Domingo, 15 de mayo de 2011
Alfonso Aguil? nos presenta una interesante reflexi?n sobre las virtudes retomando al tartamudo Dem?stenes
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Constancia y tenacidad. Querer de verdad
Constancia y tenacidad. Querer de verdad
Dem?stenes perdi? a su padre cuando ten?a tan s?lo siete a?os. Sus tutores administraron deslealmente su herencia, y el chico, siendo apenas un adolescente, tuvo ya que litigar para reivindicar su patrimonio.

En uno de los juicios a los que tuvo que asistir, qued? impresionado por la elocuencia del abogado defensor. Fue entonces cuando decidi? dedicarse a la oratoria.

So?aba con ser un gran orador, pero la tarea no era f?cil. Ten?a escas?simas aptitudes, pues padec?a dislexia, se sent?a incapaz de hacer nada de modo improvisado, era tartamudo y ten?a poca voz. Su primer discurso fue un completo fracaso: la risa de los asistentes le oblig? a interrumpirlo sin poder llegar al final.

Cuando, abatido, vagaba por las calles de la ciudad, un anciano le infundi? ?nimos y le alent? a seguir ejercit?ndose. "La paciencia te traer? el ?xito", le asegur?.

Se aplic? con m?s tenacidad a?n a conseguir su prop?sito. Era blanco de mofas continuas por parte de sus contrarios, pero ?l no se arredr?. Para remediar sus defectos en el habla, se pon?a una piedrecilla debajo de la lengua y marchaba hasta la orilla del mar y gritaba con todas sus fuerzas, hasta que su voz se hac?a o?r clara y fuerte por encima del rumor de las olas. Recitaba casi a gritos discursos y poes?as para fortalecer su voz, y cuando ten?a que participar en una discusi?n, repasaba una y otra vez los argumentos de ambas partes, sopesando el valor de cada uno de ellos.

Querer sin querer

A los pocos a?os, aquel pobre ni?o hu?rfano y tartamudo hab?a profundizado de tal manera en los secretos de la elocuencia que lleg? a ser el m?s brillante de los oradores griegos, pionero de una oratoria formidable que romp?a con los estrechos moldes de las reglas ret?ricas de sus tiempos, y que todav?a hoy, 2.300 a?os despu?s, constituye un modelo en su g?nero.

Dem?stenes es un ejemplo de entre la multitud de hombres y mujeres que a lo largo de la historia han sabido mostrar cu?nto es capaz de hacer una voluntad decidida.

? Est? claro que el mundo avanza a remolque de la gente que es perseverante en su empe?o.

A veces las personas decimos que queremos, pero en realidad no queremos, porque no llegamos a propon?rnoslo seriamente.

Si acaso, lo "intentamos", pero hay mucha diferencia entre un gen?rico "quisiera" y un decidido "quiero".

La importancia de los obst?culos

? Sin embargo, a veces los chicos dicen que es imposible hacer nada con tantos condicionamientos que tienen.

Beethoven, por ejemplo, estaba casi completamente sordo cuando compuso su obra m?s excelsa. Dante escribi? La Divina Comedia en el destierro, luchando contra la miseria, y emple? para ello treinta a?os. Mozart compuso su Requiem en el lecho de muerte, afligido de terribles dolores.

Tampoco Crist?bal Col?n habr?a descubierto Am?rica si se hubiera desalentado despu?s de sus primeras tentativas. Todo el mundo se re?a de ?l cuando iba de un sitio a otro pidiendo ayuda econ?mica para su viaje. Le ten?an por aventurero, por visionario, pero ?l se afirm? resueltamente en su prop?sito.

? Pero no todo el mundo es como esos genios que han pasado a la historia...

De acuerdo, pero hay que poner alta la meta.

? Bien, pero tampoco van a vivir como obsesionados por alcanzar esa meta y por cumplir todos los d?as todo lo que se proponen.

Efectivamente: sin obsesiones, pero sin abandonarse, que bastante rebaja trae ya consigo la vida. Liszt, aquel gran compositor, dec?a: "Si no hago mis ejercicios un d?a, lo noto yo; pero si los omito durante tres d?as, entonces ya lo nota el p?blico".

La vida es con fracaso

? ?Y cuando no les salen las cosas una y otra vez, como sucede a veces?

No le ir?a bien al r?o, dice el refr?n, si de todos los huevos saliesen peces grandes. Ni al jard?n, si cada flor diese fruto. Tampoco al hombre, si todas sus empresas fueran coronadas por el ?xito. La vida es as? y hay que aceptarla como es.

Que no se enga?en diciendo que "la suerte es patrimonio de los tontos", porque es una excusa de fracasados. Que no piensen que son muy listos pero que la vida no les hace justicia, cuando quiz? lo que debieran hacer buscar la verdadera raz?n de su desgracia. Que se acuerden de ese otro refr?n: el que quiera lograr algo en la vida, no haga reproches a la suerte, agarre la ocasi?n por los pelos y no la suelte.

Lanzarse y perseverar. Audacia y constancia: dos aspectos inseparables que se complementan. Horacio afirmaba que quien ha emprendido el trabajo, tiene ya hecho la mitad. Y se podr?a completar con aquello otro de S?crates: comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.

Publicado por mario.web @ 1:18
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