Domingo, 15 de mayo de 2011
Carlota de Barcino (Mujer Nueva)nos haba de los secretos de las mujeres de ?xito
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Una de las claves del ?xito profesional: equilibrar trabajo y hogar
Una de las claves del ?xito profesional: equilibrar trabajo y hogar
El libro, con un t?tulo tan llamativo como ?Los siete secretos de la mujer de ?xito?, al momento capt? mi atenci?n. Su autora muestra bastante experiencia en temas de organizaci?n empresarial relacionada con la mujer [1]. Despu?s de varios estudios y entrevistas a mujeres con puestos de alta responsabilidad en el mundo empresarial, reconoce siete elementos comunes que las han conducido al ?xito.

Enunciar? cada uno de esos elementos, deteni?ndome en aqu?l que m?s me llam? la atenci?n, y el ?nico no estrictamente relacionado con la din?mica organizativa de una empresa.

El libro recomienda a la empresaria tener un mentor o tutor en la empresa, que la forme, la apoye y aconseje, indicando el camino y los obst?culos con que se encontrar? en el desarrollo de su trabajo. En segundo lugar, que su trabajo sea visible, que desarrolle iniciativas abiertamente, mostrando con naturalidad su preparaci?n. Otro de los secretos es desarrollar una red de trabajo efectiva, lo que significa establecer contactos con personas que puedan enriquecer nuestro trabajo, o con las que se pueda mantener cualquier tipo de colaboraci?n o intercambio de informaci?n. La cuarta clave es saber comunicarse con efectividad (con los cargos superiores, los compa?eros del departamento, en juntas de trabajo y negociaciones). Asimismo, es preciso desarrollar la capacidad de asumir riesgos inteligentes y comprender las pol?ticas de la organizaci?n donde se trabaja.

Sin embargo, quien es capaz de poner en pr?ctica todos estos elementos, todav?a no puede ser considerado una persona de ?xito en los t?rminos en que la autora lo presenta. Falta un requisito fundamental, que relaciona la eficacia en la empresa con la vida personal: el equilibrio entre trabajo y familia. Dos son, en mi opini?n, los pasos que hay que dar para conseguirlo: primero, reconocer que el trabajo no lo es todo, y que necesitamos disfrutar del tiempo libre; segundo, que la familia es, a la vez, fuente de ocio y de obligaciones, y que ambos aspectos deben ser compartidos por la pareja. Si se dan estos dos pasos, hombres y mujeres disfrutaremos de la familia como nuestro mejor tiempo de ocio.

Con relaci?n al primer paso (la necesidad del tiempo libre), en una entrevista realizada por la revista Men?s Health [2] acerca del equilibrio entre vida privada y profesional, un gran n?mero de hombres se quejaban de tener que hacer aut?nticos actos de malabarismo para conciliar el trabajo y el tiempo libre. Comentando este tema un grupo de mujeres, se rieron... ?Tiempo libre? Eso ni siquiera entraba en sus actos de malabarismo... ?Las responsabilidades diarias relacionadas con el hogar y los hijos, absorb?an toda su dedicaci?n fuera del tiempo de trabajo!

Ciertamente, los hombres empiezan a mostrar una mayor tendencia a lo que en Estados Unidos se conoce como ?downshifting?. Especialmente los ejecutivos de nivel superior e intermedio, se dan cuenta de que los horarios exhaustivos de trabajo, la tensi?n continua por ganar m?s ?xito y dinero, la competencia feroz con sus compa?eros, no les hacen felices. Y a menudo optan por una mejor calidad de vida que les permita recuperar el tiempo dedicado a su familia, a actividades creativas, o al simple disfrute de la naturaleza, aunque ello conlleve reducir el ritmo de vida y ciertas comodidades a que estaban acostumbrados. Y declaran disfrutar m?s un picnic que una cena en el restaurante m?s lujoso de la ciudad, el turismo rural en lugar de un crucero por el Caribe, la compa??a de sus hijos en vez de esas largas veladas con compromisos profesionales.

As? pues, la calidad de vida no siempre se mide por el nivel de bienestar material de que dispongamos. Tambi?n es la capacidad de realizar actividades con el simple fin de disfrutarlas (o de disfrutarlas en compa??a de las personas m?s queridas) [3]. Jugar con los ni?os, hacer deporte, bordar, pintar, cocinar, leer, pueden reducir la tensi?n, la ansiedad y la frustraci?n; llevan a relaciones m?s saludables, a mayor creatividad y confianza; a desarrollar con naturalidad nuestra personalidad, siempre y cuando no nos tomemos todo como un reto o como un deber m?s. Conozco mucha gente que tiene dificultades para hacer algo que le parece ?improductivo? y sin resultados cuantificables que justifiquen el tiempo dedicado.

Pero, ?qu? pasa con la mujer? Mientras los hombres empiezan a buscar ese tiempo libre, ellas piden horarios flexibles de trabajo, no para disfrutar de la lectura, el deporte o la naturaleza, ni siquiera para disfrutar de la familia; parece bastarles el tiempo suficiente para poder atender las necesidades de sus hijos, de su casa y de su marido: la compra, las citas en el colegio, la visita al m?dico... Realmente, no parece que hombres y mujeres tengamos las mismas aspiraciones, y sin embargo, el ocio resulta indispensable para el ?xito, no s?lo como profesional, sino tambi?n, como madre y esposa.

Las mujeres de hoy nos estamos convirtiendo en los hombres de las generaciones pasadas: sufrimos m?s ataques card?acos, fumamos m?s, tenemos m?s depresiones, y experimentamos una mayor tensi?n en todos los aspectos de nuestra vida. Precisamente, porque todo en nosotras est? relacionado: mi rendimiento en el trabajo desciende cuando s? que mi hijo est? en cama con fiebre en manos de una ni?era, o que en ese momento est? actuando en la representaci?n teatral del colegio y me busca entre el p?blico; y sufro cuando tengo que salir de viaje varios d?as y s?lo podr? escuchar el relato diario de sus actividades escolares por tel?fono, sin poder ayudarle con los deberes...

El primer paso para solucionar esta situaci?n, ya lo ha dado un gran n?mero de hombres, que reconocen que el trabajo no lo es todo, y que la vida debe disfrutarse m?s. ?Estupendo! Por el contrario, para que una madre se lo llegue a plantear, es necesario que el hombre, una vez reajustados sus horarios para permitirse mayor tiempo libre, lleve a cabo en este tiempo una parte de las obligaciones familiares que, hasta ahora, han reca?do casi exclusivamente en la mujer. Y ?se es el segundo paso que todav?a muchos hombres no han dado.

S? que la mayor?a de las lectoras desear?an que sus hijos las vieran m?s a menudo disfrutando con ellos, y menos, trabajando en la casa o exigi?ndoles sus deberes. Pero, ?c?mo hacerlo? Mi primera respuesta ser?a: programa tu semana junto a tu marido, de modo que el tiempo fuera del horario laboral est? equitativamente repartido (o, mejor, compartido: hacer las tareas dom?sticas a la vez, permite poder disfrutar del ocio simult?neamente).

He aqu? el segundo paso: compartiendo las responsabilidades familiares, hombre y mujer podremos disfrutar en familia ese tiempo libre que descansa, renueva y equilibra a la persona.

Por otra parte, si es cierto que nuestra familia necesita que se le dedique el tiempo libre, a veces puede llegar a necesitarnos en el horario de trabajo. ?Qu? hacer en esos casos? El libro ofrece una respuesta muy sencilla: reconoce que necesitas ayuda, y hazlo saber en tu entorno laboral.

A las mujeres nos cuesta especialmente reconocer que no podemos con todo lo que se nos encomienda, y callamos para evitar dar la impresi?n de incompetencia o falta de experiencia. As? pues, lo primero es aprender a pedir ayuda (en el caso de puestos de base o intermedios) o delegar de manera efectiva (en los cargos directivos).

Una caracter?stica com?n de todas las madres ocupando con ?xito puestos directivos es su capacidad para delegar, estableciendo muy bien las l?neas de actuaci?n y supervisando con eficacia. Otra, es que han determinado bien sus prioridades. El libro narra ejemplos de ejecutivas de muy alto nivel en multinacionales, cuya prioridad n?mero uno es la familia, y manifiestan abiertamente sus ausencias por temas familiares, negociando eficazmente una flexibilidad que les permita trabajar por resultados o recuperar de otro modo ese tiempo. Y sus empresas les apoyan. Ciertamente, han sabido ganarse esa confianza y su val?a profesional es reconocida.

Las mujeres en cargos no directivos, tambi?n necesitan a menudo tomar alg?n tiempo de trabajo por causa de la familia. Es necesario establecer una comunicaci?n fluida con el jefe. Si ?ste pertenece al cada vez m?s reducido grupo de empresarios que no reconocen la importancia de la familia, pueden surgir situaciones dif?ciles. Ser?a muy ?til discutir el tema, de manera que se puedan hacer arreglos alternativos por adelantado (programar la agenda para llegar m?s temprano, trabajar tarde, o incluso llevar trabajo a casa en ciertos casos).

Si los directivos masculinos, en la recta final de su carrera profesional, empiezan a decir que se arrepienten de no haber pasado m?s tiempo con su familia, ?vamos a esperar a estar en la misma situaci?n para constatarlo? ?Aprendamos de los errores de nuestros compa?eros, y empecemos ya mismo a marcar esas prioridades! Y, por favor, ?dejemos de ver nuestra maternidad como un c?mulo de responsabilidades y consideremos el tiempo con la familia como el m?s satisfactorio de todos los que conforman nuestra jornada!

Si honestamente constatamos que el tiempo libre que nos queda al final de la jornada laboral es excesivamente reducido, o que no contamos con la flexibilidad suficiente para atender necesidades familiares, entonces deber?amos plantearnos: ?Es la familia mi prioridad? ?Estoy dispuesta a detenerme en el umbral del cargo directivo, a cambio de m?s tiempo de calidad fuera del trabajo? ?Soy consciente del valor de una persona que aporte serenidad y equilibrio al crecimiento de los hijos y la vida de pareja? [4]

Hace unos a?os, tras un grave terremoto en Los ?ngeles, la mayor?a de las carreteras de acceso a la ciudad quedaron seriamente da?adas. Como consecuencia, el trabajo a distancia se convirti? en una necesidad instant?nea. Las empresas no tuvieron tiempo de realizar estudios de factibilidad, y el cambio de organizaci?n se llev? a cabo de un d?a a otro. Sorprendentemente, un gran n?mero de empresas se dieron cuenta de que su productividad no disminuy?. De hecho, muchos de sus empleados prefirieron este estilo de trabajo y mostraron su viabilidad.

La lengua china es muy sabia: crisis y oportunidad son la misma palabra. Aprovechemos la crisis de tantos trabajadores masculinos que, al final de carreras llenas de ?xito, vuelven su mirada y lamentan tantas horas robadas a esos hijos que ya son padres y madres y que, recordando la ausencia de su padre, se han propuesto no reproducir esas pautas. ?Tendremos que esperar muchos a?os para llegar a la misma conclusi?n? ?Contaremos con la ayuda de los hombres ?en el trabajo y en el hogar- para que la familia sea nuestra mayor fuente de satisfacci?n? De nosotras depende: establezcamos prioridades y defend?moslas.

Publicado por mario.web @ 21:38
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