. Ese pedir? el divorcio y obtendr? del Estado, una nueva suerte de patente de corso, para volver a unirse nuevamente y as? probar suerte indefinidamente? Queda claro entonces que, cuando un pa?s recepta el divorcio vincular, en realidad, lo que ha hecho es otorgar la partida de defunci?n ?desde el punto de vista jur?dico, enti?ndase bien-, al matrimonio. Y desgraciadamente, esta es la situaci?n de casi todos los pa?ses del mundo.

Desde otro punto de vista, se llega a id?ntica conclusi?n. En efecto: admitir la posibilidad de disolver los v?nculos matrimoniales, por mutuo acuerdo o voluntad unilateral -lo que admiten casi todas las legislaciones actuales-, significa que la ley ha privilegiado, en forma absoluta, a quien no cumpli? sus obligaciones maritales -incluso con mala fe manifiesta-, o, en todo caso, prioriza a ambos c?nyuges, frente a los hijos, que son la parte siempre inocente y d?bil. Dicho m?s claramente, se ha privilegiado al fuerte sobre el d?bil, al culpable sobre el inocente, a quien obra de mala fe respecto del que act?a de buena fe. Y esto es, precisamente, la negaci?n del derecho.

2. Importancia de la familia.

a) Ya se ha dicho ?y es mucho-, que la familia basada en el matrimonio heterosexual, monog?mico e indisoluble, es la ?nica instituci?n apta per se, para la procreaci?n y educaci?n de los hijos, seg?n el modo propio de la naturaleza humana. Sin embargo, esto no es todo. Hay a?n otra raz?n, que aumenta la importancia social y personal de la familia.

b) La familia es el ?nico lugar donde cada persona es aceptada, amada, respetada y tratada, por el s?lo hecho de ser tal persona ?con nombre y apellido-, y no por sus cualidades o por lo que posee. Dicho de otro modo, en todas las instituciones sociales ?escuela, universidad, ?mbito laboral, agrupaci?n pol?tica, instituciones de bien p?blico, etc.-, cada persona es valorada por lo que ahora posee, o por las cualidades que es capaz de desarrollar. S?lo la familia nos acepta tal como somos: con nuestras virtudes y defectos, con nuestros errores y aciertos, con nuestras luces y sombras... Y este hecho tiene una implicancia decisiva, tanto a nivel personal, como social.

En lo individual la cuesti?n es evidente, y todos la hemos padecido muchas veces, en nuestra propia experiencia vital. En nuestros fracasos ?cualquiera sea el campo en que ocurrieron-, las instituciones donde acaecieron, nos dieron la espalda; nos se?alaron con el dedo acusador; nos sancionaron, etc. S?lo en casa nos enjugaron las l?grimas, y nos sostuvieron y levantaron . ?Y quien podr? decir que jam?s tropez?, o que jam?s necesit? alguien que lo escuche, lo entienda, lo valore a?n desde sus miserias?. Por tanto, en determinados momentos y circunstancias, la familia se torna imprescindible, para mantener la propia dignidad humana. Y a?n m?s: propiamente hablando, s?lo somos aut?nticamente libres en la propia familia; pues, en los dem?s ?mbitos, estamos siempre como ?vigilados?, compitiendo con terceros, para ver quien desarrolla mejor sus cualidades, por lo que tenemos nuestra libertad bastante relativizada?

c) Esto mismo, visto desde un punto de vista social, supone otra funci?n insustituible de la familia. Explicado de modo sencillo, se puede decir que basta en cada familia, que uno s?lo de sus miembros sea l?cido y buena persona, para ocuparse de los problemas que trae a sus otros integrantes, la falta de perspicacia o, incluso, su mala voluntad. Esa persona ?m?s tarde o m?s temprano-, ser? la referente y la que termine sosteniendo, guiando y protegiendo al resto de su parentela; obviamente, en la medida en que cada uno de los dem?s integrantes, se lo permita. Este hecho, del cual tambi?n todos tenemos concreta experiencia vital, tiene una importancia social insustituible. Y nos introduce en la tercera cuesti?n.


3. ?Qui?nes y porqu? combaten a la familia?

a) Tal como hemos visto, la familia es el ?nico ?mbito de libertad plena, en el que nos movemos y, adem?s, es la familia el sost?n de esa libertad, de cada uno de sus miembros, frente al entorno social m?s o menos hostil. Por tanto, la familia es el enemigo mortal de todo sistema totalitario. Aclaro que cuando menciono un sistema totalitario, no me estoy refiriendo ?ni exclusiva, ni principalmente-, a ciertos reg?menes pol?ticos. Sin duda, hay algunos sistemas de gobierno que son -o han sido-, totalitarios y, obviamente, quedan incluidos en el an?lisis. Sin embargo, aqu? me estoy refiriendo a sistemas totalitarios en un sentido m?s amplio, abarcativo no s?lo de la actividad pol?tica, sino de todo el ?mbito social.

Desde este punto de vista son totalitarios, entre un listado inacabable de ejemplos:

1) un profesor que ense?a una ideolog?a, en lugar de exponer la verdad, tal cual la ha podido percibir;

2) un empresario que, a la hora de tomar decisiones, utiliza como ?nico par?metro las leyes del mercado;

3) un pseudo cient?fico que aplica t?cnicas de manipulaci?n gen?tica, para fabricar seres humanos;

4) un periodista pol?ticamente correcto?, portavoz del pensamiento ?nico y d?bil; etc.

Este sentido amplio de totalitarismo, incluye a sistemas pol?ticos y sociales, con vocaci?n universal, nacional o local, y cuando menciono el ?mbito local, no s?lo me refiero a la ciudad, sino a todo tipo de cuerpos intermedios, y de agrupaciones humanas ?f?bricas, escuelas, comercios, entidades de bien p?blico, organizaciones no gubernamentales , autoridades y servidores p?blicos, entidades deportivas, etc.-.

Resulta obvio decir, que todo totalitarismo es enemigo de la verdadera libertad y, por ende, es adversario nato de la familia; pues, como resulta evidente, esa es la instituci?n donde la libertad profunda y verdadera, campea por s? misma. Excede este trabajo, el an?lisis del enfrentamiento de ciertas instituciones sociales y la familia. Para ce?irme a la relaci?n entre las pol?ticas internacionales y la c?lula social b?sica, me avocar? a esbozar los dos totalitarismos pol?ticos actuales, que tienen vocaci?n universal. Ellos son la democracia liberal, y el mundialismo de las Naciones Unidas.


b) Sin entrar en discusiones sem?nticas, entiendo por democracia liberal, el sistema pol?tico que re?ne las siguientes caracter?sticas:

1?) se fundamenta en un concepto err?neo de la libertad, entendida como autonom?a absoluta;

2?) tanto el ?mbito social como el privado, lo basa en un relativismo moral ?no admite ninguna verdad ni bien objetivos-, cuya expresi?n m?s acabada es la denominada ?tica del consenso;

3?) propugna la globalizaci?n en lo econ?mico y lo cultural. Vamos por partes:

Esta corriente pol?tica -y cultural-, concibe al hombre como libertad, y a esta como plena autonom?a. Es decir que el ser humano lo es, en tanto y en cuanto es aut?nomo, para hacer lo que le parezca. Por eso, quienes no se valen por s? mismos ?y, por ende, no son aut?nomos-, pertenecen a la especie humana, pero se les niega el status jur?dico de persona. Tampoco tienen derechos ?ni siquiera el derecho a la vida-, excepto por una suerte de edicto de tolerancia revocable, de sus familiares m?s pr?ximos o, en su caso, del resto de la sociedad o del Estado. Por eso, a las personas por nacer no se les reconocen derechos, y la madre que los porta en su vientre, puede matarlos impunemente, con cargo a la seguridad social? Adem?s, ya comienzan las legislaciones despenalizadoras de la eutanasia ?Holanda y B?lgica-, m?s all? de ser una pr?ctica tolerada en muchos otros pa?ses.

Dicho esto, desde una perspectiva m?s filos?fica, podemos afirmar que para la democracia liberal, el hombre es igual a libertad, y ?sta es entendida como autonom?a, sin ning?n par?metro objetivo. Las personas de sentido com?n, sostenemos que el hombre es libre; es decir, que tiene una inteligencia para conocer la verdad objetiva ?a la cual debe adecuarse-, y tiene una voluntad para practicar el bien objetivo o, eventualmente no hacerlo, pero jam?s para actuar en contra del mismo; pues esto es autodestructivo y contrario a la propia dignidad humana.

Es de sentido com?n ?y experiencia universal-, que los seres humanos, en nuestro obrar libre, a veces actuamos acertadamente y, en otras oportunidades no lo hacemos as?. La regla ?tica seg?n la cual, todo lo que se hace libremente ?es decir, sin coacci?n externa- es bueno, es un verdadero disparate. Cualquier asesino o violador serial act?an aut?nomamente, y sin embargo su obrar es delictivo. Y ese obrar es delictivo, no porque una mayor?a circunstancial de legisladores as? lo determin?; tales comportamientos son delictivos, porque vulneran la dignidad humana, y contrar?an severamente nuestra com?n naturaleza. Esto lo entendi? as? el homo sapiens, desde los albores de la civilizaci?n. Un bello texto de Cicer?n, lo explica con su genial maestr?a:

"? si bajo el reinado de Tarquino no exist?a en Roma ninguna ley escrita contra el adulterio, no por eso Sexto Tarquino, al violar a Lucrecia, hija de Tricipitino, dej? de despreciar la ley eterna. No, exist?a ya raz?n perfecta, emanada de la naturaleza de las cosas, que impulsa al bien y retrae del delito; ?sta no comienza a ser ley cuando se la escribe". En ese di?logo imaginario con su hermano, Quinto le responde: "? convengo, hermano m?o en que lo justo es a la vez verdadero, y no podr?a comenzar a existir ni desaparecer con las letras que sirven para redactar los derechos". M?s adelante, Marco Tulio refuerza la idea, afirmando enf?ticamente: "?C?mo! ?no existen en muchas naciones decretos perniciosos, pest?feros, que no merecen mejor el nombre de leyes que los pactos de una banda de ladrones? . Si no pueden llamarse prescripci?n de m?dico las recetas mortales que ignorantes e imperitos den como saludables, tampoco es ley para un pueblo lo que le es perjudicial, sea la que quiera su forma y aunque ?l mismo lo haya aceptado. La ley es por consiguiente la distinci?n entre los justo y lo injusto, modelada por la naturaleza, principio antiqu?simo de todas las cosas, regla de las leyes humanas, que impone penas a los malvados, y defiende y garantiza a los buenos" .

En este orden de ideas, los preceptos negativos del Dec?logo ?no matar, no cometer actos impuros, no robar, ni mentir-, son la expresi?n de ese m?nimo de conductas que, siempre, en todo lugar, y bajo cualquier circunstancia, son ?tica y moralmente, acciones malas y reprobables. Constituyen los modernamente denominados absolutos morales. Son preceptos de ley natural, que cualquier ser humano con rectitud de vida, los percibe claramente con su inteligencia y su coraz?n. Tan es ello as?, que autores paganos y precristianos, que no conocieron la cultura israelita, como Arist?teles en la ?Etica a Nic?maco?, y Cicer?n en su ?Acerca de los Oficios?, as? lo ense?aron y dejaron por escrito para la posteridad. Sobre estas bases incuestionables, pueden sustentarse diversos ordenamientos jur?dicos y pol?ticos que, a pesar de sus sombras, en tanto y en cuanto mantengan estas reglas fundamentales, son conformes con la dignidad humana. El problema se presenta, cuando se dejan de lado estas bases, que sustentaron las principales civilizaciones, desde los albores de la humanidad, hasta hace pocos decenios.

En efecto, si antropol?gicamente se concibe al ser humano -s?lo-, en tanto y en cuanto es plenamente aut?nomo, resulta una consecuencia necesaria, que la vida social ?y a?n la personal-, no pueden someterse a ning?n imperativo externo, con pretensiones de objetividad. Dicho de otro modo, cada cual tendr? en su vida privada ?su? propia moral, y no habr? quien pueda criticarlo. Desde luego que este relativismo descarnado, no puede extrapolarse sin m?s a la vida social; pues la consecuencia ser?a la destrucci?n de la totalidad del tejido social, en pocos a?os. Hay que poner l?mites a las conductas externas. Pero si no se admite ning?n par?metro objetivo, ?qui?n y c?mo pondr? los l?mites?. Por ello se elabor? la llamada ?tica del consenso. En definitiva es la sociedad toda la que ?democr?ticamente-, se pone de acuerdo en las m?nimas reglas de juego b?sicas. Y este mito absolutamente falso, es repetido infatigablemente por los medios de masas, y los profesionales de la pol?tica.

Siendo sinceros, debemos reconocer que el tan mentado consenso, no tiene nada de democr?tico, sino todo lo contrario. Las personas normales, comunes y corrientes, jam?s fuimos consultados para generar ning?n consenso, sobre ninguna materia. A la postre, las reglas de juego, son el fruto de los pactos esp?reos, entre quienes detentan el poder real. Ellos imponen las reglas que m?s les convienen, y las reemplazan seg?n su conveniencia. Con dos enormes ventajas:

1?) al no tener ning?n par?metro objetivo de verdad ni de bondad, no hay l?mites a su voluntad de poder; y

2?) con la extensi?n casi universal del mito, potenciado por los medios de masas, mucha gente imagina que el consenso es leg?timo y, a?n m?s, que ha participado en su conformaci?n?, lo cual otorga una virtual impunidad a los poderosos de turno .

Finalmente, para acabar de perfilar la democracia liberal, basta decir que es atea y, por ende, todas sus esperanzas est?n puestas en los bienes materiales. Y como las reglas de juego las imponen quienes detentan el poder real, la consecuencia inevitable es un capitalismo globalizado, es decir, que ha eliminado toda frontera y barrera, para su propia expansi?n. Ahora bien, con la experiencia de los contratiempos del capitalismo, en los siglos XIX y XX, ahora se pretende asegurarlo, globalizando tambi?n la cultura, con un pensamiento ?nico y d?bil, que sostenga este sistema pol?tico global. No parece dif?cil intuir que los EE.UU., lideran esta corriente totalitaria con pretensiones universales .

Sin embargo, la Uni?n Europea pretende no quedarse atr?s. En efecto, con el acceso a la presidencia de Norteam?rica de George Bush (h), dicha naci?n ha retornado a la pol?tica de ciudad de M?xico, seg?n la cual no se financia con fondos federales a ninguna instituci?n que promueva o realice abortos, en cualquier lugar del planeta. Los aportes negados por EE.UU., al Fondo de Naciones Unidas para Actividades en Poblaci?n (FNUAP), la Federaci?n Internacional de Paternidad Planificada (IPPF), y otros organismos abortistas, ha sido reemplazada con aportes europeos.

Resulta por dem?s obvio decir que un sistema pol?tico con estas bases, encuentra en la familia un obst?culo formidable. Los padres ense?an verdades y bienes objetivos a sus hijos ?a?n cuando en algunos casos puedan estar equivocados-, los educan para pensar por s? mismos, y para no aceptar lo que los medios de propaganda les intentan imponer. La familia implica siempre cohesi?n, en cambio la democracia liberal procura la fractura personal y social. Y esto porque, en definitiva, pretende lograr un hombre solo y aislado, m?s f?cilmente manipulable y utilizable como objeto o cosa, lo que le permite al grupo dominante, el m?ximo r?dito econ?mico y pol?tico.

c) El mundialismo de la ONU, supone otro proyecto totalitario global, pero a trav?s de los bur?cratas de las Naciones Unidas. Este embrionario sistema resulta -por el momento-, menos visible que el anterior; pero es m?s peligroso. Su ra?z ideol?gica no es liberal, sino m?s bien socialdem?crata ?supervivencia del gramscismo- y mas?nica. En 1994, se lo expres? en forma clara, por vez primera, en un documento oficial de las Naciones Unidas, al decir que ?? los problemas de la humanidad ya no pueden ser resueltos por los gobiernos nacionales. Lo que se necesita es un Gobierno mundial. La mejor manera de lograrlo es mediante el fortalecimiento del sistema de las Naciones Unidas? ser?a necesario crear instituciones completamente nuevas. Entre ?stas se podr?an incluir, por ejemplo, una Polic?a Mundial permanente que estar?a facultada para citar a pa?ses a fin de que comparecieran ante la Corte Internacional de Justicia, o ante otros tribunales especialmente creados. Si los pa?ses no cumplieran los fallos de la Corte, deber?a existir la posibilidad de aplicar sanciones, tanto militares como no militares? .

Sintetizando el proyecto, se propone un gobierno ?nico mundial ejercido por la ONU, donde cada agencia de la ONU ser?a el equivalente a un ministerio (la OMS el de Salud, UNICEF el de Cultura, PNUD el de Desarrollo, FMI el de Econom?a, BM el Banco Central, etc.). La Corte Internacional de Justicia ser?a el m?ximo Tribunal. Los tratados internacionales de derechos humanos, configurar?an la legislaci?n, y los sistemas de seguimiento de los mismos, dictar?an la jurisprudencia aplicable en todo el mundo. Se implantar?a una nueva ?tica global, donde la llamada ?Carta de la Tierra?, vendr?a a reemplazar los Diez Mandamientos del Dec?logo judeo-cristiano; y, para completar el sistema totalitario, se impondr?a una religi?n ?nica mundial, sincr?tica, estilo nueva era, donde se reverencie a un Dios que no es personal, de modo subjetivo, y sin referencia a verdad absoluta alguna .

En cuanto al tema que nos ocupa, la presente cita sintetiza la cuesti?n: ?El papel que desempe?a la familia dentro de la sociedad pol?tica se puede comprobar al contrario por la obstinaci?n que los reg?menes totalitarios manifiestan en el intento por destruirla. Lo primero que hacen estos reg?menes es extinguir la fuente del afecto, y mermar los v?nculos entre padres e hijos. Se conf?a al Estado y a sus comisarios el cuidado de los ni?os. En efecto, la relaci?n afectuosa entre padres e hijos es crucial para la edificaci?n de la personalidad. Existen proyectos que buscan privar a los padres de la responsabilidad ante sus hijos, y que se enuncian cada vez m?s abiertamente en las reuniones internacionales. En particular, ?ste es el caso de la educaci?n sexual? .

4. Pol?ticas internacionales contrarias a la familia.

Obviamente, las pol?ticas internacionales son fijadas por quienes detentan el poder real, a ese nivel. El resto de los habitantes de este planeta, podemos padecerlas o resistirlas pero, en cualquier caso, con efectos muy modestos. Los actuales sistemas totalitarios enfrentan a la familia, con un conjunto complementario de medidas, unas que afectan a la instituci?n familiar dentro de s? misma, y otras que le son ex?genas. Naturalmente, se trata de iniciativas que pueden ser aceptadas o rechazadas, por cada familia en particular. Sin embargo, esto no implica que haya verdadera libertad para ello, pues son muchas las presiones tendientes a imponer estas pol?ticas. A veces se trata de incentivos econ?micos ?reparto gratuito de contraceptivos, obviamente pagados por todos los ciudadanos con sus impuestos-, otras veces son influencias muy fuertes, a trav?s de campa?as medi?ticas sostenidas ?como la ideolog?a de g?nero, que no tiene sustento racional alguno- y, finalmente, a veces, mediante verdaderas imposiciones totalitarias por v?a legal o jurisprudencial ?por ejemplo, la educaci?n sexual hedonista, obligatoria en las escuelas-.

Veamos el panorama completo:

a) Pol?ticas que atentan contra la familia desde dentro de s? misma: Cuatro son las armas utilizadas por los reg?menes totalitarios universales, utilizadas para intentar aniquilar la instituci?n familiar, desde dentro suyo:

1?) El divorcio vincular: Ya fue dicho que el divorcio vincular, deja jur?dicamente indefenso, a quien pretende ser fiel a la promesa de amor ?hasta que la muerte nos separe?, que hizo un d?a a su c?nyuge. Naturalmente, los contrayentes no est?n obligados a divorciarse, y pueden ser felices y perseverar en su amor. El punto es que el Estado y el derecho, los abandonan a su suerte. Al ?nico que protegen con un privilegio irritante, es al infiel a su promesa ?cualquiera sea el motivo de tal comportamiento-, al cual el Estado concede graciosamente, todas las oportunidades que quiera, para ?rehacer su vida?, a costa de abandonar a su c?nyuge y a sus hijos? La injusticia es paradigm?tica. Ning?n contrato por banal que sea su objeto, puede ser incumplido unilateralmente por uno de los firmantes, y si lo hiciera, se lo obliga a indemnizar a la otra parte. En el pacto conyugal ?donde su objeto son las personas y bienes de los contrayentes-, con la legislaci?n divorcista, cualquiera de los c?nyuges puede incumplir de facto, todas sus obligaciones, y luego de un tiempo de su incumplimiento voluntario, se transforma en acreedor del "derecho", al abandono del c?nyuge y los hijos, sin que esto de lugar siquiera a indemnizaci?n de ninguna naturaleza.

Las estad?sticas son lapidarias, pues muestran los efectos inevitables en materia de matrimonio y familia, luego de la aceptaci?n de una legislaci?n divorcista, en especial si la misma es muy liberal. Subrayo las siguientes consecuencias: aumentan los divorcios, aumentan los concubinatos, nacen menos hijos por matrimonio, hay m?s hijos de los concubinos, disminuye la tasa de natalidad, y se produce un paulatino envejecimiento poblacional .

2?) La equiparaci?n de cualquier uni?n sexual, al matrimonio: Los suced?neos o caricaturas del matrimonio, no pueden fundar una verdadera familia. Adem?s, una vez introducido el divorcio vincular, los v?nculos matrimoniales se debilitan al punto de ser casi inexistentes, lo que lleva a muchas personas a no querer casarse, pues se trata de un tr?mite que lleva tiempo, cuesta dinero y, a la postre, es in?til en el sentido m?s preciso del t?rmino, es decir: no presta ninguna utilidad pr?ctica. Por otra parte, en definitiva, si el matrimonio es disoluble, ?porqu? privilegiarlo frente a otras formas de ayuntamiento carnal?.

Se comienza reivindicando la regulaci?n de los concubinatos; olvidando la magistral respuesta de Napole?n, a los redactores del C?digo Civil: ?si ellos se olvidan de la ley, la ley debe olvidarse de ellos?... Quienes reducen el derecho a sociolog?a, no pueden comprender la sabidur?a de esa frase genial? De las uniones de hecho, se pasa a la regulaci?n de las uniones homosexuales, en las dos versiones actuales, como un tipo m?s de las uniones de hecho (pacto de uni?n civil, a la francesa) o, directamente equipar?ndolas al matrimonio, como hacen las legislaciones de Holanda, B?lgica y Espa?a . Evidentemente, si se las equipara al matrimonio, se les conceden los mismos beneficios ?patrimoniales, fiscales y de la seguridad social-, que a este. M?s adelante ser?n las parejas de swingers , la poligamia , la poliandria, o lo que alcance la imaginaci?n... Una vez rota la indisolubilidad del v?nculo matrimonial ?que corresponde a la naturaleza humana-, queda abierta la puerta para todo el resto de posibilidades, que contrar?an nuestra propia esencia.

3?) Equiparaci?n de cualquier estilo de convivencia, a la familia: Como hemos dicho y resulta ser un lugar com?n, el matrimonio es el origen de la familia. Por tanto, si se equipara al matrimonio cualquier forma de convivencia sexual, cada una de ellas dar? origen a un nuevo -y distinto-, tipo de familia. Y, obviamente, no se les deber?a negar ninguno de los derechos, correlativos a la verdadera familia; por ejemplo, la adopci?n de hijos por parte de parejas del mismo sexo. Para ser familia bastar?a el afecto del momento, y la materialidad de la convivencia. Sin embargo, ello no es as?. En efecto:

Esta claro que, desde el punto de vista sociol?gico, pueden darse muy diversos modos concretos ?con sus respectivas motivaciones-, de uniones de personas, eso es simplemente una cuesti?n de hecho. Ahora bien, est? claro que no cualquier tipo de uni?n, hace al bien com?n pol?tico. Resulta obvio decir que aquellas uniones ?con o sin vida sexual incluida-, al margen del bien com?n, deben quedar fuera de toda regulaci?n jur?dica. Es necesario para el bien com?n de toda sociedad, asegurar la posteridad y que esta sea lo m?s humana posible. Por ello s?lo una de las formas posibles de uniones de personas, constituye el matrimonio ?heterosexual, monog?mico e indisoluble-, y solo ?ste da origen a la familia. Pero si se equipara a cualquier manera de convivencia con la familia, y se le otorgan sus mismos derechos, es el propio Estado quien atenta contra la familia, que es la c?lula social b?sica. Estamos pues, ante una actitud suicida a mediano plazo, de las sociedades que aceptan esta imposici?n totalitaria.

Frente a esta realidad objetiva, la ONU, el gobierno de los EE.UU. -durante la administraci?n Clinton-, la Uni?n Europea, y algunos pensadores y juristas insisten con la frase ideol?gica distintos ?tipos? de familias, los que responder?an a las modalidades diversas de uniones sexuales, que se dan en la pr?ctica. Es la reivindicaci?n de la autonom?a absoluta del individuo, llevado al campo de las relaciones de familia. Frente a ello, es preciso insistir que las uniones sexuales diferentes al matrimonio, s?lo originan suced?neos o caricaturas de la familia; afirmaci?n que, obviamente, no implica menosprecio alguno a las personas que incurren en ellas.

4?) La eliminaci?n de la patria potestad: Tal supresi?n no se hace al decretar por ley, la abolici?n de dicho instituto. El ?nico pa?s que lo hizo fue la Rusia Sovi?tica, en la d?cada de los a?os veinte del siglo pasado. Al poco tiempo debi? revertir la medida, pues ya hab?a m?s de 20.000.000 de hu?rfanos, con el desastre social que ello signific?. No se intenta eliminar completamente la patria potestad, sino que se procura que la ejerzan el Estado, y algunas organizaciones no gubernamentales (ongs), ideol?gicamente afines a los gobernantes de turno. La excusa es el ?inter?s superior del ni?o?. Excede el trabajo y no puedo detenerme a explicarlo, pero la ratio legis de dicho inter?s superior, es que constituye una regla jur?dica procesal, y no de derecho de fondo, pues la regla de oro sustancial en el derecho de menores es, precisamente, la patria potestad ejercida por los padres o representantes legales, de los menores o incapaces; reserv?ndose al Estado su funci?n subsidiaria.

Hay materias donde la patria potestad, ha sido literalmente eliminada. Dos en concreto: las mal llamadas ?salud reproductiva? y ?educaci?n sexual?. All? el Estado prescinde por completo de la opini?n ?incluso con ocultamiento- de los padres, e informa a los ni?os seg?n su ideolog?a, en materia de sexualidad humana, proveyendo adem?s contraceptivos en forma gratuita, a?n contra la voluntad expresa de los progenitores . Este es un punto crucial, y hay que entenderlo en su verdadero contexto. Veamos:

Conforme lo ya dicho, el gobierno quita la protecci?n jur?dica a los c?nyuges ?al introducir el divorcio vincular-; adem?s, equipara cualquier uni?n sexual con el matrimonio, y cualquier convivencia con la familia. A?n con todo esto, la experiencia y las estad?sticas muestran, que ?pese a todo ello-, sigue habiendo una mayor?a de personas, que se mantienen unidas en matrimonio, a?n sufriendo los diversos avatares, propios de la fragilidad humana. La subsistencia de esos matrimonios, contrar?a el prop?sito de destrucci?n familiar, inherente a todo r?gimen totalitario. Esas personas mayores son algo as? como irrecuperables para el ?r?gimen?. Por tanto, le queda apostar al futuro, y corromper a los hijos. El medio elegido es la promiscuidad sexual. En efecto, todo promiscuo se va convirtiendo en una persona sin car?cter, f?cilmente manipulable. El ?pan y circo? de los d?spotas emperadores romanos, se reemplaza por el pansexualismo en boga actualmente. El pan se troca por algunos subsidios, y el circo por el inexistente ?sexo seguro?? .

Ahora bien, el principal obst?culo para la corrupci?n sexual de los menores, es la patria potestad. Entonces se la combate sin cuartel ?al menos en esta tem?tica-; y todo ello bajo slogans hip?critas, como:

1?) ser?a la supuesta soluci?n de los problemas de salud p?blica , e incluyendo abusivamente entre ellos a los abortos clandestinos, los embarazos adolescentes, los abortos seguidos de muertes maternas, etc.; y

2?) repitiendo la obvia falsedad, que los menores ser?an seres aut?nomos; lo cual es un verdadero disparate, pues nadie en esta tierra es verdaderamente aut?nomo ?todos dependemos de otros, a?n para las cosas m?s pedestres y elementales-; y, adem?s, cada vez es mayor la inmadurez psicol?gica y humana de los j?venes, todo lo cual est? mostrado y demostrado emp?rica y cient?ficamente y, pese a ello, en la pr?ctica se sostiene empecinadamente lo contrario. Ambos slogans son repetidos c?clicamente por los medios de masas ?constituyendo verdaderas operaciones de prensa, al m?s puro estilo gramsciano-, y dan pi? a los programas del poder ejecutivo, o leyes del legislativo en todos los niveles.

b) Pol?ticas ex?genas que atentan contra la familia: Ahora es preciso detenernos en la descripci?n de cuatro fen?menos, propios de la cultura dominante en la actualidad, que impactan directamente en la familia. Subrayo que dichos fen?menos culturales subyacen en ciertas pol?ticas p?blicas, como las leyes y programas de salud reproductiva o educaci?n sexual.

1?) El concepto perverso de libertad: Reitero lo ya dicho, con relaci?n al concepto err?neo de la libertad, al describir la democracia liberal. Sentada esa base equivocada, ya se han descripto sus efectos sociales. Ahora corresponde analizar las consecuencias, al interior de cada familia, que tiene ese concepto falso de libertad. Si la libertad se identifica con la autonom?a, sin siquiera los l?mites elementales de la verdad y el bien, es f?cil comprender que cada familia concreta, engendra dentro de s? misma el germen capaz de destruirla. Ese concepto err?neo de libertad, hace que los fundamentos que hacen posible el matrimonio ?la fidelidad-, y la familia ?la autoridad-, carezcan de sentido, pues se quedan sin sustento. Asimismo, el amor natural entre los diversos integrantes del grupo familiar, queda reducido a un sentimiento vol?til, incapaz de superar las dificultades ordinarias, que son inherentes a la condici?n humana; y esa volatilidad, es el caldo de cultivo m?s eficaz, de la llamada violencia familiar. Cuando se acepta al interior de la familia el ya expresado concepto de libertad ?al que no dudo de calificar como perverso-, la familia deviene en una peque?a embarcaci?n a la deriva, rodeada de minas flotantes? La infidelidad matrimonial y los divorcios crecientes, junto con las dificultades en la educaci?n de la prole, son los efectos palpables de este triste fen?meno cultural actual.

2?) El egocentrismo reinante: Con el vocablo egocentrismo quiero evocar, no el simple ego?smo, del cual ning?n ser humano est? exento; sino una actitud del coraz?n, donde el ego?smo es radical, y se constituye en el motor del obrar de una persona. Es como si todo el mundo girara alrededor de cada quien. Esta actitud espiritual tiene un efecto inmediato: la incapacidad para la autodonaci?n. El egoc?ntrico, no es due?o de s? mismo, y por ende, no puede donarse a s? mismo en favor de nadie, porque lo que mueve su voluntad, es ?usar? a los dem?s en beneficio propio. El egoc?ntrico es incapaz de pensarse a s? mismo, como don para otra persona. Por tanto, es incapaz de amar; pues el amor implica autodonaci?n . En lugar de amigos, tiene socios o ?en el peor de los casos-, c?mplices. Y en lugar de c?nyuge ?del lat?n cum iugum, compartir el yugo, y el yugo es el aparejo que permite tirar del carro al un?sono, a una yunta de bueyes o caballos-, tiene compa?ero de lecho. Y sobre estas bases el matrimonio y la familia, se transforman en una utop?a inalcanzable.

3?) La actitud postmoderna frente a la virtud: La cultura cl?sica ?sea pagana o cristiana-, promovi? y promueve -p?blica y privadamente-, el ejercicio de las virtudes . Los griegos acu?aron el vocablo aret?, para designarla. Todos los autores cl?sicos la promovieron, incluso el mismo Epicuro ?con sus patentes errores de apreciaci?n-. En Occidente, este fue el modelo aplicado al conocimiento pr?ctico, con los diversos matices, propios de las distintas escuelas, y ello, hasta el advenimiento de los tiempos modernos.

La Edad Moderna, con su cientificismo, puso entre par?ntesis la cuesti?n de la virtud, la releg? a la vida privada y se desinteres? por ella; lo importante era aquello que pod?a ser percibido por los sentidos y, obviamente, la virtud no puede ser captada de esa forma; los sentidos ?en todo caso-, s?lo pueden percibir algunas consecuencias mensurables, del ejercicio de las virtudes, pero no a estas en s? mismas. La Era Moderna hizo crisis en la Primera Guerra Mundial, y desapareci? con la Segunda. La ?poca actual con su cultura postmoderna retoma la cuesti?n, pero de un modo inaudito: promueve el vicio, llam?ndolo virtud. Y este es un rasgo fundamental de la cultura contempor?nea, que es preciso percibir, pues de lo contrario resultan incomprensibles muchas realidades de estos tiempos.

Me limito a dar un par de ejemplos, de lo que acabo de afirmar: a toda vedette que atenta contra la industria textil, la prensa ?y muchos incautos- la presentan como una ?mujer audaz?. Ahora bien, la audacia es una virtud, y esa pobre mujer es una imp?dica, que es un vicio. Entonces, se promueve el vicio, llam?ndolo virtud. Algo similar ocurre con la mal denominada ?salud reproductiva?; en realidad, se trata de repartir gratuitamente contraceptivos, promoviendo de ese modo la promiscuidad sexual ?vicio-. Pues bien, a la promiscuidad se la llama ?salud?, ?responsable?, etc. Dicho de otro modo: se promueve el vicio, llam?ndolo virtud. Los ejemplos se multiplican ilimitadamente, pues se trata de un rasgo de la cultura contempor?nea.

Ahora bien, la promoci?n del vicio con nombre virtuoso, provoca una suerte de ?esquizofrenia colectiva? entre los adultos , y desde luego, hace muy dif?cil la educaci?n de la juventud, que se encuentra atrapada de continuo entre dobles mensajes, entre los que no puede discernir, precisamente por su inexperiencia de la vida.

No hace falta tener mucha imaginaci?n, para comprender el efecto devastador que tiene en la familia, este rasgo cultural actual: el fomento del vicio atenta directamente contra dicha instituci?n, que es la escuela de las virtudes por excelencia y, que necesita el continuo ejercicio de las mismas por sus miembros, para su propia subsistencia y felicidad. Adem?s, esa confusi?n, al denominar el vicio como si fuera un elemento virtuoso, hace extremadamente dif?cil la educaci?n de los hijos, pues les provoca una suerte de ?lavado de cerebro?, y un conflicto permanente entre los ejemplos y ense?anzas de los padres, y los del resto de la sociedad; conflicto que ?sin duda-, tensa la armon?a hogare?a.

4?) La ideolog?a de g?nero: El desarrollo del tema excede completamente este trabajo; de todos modos, es preciso hacer una breve s?ntesis, pues se trata de otro elemento cultural actual, que ?externamente-, deteriora la familia. El g?nero es una ideolog?a y, por lo tanto, sus propulsores buscan la conquista de las voluntades de la gente, para utilizarlas en un proyecto pol?tico en beneficio propio . Esta ideolog?a parte de separar -artificialmente-, los aspectos culturales de los biol?gicos, de la sexualidad humana. Sostiene, entonces, que el sexo biol?gico est? predeterminado gen?ticamente y no cambia, pero el g?nero ser?a el ?sexo construido socialmente?. Ahora bien, esa ?construcci?n social? se basa en el supuesto, que varones y mujeres somos iguales, pero en el sentido de "id?nticos". Dos gotas de agua son iguales e id?nticas a la vez, pues tienen el mismo peso, sabor, color, tama?o, etc. En cambio dos personas somos iguales en dignidad, pero jam?s podr?amos ser id?nticas: ni los gemelos monocig?ticos son id?nticos; por parecidos que sean, siempre son distinguibles a?n f?sicamente, y no digamos nada de sus diferentes personalidades. La ideolog?a de g?nero afirma -dogm?ticamente-, la identidad entre varones y mujeres, contra toda evidencia racional y contra toda comprobaci?n emp?rica.

Aceptada la premisa falsa, de la identidad entre mujer y var?n, el resto de la ideolog?a de g?nero, consiste en sacar las conclusiones l?gicas de este punto de partida err?neo:

1) no existe la complementariedad entre los sexos, sino s?lo la competencia; hasta ahora vienen venciendo los varones, desde la instauraci?n del patriarcado; con la ideolog?a de g?nero, se trata de empoderar a la mujer, para disputarle al var?n el dominio de la vida p?blica.

2) No existe la naturaleza humana, pues hay autonom?a absoluta para determinar culturalmente, qu? es ser var?n y qu? es ser mujer. Por ello, la percepci?n de lo que es ser var?n o mujer ?en lo cultural-, es cambiante en dos sentidos: primero porque cada cual tiene autonom?a absoluta, para determinar en su propia vida qu? quiere ser ?hoy soy var?n, ma?ana mujer?-; y en segundo lugar, porque la percepci?n cultural dominante, influye sobre el conjunto de las percepciones particulares al respecto.

3) En cuanto al modo de ejercicio de la sexualidad, no hay ning?n patr?n objetivo de conducta: no es mejor el matrimonio, que la homosexualidad, la pederastia o el bestialismo; todo tiene id?ntico valor social ?el que cada cual le otorgue subjetivamente, y sin
par?metros-.
Resulta superfluo describir la peligrosidad de esta ideolog?a; pues hay una oposici?n radical entre el g?nero, y el matrimonio y la familia. Es m?s, ellas ser?an las herramientas por las cuales el ?patriarcado andr?gino?, someter?a injustamente a las mujeres. Por tanto, el matrimonio y la familia son los enemigos a destruir, seg?n los ide?logos del g?nero; y as? lo sostienen los autores que militan en esta corriente. Por otra parte, tambi?n resulta obvio decir, que la peligrosidad de esta ideolog?a no se limita al ?mbito familiar, sino que se extiende m?s all?, pues pone en riesgo la subsistencia misma de la sociedad. Si se impone esta antropolog?a contra natura, al pervertirse el hombre, se corrompen todas sus obras .


5. Final inconcluso:

Este panorama puede parecer negativo o triste pero, si tenemos visi?n hist?rica, llegaremos a la conclusi?n, que este ha sido el camino constante del matrimonio y la familia. Por su importancia capital, siempre han tenido formidables enemigos y, dig?moslo con franqueza, todos ellos han ido sucumbiendo de a uno, sin dejar rastros y, a la vez, el matrimonio y la familia no han hecho m?s que perdurar, para el bien de la humanidad. Esto obedece a que el matrimonio y la familia son instituciones enraizadas en la naturaleza humana, y como la naturaleza no cambia ni puede modificarse, se explica su vitalidad y, por sobre todas las cosas, resulta imposible que entren en crisis. En cambio s? pueden atravesar momentos cr?ticos algunos ?o muchos- matrimonios y familias concretos, pero jam?s dichas instituciones en s? mismas.

Sin embargo, no podemos negar que estamos en un momento dif?cil, que constituye un desaf?o y una oportunidad, para el resurgimiento m?s fuerte que antes, de estas instituciones b?sicas y fundantes de la sociedad. El camino para la superaci?n de la coyuntura tiene varios niveles de actuaci?n. Cualesquiera que sean las propuestas, hay una que resulta insoslayable: es necesario que las familias conquisten la vida p?blica; es decir que ninguna de las pol?ticas que las involucren puede estar en manos de los bur?cratas de turno. Deben ser las propias familias asociadas y organizadas, quienes las dise?en, ejecuten y controlen. Algo similar deber?a ocurrir con los medios de masas, hoy d?a lamentablemente en manos de muy pocos propietarios, cuya moral y objetivos son desconocidos para el gran p?blico, aunque pueden deducirse del contenido de las emisiones.

Publicado por mario.web @ 21:11
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