Domingo, 15 de mayo de 2011
An?lisis, por parte del P. Felipe Santos de la apertura de las emisoras privadas de Televisi?n.
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3. El principio del pluralismo.
3. El principio del pluralismo.

La ley de 1990 fue de las m?s discutidas en el Parlamento. Se la ha definido como ?un punto de partida?. Ha querido salvaguardar y contemporizar con muchos intereses en juego, conciliando las reglas del mercado con los valores de la libertad.

La misma Corte Constitucional intervino varias veces. Sobre todo hay que tener presente la sentencia n. 826 de 1988. Enunciaba el principio del pluralismo como valor central en una ordenamiento jur?dico.

La apertura de emisoras privadas de TV deb?a existir con la condici?n de que el legislador dispusiera de un sistema eficaz e id?neo para ponerlas en pr?ctica.

Pluralismo, seg?n la Corte Constitucional, quiere decir ?concreta posibilidad de entrada, en el ?mbito de la emisi?n p?blica y privada, de cuantas m?s voces permitan los medios t?cnicos. Pluralismo quiere decir la ?concreta posibilidad de selecci?n para todos los ciudadanos entre una multiplicidad de fuentes de informaci?n?, selecci?n que no ser?a efectiva si el p?blico al que se dirigen los medios audiovisuales, no estuviese en condiciones de disponer, tanto en lo p?blico como en lo privado, de programas que garanticen la expresi?n de tendencias distintas.

Incluso la Comisi?n Episcopal para las Comunicaciones Sociales emiti? una serie de indicaciones para la soluci?n de los problemas de la emisora televisiva. En 1987 afirmaba:?Con vistas a una reforma legislativa del r?gimen en que trabajan las emisoras radiof?nicas y televisivas, se debe considerar la importancia y la urgencia de normas que permitan una libertad de expresi?n mediante estos medios, a todos los grupos sociales y que sirvan para la participaci?n del ciudadano, para su crecimiento integral y no simplemente para un entretenimiento ajeno a la realidad. En particular, hay que subrayar algunos puntos cualitativos:

+ Es interesante que se ponga orden en las frecuencias televisivas y radiof?nicas para que exista el mayor n?mero posible de emisoras sin interferencias.

+ Con el fin de garantizar una efectiva libertad de expresi?n, parece necesaria una normativa eficaz antimonopol?stica. En concreto, es inoportuna la concentraci?n de la propiedad de m?s cadenas televisivas.

+ La concesi?n de la interconexi?n y del directo a todas las emisoras deber?a subordinarse a garant?as concretas antitrust ( desconfiadas), con el fin de instaurar un r?gimen de libertades reales en la comunicaci?n.


+ El servicio p?blico, patrimonio de experiencias y de participaci?n social, debe hacerse con obligaciones relativas y con ventajas, asegurando los medios necesarios para desarrollar su papel primordial de garantizar el pluralismo y respeto a todas las opiniones.

+ Hay que poner l?mites a la publicidad, limitando la cantidad y la concentraci?n en determinados horarios, evitando la interrupci?n de programas y teniendo un control sobre los contenidos y la forma comunicativa de los valores fundamentales.

+ Hay que salvaguardar a los menores, reforzando los l?mites ya existentes en la transmisi?n de pel?culas prohibidas.

En la sede europea, la Directiva comunitaria n.89/552 del 3 de octubre de 1989 hab?a redactado un importante formulario televisivo sobre lo que el p?blico exig?a en las retransmisiones respecto a la formaci?n, educaci?n, cultura y ocio. No se crey? oportuno que los grandes grupos impidan el pluralismo comunicativo. Efectivamente, ninguno de los grupos controla m?s del 15% del mercado publicitario del propio pa?s: en 1990 el grupo alem?n Bertesmannn reun?a el 17%, el franc?s Hachette el 12%, y el ingl?s Reed International el 15%..

Las grandes concentraciones pueden justificarse en el campo industrial siempre y cuando no est?n en juego la informaci?n y la comunicaci?n.


Publicado por mario.web @ 20:29
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