Domingo, 15 de mayo de 2011
Alfonso Aguil? Pastrana nos ofrece una reflexi?n sobre la inteligencia, la voluntad y la virtud
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?Qu? es ser inteligente?
?Qu? es ser inteligente?
Todos habremos o?do alguna vez el cl?sico comentario, normalmente poco objetivo y casi siempre acompa?ado de una discreta muestra de orgullo, que la madre del adolescente perezoso, apesadumbrada ante sus deficientes resultados acad?micos, suele acabar haciendo a su profesor: sabe usted, si el chico es muy inteligente...; lo que pasa es que es un poco vago...

Cuando oigo comentarios de ese estilo, siempre pienso que, en el fondo, no es as?. Que esos chicos no son inteligentes.

Pienso, como Shakespeare, que fuertes razones hacen fuertes acciones. Que ser inteligente, en el sentido m?s propio de la palabra, proporciona una lucidez que siempre conduce a un refuerzo de la voluntad.

No niego que ese chico pueda tener un alto coeficiente de capacidad especulativa del tipo que sea. Pero eso no es ser inteligente. Ser inteligente es algo m?s que multiplicar muy deprisa, gozar de una elevada capacidad de abstracci?n o de una buena visi?n en el espacio, o cosas semejantes. Obtener una puntuaci?n elevada en un test, del tipo que sea, es algo que, por s? s?lo, arregla muy pocas cosas en la vida.

Entre otras cosas, porque si ese chico fuera realmente tan inteligente, como asegura su madre, es seguro que se habr?a dado cuenta de que, as?, con esa pereza y esa falta de voluntad, no va a hacer nada en su vida. Habr?a visto que si no se esfuerza decididamente por fortalecer su voluntad, toda su supuesta inteligencia quedar? absolutamente improductiva. Habr?a comprendido que lleva camino de ser uno m?s de los muchos talentos malogrados por usar poco la cabeza. Y hace tiempo que se habr?a ocupado de cambiar.

De todas formas, aun admitiendo que ese tipo de personas fueran inteligentes, debieran darse cuenta de que el valor real del hombre no depende de la fuerza de su entendimiento, sino m?s bien de su voluntad. Que la persona desprovista de voluntad no logra otra cosa que amargarse ante la lamentable esterilidad en que quedan sumidas sus propias dotes intelectuales.

Quiz? las personas m?s desgraciadas sean las grandes inteligencia hu?rfanas de voluntad.
Por eso se equivocan radicalmente los padres que se enorgullecen tanto del talento de sus hijos y en cambio apenas hacen nada por que sean personas esforzadas y trabajadoras. Igual que esos hijos presuntuosos que hacen tanta ostentaci?n de su pereza como de su gran inteligencia, y suelen luego acabar en situaciones personales lamentables. O como aquellos profesores que s?lo juzgan los conocimientos, como si la ense?anza no fuera m?s que una gasolinera donde se administran conocimientos a los alumnos y se comprueba posteriormente su nivel de llenado.

Por otra parte, la voluntad es una potencialidad humana que crece con su ejercicio continuado, cuando se va entrenando en direcciones determinadas. Esta consolidaci?n de la voluntad admite una sencilla comparaci?n con la fortaleza f?sica: unos tienen de natural m?s fuerza de voluntad que otros, pero lo decisivo es la educaci?n que se reciba y el entrenamiento que uno haga.

Publicado por mario.web @ 19:56
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