Domingo, 15 de mayo de 2011
El amor de Cristo ha reunido a un gran n?mero de disc?pulos para llegar a ser una sola cosa, a fin de que en el Esp?ritu, como ?l y gracias a ?l, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, am?ndolo.
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Entre los disc?pulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres ?de toda lengua, raza, pueblo y tribu?, han sido y siguen siendo todav?a una expresi?n particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas ?no del deseo de la carne o de la sangre? ni de simpat?as personales o de motivos humanos, sino ?de Dios?, de una vocaci?n divina y de una divina atracci?n, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primac?a del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifest? y vivi? Jesucristo.


CONTENIDO:

Introducci?n

1. El don de la comuni?n y de la comunidad

2. La comunidad religiosa, lugar donde se llega a ser hermanos

3. La comunidad religiosa, lugar y sujeto de la misi?n

Conclusi?n

Publicado por mario.web @ 1:50
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