Domingo, 15 de mayo de 2011
Dianne Barry Wilkins reflexiona sobre la novela de Jane Austen, Orgullo y prejuicio.
?
Orgullo y Prejuicio
Orgullo y Prejuicio
Orgullo y prejuicio
Jane Austen

Hoy como ayer

Orgullo y Prejuicio es el nombre de una de las novelas m?s grandes que Hollywood ha llevado a la pantalla grande en los ?ltimos meses. Su estreno ha sido un ?xito en todos los pa?ses que se ha presentado, y ha sido catalogada por los cr?ticos como una de las mejores pel?culas del a?o 2005. Pero es mucho m?s que eso.

Independientemente de la gran fascinaci?n que, en lo personal, me caus?, tanto por su profundo contenido como por sus virtudes cinematogr?ficas que lograron pasmar a la perfecci?n el mundo que dibuja Jane Austen en las p?ginas de esta obra, es un film que puede llevarnos a reflexionar en temas muy profundos.

Con s?lo detenernos en el t?tulo de la obra, podemos notar que la intenci?n de la autora no fue solamente hacernos disfrutar de una historia de amor al m?s puro estilo Cor?n Tellado. Quer?a ir mucho m?s all?.

Orgullo y Prejuicio retrata una ?poca, una sociedad, unas costumbres y unas tradiciones caracter?sticas de la Inglaterra de principios del siglo XIX. Una Inglaterra de grandes castillos, de largas historias familiares, de bailes y todo tipo de relaciones sociales. Relaciones que, las m?s de las veces estaban regidas por dos elementos: precisamente el orgullo y el prejuicio. Hab?a excepciones, claro est?, pero la realidad era as?, seg?n nos lo muestra Jane Austen.

Lo que personalmente me pregunto es si es estrictamente necesario trasladarnos doscientos a?os atr?s para encontrar estas caracter?sticas en la sociedad. Por mi parte creo que no. Hoy en d?a, aunque con otros matices y claramente en otro contexto, vemos algo parecido: orgullo y prejuicio tras tantas relaciones sociales, pol?ticas, amorosas, etc. Orgullo y prejuicio que est?n presentes en una sociedad, pero una sociedad que, sin embargo, clama por la autenticidad.

Los valores falsos y los verdaderos valores

Tantas veces, antes de entablar una relaci?n de cualquier tipo con una persona, averiguamos de qu? familia es, qu? estudia, d?nde vive, cu?l es, m?s o menos, su situaci?n econ?mica, c?mo es su aspecto f?sico? cuando se busca trabajo, cuando se conoce a alguien en una fiesta o en un bar? en tantas situaciones. Muchas veces esos son nuestros criterios para ?aceptar? o no a una persona. Pero, ?son verdaderamente relevantes estas ?pautas de aprobaci?n??

Personalmente, y espero coincidir con quien est? leyendo esto, creo que definitivamente no. Mucho m?s importantes son valores como la sinceridad, la lealtad, la bondad? en fin, la calidad humana en general. Pero pese a su importancia ?Qu? poco nos fijamos en esto! Y vienen en seguida las desilusiones, los fracasos, los quiebres? porque no buscamos en el otro lo que realmente vale la pena.

Sin un af?n proselitista, creo que es hora de que las sociedades hoy en d?a den un giro y dirijan la mirada a este tipo de valores. Tanta depresi?n, relativismo, tanta gente que no encuentra el sentido de su vida? tantos y tantos problemas que acaecen hoy a las personas pueden deberse, en gran medida, a que han hecho vista gorda de aquellas cosas que en realidad son importantes en la vida y a que se han dejado guiar por criterios que muchas veces pueden volverse en contra del mismo ser humano: el af?n de poder, de dinero, la infruct?fera b?squeda de la felicidad en cosas tan fugaces como el placer y la fama.

Si queremos encontrar la verdadera felicidad, hemos de volver a mirar en el interior del hombre y juzgar con la mayor sinceridad qu? es lo que realmente vale la pena. Despu?s de eso, seremos capaces de tomar las mejores decisiones en nuestra vida. Para quienes han tenido la posibilidad de ver la pel?cula (los que no, les recomiendo que se la den), piensen qu? hubiera sido de Mr. Darcy y Elizabeth si hubiesen permanecido cegados por el orgullo y determinados por lo que cada uno pensaba del otro sin descubrir la verdad, la realidad. Y ahora, c?mo cambiar?a la vida de cada persona si fuera capaz de hacer lo mismo y dirigir su vida al comp?s de lo verdaderamente importante, que es, a fin de cuentas, lo ?nico que puede dirigir al hombre a la verdadera felicidad.

Publicado por mario.web @ 19:58
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios