Domingo, 15 de mayo de 2011
Tom?s Baviera Puig reflexiona sobre la obra m?s conocida de San Josemar?a Escriv? de Balaguer
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A los 70 a?os de ?Camino?
A los 70 a?os de ?Camino?
Valencia es la ciudad donde se public? por primera vez Camino, la obra m?s conocida de San Josemar?a Escriv? de Balaguer. Fue el 29 de septiembre de 1939 cuando este libro vio la luz en Gr?ficas Turia, una imprenta situada en la calle Salvador Abril, muy cerca de la Avenida Reino de Valencia. A fecha de hoy se cuentan m?s de 4 millones y medio de ejemplares difundidos por todo el mundo, y prueba de ello es que ha sido traducido a 43 idiomas.

Camino contiene 999 consideraciones de car?cter espiritual. Cada una hab?a salido de la oraci?n personal de San Josemar?a. Sus propias vivencias y su amplia experiencia pastoral entre j?venes universitarios pasaron por su meditaci?n ante Dios. De ah? extrajo orientaciones pr?cticas para su propia vida, que anotaba y que posteriormente comparti? en esta publicaci?n.

El estilo de Camino resulta muy apropiado para la gente joven. El libro interpela incisivamente al lector. As? lo manifiesta el autor en el pr?logo, donde adem?s nos revela la intenci?n del escrito: ?Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al o?do, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. (...) Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce alg?n pensamiento que te hiera: y as? mejores tu vida y te metas por caminos de oraci?n y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio?.

En estas ?ltimas palabras se condensa la misi?n de Camino: ser alma de criterio. Esto es muy diferente de ser un hombre o una mujer ?de criterios?. No se trata de saber lo que est? permitido o no est? permitido hacer en cada momento. Los criterios pueden servir para algunas circunstancias concretas, pero resultan insuficientes para la proyecci?n de toda una vida.

Tener criterio es otra cosa. Consiste en saber discernir por uno mismo a partir de una referencia v?lida. Para ello, la principal maestra que tenemos es la propia experiencia. Por eso San Josemar?a apela a los propios recuerdos, a una memoria que est? dispuesta a aprender y a corregirse, aunque duela.

El destino del itinerario que se delimita en Camino se se?ala en el punto 2: la identificaci?n con Jesucristo. Para alcanzar esa meta, el camino que propone San Josemar?a recorre en primer lugar el sendero arduo de las virtudes. De ah? que incluso el lector no cat?lico puede aprender mucho de las p?ginas de este libro.

Viene muy a prop?sito de la actualidad educativa de este inicio de curso el punto 368 de Camino: ??Te aburres? ?Es que tienes los sentidos despiertos y el alma dormida?. Si esto fue escrito en el a?o 1939, ?qu? no se podr?a decir ahora!

Nuestros j?venes se encuentran envueltos por un torbellino digital que continuamente reclama la atenci?n de sus sentidos. Quiz? por ello se observa que muchos de ellos confunden pensar con sentir. Esto resulta crucial para saber tomar decisiones. Decidir implica pensar previamente para valorar las posibilidades. Ahora bien, la gente joven suele buscar la seguridad para decidirse en el hecho de si lo sienten, de tal forma que, si dejan de sentir, dejar?n de hacerlo.

El problema es que las cosas no son buenas simplemente si uno las siente. No todos los sentimientos son buenos, y adem?s los sentimientos suben y bajan. Este planteamiento se revela como falso cuando nos damos cuenta de que se ha invertido el orden de las cosas. Hoy se funciona de acuerdo con esta pauta: sentir, saber, ser. Y realmente deber?a ser al rev?s: ser, saber, sentir. Primero las cosas son, yo las conozco, y fruto de ese conocimiento dar? forma a mis sentimientos.

En la novela de Dostoievski titulada El idiota, el protagonista comenta el criterio que nos dignifica como personas a prop?sito de Rogochin, un personaje pasional cuyo coraz?n se va endureciendo progresivamente: ?La piedad instruir? al mismo Rogochin. La piedad es lo esencial y acaso la ?nica ley de la vida de todo el g?nero humano?.

Si hemos sabido cultivar la compasi?n hacia el otro, tendremos un criterio v?lido para nuestra actuaci?n. La piedad supone tratar a los dem?s como querr?amos ser tratados. Para ello no sirven f?rmulas matem?ticas ni criterios de conducta ni protocolos de actuaci?n. S?lo es posible si tenemos el alma despierta, porque hay que juzgar la realidad con una visi?n profunda, algo que de ning?n modo pueden dar los sentidos. Cuando el alma est? despierta, la persona mira de un modo diferente: lo que para unos puede ser una llamada a la piedad, para otros no ser?a m?s que un incordio que les complica la vida.

El primer punto de Camino invita a dar lo mejor de uno mismo: ?Que tu vida no sea una vida est?ril. S? ?til. Deja poso?. El punto contin?a, pero estas tres frases interpelan para que el lector deje una huella en este mundo, un poso que no sea in?til ni est?ril. Con j?venes que sean de verdad almas de criterio podremos revitalizar aquello que hace al hombre aut?nticamente humano: un coraz?n piadoso, capaz de compadecerse del mal del otro y de obrar para el bien del otro.

Publicado por mario.web @ 1:19
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