Domingo, 15 de mayo de 2011
Emili Avil?s nos ofrece un interesante texto sobre el valor de la familia
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Familias fuertes = Sociedades fuertes
Familias fuertes = Sociedades fuertes
Sabemos todos que comunicar es algo m?s que hablar y escuchar. En el trato humano la comunicaci?n es un medio insustituible, es clave para resolver los problemas que se puedan plantear, en las diversas circunstancias personales y de relaci?n.

Especialmente por lo que respecta a la familia, comunicarse y hablar para conocerse mejor es un precioso instrumento que facilita el amor, haciendo part?cipes a los m?s pr?ximos de los propios sentimientos, de las propias necesidades, alegr?as, expectativas y esperanzas.

Pero adem?s, somos conscientes de que en cualquier ?mbito de las relaciones humanas, para robustecer y progresar en la convivencia diaria es preciso afinar la sinton?a. Viene al caso recordar que para entendernos hemos de asegurar dos asuntos: Por un lado, ?querer-buscar? un conocimiento efectivo de la realidad, saber de las cosas tal como son. Y de otra parte, un respetuoso reconocimiento de la dignidad de las dem?s personas, por encima de prejuicios y particularismos.

Ocurre que ahora, s?lo lo autom?tico, lo r?pido, lo que me gusta, lo inmediato es lo que se considera bueno. Y eso no puede ser entre personas y menos si adem?s comparten un objetivo vital o profesional. Es preciso saber esperar la reflexi?n de los dem?s, darles tiempo a una respuesta, a una mejora, a una decisi?n libre y responsable. Esto, aunque sea sobre alg?n peque?o asunto, incluso en las relaciones laborales o de vecindad, ser? entrenamiento de convivencia, comprensi?n e incluso eficacia.

La verdad que ha de haber en el respeto mutuo se convierte en mentira si hay dejadez para saber c?mo se siente la otra persona a quien nos dirigimos, o si nos desentendemos de c?mo interpreta las acciones o datos que recibe por nuestra parte. Afinar en la compenetraci?n de cualquier equipo humano ha de ser ocupaci?n diaria. Y quiz?s algunas veces se precisen esfuerzos extra para evitar fijaciones y susceptibilidades.

Si concretamos en las relaciones de pareja, veremos que con una buena comunicaci?n cada uno mejora, puede conocerse mejor a s? mismo y mostrarse como don, al otro. Es de esta manera, al saberse ambos part?cipes del otro y de su vida, como nace el "nosotros".

Al principio de curso, una idea pr?ctica en este sentido puede ser descubrir el novio o novia que todos llevamos dentro: Cultivar nuevamente aquellas largas citas, ayunas de nadie m?s. Eso nos facilitar? ser m?s hombres y m?s mujeres, para despu?s ser mejores padres, madres, esposas y esposos.

Es clara la necesidad de tener familias fuertes, que funcionen. De su salud o enfermedad, depender? la sociedad entera. La mejora de la generaci?n siguiente tiene mucho que ver con la comunicaci?n y cohesi?n familiar, ya que es la familia medio eficac?simo de formaci?n humana, m?s all? de lo estrictamente justo, atendiendo a las particularidades de cada uno.

Por ejemplo, la relaci?n en el matrimonio se refuerza superando y canalizando tensiones, perdonando y aprendiendo a perdonar. Para ello, es imprescindible establecer h?bitos estables de trato sincero. Facilitemos que nuestro c?nyuge nos explique su opini?n, sus inquietudes, que los problemas que puedan aparecer sean objeto de estudio, no de discusi?n, que nos adelantemos a cambiar o rectificar.

Ojal? que, cada d?a, todos aprendamos un poco m?s a avenirnos. Para ello es evidente la necesidad de m?s trato, de disponer de m?s momentos de encuentro reposado. Y sin perder ocasi?n para que nietos, hijos y abuelos compartan entre todos ellos tiempo libre y descanso, juegos y conversaciones, tambi?n durante nuestras ocupad?simas semanas de trabajo.

Es as? que, en la familia y desde la familia, nos sabremos miembros de un maravilloso equipo que extiende su siembra de felicidad ?con dificultades, pues siempre las habr?- a lo largo de la historia humana, generaci?n tras generaci?n.

Publicado por mario.web @ 20:12
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