Domingo, 15 de mayo de 2011

?Cu?ntas personas desgastan su vida por los dem?s sin que nadie se percate?
Autor: Jos? Alberto Lesso, LC | Fuente: www.buenas-noticias.org

Juan

- ?Maestro, he querido suicidarme tres veces!

?sta fue la confesi?n que un d?a le hizo Juan a su profesor Aristides, mientras juntos trabajan recolectando papas. Aristides al escucharlo sinti? un fuerte escalofr?o que le recorri? todo el cuerpo y no pudo menos que exclamar: ?Pero, Juan, si t? est?s empezando a vivir?.

Entonces Juan comenz? a decirle: ?Mire maestro, cuando ten?a seis meses de nacido, mi madre me arroj? a la orilla del r?o San Juan. Vea como todav?a tengo las cicatrices de las heridas que me hice al caer en los riscos. Por fortuna pasaba una mujer que al escuchar mi llanto se acerc?, me tom? entre sus brazos y, enseguida, me llevo al hospital. El Dr. Julio Font luch? contra la muerte y me salv?. Mientras tanto, aquella buena mujer trataba de contactar con mi madre o alg?n familiar, pero nunca aparecieron. Entonces ella, que era est?ril, me adopt? como su hijo. Al cabo de doce a?os enferm? de c?ncer. En el lecho de muerte me confes? este secreto pensando en que si me enterara despu?s yo no le iba a perdonar el no hab?rmelo contado? Le rogu? que no se sintiera culpable de su silencio, pues ella era para m? mi verdadera madre?

A los tres d?as de haberla enterrado, le dije a mi "pap?": ?Papi, ?quieres que te sirva el almuerzo?? ?l, violentamente, me dijo: ??No y tampoco quiero que me digas m?s pap?! S?lo te soport? por esa que se enterr? hace unos d?as, pues yo jam?s te quise?? He hizo que me marchara de su casa. Desde entonces empec? a tener problemas de todo tipo, hasta que termin? en su escuela. ?Sabe? Cada vez que me viene a la mene los deseos de suicidarme pienso en usted. ?C?mo desear?a que fuera mi verdadero padre!?. Aquel d?a, Juan y su maestro, Aristides, lloraron juntos. Con el tiempo y la ayuda de Aristides, Juan consigui? un buen empleo, se cas? y form? una familia digna.

Ana

Ana era aparentemente una chica normal. Su profesor, Aristides, desde hace tiempo observaba que seguido iba al colegio un hombre mayor a recogerla, cre?a que era su abuelo, hasta que un d?a ella le confes? su historia: ?mi madre reci?n nacida me cort? las venas y me meti? dentro de un nylon. Me abandon? en un bote de basura en un taller de zapatos. Al pasar una mujer por all?, yendo de compras, escuch? mis gemidos, busc? entre la basura y me encontr?. Me llev? r?pidamente al hospital y pudo salvarme la vida. Pero, desgraciadamente, pocos a?os despu?s ca? en las manos de este viejo corrompido que abusa sexualmente de m? y me humilla continuamente. Vea mis manos, todav?a tengo las cicatrices de las heridas que me hizo mi mam? pero ?eso no es nada comparado con las otras heridas que no puedo mostrarle! No puedo hacer nada, estoy atrapada, sin salida. Ay?deme, maestro, por favor?.

Aristides no la dej? sola. Realiz? un trabajo muy cuidadoso para protegerla y sustraerla de ese medio tan pernicioso. El tiempo pas? y, gracias a Dios, Ana es hoy una mujer casada, con hijos y un trabajo digno en un hospital.

Aristides

Las historias siguen. Son muchas las personas que se han visto beneficiadas de una u otra forma por este gran profesor que ha desgastado su vida en favor de la juventud de su pa?s, Cuba.

Aristides actualmente es Coordinador Diocesano de la Educaci?n Cat?lica de Cuba. Pertenece a los Equipos Docentes de Am?rica Latina. Ha representado a la Iglesia Cubana en varios eventos internacionales en Per?, Rep?blica Dominicana y M?xico. Es Ministro Extraordinario de la Eucarist?a. Pero sobre todo, es padre y abuelo, es decir, un hombre dedicado a su familia.

Mi amistad con Aristides inici? precisamente gracias a Buenas Noticias. ?l respondi? a un art?culo que publiqu? sobre Tim Gu?nard y desde entonces hemos intercambiado una abundante correspondencia electr?nica.

Aristides es para m? un ejemplo. Al irlo conociendo he pensado ??cu?ntos hombres son verdaderos h?roes en medio del silencio? ?Cu?ntas personas desgastan su vida por los dem?s sin que nadie se percate?? No cabe duda que en nuestro mundo hay muchas personas buenas, muchas personas que de forma activa hacen presente el Reino de Dios, pero pocas veces son reconocidas, pues de hecho, para ellas, eso es algo secundario. Para ellas lo importante y fundamental es amar, de verdad, a Dios en cada uno de los hombres.

Cuando Aristides me escribe, adem?s de interesarse sinceramente por c?mo me ha ido, continuamente me invita y motiva a dar lo mejor de m? mismo, a entregarme en plenitud, a ser, como a ?l le gusta decir, ?un instrumento del Se?or?.


Nota: Los nombres de Juan y Ana son pseud?nimos. Se han cambiado para salvaguardar su verdadera identidad.


Publicado por mario.web @ 21:59
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