Domingo, 15 de mayo de 2011

P. Steven Kwon, L.C. (Se?l, Corea del Sur)
No hay amor m?s grande que el de dar la propia vida por un amigo
Autor: Equipo de Buenas Noticias | Fuente: www.buenas-noticias.org


Hay momentos en los que la realidad supera a la imaginaci?n, y en los que las historias de la vida real suenan como algo sacado de una novela. Mi historia empez? cuando era s?lo un ni?o. Nunca hab?a pensado en ser sacerdote y nunca hubiera conocido la fe cat?lica si Dios no me hubiera sorprendido por medio de un amigo de la ni?ez que dio su vida para que yo pudiera conocer, amar y servir a Cristo. Fue su ejemplo lo que me convirti? a la fe.

La frase que mi mejor amigo, Jason, me dijo cuando se estaba muriendo en mis brazos fue: ??Sabes qu?, Steve?? Yo respond?: ??Qu??? Despu?s de respirar profundamente, Jason dijo: ?Lo mejor que se puede hacer en este mundo es dar la propia vida por un amigo?. Despu?s de esto, Jason muri? en mis brazos; ten?a ?l nueve a?os

Aqu? es en donde empieza la historia

Aunque mi familia no era cat?lica, yo crec? en un ambiente sano con amigos cat?licos que practicaban su fe con gran entusiasmo porque formaban parte de un grupo carism?tico. Gracias a ellos fui capaz de conocer algo de la fe cat?lica.

Entonces, ?por d?nde empezar? Yo no era cat?lico cuando nac?, porque mis padres se casaron solamente por lo civil. Mi padre no era cat?lico y no estaba dispuesto a educarnos en la fe. Mi madre, por otro lado, era cat?lica pero respetaba la decisi?n de mi padre. Como resultado, fuimos bautizados cuando yo ten?a once a?os y mi hermano menor, James, ocho.

Yo estaba en cuarto de primaria y me divert?a mucho con mis amigos. Cada a?o ?bamos a un campamento de verano, y en el invierno ?bamos a esquiar a Banff y Jasper, en Alberta. Ten?a muchos amigos pero, el mejor, era Jason Hanson. ?l hab?a nacido el 22 de julio de 1975 en Los ?ngeles, California. ?bamos al mismo colegio y est?bamos en el mismo equipo de f?tbol. ?l pertenec?a a una familia numerosa de cuatro hermanos y tres hermanas, y era el m?s peque?o de los ni?os. Toda su familia era carism?tica. Su padre era soldador y su madre ama de casa. Era una familia muy amable y me trataban como a un hijo cada vez que iba a su casa.

Algo sorprendente ocurri? despu?s de un partido de f?tbol, de la liga estatal, en donde est?bamos jugando Jason y yo. Est?bamos ganando por dos goles, uno anotado por Jason y el otro por m? con un pase suyo. Ganamos el partido y, despu?s, Jason me invit? a comer cerca del colegio.

Mientras camin?bamos hacia una tienda Seven-Eleven, Jason me pregunt?: ??Qu? vas a ser cuando seas grande??.

Yo le respond?: ?Seguramente ser? un m?dico y llegar? a ser un gran pap? de seis o siete ni?os?. Jason me dijo con una sonrisa: ?Pero, ?eres feliz??.

??Claro que s?, soy feliz!?, le dije.

Entonces Jason me volvi? a preguntar: ?Yo me refiero a si eres realmente feliz?.

?Bueno, realmente no?, respond?.

Luego me dijo Jason: ?Creo que yo puedo curar tu infelicidad, pero te lo ense?ar? despu?s?.

Cuando llegamos a la tienda Seven-Eleven nos separamos. De repente, un joven de diecinueve a?os corri? con una pistola y empez? a amenazar a la chica que estaba en la caja registradora. Era el primer d?a de trabajo de esa chica. El joven la amenaz? con matarla si no le daba todo el dinero. La chica estaba tan asustada que no lograba atinar los botones adecuados para abrir la caja registradora. El joven de la pistola se empez? a poner nervioso e impaciente y, cuando me vio, apunt? directamente hacia m?. Yo me qued? helado. Me sent? tan indefenso que me empec? a marear. Si ?l apretaba el gatillo, yo era hombre muerto. Luego vi a mi mejor amigo corriendo hacia el joven por detr?s y pens?: ??Qu? est?s haciendo? ?Te matar?!?

Antes de que pudiera hacer algo, vi a Jason saltar en el aire y golpear al joven por detr?s. Dado que Jason era bajo de estatura, cay? al piso, apenas sorprendiendo un poco al pistolero, quien se dio la vuelta, le dispar? dos balas en el pecho y sali? corriendo sin el dinero.

No pod?a creer lo que acababa de ver. En cosa de segundos mi mejor amigo se estaba muriendo ah?, en el piso. Todo lo que hab?amos hecho desde el d?a que le conoc? hasta ese momento pas? por mi mente como un flash. Jason me llamaba: ?Steve, Steve: ?d?nde est?s??.

?Estoy aqu?, le dije y corr? hacia ?l y le cog? en mis brazos dici?ndole: ?Todo va a salir bien; te pondr?s bien, s?lo aguanta un poco?. Yo grit?: ??Llamen a una ambulancia!?.

La cajera me dijo llorando: ?He llamado a la polic?a y a una ambulancia. Est?n de camino?.

Tom? a Jason y me mir? con una sonrisa e, intentando respirar, dijo: ??Sabes qu?, Steve??

Yo dije: ??Qu???.

Respir? profundamente y me dijo: ?Lo mejor que se puede hacer en este mundo es dar la propia vida por un amigo?. Despu?s, Jason muri? en mis brazos con s?lo nueve a?os

Fue aqu?, despu?s de esta dura experiencia, cuando sent? con fuerza mi fe y mi vocaci?n al sacerdocio; fue aqu? cuando sent? a Dios cerca de m?, llam?ndome a seguir sus huellas. Yo segu? creciendo y, cuando ten?a catorce a?os, conoc? a los legionarios de Cristo. Fue la madre de mi amigo Jason quien me puso en contacto con uno de ellos, el P. Brian Wilson, en 1988.

Ese a?o, yo pensaba ir al campamento de verano, y el P. Brian me recomend? ir al programa de verano en el centro vocacional en Center Harbor, New Hampshire. Cambi? de planes y acept? la invitaci?n. Al final del verano de 1989 decid? quedarme y estudiar en el seminario, donde el ambiente de oraci?n, vida de comunidad y estudio me ayudaron a madurar y a tomar la decisi?n definitiva de seguir el camino hacia el sacerdocio.

Jason me mostr? el verdadero camino con su ejemplo de amigo y de hermano. ?l, realmente, me ense?? cu?l es el amor aut?ntico que sabe entregarse por el bien de los dem?s. Cristo dice en el Evangelio: ?Yo he venido a este mundo no a ser servido sino a servir?. Esto es exactamente lo que el sacerdote est? llamado a hacer, y eso es exactamente lo que Dios quiere que haga despu?s de este tr?gico suceso que me marc? el alma y que me permiti? aceptar la llamada de Dios sin condiciones y sin miedos. Es como saltar de una monta?a muy alta sin saber lo que encontrar?s abajo. Pero Dios lo sabe y yo quiero ser su disc?pulo.


El presente testimonio es parte de un libro, que se puede adquirir en el siguiente enlace.


Publicado por mario.web @ 1:30
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