Domingo, 15 de mayo de 2011
Ponencia de Mons. Paul Tighe, Secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales en el marco del II Congreso de ?tica de la Comunicaci?n, Bogot?, Colombia
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Ense?ar ?tica de la comunicaci?n en una Universidad cat?lica
Ense?ar ?tica de la comunicaci?n en una Universidad cat?lica
Me alegra mucho estar con ustedes y participar en este Congreso tan significativo. Desear?a iniciar expresando el gran aprecio del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales sobre la iniciativa y el esfuerzo del CELAM al organizar este evento. Me es muy grato traerles el saludo del Presidente del Consejo, S.E. Mons. Claudio Mar?a Celli, y sus votos por el ?xito de la iniciativa. Le hubiera gustado estar aqu?, pero tuvo que quedarse en Roma para participar en la Segunda Asamblea especial del S?nodo de los Obispos dedicada a ?frica. Me alegra mucho representar al Consejo, en primer lugar, porque el tema tratado es en s? mismo muy importante para todos los que trabajamos en el campo de las comunicaciones, y somos conscientes de los grandes desaf?os que nos plantea su acelerado desarrollo.

En segundo lugar, porque este Congreso es en cierto modo uno de los primeros frutos del Congreso internacional que nuestro Consejo organiz? el a?o pasado para reflexionar sobre la identidad y misi?n de las Facultades y Escuelas de Comunicaci?n en Universidades Cat?licas. Hubo una amplia variedad de instituciones representadas -91 universidades de 44 pa?ses de todos los continentes-, que trabajan en una gran diversidad de contextos econ?micos, pol?ticos y jur?dicos. Entre ellas hubo una convicci?n un?nime sobre la importancia capital de la ?tica como materia acad?mica y en cuanto ?rea formativa central en las Facultades y Escuelas de Comunicaci?n.

En mi intervenci?n de esta ma?ana reflexionar? en primer lugar sobre la atenci?n creciente que la ?tica est? despertando como disciplina acad?mica y en el discurso p?blico. Tratar? de entresacar algunas ideas clave, derivadas de la disciplina emergente llamada ?tica profesional, de particular valor en el estudio de la ?tica de la comunicaci?n. Despu?s intentar? ofrecer algunas perspectivas tomadas de la ?tica fundamental. Y para terminar me gustar?a reflexionar sobre el contexto particular de las Facultades de comunicaci?n que pertenecen a Universidades cat?licas, y c?mo la ense?anza de la ?tica puede verse configurada por su identidad y misi?n institucionales. En todo ello me guiar? por los trabajos previos de este Congreso y particularmente por el v?nculo que proponen entre ??tica de la comunicaci?n? y la ?comunicaci?n ?tica?. Este v?nculo expresa muy sint?ticamente la idea de que al ense?ar ?tica, el c?mo ense?amos es a menudo tan importante como el qu? ense?amos.

El deseo de confirmar la importancia de la ?tica como una disciplina acad?mica fundamental en el curriculum de las Escuelas de Comunicaci?n es el resultado de una creciente conciencia social sobre la importancia de la ?tica profesional. La ?tica m?dica, por ejemplo, tiene una larga trayectoria, pero en los ?ltimos a?os se ha dado m?s importancia a la ?tica profesional en el terreno de la abogac?a y la pol?tica, en el mundo del comercio y las finanzas, en las ?reas de los medios, la publicidad y el periodismo. Es interesante notar que una de las frases m?s difundidas del Mensaje del Papa Benedicto XVI para la 42a Jornada Mundial de las Comunicaciones en 2008, fue su observaci?n de que ?M?s de uno piensa que es necesaria en este ?mbito una "info-?tica", as? como existe la bio-?tica en el campo de la medicina y de la investigaci?n cient?fica sobre la vida.? . Esta propuesta dio claramente en diana y ha sido calificada como el llamado a fundar una nueva disciplina, la ?info-?tica?.

Este llamado fue bien acogido por un amplio n?mero de comentaristas, incluidos muchos ajenos al catolicismo o incluso fuera de la esfera religiosa. Hay que se?alar, en honor a la verdad, que el concepto no fue, como dicen algunos, una creaci?n del Papa, sino en cierta forma la bendici?n de un concepto que gozaba de cierta presencia en la UNESCO y en el mundo acad?mico. La respuesta popular al uso pontificio del t?rmino demuestra, sobre todo, un anhelo p?blico de mayor atenci?n a la dimensi?n ?tica de la comunicaci?n. El Mensaje en s? mismo - "Los Medios de comunicaci?n: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla? ? ofrece una sint?tica presentaci?n de algunos principios ?ticos y valores clave que deben guiar a los profesionales de la comunicaci?n. Junto con un documento nuestro Consejo, ?tica en las comunicaciones sociales (2000), el Mensaje deber?a ser un recurso importante para quienes buscan identificar unas l?neas fundamentales para desarrollar un curso o programa de ?tica de la comunicaci?n.


?tica y comunicaciones: una vinculaci?n intr?nseca

El debate p?blico sobre la ?tica non ha pasado inadvertido en diversos ambientes profesionales. Si se teclea en los buscadores de Internet las palabras ?c?digo+ profesional + ?tica?, se descubre que un extraordinario n?mero de profesiones han intentado codificar, durante los ?ltimos a?os, sus responsabilidades ?ticas. La creciente presencia de la ?tica se refleja tambi?n en la expansi?n del inter?s acad?mico por la ?tica Profesional. En el mundo anglosaj?n, muchas antiguas Facultades de Filosof?a moral o ?tica se han reconvertido en escuelas de ?tica aplicada o profesional. Mi experiencia acad?mica personal se encuentra en las ?reas de leyes y ?tica, y durante muchos a?os en Irlanda trabaj? como profesor de bio?tica. M?s recientemente, fui invitado a asesorar asociaciones profesionales de Negocios, de Derecho o del campo educativo, que intentaban articular sus obligaciones y responsabilidades ?ticas.

Me gustar?a se?alar que el perfil mismo de una profesi?n puede ser el mejor punto de partida de una reflexi?n sobre c?mo las Facultades de comunicaci?n habr?an de configurar los planes de estudio de los aspirantes a profesionales de la comunicaci?n. Una profesi?n est? formada, normalmente, por gente que comparte un conocimiento especializado y las capacidades que les hacen capaces de ofrecer unos servicios valiosos a la comunidad en general, satisfaciendo algunas necesidades humanas. Los m?dicos son expertos en cuidado de la salud; los abogados, en asistir a las personas en la protecci?n de sus derechos e intereses, y en alcanzar bienes sociales como la justicia y el orden, etc. En todos los casos, es la propia naturaleza de sus habilidades y conocimientos la que obliga a los profesionales a comprometerse con (profesar) ciertos valores. Estos valores no se imponen desde fuera, sino que se dibujan ya desde la naturaleza de la profesi?n que tienen el privilegio de ejercer. Esta metodolog?a parece indicar que al esforzarse en reflexionar sobre la ?tica de las comunicaciones -sean ?stas period?sticas, relaciones p?blicas o en publicidad- habr?an de iniciar por un an?lisis de la naturaleza misma de las habilidades y conocimientos que esos profesionales poseen, y el campo concreto en que sirven a la sociedad.

Incluso la m?s superficial de las reflexiones revelar? que la b?squeda de la verdad es un valor ?tico central. Esta intuici?n fue articulada por el Papa Benedicto XVI cuando se dirigi? a los participantes en el mencionado Congreso organizado por nuestro Consejo en mayo 2008: ?Es evidente que en el centro de cualquier reflexi?n seria sobre la naturaleza y la finalidad de las comunicaciones humanas debe estar un compromiso con las cuestiones relativas a la verdad. Un comunicador puede intentar informar, educar, entretener, convencer, consolar, pero el valor final de cualquier comunicaci?n reside en su veracidad. En una de las primeras reflexiones sobre la naturaleza de la comunicaci?n, Plat?n subray? los peligros de cualquier tipo de comunicaci?n que busque promover los objetivos y los prop?sitos del comunicador o de aquellos para quienes trabaja sin considerar la verdad de cuanto se comunica. Tambi?n vale la pena recordar la sabia definici?n de orador que dio Cat?n el Viejo: vir bonus dicendi peritus, un hombre bueno y honesto, h?bil para comunicar.?

De aqu? se sigue que corresponde a una profesi?n el articular los valores ?ticos y compromisos centrales en ella. La ?tica no habr?a de ser impuesta arbitrariamente en las profesiones desde fuera; la ?tica habr?a de nacer de la reflexi?n sobre la experiencia de los ?profesionales pensantes?. Los especialistas en ?tica (te?logos, fil?sofos y juristas) pueden ayudar a los profesionales a comprender y apreciar las teor?as que subyacen a sus convicciones y a conocer las tradiciones de la disciplina ?tica formal. Pueden ayudar asimismo a los profesionales a describir, formular y codificar sus responsabilidades ?ticas. Pero no deber?a dejarse la ?tica s?lo en manos de los llamados expertos.

La ?tica profesional seria requiere la cooperaci?n de quienes tienen un conocimiento formal de la ?tica y de quienes entienden y tienen experiencias y conocimientos espec?ficos de esa profesi?n. En un contexto universitario, es importante que el ?curso de ?tica? no quede en manos del departamento de filosof?a o teolog?a, aunque tampoco habr?a de ser ense?ado sin su asistencia. M?s bien es el producto de una colaboraci?n prolongada y seriamente interdisciplinar.

?tica professional: puntos clave

En el ?rea de la ?tica profesional, el intento de expresar unas responsabilidades se origina normalmente de un an?lisis de las necesidades humanas fundamentales que la profesi?n intenta satisfacer. Hemos visto que la centralidad del compromiso con la verdad es esencial cuando se trata de difundir y compartir la informaci?n y el conocimiento que permiten a los individuos elegir responsablemente y a las sociedades desarrollarse.

?tica en las Comunicaciones sociales asegura que los medios de comunicaci?n est?n llamados a servir a la dignidad humana, ayudando a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Los medios de comunicaci?n realizan esa misi?n impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad, a comprender los pensamientos y sentimientos de los dem?s, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en la libertad personal, en el respeto a la libertad de los dem?s y en la capacidad de di?logo. (n. 6). El Documento detalla luego la contribuci?n de los medios en la promoci?n del bien com?n en diversos sectores:

Econ?mico ? el mercado puede servir a la persona (cf.Centesimus annus, 34), y los medios de comunicaci?n desempe?an un papel indispensable en una econom?a de mercado. La comunicaci?n social sostiene los negocios y el comercio,?fomenta la competencia responsable con vistas al inter?s p?blico, y permite que la gente haga opciones informadas, d?ndole a conocer la disponibilidad y las caracter?sticas de los productos.

Pol?tico ? Los medios de comunicaci?n son indispensables en las sociedades democr?ticas actuales. Proporcionan informaci?n sobre cuestiones y hechos, sobre funcionarios y candidatos a cargos p?blicos. Permiten que los l?deres se comuniquen r?pida y directamente con el p?blico sobre asuntos urgentes. Son importantes instrumentos de responsabilidad, llamando la atenci?n sobre la incompetencia, la corrupci?n y los abusos de confianza, a la vez que ponen de relieve los casos de competencia, esp?ritu c?vico y cumplimiento del deber.

Cultural - Los medios de comunicaci?n social facilitan el acceso de la gente a la literatura, al teatro, a la m?sica y al arte, que de otro modo ser?an inasequibles para ella, y promueven as? un desarrollo humano respetuoso del conocimiento, la sabidur?a y la belleza.

Educativo -Los medios de comunicaci?n son importantes instrumentos de educaci?n en diferentes ?mbitos, desde la escuela hasta el lugar de trabajo, y en muchas etapas de la vida.

Religioso - La vida religiosa de mucha gente se enriquece mucho gracias a los medios de comunicaci?n, que transmiten noticias e informaci?n de acontecimientos, ideas y personalidades del ?mbito religioso, y sirven como veh?culos para la evangelizaci?n y la catequesis.

Para que los profesionales de la comunicaci?n puedan asegurar que sus capacidades y conocimientos est?n al servicio del bien com?n y puedan realizar el gran potencial arriba se?alado, deben estar siempre atentos para mantener su compromiso ?tico con el servicio al aut?ntico inter?s de los dem?s antes que al de sus necesidades particulares. Un te?logo moral defini? este compromiso pidiendo a los profesionales que no vean sus propios conocimientos como ?posesiones para su ganancia privada o para el estatus social?, sino como talentos para poner al servicio de otros, incluso si hay un alto costo personal y se requiere sacrificio.

En el campo de la medicina hemos aprendido que no debemos hacer todo lo que es posible realizar. Esto es igualmente v?lido en el campo de las comunicaciones: ?no todo lo t?cnicamente posible es ?ticamente permisible.? La verdadera medida del progreso no debe basarse en la eficiencia t?cnica y log?stica de los nuevos medios de comunicaci?n por s? mismos, sino en los prop?sitos a los que sirven. Quienes en el mundo medi?tico usan las nuevas tecnolog?as de comunicaci?n, encaran una disyuntiva. Pueden intentar asegurar que esas nuevas tecnolog?as y el impulso que ofrecen a la comunicaci?n, se pongan al servicio de los individuos y las comunidades en su b?squeda de la verdad. O bien pueden usarlos para que cada uno promueva sus propios intereses, o los de sus patrones, de maneras manipuladoras de individuos y comunidades. S?lo cuando estas tecnolog?as se usan para servir al aut?ntico bienestar de las personas y comunidades, podemos decir que son verdaderos instrumentos de progreso.

Las Facultades de comunicaci?n deber?an animar a los que van a trabajar en los medios, a afrontar la gran responsabilidad que tendr?n, y mantenerla con los m?s altos est?ndares de profesionalidad. En particular deber?an de fortalecer su compromiso de dar a conocer la verdad y defenderla ?contra aqu?llos que tienden a negarla o destruirla?. Los profesionales de los medios deben ser exhortados a defender los fundamentos ?ticos de su profesi?n, y asegurar que la ?centralidad y la inviolable dignidad de la persona humana? sea siempre defendida. Deben recordar que los compromisos ?ticos pueden verse erosionados por factores como la competitividad por las audiencias, las presiones comerciales y los prejuicios ideol?gicos. Deben ser alertados sobre el peligro de que los medios se transformen en la voz del ?materialismo econ?mico y del relativismo ?tico?.

Un rasgo caracter?stico de la ?tica profesional que puede ayudar a orientar el enfoque dado a la ?tica de comunicaci?n en las Facultades y escuelas, es el de las estructuras de confiabilidad o transparencia. Un americano especialista en ?tica, William F. May, dice que En la ?tica profesional de hoy, la prueba de seriedad moral puede depender no ?nicamente de que el individuo sea cumplidor de sus principios, sino de que tenga el valor de mantener tambi?n la confiabilidad en otros. Las Facultades deber?an inculcar en sus estudiantes el sentido de que vale la pena pertenecer a una profesi?n, a una comunidad que busca fortalecer los compromisos ?ticos de sus miembros y no teme rechazar las pr?cticas destructivas y poco ?ticas.

?tica fundamental: distinciones ?tiles

En las escuelas acad?micas de filosof?a, es frecuente distinguir entre ?tica fundamental o fundacional, y ?ticas espec?ficas o aplicadas. Estas ?ltimas se ocupan de los asuntos espec?ficos de las disciplinas, mientras que la primera estudia las cuestiones b?sicas sobre el significado del bien el mal, lo correcto y lo incorrecto, y c?mo pueden hacerse juicios ?ticos. Si bien la ?tica de la comunicaci?n pertenece claramente al campo de las ?ticas aplicadas, ser?a un error desconocer el material que ofrece la ?tica fundamental. En particular es importante que los estudiantes de comunicaci?n estudien las diferentes teor?as ?ticas y afronten de manera cr?tica la influencia que ellas ejercen ?con frecuencia de manera impl?cita- en el debate ?tico contempor?neo. Muchos estudiantes, sin darse cuenta, realizan sus juicios ?ticos sobre la base de criterios basados en el utilitarismo (el fin justifica los medios), el positivismo (lo que es legal es ?tico), el emotivismo (nuestros sentimientos nos dictan lo que est? bien y lo que est? mal) y el relativismo (no hay verdades absolutas en el ?rea de la ?tica). Deber?a iniciarse a los alumnos en el estudio de las teor?as ?ticas objetivas, como la tradici?n de la ley natural, que se basan en la convicci?n que la bondad o maldad de las decisiones humanas se puede discernir reflexionando sobre lo que significa realmente ser humano. Decisiones que por su propia naturaleza promueven el desarrollo del individuo y la sociedad se consideran buenos, mientras que aqu?llos que da?an el bienestar de las personas y la comunidad son malos. (Mentir, por ejemplo, se considera intr?nsecamente inmoral, pues atenta contra la natural confianza necesaria para las relaciones humanas positivas, aunque a veces pueda imaginarse una situaci?n en que mentir parece traer ventajas). Estas teor?as objetivas, vistas correctamente, significan esfuerzo met?dico de razonamiento moral, no tanto un atajo hacia la verdad, y requiere que las personas trabajen juntas para decidir qu? opciones y pr?cticas van a favorecer y cu?les deben ser desestimadas. Este discernimiento requiere una cuidadosa consideraci?n de todas las perspectivas relevantes que entran en el debate ?tico por parte de los diversos protagonistas, de modo que los esfuerzos por alcanzar la decisi?n ?tica sea lo m?s objetiva posible. Estas teor?as promueven un enfoque dial?gico a la ?tica, que es accesible a todos los seres humanos m?s all? de sus diferencias ideol?gicas o religiosas, y ofrecen un fundamento te?rico a la posibilidad de un debate p?blico aut?ntico sobre asuntos ?ticos. Se trata de un compromiso compartido de buscar la verdad, basado en la convicci?n de que esa verdad objetiva existe, lo cual da a esos debates su valor ?ltimo, pues de otro modo se convertir?an en ejercicios de presi?n y manipulaci?n en los cada uno busca imponer su punto de vista sin referencia a las exigencias de la verdad.

El Papa Benedicto XVI expres? de manera sint?tica la importancia de transmitir a los estudiantes de comunicaci?n un sentido de la objetividad de la verdad en su encuentro con los participantes de nuestro Congreso el a?o pasado: El arte de la comunicaci?n, por su naturaleza, est? vinculado a un valor ?tico, a las virtudes que son el fundamento de la moral. A la luz de esa definici?n, os aliento, como educadores, a que aliment?is y recompens?is la pasi?n por la verdad y la bondad que siempre es fuerte en los j?venes. Ayudadles a dedicarse plenamente a la b?squeda de la verdad. Pero ense?adles tambi?n que su pasi?n por la verdad, que tambi?n puede servirse de cierto escepticismo metodol?gico, especialmente en cuestiones de inter?s p?blico, no debe distorsionarse ni convertirse en un cinismo relativista seg?n el cual se rechace o ignore habitualmente cualquier apelaci?n a la verdad y a la belleza.

Dentro del campo de la ?tica fundamental, se ha estudiado mucho la importante distinci?n entre una ?tica normativa y una ??tica del car?cter o de la virtud?. El trabajo de Alistair MacIntyre (entre otros) ha subrayado el hecho de que la ?tica no se refiere solo a lo que hacemos o a las normas que habr?amos de seguir, sino tambi?n al tipo de persona que somos y a las virtudes que habr?amos de favorecer e impulsar en los agentes ?ticos. Si las Escuelas o Facultades de comunicaci?n tienen que promover con eficacia la formaci?n ?tica de sus estudiantes, no habr?n de conformarse con transmitir c?digos ?ticos o redactar normas y reglas ?ticas. Deben tambi?n esforzarse en formar el car?cter de sus estudiantes. La ?tica no se reduce nunca a lo que el individuo hace, sino tambi?n al tipo de persona que es. Se ha verificado siempre que actio segue esse: no basta que una persona sepa lo que debe hacer; debemos adentrarnos en c?mo modelar el car?cter de nuestros estudiantes para que asuman la voluntad de vivir seg?n los m?s altos valores.

Es importante que los capacitemos para apreciar las mejores tradiciones ?ticas para su futura profesi?n, y a identificar modelos apropiados. En este contexto es bueno recordar que muchos periodistas han dado un testimonio extraordinario de su compromiso con la verdad. Periodistas en todo el mundo, y tambi?n en Colombia, han sufrido persecuci?n, prisi?n e incluso han sido asesinados a causa de este compromiso y por negarse a callar frente a la injusticia o la corrupci?n. Su testimonio es una imagen elocuente de los m?s altos est?ndares a los que los medios pueden aspirar, y su ejemplo anima a los profesionales de la comunicaci?n a fortalecer su compromiso con la verdad y, en ella, servir al bien com?n de toda la humanidad.

Otra distinci?n de la ?tica fundamental que puede ser ?til para los formadores en ?tica de la comunicaci?n, es la que existe entre ?tica individual y ?tica social. La ?tica social presta mucha atenci?n a las estructuras en las que los individuos act?an, porque pueden modelar profundamente sus decisiones ?ticas. Si los profesionales de los medios desean ser ?ticamente serios, no basta para ello que examinen concienzudamente la propia toma de decisiones y sus motivaciones e intenciones personales. Habr?n de considerar tambi?n el contexto en el que operan y se relacionan con los procesos sociales, pol?ticos y econ?micos. Los principios y las normas ?ticas importantes en otros campos se aplican tambi?n a la comunicaci?n social. Se pueden aplicar siempre los principios de la ?tica social, como la solidaridad, la subsidiariedad, la justicia, la equidad y la responsabilidad en el uso de los recursos p?blicos y en el cumplimiento de funciones de responsabilidad p?blica. ? La dimensi?n ?tica no s?lo ata?e al contenido de la comunicaci?n (el mensaje) y al proceso de comunicaci?n (c?mo se realiza la comunicaci?n), sino tambi?n a cuestiones fundamentales, estructurales y sistem?ticas, que a menudo incluyen m?ltiples asuntos de pol?tica acerca de la distribuci?n de tecnolog?a y productos de alta calidad (?qui?n ser? rico y qui?n pobre en informaci?n?). Estas cuestiones remiten a otras, con implicaciones econ?micas y pol?ticas para la propiedad y el control. Por lo menos en las sociedades abiertas con econom?as de mercado, el problema ?tico de todos puede ser c?mo armonizar beneficio con servicio de inter?s p?blico, entendido seg?n una concepci?n integral del bien com?n. (?tica en las Comunicaciones Sociales, 20)

Es obvio que debe prestarse una particular atenci?n al problema de la brecha digital. En una creciente conciencia sobre el papel que las nuevas tecnolog?as tienen en la ?sociedad de la informaci?n? para promover el comercio, el desarrollo y el progreso cient?fico en un mundo globalizado, emerge la responsabilidad de asegurar que estas redes no se transformen en instrumentos de exclusi?n: Ser?a un grave da?o para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicaci?n, que permiten compartir saber e informaci?n de modo m?s veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya est?n social y econ?micamente marginados, o si contribuyeran tan s?lo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la informaci?n y la socializaci?n humana. (Papa Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2009).


Universidades cat?licas: identidad y misi?n

Cuando nuestro Consejo empez? a organizar el Congreso sobre la identidad y misi?n de las Escuelas y Facultades de comunicaci?n en Universidades cat?licas, iniciamos con la intuici?n de que no ser?a posible ni deseable tratar de fijar una identidad gen?rica (?uni-talla?) en la que se metieran con calzador todas las Facultades y Escuelas cat?licas. Esta intuici?n se confirm? con las aportaciones de los participantes durante el Congreso. Muchos tem?an una definici?n que sugiriera, injustamente, que las Facultades y Escuelas cat?licas estaban menos interesadas en ofrecer la mejor educaci?n a sus estudiantes, fuesen ?stos cat?licos o no, que en promover cuestiones denominativas. Qued? claro que no hay conflicto entre el compromiso con la excelencia en t?rminos de Formaci?n profesional de los estudiantes, y los valores de la visi?n cat?lica de la educaci?n.

Para permitir a las Facultades y Escuelas articular su identidad cat?lica en el contexto de sus propias circunstancias, es necesario que definan su misi?n. Ciertamente puede correrse el riesgo de convertir esa definici?n en un fin en s? misma, sobre todo si los valores identificados no est?n enraizados en la vida de la instituci?n. Pero reporta grandes beneficios el uso adecuado de estos instrumentos. El definir una misi?n puede servir como una forma de constituci?n, un punto de referencia para orientar las actividades de la Escuela o Facultad; es un indicador para generar las prioridades en el curriculum, y como br?jula para los estudiantes y el personal, de modo que sus decisiones hagan referencia a la identidad y al ethos de la instituci?n. El proyecto de elaborar y definir la propia misi?n, en particular si se incluye a todo el personal y los representantes del cuerpo estudiantil, puede ser un proceso muy valioso que promueva la conciencia y el sentido de pertenencia a los valores nucleares de la Escuela o Facultad. Si se difunde adecuadamente esa definici?n de la propia misi?n, ?sta puede atraer a potenciales estudiantes, de modo que hagan una elecci?n m?s informada a la hora de decidir en qu? escuela estudiar.

Esta definici?n normalmente incluye un compromiso expl?cito de ofrecer la mejor educaci?n y formaci?n posible a los estudiantes. La b?squeda de la excelencia, una b?squeda que siempre est? matizada por el contexto y depende de los recursos disponibles- nunca se ver? obstaculizada por la identidad cat?lica de una Escuela o Facultad. M?s bien implica un empe?o en ofrecer los m?s altos est?ndares profesionales y formativos, y la atenci?n personal a los estudiantes, sin importar su nivel social, creencias o grupo racial. La definici?n de una misi?n sirve tambi?n para incorporar los valores de justicia y respeto que guiar?n su interacci?n con todos los interlocutores: estudiantes, profesores, auxiliares y personal de servicio. Esto es m?s importante a?n si nuestras Escuelas quieren seguir el empe?o del Papa Benedicto ? cada instituci?n educativa cat?lica es un lugar para encontrar a Dios vivo, el cual revela en Jesucristo la fuerza transformadora de su amor y su verdad .? (Encuentro con educadores cat?licos, Washington, 17/04/2008)

En el contexto particular de una Escuela o Facultad de comunicaci?n, es importante plantearse un compromiso espec?fico con la verdad y la objetividad. Este compromiso es especialmente significativo en el contexto contempor?neo, en el que muchas instituciones acad?micas han abandonado la noci?n de verdad y est?n marcadas por conceptos relativistas que niegan la existencia de referencias objetivas. El Papa Benedicto XVI ha se?alado esta necesidad: ?Estos peligrosos datos manifiestan lo urgente que es lo que podr?amos llamar ?caridad intelectual?. Este aspecto de la caridad invita al educador a reconocer que la profunda responsabilidad de llevar a los j?venes a la verdad no es m?s que un acto de amor. De hecho, la dignidad de la educaci?n reside en la promoci?n de la verdadera perfecci?n y la alegr?a de los que han de ser formados. En la pr?ctica, la ?caridad intelectual? defiende la unidad esencial del conocimiento frente a la fragmentaci?n que surge cuando la raz?n se aparta de la b?squeda de la verdad. Esto lleva a los j?venes a la profunda satisfacci?n de ejercer la libertad respecto a la verdad, y esto impulsa a formular la relaci?n entre la fe y los diversos aspectos de la vida familiar y civil. Una vez que se ha despertado la pasi?n por la plenitud y unidad de la verdad, los j?venes estar?n seguramente contentos de descubrir que la cuesti?n sobre lo que pueden conocer les abre a la gran aventura de lo que deben hacer.

Entonces experimentar?n ?en qui?n? y ?en qu? es posible esperar y se animar?n a ofrecer su contribuci?n a la sociedad de un modo que genere esperanza para los otros. (Ibid).

En el contexto del debate sobre la identidad cat?lica, me gustar?a hacer una referencia a mi propia disciplina, la teolog?a mora, que puede ser pertinente. En el per?odo post-conciliar ubo un debate muy se?alado sobre la ?especificidad? o los aspectos distintivos de la ?tica cristiana. Por una parte unos afirmaban que la ?tica cristiana ten?a que distinguirse si verdaderamente estaba enraizada en las ense?anzas de Jesucristo, basada en las Escrituras tal como mostraba la ense?anza de la Iglesia. Este as? llamado Glaubensethik se centraba en la novedad de la ?tica cristiana. El otro punto de vista aseguraba que la ?tica y la moralidad es un fen?meno humano, y que el bien de las normas ?ticas puede alcanzarse por la reflexi?n sobre la naturaleza humana, por lo cual no era necesaria una referencia expl?cita a Cristo. La ?tica era aut?noma y pod?a ser identificada mediante la reflexi?n humana. En el curso del debate, emergi? una forma de tercera v?a. Los defensores del primer punto de vista aceptaron que la determinaci?n de las cuestiones ?ticas de las Escrituras o de la Iglesia requer?an una reflexi?n racional. Por otra parte, los que defend?an la autonom?a de la ?tica aceptaron que la naturaleza humana, creada por Dios, ve su autonom?a m?s bien como una teonom?a. Algunos comentaristas intentaron reconciliar las dos posturas sugiriendo que los puntos distintivos de la ?tica cristiana no ten?a que fundarse en su contenido normativo, sino m?s bien en la motivaci?n o intenci?n del cristiano. Tambi?n sugirieron que cualquier teor?a ?tica que no tomara en cuenta los aspectos motivacionales y de intenci?n, ser?a inadecuada.

Estoy consciente de que ?sta es una descripci?n bastante reductiva de un debate muy complejo, pero sugerir?a que al buscar un aspecto distintivo en las Escuelas y Facultades cat?licas de comunicaci?n, no deber?amos reducir nuestro examen al contenido (el curriculum y las materias impartidas) sin considerar las l?neas de fuerza ?ticas y filos?ficas de las instituciones.

Esto tambi?n se puede aplicar a la ense?anza de la ?tica. Todas las Escuelas o Facultades de comunicaci?n deben promover la responsabilidad ?tica entre sus estudiantes. Este objetivo no se reduce a un programa cat?lico y debemos estar atentos a no sugerir que s?lo nuestras instituciones se preocupan por la ?tica.

Sin embargo, al buscar identificar los requerimientos de la mejor pr?ctica ?tica, y al tratar de inculcar valores entre los estudiantes, la Escuela o Facultad cat?lica podr? buscar elementos en la rica tradici?n ?tica de nuestra fe. Un aspecto fundamental habr?a de ser, obviamente, el compromiso con la verdad. Otros valores fundados en la reflexi?n ?tica cat?lica, aunque no exclusivos de ella, incluyen la promoci?n del respeto a la dignidad y el valor de todo ser humano, el rechazo de todo desprecio al hombre, el evitar palabras y gestos calculados para promover el odio y la intolerancia. La Doctrina Social de la Iglesia nos alerta mucho respecto a la importancia de la comunicaci?n al promover la solidaridad, la paz y la reconciliaci?n.

La gran prueba sobre los est?ndares ?ticos de una persona se da cuando la adhesi?n a los valores profesados supone un costo para sus intereses individuales. Podemos inculcar en nuestros estudiantes la admiraci?n por aquellos comunicadores y periodistas, creyentes o no creyentes, que a costo de s? mismos tuvieron el valor de resistir las amenazas o sobornos de quienes intentaron corromperlos o silenciarlos. Al buscar ofrecer una motivaci?n y razones de este sacrificio, no hay que dudar en poner el ejemplo de la vida, muerte y resurrecci?n de Jesucristo, que rehus? ser intimidado por la violencia y la muerte, y su confianza fue reivindicada por el Padre. El Evangelio de Cristo nos ofrece con frecuencia una raz?n para resistir a quienes intentan doblegar nuestras convicciones, y como creyentes sabemos que no estamos nunca solos cuando intentamos honradamente servir al bien de otros.

Como hemos visto, un planteamiento serio sobre las cuestiones de la comunicaci?n y sus prop?sitos nos llevar? a enfrentarnos con las preguntas l?mite sobre el objeto y sentido de la vida. ?Por qu? ser veraces? ?Por qu? atender al lamento de los pobres y explotados? ?Por qu? denunciar las mentiras y las injusticias de los que se hacen ricos y poderosos a costa de otros? En nuestros planes de estudio habr?amos de plantear estas preguntas, con ayuda de los especialistas en filosof?a y teolog?a de nuestras universidades, para tener un enfoque interdisciplinar de estas preguntas radicales.

?stas tambi?n pueden suscitarse a trav?s de la literatura y el cine. Estos enfoques pueden servir para animar a nuestros estudiantes a reflexionar sobre las cuestiones b?sicas que est?n olvidadas debajo de los quehaceres de la vida, especialmente en nuestra era tecnol?gica, en la que tan poco espacio hay para la reflexi?n, sello de lo que tradicionalmente se ha considerado una vida sabia.

Al plantearnos las preguntas fundamentales e intentar responder a la b?squeda antropol?gica m?s profunda de nuestros estudiantes, las Escuelas y Facultades cat?licas no deber?an de avergonzarse de una presentaci?n respetuosa de la creencia m?s fundamental de nuestra Iglesia: el infinito y gratuito amor de nuestro Dios por cada persona, revelado en Jesucristo. Al tratar de encontrar el equilibrio entre hablar de Jes?s, cuyo Esp?ritu da vida y significado a nuestra ense?anza social, y respetar al mismo tiempo la libertad de quien profesa otra religi?n o ninguna, podemos inspirarnos en las palabras del Papa Benedicto XVI : la caridad no ha de ser un medio en funci?n de lo que hoy se considera proselitismo. El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos. Pero esto no significa que la acci?n caritativa deba, por decirlo as?, dejar de lado a Dios y a Cristo. Siempre est? en juego todo el hombre. Con frecuencia, la ra?z m?s profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios.

Quien ejerce la caridad en nombre de la Iglesia nunca tratar? de imponer a los dem?s la fe de la Iglesia. Es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar.

El cristiano sabe cu?ndo es tiempo de hablar de Dios y cu?ndo es oportuno callar sobre ?l, dejando que hable s?lo el amor (Deus caritas est, 31).

Publicado por mario.web @ 1:33
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