Domingo, 15 de mayo de 2011
Siempre me llam? la atenci?n la cantidad de par?bolas que en las escrituras se refieren a los buenos administradores, a cuestiones de finanzas y al buen resguardo de las riquezas.
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?Jes?s nos habla de finanzas?
?Jes?s nos habla de finanzas?

Siempre me llam? la atenci?n la cantidad de par?bolas que en las escrituras se refieren a los buenos administradores, a cuestiones de finanzas y al buen resguardo de las riquezas.

La par?bola de los talentos es una de mis preferidas, pero tambi?n la del buen administrador, la de los obreros de la vi?a que negocian su salario, y varias otras que de modo directo o indirecto se refieren a la buena gesti?n de los negocios. Es como que las cuestiones financieras permiten trazar buenos paralelos con la vida espiritual, y por eso Jes?s ech? mano tan a menudo a estos asuntos en Sus par?bolas.

?Y cual es la base de las finanzas, sino la contabilidad?. A prop?sito, ?saben quien fue el que invent? la contabilidad moderna, como hoy la utilizamos?. ?Sorpresa!. Fue un monje, el fraile Lucca Pacciolo, varios siglos atr?s. ?Ser? que se inspir? en las Escrituras?. Quien sabe...

Lo concreto es que su invenci?n se basa en la llamada ?partida doble?, perfecto equilibrio entre d?bitos y cr?ditos, entre sumas y restas. Pero quiz?s lo esencial no sea tanto la existencia de d?bitos y cr?ditos, como la existencia del saldo, el balance permanente entre d?bitos y cr?ditos. Cuando unos superan a otros, el saldo ser? deudor o acreedor, positivo o negativo, tinta negra o tinta roja, seg?n sea el signo final resultante de esta ecuaci?n.

Y miren qu? maravilloso es este m?todo, porque grafica realmente la gesti?n que realizamos de nuestra propia vida. Los d?bitos son nuestras buenas acciones, las que suman, las que agregan valor a nuestra alma, luz, virtud. En cambio los cr?ditos son nuestras faltas y ca?das, pecado, sombra y oscuridad, son acciones que restan valor a nuestra vida espiritual. El saldo, mientras tanto, nos muestra a cada instante el estado de nuestra alma, deudor o acreedor, positivo o negativo, a cobrar o a pagar. ?Es una verdadera cuenta corriente espiritual!.

Nuestra vida es un constante c?mulo de d?bitos y cr?ditos, y el saldo var?a instante a instante. Cuando el saldo es deudor, tenemos una cuenta a cobrar, un bien a recibir. ?Sabes qu? es?. ?El Reino!. Pero cuidado, que el cobro s?lo se produce cuando llega el cierre de ejercicio, la fecha de cierre del balance espiritual. El saldo puede ser deudor en un momento de nuestra vida, y sin embargo luego descarrilarse y revertirse por el c?mulo de malas acciones y falta de virtud.

?Demasiados cr?ditos y muy pocos d?bitos!. ?Y que ocurre cuando el saldo es acreedor, inmensamente acreedor, ante la enorme acumulaci?n de cr?ditos, malas acciones y olvido de Dios?. Pues lo que le ocurre a cualquier empresa que tiene un pasivo, una deuda que se torna impagable: quiebra. ?Cualquier similitud entre la quiebra y el infierno va por cuenta de tu imaginaci?n!.

Pero, gracias a Dios, el Gran Administrador cre? el concurso de acreedores, que nos permite salir de la situaci?n de quiebra inminente y recuperarnos, el chapter eleven, como le dicen en Estados Unidos. ?Ves alguna similitud entre esto y el Purgatorio?. Quiz?s...

Como ver?s, el Creador tambi?n nos ha dado las finanzas para que sepamos administrar nuestra vida espiritual. Y nos ha mostrado a algunas almas que han llegado al cierre de su ejercicio contable, a la fecha de balance, con un saldo deudor enorme, una cuenta a cobrar gigantesca. ?Los santos!

Ellos recorrieron la vida acumulando una enorme proporci?n de d?bitos y una peque?a cantidad de cr?ditos, amasando una fortuna espiritual gigantesca que hizo crecer el precio de su acci?n m?s y m?s en el Cielo, en el lugar de las eternas delicias. ?Qu? enorme es la tasa de rentabilidad de los santos, qu? elevado es el retorno sobre capital espiritual invertido!.

El fraile Lucca Pacciolo debe mirar desde el Cielo lo que se hizo con su invento, con la contabilidad, y se debe tomar la cabeza. ?Miren para que la utilizamos hoy en d?a!.

Seamos buenos administradores de nuestra alma, buenos financistas espirituales. Que los d?bitos poco a poco reviertan el saldo de nuestra cuenta corriente espiritual, la saquen de la zona de tinta roja, y se torne en un saldo bien deudor, indicador de un creciente activo espiritual que realizaremos el d?a de cierre de nuestro ejercicio terrenal.


Publicado por mario.web @ 21:37
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