Domingo, 15 de mayo de 2011
Ponencia de. P. Gabriel Jaime P?rez Montoya, S.J. en el marco del II Congreso sobre ?tica y Comunicaci?n ? CELAM ? Bogot?, Octubre 7 de 2009
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?tica y comunicaci?n: en la perspectiva de los derechos humanos
?tica y comunicaci?n: en la perspectiva de los derechos humanos
Introducci?n

El 10 de diciembre del a?o pasado se cumplieron 60 a?os de la Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, proclamada por la ONU despu?s de dos guerras mundiales y en la coyuntura de un mundo escindido entre ideolog?as opuestas que dieron posteriormente lugar a lo que se denomin? la ?guerra fr?a? entre las potencias occidentales de corte capitalista y las orientales de corte comunista. El 9 de noviembre del presente a?o se cumplen 20 a?os de la ca?da del muro de Berl?n, que signific? la terminaci?n de dicha guerra fr?a entre ambas potencias. Y el a?o entrante ser? el noveno transcurrido desde la masacre de las torres gemelas de Nueva York, con todas sus implicaciones en t?rminos de nuevas formas de guerra y de violaci?n de los derechos humanos, cuya declaraci?n se sigue repitiendo en la teor?a, pero cuya negaci?n en la pr?ctica sigue tan vigente como siempre.

Hoy Am?rica Latina se debate entre sistemas sociopol?ticos generados e impulsados por ideolog?as y populismos de diversos signos, en el marco de los cuales siguen neg?ndose de esos mismos derechos. Y en este contexto, la relaci?n entre la ?tica y la comunicaci?n nos lleva a preguntarnos c?mo han venido actuando, como act?an y c?mo deber?an actuar en esta parte del continente americano los medios y las empresas de la informaci?n noticiosa, la opini?n p?blica y la expresi?n cultural, en relaci?n con tales derechos humanos. Al hacerlo, quiero evocar el eco de un fragmento de la obra ?Mart?n Fierro? de Jos? Hern?ndez, repetido en una emisora radial con motivo del reciente fallecimiento de la cantora argentina Mercedes Sosa, que sentimos hasta el fondo los latinoamericanos identificados con su denuncia valiente de la injusticia la exclusi?n y la opresi?n sufrida por los despose?dos: ?Yo he conocido cantores que era un gusto el escuchar, m?s no quieren opinar y se divierten cantando; pero yo canto opinando, que es mi modo de cantar?. En este mismo sentido, con lo que expondr? a continuaci?n intento opinar acerca de lo que considero que debe ser la relaci?n entre la ?tica y la Comunicaci?n en la perspectiva de los Derechos Humanos.

1. Consideraciones preliminares en torno al reconocimiento de la dignidad de la
persona y los derechos humanos

Lo primero que a mi juicio hay que plantear con respecto a la relaci?n entre ?tica y comunicaci?n en la perspectiva de los derechos humanos es el concepto de dignidad de la persona, tanto en lo referente a su ser individual como a lo que corresponde a su naturaleza de ser social. Esto significa que es preciso construir una ?tica comunicacional de la dignidad, teniendo en cuenta por lo pronto las siguientes consideraciones preliminares:

1? - La dignidad de la persona humana es un atributo esencial de su naturaleza como sujeto de derechos, precisamente como sujeto individual racional capaz de interrogar-se y de conocer reflexivamente, de decidir y actuar libremente -con autonom?a y responsabilidad-, de amar y relacionarse interpersonal y socialmente, de asumir su corporalidad y de orientar su sentido de la vida con referencia a un horizonte de valores no s?lo bi?ticos, ps?quicos y sociales, sino tambi?n espirituales -cognoscitivos, est?ticos, religiosos y ?ticos-. En la realizaci?n de todas estas capacidades radica el logro de una calidad de vida que corresponda al reconocimiento de su dignidad y consistente en la satisfacci?n plena de sus necesidades de subsistencia, protecci?n, afecto, entendimiento, participaci?n, recreaci?n, creaci?n, identidad, libertad y trascendencia . Tal reconocimiento implica a su vez la afirmaci?n categ?rica de la persona humana como fin, no reducible ?ticamente a un medio o instrumento .

2? - La dignidad est? dada, no es algo que se pueda o no tener, y por lo mismo no es una cualidad que se adquiere o se logra o en la cual se progresa. No se crece ni se disminuye en dignidad, la dignidad. Sencillamente, es un atributo con el cual se nace y que, como tal, debe ser reconocido en todas las personas sin medida, sin distinciones, sin discriminaciones. Y es ?ste justamente el sentido del Art?culo 1? de los 30 que componen la Declaraci?n Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 diciembre de 1948 por la Organizaci?n de las Naciones Unidas: ?Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como est?n de raz?n y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.? Lo que sucede es que el hecho de nacer ?libres? (es decir, capaces de poder desarrollar su capacidad de autodeterminaci?n y autonom?a responsable) e ?iguales en dignidad y derechos?, no asegura de por s? que esta libertad y esta igualdad sean efectivamente reconocidas. Ese es el problema y como tal el desaf?o central de la ?tica, de las ciencias jur?dicas y del ejercicio de la pol?tica en sus respectivos y aut?nticos significados.

3? - La dignidad de la persona humana no se reduce a los derechos individuales, -como podr?a inferirse de una lectura literal de la Declaraci?n anteriormente mencionada, todav?a heredera en su concepci?n y en su formulaci?n de las ideas propias del pensamiento ilustrado del siglo XVIII, sino que tambi?n implica y exige el reconocimiento de derechos sociales, pol?ticos y culturales. Los pueblos, las colectividades nacionales, regionales y locales, las comunidades ?tnicas, la familia como n?cleo y c?lula primaria de la sociedad, expresan su dignidad de formas plurales y diversas en sus modos de vivir, de relacionarse con la naturaleza, entre s? y con el Ser trascendente.

4? - Desde hace alg?n tiempo ha venido cobrando cada vez m?s importancia la toma de conciencia de los llamados ?Derechos de la Tierra? -en el sentido de un llamado bio?tico al respeto por la naturaleza con todas sus implicaciones ecol?gicas-, que en definitiva son tambi?n derechos humanos porque corresponden a la exigencia de la conservaci?n de nuestro h?bitat para asegurar la sobrevivencia y la calidad de la vida de todos los habitantes del planeta, no s?lo en el presente sino tambi?n en el futuro.

5? - Los derechos humanos no son producto de sus declaraciones. Es el progresivo reconocimiento de la dignidad humana lo que ha dado lugar a formulaciones sucesivas de derechos, en general y en ?mbitos espec?ficos -como el del antes denominado ?Derecho de Gentes? y hoy ?Derecho Internacional Humanitario? en situaciones de guerra o de conflicto armado, o el de los derechos de las v?ctimas de acciones violentas a la verdad, la justicia y la reparaci?n-. Los derechos humanos existen desde el inicio de nuestra especie, pero s?lo paulatinamente la humanidad ha ido tomando conciencia de ellos, en un proceso en el que se distinguen cuatro ?generaciones?: la primera corresponde a los derechos civiles y pol?ticos como afirmaci?n de las libertades individuales y de la sociedad civil frente al poder estatal, tales como el derecho a la vida, a la integridad y libertad f?sica, a la libertad de pensamiento y expresi?n y a la participaci?n en la pol?tica; la segunda se refiere a los derechos econ?micos, sociales y culturales, entre ellos a la alimentaci?n, vivienda, vestido, salud, trabajo, educaci?n, cultura y seguridad social; la tercera, centrada en el concepto de ?solidaridad?, incluye el derecho a la paz (es decir, el derecho de todas las personas a oponerse a la guerra, a no ser obligadas a tomar las armas o a ejecutar ?rdenes contra la integridad de los dem?s, a no ser agredidas f?sica ni psicol?gicamente), el derecho al desarrollo sostenible, a un ambiente sano y ecol?gicamente equilibrado, y al patrimonio com?n de la humanidad; y ha surgido a?n m?s recientemente una cuarta generaci?n de derechos, en el sentido de la igualdad de todas las personas como integrantes de la familia humana, m?s all? de las fronteras pol?ticas nacionales.

6? - El reconocimiento de la dignidad de las personas y de las culturas implica a su vez el reconocimiento de la pluralidad, la diversidad y la diferencia con sus connotaciones ?ticas de una exigencia de tolerancia, no en el sentido de una complicidad con el delito o con los comportamientos y efectos que van en contrav?a de los derechos de todos, sino en el de una actitud incluyente y proactiva de respeto por las distintas condiciones, capacidades y opciones de vida, por las ideas y los sentimientos de los dem?s, en un clima de apertura al di?logo con base en la valoraci?n positiva del disenso o disentimiento.

7?- Una ?ltima consideraci?n preliminar, teniendo en cuenta todas las anteriores: el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, de la cual se desprenden todos sus derechos, no es patrimonio exclusivo de ninguna normatividad moral particular, sea ?sta de car?cter jur?dico, pol?tico o religioso. Es una instancia de lo que se denomina la ?tica civil o ?tica ciudadana, en cuanto ?tica de m?nimos universales, es decir, de lo que cada ser humano en principio puede reconocer como derechos y deberes de todos, no obstante la pluralidad y las diferencias culturales. Y esta ?tica de m?nimos es justamente la que se ha venido intentando expresar a trav?s de las sucesivas declaraciones de derechos humanos. En la universal de 1948 son significativos los art?culos 29 y 30. El 29 se?ala en sus par?grafos 1 y 2 la correlaci?n entre derechos y deberes ; y el 30 conlleva un planteamiento necesario de la relaci?n entre derechos fundamentales y derechos absolutos: todos los derechos enunciados son fundamentales en cuanto corresponden al principio b?sico de la dignidad humana, pero ninguno es absoluto, precisamente porque cada uno supone correlativamente el respeto de todos los dem?s .

2. El sentido de la relaci?n entre ?tica y comunicaci?n en la perspectiva de los derechos humanos

Todas las anteriores consideraciones son imprescindibles para definir y comprender el sentido de lo que llamamos ??tica?, en cuanto que ?sta apunta al reconocimiento y la realizaci?n de los derechos individuales, sociales, culturales y ecol?gicos inherentes a la dignidad de todo ser humano. En este sentido, considero conveniente partir de la definici?n que le dio el fil?sofo franc?s Paul Ricoeur (fallecido en el a?o 2005) al concepto de la ?intencionalidad ?tica?: la intencionalidad de la vida buena, con y para el otro, en instituciones justas .

El primer t?rmino de esta definici?n -vida buena- corresponde a lo que Arist?teles llamaba ?vida feliz?, en el sentido de una ?vida realizada?. Y como podemos equivocarnos en cuanto a qu? sea nuestro bien, este objetivo es alcanzable por la sabidur?a pr?ctica (-fr?nesis praktik?-), virtud con la cual el individuo humano, mediante la deliberaci?n, dirige su vida.

El segundo t?rmino -con y para el otro-, nos remite a la dimensi?n relacional, interpersonal y social de la existencia humana, sobre la base de que ?mis? necesidades, intereses y proyectos de vida no pueden encontrar realizaci?n en el aislamiento individualista, sino en la cooperaci?n con los otros. Esta dimensi?n, que es a su vez dialogal, y por lo mismo comunicacional, implica el reconocimiento efectivo de la pluralidad y la diferencia, y con base en este reconocimiento, la preocupaci?n ben?vola por el otro, que se relaciona a su vez con el concepto de com-pasi?n sobre el trasfondo del reconocimiento de los tal otro como otro . De este modo, se hacen equivalentes la estima del otro como s? mismo y la estima de s? mismo como otro, lo que a su vez corresponde en su sentido m?s amplio a la solidaridad como exigencia ?tica de la convivencia humana.

El sentido del tercer t?rmino -dentro de instituciones justas-, es el de una ?estructura del vivir-juntos o del convivir? que garantice la igualdad entendida como equidad, desde el reconocimiento efectivo de los derechos de todas las personas, sin exclusiones ni discriminaciones . Esta realizaci?n de la justicia exige la concertaci?n de acuerdos mediante la participaci?n, es decir, mediante la posibilidad real y efectivamente reconocida de tomar parte activa todos los integrantes de la sociedad, como interlocutores, en las decisiones que afectan la b?squeda, la determinaci?n de los contenidos y la realizaci?n de la vida buena para todos.

La relaci?n entre ?tica y comunicaci?n se plantea en t?rminos de la realizaci?n de tres categor?as axiol?gicas b?sicas:

a) La veracidad, entendida en t?rminos comunicacionales no s?lo como correspondencia entre lo que se expresa y la realidad objetiva -que no puede ser total, dada la situacionalidad intencional de todo sujeto en sus procesos de conocimiento, pero por lo menos puede intentarse hasta el m?ximo posible-, sino tambi?n como coherencia interna entre lo que se piensa, lo que se siente, lo que se dice y lo que se hace, como manifestaci?n sincera y develadora de la persona y de su percepci?n del mundo, y como correlaci?n entre verdad y sentido. Su polo negativo es la mentira: el enga?o, la infidelidad, la hipocres?a o el ocultamiento intencionado tanto total como parcial de la verdad-.

b) La libertad, entendida como capacidad personal de autodeterminaci?n o autonom?a situada y por lo mismo relativa con respecto a la existencia de otros sujetos que tambi?n son personas, como tambi?n a los condicionamientos de la realidad sociocultural, que en t?rminos comunicacionales corresponde a la posibilidad real y efectiva de la libre expresi?n, sin coacciones externas. Su polo axiol?gico negativo en el campo de la comunicaci?n es la censura, es decir, el silenciamiento y en general todo cuanto impida el ejercicio aut?nomo de la libre expresi?n de la persona. Ahora bien, la libertad implica esencialmente la responsabilidad social, en cuanto, como se ha dicho antes, los actos humanos de un sujeto, sus decisiones, acciones y omisiones, afecten a las dem?s personas.

c) La justicia, que comprende la realizaci?n cabal de los derechos humanos de todas las personas -incluidos el derecho a la b?squeda de la verdad y al ejercicio de la libertad-, y que equivale a la participaci?n real y equitativa de todos los sujetos en el acceso a los bienes materiales y culturales, entre ?stos la realizaci?n del derecho de toda persona tanto a ser informada veraz, imparcial, completa y oportunamente como a expresarse p?blicamente, implica el acceso de todo ser humano sin discriminaciones a la posibilidad de ser tomado en cuenta y de tomar parte activa en los procesos de construcci?n y desarrollo de la condiciones requeridas para la convivencia social.

Esta categor?a axiol?gica, hacia cuya realizaci?n se orientan ?ticamente la veracidad y la libertad, tiene como referentes espec?ficos, en el ?mbito de la comunicaci?n social, los siguientes derechos humanos reconocidos por la Declaraci?n Universal de la Organizaci?n de las Naciones Unidas en 1948 y reafirmados hasta el presente:

? El derecho a recibir y difundir informaciones y opiniones, sin l?mite de fronteras y por cualquier medio (Art. 19), derecho que se relaciona con las libertades de pensamiento, de conciencia, de religi?n, y de sus respectivas manifestaciones (Art. 18) .

? El derecho a la intimidad y a la vida privada, relacionado con el derecho a la honra y al buen nombre (Art. 12) .

? El derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso cient?fico y sus beneficios (Art. 27-1) .

? El derecho a la protecci?n de los intereses morales y materiales que le corresponden a una persona o a una entidad por raz?n de las producciones cient?ficas, literarias o art?sticas de que sea autora (Art. 27-2) .

? El derecho a un orden social e internacional que garantice la plena efectividad del reconocimiento de los derechos y libertades de todas las (Art. 28) .

Por otra parte, preguntarse por los aspectos ?ticos de la comunicaci?n social implica, entre otras exigencias, la de plantear el tema de las identidades culturales, en el sentido del reconocimiento y el respeto de la alteridad, la pluralidad y la diversidad, no s?lo de los individuos, sino tambi?n de las colectividades: pueblos y naciones, etnias y comunidades, organizaciones religiosas, movimientos sociales, g?neros, edades, con sus derechos a existir y a expresarse p?blicamente. Esta exigencia es a su vez un imperativo ?tico correspondiente a las tres categor?as axiol?gicas ya se?aladas: veracidad con sentido, libertad de expresi?n responsable y justicia participativa.

En este marco de los derechos humanos, que tienen un trasfondo axiol?gico en t?rminos de valores universales, la realizaci?n efectiva del derecho a la comunicaci?n -como todos los dem?s reconocido en la teor?a, pero a?n no suficientemente logrado en la pr?ctica- es un reto vigente con respecto a los procesos y medios de informaci?n, de opini?n y de expresi?n, especialmente significativo y problem?tico en el campo de las llamadas ?nuevas tecnolog?as? caracter?sticas de la ?era digital? telematizada y globalizada en el mundo contempor?neo.

3. El concepto ?tico de la justicia y sus implicaciones para una comunicaci?n socialmente responsable y democr?ticamente participativa

El reconocimiento efectivo de lo que a cada persona le corresponde como derecho (ius en lat?n), es lo que solemos entender por justicia. Esta categor?a axiol?gica es una de las cuatro ?virtudes? fundamentales descritas por Plat?n en sus Di?logos Men?n o De la Virtud y La Rep?blica, y constituye seg?n ?l y su maestro S?crates la virtud ?tica por antonomasia, que como tal confiere sentido ?tico a las otras tres -prudencia, fortaleza y moderaci?n-. Tambi?n los latinos emplearon otro t?rmino que corresponde al concepto de iustitia: la aequitas o equidad, que no significa una igualdad aritm?tica en el sentido cuantitativo, ni una uniformidad anuladora de las diferencias de lo plural, sino un ad-ecuado reconocimiento de lo que a cada cual le corresponde como derecho. Este concepto abarca todos los aspectos o tipos de la justicia que, ya desde las filosof?as aristot?lica y tomista, han sido caracterizados como justicia general -la cual actualmente suele denominarse justicia social- y se entiende como la realizaci?n efectiva del ?bien com?n? en cuanto bien de cada individuo y de la sociedad como un todo-, que se hace posible mediante la realizaci?n de la justicia legal y se concreta espec?ficamente en los ?mbitos de la justicia conmutativa y de la justicia distributiva.

Pero el concepto de justicia , que pertenece tanto al ?mbito de lo ?tico como al de lo jur?dico, ha sido y sigue siendo empleado desde diferentes perspectivas que corresponden a distintas concepciones de las relaciones sociales. Como virtud y valor ?tico-social, su realizaci?n se encuentra siempre en tensi?n y frecuentemente en conflicto con la exigencia de la libertad individual. Asimismo, la forma de entenderla y tratar de realizarla, tanto en el nivel jur?dico como en el ?tico -que son planos distintos pero interrelacionados por cuanto lo jur?dico encuentra su raz?n de ser en su intencionalidad ?tica- puede responder a una cosmovisi?n tradicionalista o a una progresista. La primera trata de mantener las cosas como est?n, suponiendo que todos se benefician en una sociedad estable, a pesar de los defectos de cualquier sistema social real. La progresista, en cambio, intenta remediar los defectos mediante la cr?tica conducente al replanteamiento de las estructuras sociales y a la redistribuci?n de los bienes materiales y culturales en busca de una sociedad m?s justa.

Se dan tambi?n dos ideas contrapuestas de la justicia: la que se basa en el m?rito (que corresponde a la visi?n tradicionalista: a cada cual lo que se merece) y la que se basa en la necesidad (correspondiente a la visi?n progresista: a cada cual lo que necesita). La correspondencia con el concepto de equidad se da propiamente en la segunda, porque ?sta parte del presupuesto de la igualdad de todas las personas en cuanto sujetos de derechos, mientras que la primera no s?lo establece de entrada un orden de privilegios a partir de los m?ritos, sin considerar las condiciones sociales de quienes no han podido lograrlos, sino que, adem?s, corresponde a un concepto reducido a la recompensa o a la venganza. John Rawls, en su Teor?a de la justicia le da la prioridad al concepto de equidad, al definir la realizaci?n de la justicia como el resultado de un contrato social hipot?tico que, en virtud de un supuesto ?velo de ignorancia? previo -es decir, ignorando en un principio los hechos, las historias y las situaciones particulares-, reconoce imparcialmente los derechos iguales de todos, pero a partir de tal reconocimiento tiende a procurar su realizaci?n efectiva para quienes en una sociedad determinada se encuentran en desventaja -los pobres, los marginados, los excluidos- .

En el ?mbito de la comunicaci?n social, la justicia como equidad implica la posibilidad real de acceso equitativo de todas las personas a oportunidades de participaci?n activa en el discurso p?blico, en especial cuando este discurso tiene que ver con las decisiones acerca de lo que las afecta como individuos y como integrantes de colectividades. En esta justicia participativa se encuentra precisamente el n?cleo de la relaci?n entre ?tica y comunicaci?n, entendida ?sta como relaci?n dial?gica en la que todos -incluidas las mayor?as despose?das y las minor?as silenciadas por la injusticia estructural institucionalizada-, sean reconocidos realmente como sujetos interlocutores con el derecho a tomar la palabra y expresarse con sus propias im?genes y desde sus propias identidades sociales y culturales. El problema de la justicia se plantea as? en el sentido de la pregunta por la participaci?n equitativa de todos los sectores de la sociedad en los procesos de construcci?n y desarrollo de la democracia, desde el reconocimiento efectivo del derecho a la comunicaci?n como derecho de todas las personas.

Publicado por mario.web @ 1:37
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