Domingo, 15 de mayo de 2011
Enrique Rojas habla sobre la felicidad y en qu? consiste
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La felicidad como proyecto de vida
La felicidad como proyecto de vida
La felicidad consiste en ilusi?n. Es apasionante bucear en la historia de esta palabra. Si hacemos una excursi?n a lo que ella ha ido significando a lo largo del tiempo, descubrimos lo que se hospeda en su interior. Est? presente en todas las lenguas rom?nicas. Procede del lat?n l?dere, que significa jugar; tambi?n de il?dere: divertirse, hacer bromas, tener ocurrencias. Hay en ellas dos una intenci?n entre jocosa y de enga?o. En el Diccionario de autoridades, del siglo XVIII, hay tres voces pr?ximas: iluso: el que se deja enga?ar; ilusor: el que falsea; e ilusorio: el contenido de aquello que enga?a. Como psiquiatra quiero traer a colaci?n la voz iludere: jugar con enga?o? de ah? el t?rmino ilusionista o el que hace juego de manos y divierte con sus estratagemas.

A lo largo del tiempo, esta palabra ha tenido mala prensa. De ella derivaron expresiones como hacerse ilusiones, de ilusi?n tambi?n se vive, es un iluso: no vive con los pies en la tierra y otras similares de efecto negativo y burl?n. La primera noci?n positiva de esta palabra la encontramos en el Diccionario de uso del espa?ol de Mar?a Moliner (1977), en el que se recoge la idea de la esperanza de alcanzar algo especial. Pero no es hasta 1982 cuando la Real Academia de la Lengua en el Diccionario de la lengua espa?ola, nos encontramos con esta acepci?n: ?Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo. Viva complacencia en una persona, cosa o tarea?.

Juli?n Mar?as le dedic? un ensayo a este tema: Breve tratado de la ilusi?n, en el que la sit?a como aquello que mueve nuestra condici?n y le da un car?cter proyectivo. En cualquier caso, la mirada que esta palabra nos ofrece es muy positiva en la actualidad.

La ilusi?n no es el contenido de la felicidad, pero s? su envoltorio. Tener ilusiones es vivir hacia delante, mirando hacia el porvenir y, en consecuencia, tener metas, retos, objetivos y planes por cumplir. Vivimos en el presente, s?, pero empapados de un futuro que se cuela dentro de nosotros y nos empuja a seguir hacia delante.

Tener ilusiones es estar vivo y coleando. Como dice Don Quijote, ?la felicidad no est? en la posada, sino en medio del camino?. Nunca puede ser entendida como un destino, un lugar a donde uno llega y se instala y se queda all? ya de por vida.

La vida da muchas vueltas. Ha visto uno caer torres muy altas. La mejor de las vidas est? envuelta de sinsabores, heridas, dificultades, cosas que se han torcido y han seguido un derrotero inesperado para nosotros y nos han obligado a reconducir nuestra traves?a de oro modo. Si la vida es la gran maestra, el tiempo es su gran escultor.

Los psiquiatras sabemos que los depresivos viven especialmente hacia atr?s, atrapados en el pasado negativo, sin poder zambullirse de ?l. Las personas psicol?gicamente sanas viven en el presente, pero inmersas en un futuro inmediato y mediato, pr?ximo y lejano. Ese porvenir es el tir?n que empuja a seguir luchando por sacar lo mejor de uno mismo.

Hoy, para mucha gente la felicidad ha quedado reducida a tres cosas: bienestar, nivel de vida y seguridad. Cada una de ellas tiene su propio per?metro. El bienestar por s? mismo no da la felicidad: tener lo suficiente es una rampa de salida, positiva, adecuada, pero ah? no est? la clave. El nivel de vida tiene un valor indudable, pero es mucha la gente que con esta premisa cubierta no es feliz. La seguridad en la existencia humana siempre es relativa y uno est? a merced de los vientos exteriores que pueden cambiar las condiciones personales y un golpe negativo de fortuna le da un vuelco a la vida propia, en cuesti?n de horas.

?En qu? consiste entonces la felicidad? ?Donde est? la piedra filosofal para encontrar el camino adecuado? En hacer algo que merezca la pena con la propia vida, algo grande y positivo, de acuerdo con las posibilidades de cada uno. En una palabra: una vida lograda; sacarle el m?ximo partido estrujando sus principales argumentos.

La ilusi?n constituye la dimensi?n esencial del porvenir. Nos pasamos la vida pensando en el d?a de ma?ana. Esa es la vertiente m?s f?rtil de la existencia. Vivir es adelantarse, proyectarse, desvivirse, paladear la sinfon?a de sabores que la habitan en la vida como proyecto? Trazar una cartograf?a de objetivos a corto y largo plazo.

Pero teniendo claro que los tres grandes asuntos que atraviesan la biograf?a est?n impregnados de amor, trabajo y cultura. Esa trilog?a esencial que, como un ritornello, recorre la existencia por caminos unas veces claros y otras serpenteantes, adentr?ndose en los entresijos de todo el ser humano. Tr?ptico deslizante que, como un r?o caudaloso, va regando las distintas parcelas de la geograf?a personal.

La ilusi?n de llegar a ser uno mismo. Tarea de artesan?a, luchando a brazo partido por superar las mil y una dificultades que inevitablemente asomar?n, aqu? y all?, en esos avatares que ir?n incidiendo sobre ella. Un buen lema es: luchar por aspirar a lo excelente. Pretender lo mejor. Buscar valores que le den calidad a la vida, en medio de una sociedad como en la que estamos inmersos: repleta de avances cient?ficos, con grandes progresos, pero que en lo humano se ha ido deteriorando de forma notarial.

Son tantas las vidas desorientadas que vemos en la actualidad, muchas vac?as de verdaderos contenidos y otras perdidas. Hay pocas vidas ejemplares que sean mostradas en los medios de comunicaci?n. Por el contrario, se ha multiplicado la exposici?n de vidas de famosos (no de personas con prestigio, que eso es otra cosa) siempre que est?n rotas, partidas, troceadas. Pensemos en los programas basura de tantas televisiones: mucha gente toma esto como un pasatiempo, y se han multiplicado los medios para rebajar el nivel hasta puntos m?nimos.
Por el contrario, la felicidad como proyecto significa tener un horizonte de metas y temas por los que uno lucha con tes?n, con el alma, con la cabeza, aspirando a lo mejor

Para que el proyecto personal sea positivo debe tener las siguentes caracter?sticas:

1?) Que sea coherente y realista. Es decir, que haya el menor n?mero de contradicciones posibles dentro de ella y se asiente en la realidad.

2?) Amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz; amar el trabajo y trabajar con amor.

3?) Capacidad para superar las adversidades, derrotas y frustraciones de la vida. La existencia humana es como un tapiz, precioso por fuera, pero que cuando por curiosidad uno lo mira por detr?s descubre que est? lleno de zurcidos, de rotos que se han enmendado y de rajones que han sido subsanados. Por tanto, la capacidad para superar las heridas, significa buena salud mental

4?) Es conveniente tener preparado una especie de manual de emergencia para enderezar el rumbo cuando ?ste se ha salido de los carriles previstos. La vida es abierta y provisional. Pero tiene siempre un fondo dram?tico, nos puede pasar cualquier cosa y la seguridad absoluta es una moneda de escasa circulaci?n.

5?) La amistad es una de las grandes acompa?antes de la vida. Es el plato fuerte en el banquete de la existencia, pero tambi?n es siempre un riesgo, ya que dejar que los dem?s nos conozcan implica abrir la ciudadela interior y dejar que pasen y contemplen de cerca lo que realmente somos .

En la escala de las intensidades de los amigos, alcanzar una buena puntuaci?n nos asegura complicidad, confidencia, intimidad, capacidad para desahogarnos en los momentos malos y buscar el apoyo y el refugio en el otro.

6?) La convivencia es un arte. La vida diaria sigue siendo la gran cuesti?n. Convivir es ceder, respetar al otro, pedir perd?n y ser perdonado, y evitar el roce y la fricci?n que entorpece y desalienta. En la convivencia diaria uno se retrata; de ah? la importancia de cuidar los peque?os detalles del d?a a d?a, para hacerla amable y positiva.

El mapa de la felicidad se dibuja a base de valles y colinas, y de r?os caudalosos y de peque?os riachuelos que alimentan la tierra y le dan vigor y frescura. La felicidad consiste en sacarle el m?ximo jugo posible a nuestra existencia, en hacer algo que merezca la pena con la vida que uno tiene, cada uno de acuerdo con sus posibilidades y su situaci?n.

Los perdedores, como los triunfadores, no se hacen de un d?a para otro, sino despu?s de a?os de dejadez, abandono, desidia e indolencia, o, por el contrario, de tenacidad, de superaci?n de las dificultades y de la capacidad para mirar siempre al horizonte que se dibuja en el porvenir.

La madurez es serenidad y benevolencia. Y tener el agradecimiento a la vuelta de la esquina para ofrec?rselo a aqu?llos que de una manera u otra nos han ayudado en la traves?a. El agradecimiento es la memoria del coraz?n. Hay que aspirar a una felicidad razonable, ya que la felicidad absoluta no existe; es una quimera, una pretensi?n vana, una utop?a, fuegos de artificio de poca duraci?n. Y una de las puertas de entrada a ella es la coherencia personal; otra, la ilusi?n.

Publicado por mario.web @ 16:32
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