S?bado, 14 de mayo de 2011
Salvador Ignacio Reding Vida?a (Conoze.com) nos ofrece un interesante texto sobre el saber decir.
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Hablar y callar a tiempo
Hablar y callar a tiempo
En general, se educa a la gente a que es mejor callar que hablar, que ?en boca cerrada no entran moscas?, o en lenguaje folcl?rico: ?calladito te ves m?s bonito?. No tiene que ser as?.

Dicen tambi?n que uno se arrepiente m?s de lo que dice que de lo que calla, y en general es cierto, cuando lo dicho se hace bajo presi?n del enojo, la ira o la desesperaci?n, por ejemplo. En esas ocasiones, las personas tienden a decir cosas de las que despu?s se arrepienten, sobre todo cuando ofenden a otros o les faltan al respeto. Tambi?n en esos casos altamente emocionales, las personas tienden a revelar cosas que no debieron decir, como revelar confidencias.

Pero la petici?n de callarse y no decir cosas que pueden ser inc?modas, comprometedoras o indebidas tiene y debe tener l?mites. Una mala interpretaci?n de la diplomacia en las relaciones pol?ticas es que se debe ser ?pol?ticamente correcto?, esto es no incomodar al adversario o a otros personajes del medio pol?tico. Pero no tiene tampoco que ser as?.

Por ejemplo, cuando los partidarios de la muerte, esos que defienden el aborto provocado defienden sus posiciones, se supone que los defensores de la vida deben ser... prudentes, y no decir nada que los moleste o lo ponga en entredicho.

Lo mismo pasa cuando los partidarios del libertinaje sexual expresan sus dislates, no quieren que los defensores del orden en el manejo de la sexualidad hablen. Esto no es aceptable, aunque las mentes torcidas digan que es pol?ticamente incorrecto replicar a esas personas.

Jes?s fue pol?ticamente incorrecto, en ese sentido. En lugar de evitar la confrontaci?n con aquellos que lo atacaban y murmuraban a sus espaldas, les dijo cosas como ?sepulcros blanqueados!

Pero dejando los temas pol?ticos y de liderazgo aparte, en la vida diaria se presentan muchas ocasiones en que una persona se pregunta si debe decir algo o callar. Sin duda que, con las emociones bajo control, hay muchas cosas que en su momento deben decirse y no se dicen. En este sentido hay tambi?n un dicho popular: m?s vale una vez colorado que cien (o mil) descolorido.

Una queja, un reclamo a tiempo, por ejemplo, evitan problemas posteriores. Igual una llamada de atenci?n a quien mal se porta, en el sentido que sea; no debe callarse. A veces pensamos que, para no molestar ?o hasta enfurecer? a alguien, es mejor dejar las cosas para una mejor ocasi?n, la cual normalmente no vuelve a presentarse.

Una opini?n diferente de la que se expresa en una conversaci?n, en una reuni?n de trabajo o de familia, puede parecer inc?moda para otros, y la gente se la guarda, a sabiendas de que tiene raz?n y que su parecer es mejor o evita problemas posteriores, sobre todo al discutir acciones a tomar.

Lo mismo pasa cuando se desea hacer una pregunta dif?cil, inc?moda, pero cuya respuesta nos es importante. La persona calla, por temor, debilidad o err?nea prudencia, y puede sufrir luego las consecuencias de no haber conocido la respuesta.

Se pierde tambi?n la oportunidad quiz? de tener ya no una respuesta mala, penosa, sino al contrario, reconfortante, tranquilizadora.

Cuando hacemos esto no hay duda que en muchas ocasiones, ya a destiempo, pensamos que debimos haber dicho lo que callamos. Demasiado tarde. Podemos llegar al extremo de dolernos de no haber dicho algo importante a quien ya est? muerto o alejado por siempre.

Debemos reflexionar sobre la conveniencia de que, en muchas ocasiones, hay que olvidarnos del principio de lo pol?ticamente correcto, y ser pol?tica, o familiar o amistosamente incorrectos.

A veces se debe confrontar a otros en temas o decisiones importantes o hasta trascendentales, pero resulta que ?no me gustan las discusiones?. Callar entonces es un error, tanto si resulta luego que ten?amos la raz?n o no.

Cu?ntas veces, por no haber dicho perd?n, lo siento, en el momento adecuado, las personas se arrepienten de haberlo dejado pasar. En estos casos, la soberbia (ese amor propio mal entendido y exagerado) nos impide decir a quien hemos da?ado, material o afectivamente, que reconocemos el error y estamos arrepentidos.

As?, cuando pensemos que es el momento de decir o preguntar algo importante, que pueda afectar desde asuntos nimios pero ?tiles hasta vitales, debemos hablar. Claro que no debe alguien dejarse llevar por un arrebato temperamental, sobre todo cuando bajo sus efectos se lastima a otros, pero s? se debe hablar cuando es el momento, y la posibilidad de arrepentirse de haberlo dicho ser? muy relativa.

?Sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y retirarse a tiempo? escribi? Renato Leduc. Pues bien, igualmente es v?lido ?a tiempo hablar y callarse a tiempo?. Y esos tiempos, hay que aprender a reconocerlos.

Publicado por mario.web @ 22:17
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