Domingo, 15 de mayo de 2011

Autor: Jesucristo portador del agua de la vida | Fuente: Vatican.va
El prop?sito del presente texto es ayudar a los cat?licos a encontrar una clave para entender los principios b?sicos que hay tras el pensamiento de la Nueva Era, de modo que puedan valorar cristianamente los elementos de la Nueva Era que encuentren





Tema 2:

LA ESPIRITUALIDAD DE LA NUEVA ERA
VISI?N GENERAL



En muchas sociedades occidentales, y de manera creciente tambi?n en otras partes del mundo, los cristianos con frecuencia entran en contacto con diversos aspectos del fen?meno conocido como Nueva Era. Muchos de ellos sienten la necesidad de entender c?mo pueden aproximarse de la mejor manera posible a algo tan seductor y, al mismo tiempo, complejo, esquivo y en ocasiones perturbador. Estas reflexiones intentan ayudar a los cristianos a hacer dos cosas:

- identificar los elementos del desarrollo de la tradici?n de la Nueva Era;

- se?alar los elementos incompatibles con la revelaci?n cristiana.

?sta es una respuesta pastoral a un desaf?o actual. No pretende proporcionar una lista exhaustiva de los fen?menos de la Nueva Era, ya que eso requerir?a un voluminoso tratado, aparte de que dicha informaci?n est? disponible en otros lugares. Es esencial intentar comprender la Nueva Era correctamente para evaluarla con imparcialidad y evitar crear una caricatura de la misma. Ser?a insensato, adem?s de falso, decir que todo lo relacionado con este movimiento es bueno, o que es malo todo lo que se refiere a ?l. No obstante, dada la visi?n subyacente a la religiosidad de la Nueva Era, en t?rminos generales es dif?cil reconciliarla con la doctrina y la espiritualidad cristianas.

La Nueva Era no es un movimiento en el sentido en que normalmente se emplea el t?rmino ? Nuevo Movimiento Religioso ?, ni es lo que normalmente se da a entender con los t?rminos ? culto ? o
? secta ?. Es mucho m?s difuso e informal, ya que atraviesa las diversas culturas, en fen?menos tan variados como la m?sica, el cine, seminarios, talleres, retiros, terapias, y en otros muchos acontecimientos y actividades, si bien algunos grupos religiosos o para-religiosos han incorporado conscientemente algunos elementos de la Nueva Era, e incluso algunos han sugerido que esta corriente ha sido fuente de inspiraci?n para varias sectas religiosas y para-religiosas.(9) Sin embargo, la Nueva Era no es un movimiento individual uniforme, sino m?s bien un entramado amplio de seguidores cuyo caracter?stica consiste en pensar globalmente y actuar localmente. Quienes forman parte del entramado no se conocen necesariamente unos a otros y raramente se re?nen, si es que llegan a hacerlo. Con el fin de evitar la confusi?n que puede surgir al usar el t?rmino ? movimiento ?, algunos se refieren a la Nueva Era como un
? ambiente ? (milieu)(10) o un ? culto de audiencia ? (audience cult).(11) Sin embargo, tambi?n se ha se?alado que ? es una corriente de pensamiento muy coherente ?,(12) un desaf?o deliberado a la cultura moderna. Es una estructura sincretista que incorpora muchos elementos diversos y que permite compartir intereses o v?nculos en grados distintos y con niveles de compromiso muy variados. Muchas tendencias, pr?cticas y actitudes m?s o menos vinculadas la Nueva Era, en realidad son parte de una reacci?n m?s amplia, f?cilmente identificable, frente a la cultura dominante, de modo que el t?rmino ? movimiento ? no est? completamente fuera de lugar. Puede aplicarse a la Nueva Era en el mismo sentido en que se aplica a otros movimientos sociales de vasto alcance, tales como el movimiento por los derechos civiles o el movimiento por la paz. Igual que ?stos, abarca un impresionante conjunto de personas vinculadas a los objetivos fundamentales del movimiento, pero sumamente diferentes por la manera en que se vinculan a ?l y por el modo de entender algunas cuestiones concretas.

La expresi?n ? religi?n de la Nueva Era ? es m?s controvertida, por lo que conviene evitarla, a pesar de que la Nueva Era es con frecuencia una respuesta a preguntas y necesidades religiosas, que ejerce su atracci?n sobre personas que tratan de descubrir o redescubrir una dimensi?n religiosa en su vida. Evitar el t?rmino
? religi?n de la Nueva Era ? no significa en modo alguno poner en cuesti?n el car?cter genuino de la b?squeda de significado y del sentido de la vida por parte de esas personas. Respeta el hecho de que muchos de quienes est?n dentro del movimiento Nueva Era distinguen cuidadosamente entre ? religi?n ? y ? espiritualidad ?. Muchos han rechazado la religi?n organizada, porque a su juicio no ha logrado responder a sus necesidades y por ello se han dirigido a otros lugares para encontrar ? espiritualidad ?. M?s a?n, en el coraz?n de la Nueva Era est? la creencia de que la ?poca de las religiones particulares ha pasado, por lo que referirse a ella como a una religi?n ser?a contradecir su propia autocomprensi?n. No obstante, se puede situar la Nueva Era en el contexto m?s amplio de la religiosidad esot?rica, cuyo atractivo sigue creciendo.(13)

Hay un problema impl?cito en el presente texto. Tratando de entender y evaluar algo que es esencialmente una exaltaci?n de la riqueza de la experiencia humana, inevitablemente se le objetar? que jam?s podr? hacer justicia a un movimiento cultural cuya esencia es precisamente romper con lo que se consideran los l?mites restrictivos del discurso racional. En realidad, tiene por objeto invitar a los cristianos a tomar en serio la Nueva Era y, como tal, pide a quienes lo lean entrar en un di?logo cr?tico con quienes se aproximan al mismo mundo desde perspectivas muy diferentes.

La eficacia pastoral de la Iglesia en el tercer milenio depende en gran medida de la preparaci?n de comunicadores eficaces del mensaje evang?lico. Lo que sigue es una respuesta a las dificultades expresadas por muchos de quienes est?n en contacto con ese fen?meno tan complejo y escurridizo conocido como la Nueva Era. Es un intento de comprender qu? es la Nueva Era y de identificar las preguntas a las que ?sta pretende ofrecer respuestas y soluciones. Hay ya excelentes libros y otros materiales que analizan el fen?meno en su conjunto o que explican aspectos particulares con gran detalle.

Nos referiremos a algunos de ellos en el ap?ndice. No obstante, no siempre realizan el necesario discernimiento a la luz de la fe cristiana. El prop?sito del presente texto es ayudar a los cat?licos a encontrar una clave para entender los principios b?sicos que hay tras el pensamiento de la Nueva Era, de modo que puedan valorar cristianamente los elementos de la Nueva Era que encuentren. Conviene recordar que muchas personas rechazan el t?rmino ? Nueva Era ? y sugieren la expresi?n ? espiritualidad alternativa ? como m?s correcta y menos restrictiva. Tambi?n es verdad que muchos de los fen?menos mencionados en este documento probablemente no lleven ninguna etiqueta particular, pero se presupone, en aras de la brevedad, que los lectores identificar?n el fen?meno o conjunto de fen?menos que pueden estar razonablemente vinculados con el movimiento cultural general conocido habitualmente como Nueva Era.



2.1. ?Qu? hay de nuevo en la Nueva Era?

Para muchos, el t?rmino ? Nueva Era ? se refiere a un momento decisivo de la historia. Seg?n los astr?logos, vivimos en la Era de Piscis, que ha estado dominada por el cristianismo y que ser? reemplazada por la nueva era de Acuario a comienzos del tercer milenio.(14) La Era de Acuario adquiere una enorme importancia en el movimiento de la Nueva Era, en gran medida a causa del influjo de la teosof?a, el espiritismo y la antroposof?a, as? como de sus antecedentes esot?ricos. Quienes subrayan el inminente cambio del mundo expresan a menudo el deseo de dicho cambio, no tanto en el mundo mismo cuanto en nuestra cultura, en nuestro modo de relacionarnos con el mundo. Esto es especialmente manifiesto en quienes acent?an la idea de un Nuevo Paradigma de vida. Es un enfoque atractivo, puesto que en algunas de sus manifestaciones, los hombres no son espectadores pasivos, sino que desempe?an un papel activo en la transformaci?n de la cultura y en la creaci?n de una nueva conciencia espiritual. En otras manifestaciones, se atribuye un mayor poder a la progresi?n inevitable de los ciclos naturales. En cualquier caso, la Era de Acuario es una visi?n, no una teor?a. Pero la Nueva Era es una tradici?n amplia, que incorpora muchas ideas sin vinculaci?n expl?cita con el cambio de la Era de Piscis a la Era de Acuario. Entre ellas hay visiones moderadas, pero muy generalizadas, de un futuro en el que habr? una espiritualidad planetaria junto a las religiones individuales, instituciones pol?ticas planetarias que complementar?n las locales, entidades econ?micas globales m?s participativas y democr?ticas, una mayor importancia de las comunicaciones y la educaci?n, un enfoque mixto de la salud que combinar? la medicina profesional y la auto-curaci?n, una comprensi?n del yo m?s andr?gina, y formas de integrar la ciencia, la m?stica, la tecnolog?a y la ecolog?a. Una vez m?s, esto demuestra el profundo deseo de una existencia satisfactoria y saludable para la raza humana y para el planeta. Entre las tradiciones que confluyen en la Nueva Era pueden contarse: las antiguas pr?cticas ocultas de Egipto, la c?bala, el gnosticismo cristiano primitivo, el sufismo, las tradiciones de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo renacentista, el budismo zen, el yoga, etc.(15)

En esto consiste lo ? nuevo ? de la Nueva Era. Es un ? sincretismo de elementos esot?ricos y seculares ?.(16) Se vincula a la percepci?n, ampliamente difundida, de que el tiempo est? maduro para un cambio fundamental de los individuos, la sociedad y el mundo. Hay varias expresiones de la necesidad de cambio:

- de la f?sica mecanicista de Newton a la f?sica cu?ntica;

- de la exaltaci?n de la raz?n de la modernidad a una valoraci?n del sentimiento, la emoci?n y la experiencia (descrita a menudo como un desplazamiento del pensamiento racional del ? cerebro izquierdo ? al pensamiento intuitivo del ? cerebro derecho ?);

- de un dominio de la masculinidad y el patriarcado, a una celebraci?n de la feminidad en los individuos y en la sociedad.

En este contexto, se usa con frecuencia el t?rmino ? cambio de paradigma ? (paradigm shift). A veces, claramente se presupone que tal cambio no s?lo es deseable, sino inevitable. El rechazo a la modernidad, subyacente a este deseo de cambio, no es nuevo. M?s bien puede describirse como ? un restablecimiento o ?revival? moderno de las religiones paganas con una mezcla de influjos tanto de las religiones orientales como de la psicolog?a, la filosof?a, la ciencia y la contracultura modernas, desarrolladas en los a?os cincuenta y sesenta ?.(17) La Nueva Era no es sino un testigo de una revoluci?n cultural, una reacci?n compleja frente a las ideas y valores dominantes en la cultura occidental, a pesar de lo cual su cr?tica idealista es, parad?jicamente, t?pica de la cultura que critica.

Es preciso decir una palabra sobre la idea de cambio de paradigma. La populariz? Thomas Kuhn, historiador americano de la ciencia, que concibi? el paradigma como ? la constelaci?n entera de creencias, valores, t?cnicas, etc., compartidos por los miembros de una comunidad dada ?.(18) Cuando se produce un desplazamiento de un paradigma a otro, se trata de una transformaci?n en bloque de la perspectiva m?s que de un desarrollo gradual: en realidad, es una revoluci?n. Kuhn puso de relieve que los paradigmas rivales son inconmensurables y no pueden coexistir. Por eso, afirmar que un cambio de paradigma en el ?mbito de la religi?n y de la espiritualidad es simplemente una manera nueva de formular las creencias tradicionales, constituye un error. Lo que sucede en realidad es un cambio radical de cosmovisi?n, que pone en entredicho no s?lo el contenido, sino tambi?n la interpretaci?n fundamental de la visi?n anterior. Tal vez el ejemplo m?s claro de todo esto, por lo que se refiere a la relaci?n entre la Nueva Era y el cristianismo, sea la reelaboraci?n de la vida y el significado de Jesucristo. Es imposible reconciliar estas dos visiones.(19)

Est? claro que la ciencia y la tecnolog?a han sido incapaces de cumplir sus promesas de anta?o, por lo que los hombres se han vuelto hacia el ?mbito espiritual en b?squeda de significado y de liberaci?n. Tal como ahora la conocemos, la Nueva Era proced?a de la b?squeda de algo m?s humano y m?s bello frente a la experiencia opresora y alienante de la vida en la sociedad occidental. Sus primeros exponentes, dispuestos a extender su mirada en esta b?squeda, hicieron de ella un enfoque muy ecl?ctico. Podr?a ser uno de los signos de la ? vuelta a la religi?n ?, pero desde luego no es una vuelta a las doctrinas y credos cristianos ortodoxos. Los primeros s?mbolos de este ? movimiento ? que se introdujeron en la cultura occidental fueron el conocido festival de Woodstock, en el estado de Nueva York, en 1969, y el musical Hair, que expuso los principales temas de la Nueva Era en su canci?n emblem?tica ? Aquarius ?.(20) Pero esto era tan s?lo la punta de un iceberg cuyas verdaderas dimensiones se han podido percibir s?lo en una ?poca relativamente reciente. El idealismo de los a?os 1960 y 1970 todav?a sobrevive en algunos sectores. Pero ahora ya no son los adolescentes quienes est?n implicados principalmente. Los v?nculos con la ideolog?a pol?tica de izquierdas se han desvanecido y las drogas psicod?licas no tienen ya la importancia de entonces. Han sucedido tantas cosas desde entonces que todo esto ya no resulta revolucionario. Las tendencias ? espirituales ? y ? m?sticas ? que antes se limitaban a la contracultura, hoy d?a forman parte arraigada de la cultura dominante y afectan a facetas tan distintas de la vida como la medicina, la ciencia, el arte y la religi?n. La cultura occidental est? ahora imbuida de una conciencia pol?tica y ecol?gica m?s generalizada y todo este desplazamiento cultural ha ejercido un enorme impacto en los estilos de vida de las personas. Algunos han sugerido que el ? movimiento ? Nueva Era es precisamente ese gran cambio hacia lo que se considera ? un g?nero de vida notablemente mejor ?.(21)



2.2. ?Qu? pretende ofrecer la Nueva Era?

2.2.1. Encantamiento: tiene que haber un ?ngel


Uno de los elementos m?s comunes de la espiritualidad de la Nueva Era es la fascinaci?n por las manifestaciones extraordinarias y en particular por los seres paranormales. Las personas reconocidas como m?diums aseguran que su personalidad es pose?da por otra entidad durante el trance, un fen?meno de la Nueva Era conocido como ? channeling ? (canalizaci?n), en el cual el m?dium puede perder el control de su cuerpo y de sus facultades. Algunas personas que han sido testigos de estos acontecimientos no dudar?an en admitir que las manifestaciones son efectivamente espirituales, pero no proceden de Dios, a pesar del lenguaje de amor y luz que suele usarse casi siempre? Probablemente sea m?s correcto referirse a ello como a una forma contempor?nea de espiritismo, m?s que a una espiritualidad en sentido estricto. Otros amigos y consejeros del mundo del esp?ritu son los ?ngeles (que se han convertido en centro de un nuevo negocio de libros e im?genes). Cuando en la Nueva Era se habla de ?ngeles, se hace de manera poco sistem?tica, pues las distinciones en este ?mbito no siempre se consideran ?tiles, sobre todo si son demasiado precisas, ya que ? hay muchos niveles de gu?as, entidades, energ?as y seres en cada octava del universo? Est?n all? para que los escojas y elijas seg?n tus propios mecanismos de atracci?n-repulsi?n ?.(22)

Estos seres espirituales a veces son invocados de manera ? no religiosa ? como una ayuda para la relajaci?n, con vistas a mejorar la toma de decisiones y el control de la propia vida personal y profesional. Otra experiencia de la Nueva Era, que aseguran poseer algunos que se autodefinen como ? m?sticos ?, consiste en la fusi?n con algunos esp?ritus que ense?an a trav?s de personas concretas. Algunos esp?ritus de la naturaleza son descritos como energ?as potentes que existen en el mundo natural y tambi?n en los ? niveles interiores ?: es decir, aquellos a los que se accede mediante el uso de rituales, drogas y otras t?cnicas para alcanzar estados de conciencia alterados. Est? claro que, al menos en teor?a, la Nueva Era a menudo no reconoce ninguna autoridad espiritual m?s all? de la experiencia personal interior.



2.2.2. Armon?a y comprensi?n: buenas vibraciones

Fen?menos tan diversos como el Jard?n de Findhorn y Feng Shui (23) representan una diversidad de estilos que ilustran la importancia de estar en sinton?a con la naturaleza y el cosmos. En la Nueva Era no existe distinci?n entre el bien y el mal. Las acciones humanas son fruto de la iluminaci?n o de la ignorancia. De aqu? que no podamos condenar a nadie, y que nadie tenga necesidad de perd?n. Creer en la existencia del mal s?lo puede crear negatividad y temor. La respuesta a la negatividad es el amor. Pero no del tipo que tiene que traducirse en acciones; es m?s una cuesti?n de actitudes de la mente. El amor es energ?a, una vibraci?n de alta frecuencia; el secreto de la felicidad y de la salud consiste en sintonizar con la gran cadena del ser, de encontrar el propio puesto en ella. Los maestros y las terapias de la Nueva Era afirman ofrecer la clave para encontrar las correspondencias entre todos los elementos del universo, de modo que uno pueda modular la tonalidad de su vida y estar en armon?a absoluta con los dem?s y con cuanto lo rodea, si bien el trasfondo te?rico var?a de uno a otro.(24)



2.2.3. Salud: una vida dorada

La medicina formal (alop?tica) tiende en la actualidad a limitarse a curar dolencias aisladas, concretas, y no logra una visi?n de conjunto de la salud de la persona: esto ha provocado frecuentemente una comprensible insatisfacci?n. La popularidad de las terapias alternativas ha aumentado enormemente porque aseguran abarcar a la persona en su totalidad y se dedican a sanar m?s que a curar. Como es sabido, la sanidad hol?stica se centra en el importante papel que desempe?a la mente en la curaci?n f?sica. Se dice que la conexi?n entre los aspectos espirituales y f?sicos de la persona se encuentra en el sistema inmunol?gico o en el sistema chakra hind?. Desde la perspectiva de la Nueva Era, la enfermedad y el sufrimiento proceden de una actuaci?n contra la naturaleza. Cuando se est? en sinton?a con la naturaleza, cabe esperar una vida m?s saludable e incluso una prosperidad material. Seg?n algunos sanadores de la Nueva Era, en realidad no tendr?amos por qu? morir. El desarrollo de nuestro potencial humano nos pondr? en contacto con nuestra divinidad interior y con aquellas partes de nuestro yo alienadas o suprimidas. Esto se revela sobre todo en los Estados de Conciencia Alterados (Alterated States of Consciuousness, ASCs), inducidos por las drogas o por diversas t?cnicas de expansi?n de la mente, particularmente en el contexto de la ? psicolog?a transpersonal ?. Se suele considerar al cham?n como el especialista de los estados de conciencia alterados, como aquel que es capaz de mediar entre los reinos transpersonales de los dioses y los esp?ritus y el mundo de los humanos.

Hay una notable variedad de enfoques que promueven la salud hol?stica, derivados unos de antiguas tradiciones culturales, conectados otros con las teor?as psicol?gicas desarrolladas en Esalen durante los a?os 1960-1970. La publicidad relacionada con la Nueva Era cubre un amplio espectro de pr?cticas, tales como la acupuntura, el biofeedback, la quiropr?ctica, la kinesiolog?a, la homeopat?a, la iridolog?a, el masaje y varios tipos de ? bodywork ? (tales como ergonom?a, Feldenkrais, reflexolog?a, Rolfing, masaje de polaridad, tacto terap?utico, etc.), la meditaci?n y la visualizaci?n, las terapias nutricionales, sanaci?n ps?quica, varios tipos de medicina a base de hierbas, la sanaci?n mediante cristales (cristaloterapia), metales (metaloterapia), m?sica (musicoterapia) o colores (cromoterapia), las terapias de reencarnaci?n y, por ?ltimo los programas en doce pasos y los grupos de auto-ayuda.(25) Se dice que la fuente de la sanaci?n est? dentro de nosotros mismos, que la podemos alcanzar cuando estamos en contacto con nuestra energ?a interior o con la energ?a c?smica.

En cuanto la salud incluye una prolongaci?n de la vida, la Nueva Era ofrece una f?rmula oriental en t?rminos occidentales. Originariamente, la reencarnaci?n formaba parte del pensamiento c?clico hind?, basada en el atman o n?cleo divino de la personalidad (m?s tarde, el concepto de jiva), que se trasladaba de cuerpo a cuerpo en un ciclo de sufrimiento (samsara), determinado por la ley del karma, vinculado al comportamiento en las vidas pasadas. La esperanza estriba en la posibilidad de nacer en un estado mejor o, definitivamente, en la liberaci?n de la necesidad de volver a nacer. A diferencia de la mayor?a de las tradiciones budistas, lo que vaga de cuerpo en cuerpo no es un alma, sino un cont?nuum de conciencia. En ambas tradiciones, la vida presente est? encerrada en un proceso c?smico potencialmente infinito, sin fin, que incluye incluso a los dioses. En occidente, despu?s de Lessing, la reencarnaci?n se ha entendido de manera mucho m?s optimista, como un proceso de aprendizaje y de realizaci?n individual progresiva. El espiritismo, la teosof?a, la antroposof?a y la Nueva Era ven la reencarnaci?n como una participaci?n en la evoluci?n c?smica. Este enfoque postcristiano de la escatolog?a se considera como la respuesta a las cuestiones no resueltas por la teodicea y prescinde del concepto de infierno. Cuando el alma se separa del cuerpo, los individuos pueden volver la mirada hacia toda su vida hasta ese instante y cuando el alma se une a su nuevo cuerpo se obtiene una visi?n anticipada de la siguiente fase de la vida. Uno puede acceder a sus vidas anteriores mediante los sue?os y las t?cnicas de meditaci?n.(26)



2.2.4. Totalidad: un viaje m?gico al misterio

Una de las preocupaciones centrales del movimiento Nueva Era es la b?squeda de ? totalidad ?. Invita a superar todas las formas de ? dualismo ?, ya que dichas divisiones son un producto insalubre de un pasado menos iluminado. Las divisiones que seg?n los promotores de la Nueva Era se deben superar, incluyen la diferencia real entre el Creador y la creaci?n, la distinci?n real entre el hombre y la naturaleza o entre el esp?ritu y la materia, todas las cuales son consideradas err?neamente como formas de dualismo. Se da por supuesto que estas tendencias dualistas est?n basadas en definitiva en las ra?ces judeocristianas de la civilizaci?n occidental, cuando en realidad ser?a m?s acertado vincularlas al gnosticismo, y en particular al manique?smo. A la revoluci?n cient?fica y al esp?ritu del racionalismo moderno se los considera culpables especialmente de la tendencia a la fragmentaci?n que considera las unidades org?nicas como mecanismos reducibles a sus componentes m?s peque?os, que pueden explicarse a continuaci?n en funci?n de estos ?ltimos, as? como de la tendencia a reducir el esp?ritu a la materia, de manera que la realidad espiritual -incluyendo el alma- se convierte en mero ? epifen?meno ? contingente de procesos esencialmente materiales. En todas estas ?reas, las alternativas de la Nueva Era reciben el apelativo de ? hol?sticas ?. El holismo impregna todo el movimiento Nueva Era, desde su inter?s por la salud hol?stica hasta la b?squeda de la conciencia unitiva, y desde la sensibilidad ecol?gica hasta la idea de un ? entramado ? global.



2.3. Principios fundamentales del pensamiento de la Nueva Era

2.3.1. Una respuesta global en tiempos de crisis


? Tanto la tradici?n cristiana como la fe laica en el progreso ilimitado de la ciencia tuvieron que hacer frente a una grave ruptura manifestada por primera vez en las revueltas estudiantiles del 1968 ?.(27) La sabidur?a de las viejas generaciones de repente se qued? sin significado y sin respeto, mientras se desvanec?a la omnipotencia de la ciencia, de manera que la Iglesia ahora ? tiene que enfrentarse a una grave crisis en la transmisi?n de su fe a las generaciones j?venes ?.(28) La p?rdida generalizada de confianza en estos antiguos pilares de la conciencia y de la cohesi?n social ha ido acompa?ada por un retorno inesperado de la religiosidad c?smica, de rituales y creencias que muchos pensaban hab?an sido suplantados por el cristianismo. S?lo que esta perenne corriente esot?rica subterr?nea en realidad nunca se hab?a extinguido. En cambio, resultaba nuevo en el contexto occidental el auge de la popularidad de la religi?n asi?tica, bajo la influencia del movimiento teos?fico de finales del siglo XIX que ? refleja la creciente conciencia de una espiritualidad global que incorpora todas las tradiciones religiosas existentes ?.(29)

La eterna cuesti?n filos?fica de la unidad y la multiplicidad tiene su forma moderna y contempor?nea en la tentaci?n no s?lo de superar una divisi?n indebida, sino incluso tambi?n la diferencia y la distinci?n reales. Su expresi?n m?s com?n es el holismo, ingrediente esencial de la Nueva Era y uno de los principales signos de los tiempos en el ?ltimo cuarto del siglo XX. Se han invertido grandes energ?as en el esfuerzo por superar la divisi?n en compartimentos estancos caracter?stica de la ideolog?a mecanicista, pero esto ha provocado el sometimiento a un entramado global que adquiere una autoridad cuasi-trascendental. Sus implicaciones m?s obvias son el proceso de transformaci?n consciente y el desarrollo de la ecolog?a.(30) La nueva visi?n, meta de la transformaci?n consciente, ha tardado en formularse y su puesta en pr?ctica se ve obstaculizada por formas de pensamiento m?s antiguas, a las que se considera atrincheradas en el statu quo. En cambio, ha tenido un enorme ?xito la generalizaci?n de la ecolog?a como fascinaci?n por la naturaleza y resacralizaci?n de la tierra, la Madre Tierra o Gaia, gracias al celo misionero caracter?stico de los ? verdes ?. La raza humana como conjunto es el agente ejecutivo de la Tierra y la armon?a y comprensi?n que se requieren para un gobierno responsable se va entendiendo de manera progresiva como un gobierno global, con una estructura ?tica global. Se considera que el calor de la Madre Tierra, cuya divinidad penetra toda la creaci?n, colma el vac?o entre la creaci?n y el Padre-Dios trascendente del juda?smo y del cristianismo, eliminando la posibilidad de ser juzgado por este ?ltimo.

En esta visi?n de un universo cerrado, que contiene a ? Dios ? y a otros seres espirituales junto con nosotros, se descubre un pante?smo impl?cito. Es ?ste un punto fundamental que impregna todo el pensamiento y la actuaci?n de la Nueva Era y que condiciona de antemano cualquier otra valoraci?n positiva de tal o cual aspecto de su espiritualidad. Como cristianos creemos, por el contrario, que ? el hombre es esencialmente una criatura y como tal permanece para siempre, de tal forma que nunca ser? posible una absorci?n del yo humano en el Yo divino ?.(31)



2.3.2. La matriz principal del pensamiento de la Nueva Era

La matriz esencial del pensamiento de la Nueva Era ha de buscarse en la tradici?n esot?rico-teos?fica que goz? de gran aceptaci?n en los c?rculos intelectuales europeos de los siglos XVIII y XIX. En particular, tuvo vigencia en la francmasoner?a, el espiritismo, el ocultismo y la teosof?a, que compart?an una especie de cultura esot?rica. En esta cosmovisi?n, el universo visible y el invisible est?n vinculados por una serie de correspondencias, analog?as e influencias entre el microcosmos y el macrocosmos, entre los metales y los planetas, entre los planetas y las diversas partes del cuerpo humano, entre el cosmos visible y los ?mbitos invisibles de la realidad. La naturaleza es un ser vivo, atravesado por una red de simpat?as y antipat?as, animado por una luz y un fuego secreto que los seres humanos tratan de controlar. Las personas pueden conectar con los mundos superior o inferior mediante su imaginaci?n (?rgano del alma o esp?ritu), o bien recurriendo a mediadores (?ngeles, esp?ritus, demonios) o rituales.

Las personas pueden ser iniciadas en los misterios del cosmos, Dios, o el yo, por medio de un itinerario espiritual de transformaci?n. La meta ?ltima es la gnosis, la forma superior de conocimiento, equivalente a la salvaci?n. Implica una b?squeda de la m?s antigua y elevada tradici?n de la filosof?a (lo que se llama, de modo inapropiado, philosophia perennis) y de la religi?n (teolog?a primordial), doctrina secreta (esot?rica) que es la clave de todas las tradiciones ? exot?ricas ? accesibles a todos. Las ense?anzas esot?ricas se transmiten de maestro a disc?pulo en un programa gradual de iniciaci?n.

Algunos ven el esoterismo del siglo XIX como algo totalmente secularizado. La alquimia, la magia, la astrolog?a y otros elementos del esoterismo tradicional se hab?an integrado completamente con aspectos de la cultura moderna, incluyendo la b?squeda de las leyes causales, el evolucionismo, la psicolog?a y el estudio de las religiones. Alcanz? su forma m?s clara en las ideas de Helena Blavatsky, una m?dium rusa que, junto con Henry Olcott, fund? la Theosophical Society en Nueva York en 1875. Esta sociedad ten?a por objeto fundir elementos de las tradiciones orientales y occidentales en una forma de espiritismo evolucionista. Ten?a tres objetivos principales:

1. ? Formar un n?cleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinci?n de raza, credo o color ?.

2. ? Promover el estudio comparativo de la religi?n, la filosof?a y la ciencia ?.

3. ? Investigar las leyes desconocidas de la Naturaleza y los poderes latentes del hombre ?.

? El significado de estos objetivos? deber?a estar claro. El primer objetivo rechaza impl?citamente el ?fanatismo irracional? y el ?sectarismo? del cristianismo tradicional tal como lo conciben los espiritistas y los te?sofos? Lo que no es inmediatamente evidente en estos objetivos es que para los te?sofos la ?ciencia? significaba las ciencias ocultas, y la filosof?a, la occulta philosophia. O que para ellos, las leyes de la naturaleza eran de ?ndole oculta o ps?quica y esperaban que la religi?n comparativa desvelase una ?tradici?n primordial? modelada, en ?ltimo t?rmino, a partir de una philosophia perennis herm?tica ?.(32)

Un componente destacado de los escritos de Madame Blavatsky era la emancipaci?n de la mujer, lo cual implicaba un ataque contra el Dios ? masculino ? del juda?smo, del cristianismo y del Islam. Invitaba a volver a la diosa madre del hinduismo y a la pr?ctica de las virtudes femeninas. Esta ideas continuaron bajo la gu?a de Annie Besant, que se hallaba en la vanguardia del movimiento feminista. En la actualidad, la Wicca (V?ase el t?rmino en el glosario del apartado n. 7) y la ? espiritualidad de las mujeres ? contin?an esta lucha contra el cristianismo ? patriarcal ?.

En su obra The Aquarian Conspiracy, ? La conspiraci?n del Acuario ?, Marilyn Ferguson dedic? un cap?tulo a los precursores de la Era de Acuario, aquellos que hab?an tejido una visi?n transformadora basada en la expansi?n de la conciencia y en la experiencia de la autotrascendencia. Dos de los mencionados son el psic?logo americano William James y el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. James defini? la religi?n como experiencia, no como dogma y ense?? que los seres humanos pueden cambiar sus actitudes mentales a fin de convertirse en arquitectos de su propio destino. Jung puso de relieve el car?cter trascendente de la conciencia e introdujo la idea del inconsciente colectivo, una especie de dep?sito de s?mbolos y recuerdos compartidos con personas de diversas ?pocas y culturas diferentes. Seg?n Wouter Hanegraaff, ambos personajes contribuyeron a la ? sacralizaci?n de la psicolog?a ?, que se ha convertido en un elemento fundamental del pensamiento y de la pr?ctica de la Nueva Era. En efecto, Jung ? no s?lo psicologiz? el esoterismo, sino que tambi?n sacraliz? la psicolog?a, llen?ndola de los contenidos de la especulaci?n esot?rica. El resultado fue un corpus de teor?as que permite hablar de Dios cuando en realidad se quiere decir la propia psique, y hablar de la propia psique cuando en realidad se quiere decir lo divino. Si la psique es ?mente?, y Dios tambi?n es ?mente?, entonces hablar de una cosa significa hablar de la otra ?.(33) A la acusaci?n de haber ? psicologizado ? el cristianismo responde que ? la psicolog?a es el mito moderno y s?lo podemos entender la fe en estos t?rminos ?.(34) Ciertamente, la psicolog?a de Jung arroja luz sobre muchos aspectos de la fe cristiana, especialmente sobre la necesidad de enfrentarse a la realidad del mal. Pero sus convicciones religiosas son tan diferentes a lo largo de las diversas etapas de su vida, que la imagen de Dios que se desprende es sumamente confusa. Un elemento central de su pensamiento es el culto al sol, donde Dios es la energ?a vital (libido) del interior de la persona.(35) Seg?n afirm? ?l mismo ? esta comparaci?n no es un mero juego de palabras ?.36 Este es ? el dios interior ? al que se refiere Jung, la divinidad esencial que cre?a exist?a en todo ser humano. El camino hasta el universo interior pasa a trav?s del inconsciente y la correspondencia del mundo interior con el exterior reside en el inconsciente colectivo.

La tendencia a intercambiar la psicolog?a y la espiritualidad fue retomada por el Movimiento del Potencial Humano cuando ?ste se desarroll? a finales de los a?os sesenta en el Instituto Esalen de California. La psicolog?a transpersonal, fuertemente influida por las religiones orientales y por Jung, ofrece un camino contemplativo donde la ciencia se encuentra con la m?stica. El ?nfasis que se pone en la corporeidad, la b?squeda de m?todos para expandir la conciencia y el cultivo de los mitos del inconsciente colectivo eran todos acicates para buscar al ? Dios interior ? dentro de uno mismo. Para realizar el propio potencial hab?a que ir m?s all? del ego individual a fin de convertirse en el dios que uno es en lo m?s hondo de s? mismo. Esto se pod?a llevar a cabo escogiendo la terapia adecuada: la meditaci?n, las experiencias parapsicol?gicas, el uso de drogas alucin?genas. Todos estos eran los caminos para lograr ? experiencias cumbre ?, experiencias ? m?sticas ? de fusi?n con Dios y con el cosmos.

El s?mbolo de Acuario, tomado de la mitolog?a astrol?gica, lleg? a convertirse en la expresi?n del deseo de un mundo radicalmente nuevo. Los dos centros que constitu?an el centro propulsor inicial de la Nueva Era (y que siguen si?ndolo hasta cierto punto) eran la Comunidad-Jard?n de Findhorn, en el nordeste de Escocia, y el Centro para el Desarrollo del Potencial Humano de Esalen, en Big Sur, California, en los Estados Unidos. Sin embargo, lo que m?s alimenta la difusi?n de la Nueva Era es el desarrollo de una progresiva conciencia global y la percepci?n creciente de una crisis ecol?gica inminente.



2.3.3. Temas centrales de la Nueva Era

La Nueva Era no es una religi?n propiamente dicha, pero se interesa por lo que se denomina ? divino ?. La esencia de la Nueva Era es la libre asociaci?n de diversas actividades, ideas y personas, a las que se podr?a aplicar esta denominaci?n. No existe, en efecto, una sola articulaci?n de doctrinas parecida a la de las grandes religiones. A pesar de ello, y a pesar de la enorme variedad que hay en la Nueva Era, existen ciertos puntos comunes:

- el cosmos se ve como un todo org?nico;

- est? animado por una Energ?a, que tambi?n se identifica con el Alma divina o Esp?ritu;

- se cree en la mediaci?n de varias entidades espirituales: los seres humanos son capaces de ascender a esferas superiores invisibles y de controlar sus propias vidas m?s all? de la muerte;

- se defiende la existencia de un ? conocimiento perenne ? que es previo y superior a todas las religiones y culturas;

- las personas siguen a maestros iluminados?


Publicado por mario.web @ 3:07
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios