Domingo, 15 de mayo de 2011

Las dificultades no pueden ser obst?culo, sino un aliciente para luchar con m?s pujanza por sonre?r a la vida.
Autor: Luis Ignacio Batista, L.C. | Fuente: Gama - Virtudes y Valores



Cierto personaje espa?ol, dice que en la vida hay tres cosas que no debemos perder: la vida de gracia, el apetito y el buen humor. Sobre el primero ya se ha escrito tratados grues?simos, unos mamotretos teol?gicos impresionantes; del segundo, no se diga: apetito, comida, antojos, hambre y todo lo relacionado se desparrama en libros de recetas y revistas de cocina de manera abundante. Del tercero podemos decir que existen miles de chistes, v?deos graciosos y libros del mismo corte para estar horas y horas revolc?ndonos de risa. A pesar de ello, vamos a hablar de la necesidad del buen humor, sobre todo en los momentos por los que est? pasando la humanidad.

Ha habido en la historia, m?s o menos reciente, personajes cuyas amenas respuestas han quedado en la memoria de los anecdotarios. La misi?n que llevaban entre manos no era cosa f?cil y, con todo, el buen humor nunca les falt?.

Cuentan que Gilbert K. Chesterton, el grandioso escritor de la l?gica aplastante y de la pluma de munici?n, se encontraba en un lujoso banquete. En cierto momento, una dama se le acerc? justo cuando un mesero ofrec?a una copa de champagne al escritor. Ella, sin tapujos y con poco tacto, le dijo: ?si yo fuera su esposa, habr?a puesto veneno en su copa?. Sin perder la elegante postura se limit? a responder con una sonrisa: ?y si yo fuera su esposo, la beber?a de inmediato?

?Qu? habr?amos hecho cualquiera de nosotros en lugar de responder con tanta finura e ir?nico buen humor? Sin duda, m?s de alguno habr?a ba?ado en champagne a la ilustre se?ora, por el comentario tan oportuno. Razones tendr?a para decir lo que dijo, y por su parte Chesterton supo responder con elegancia, sin enfados y con una pizca de alegr?a.

M?s o menos algo as? es lo que convendr?a aprender en el mundo de hoy. Nunca van a faltar los socarrones que se abren paso por la vida a base de insultos, fanfarronadas, violencia y agresividad f?sica o verbal. Nunca van a faltar situaciones negativas, duras o tristes. Eso hay que tenerlo claro. Sin embargo, hay que saber recibirlas con calma para luego despacharlas con inteligencia y algo de buen humor. Lo peor es responder al mal con otro mal, y as? ir en contra del grandioso consejo de Pablo de Tarso: ?Vence al mal con el bien?.

Desafortunadamente no es f?cil, hay que decirlo. Pero tampoco es imposible. Lo que sucede es que hoy en d?a la tendencia en los medios de comunicaci?n es a fijarse en la noticia negativa, amarillista (que por supuesto vende m?s que anunciar la linda noticia de un d?a soleado) y queramos o no, esto, a la larga, produce un ambiente pesimista, gris, e inconscientemente lo adoptamos en nuestro lenguaje (?qu? mal est? el mundo y la juventud!), en nuestra actitud (los rostros fr?os y desalentados por la calle), y a algunos por desgracia les arruina la vida (depresiones, suicidios, demencias).

Es normal que como seres humanos nos fijemos mucho en las cosas cuando van mal, puesto que estamos hechos para lo bueno, lo verdadero, lo bello: si todo est? bien no hay por qu? preocuparse ya que es as? como deben estar las cosas. Deber?a ser lo normal. Pero seamos objetivos: la realidad no es as?. Es tarea fundamental hoy en d?a, ver el lado positivo de las cosas y de un mal tratar de sacar un bien mayor. Incluso sacar algo que alegre un momento triste o de mal humor. ?Cu?nto agradecemos que alguien nos borre la nube gris de un mal d?a cont?ndonos un chiste, gast?ndonos una broma, o sencillamente arroj?ndonos una sonrisa!

Incluso para la salud, la risa resulta ser, cient?ficamente probada, una terapia muy eficaz. Es el caso de Patchs Adams. Muchos habr?n visto la pel?cula que lleva ese nombre, pero pocos, tal vez, sepan que el Dr. Hunter Patchs Adams est? vivo y es el inventor de la ?risoterapia?. Hace poco, este m?dico-payaso, visit? un hospital en Colombia y dio una concurrida conferencia. Ah? confes? que en el 80% de los casos que ha atendido, el dolor ha sido vencido por el humor y el amor, sin necesidad del uso de fuertes medicamentos o drogas. Record? el caso de un ni?o con c?ncer de m?dula ?sea que llevaba seis meses sufriendo unos pavorosos dolores que le hac?an gritar aterradoramente mientras estaba despierto. ?Me fui a hacerle muecas y piruetas -narra Dr. Adams- y durante la hora y media que estuve con ?l, los gritos se acabaron?. Es un defensor del buen trato hacia los pacientes (un ejemplo a imitar para los que pierden la paciencia y aplican la eutanasia) y una oportunidad para repensar el buen trato que merece cualquier enfermo: ?Todos los hospitales tienen personal que trata mal a la gente. Yo, en mi hospital, los echo?. Es fundador del Instituto Gesundheit y tiene un equipo de 40 payasos m?s con los que recorre el mundo. Actualmente ha recorrido 68 pa?ses y visitado 25,000 pacientes, de los cuales 10,000 en fase terminal. Con los fondos de la pel?cula y lo que recibe en sus conferencias, ha construido 25 hospitales en todo el mundo.

Responder a toda circunstancia de la vida, buena o mala, con alegr?a, es una labor hoy en d?a urgente. S?, urge re?r. No se trata de sustituir los momentos de seriedad, pero s? intentar de alegrar la vida cuando sea necesario y tratar de ser optimistas. Tampoco se trata de caer en la superficialidad y la ligereza del humor verde, como una falsa v?lvula de escape, similar a lo que ciertos borrachos pretenden bebiendo alcohol: olvidar ?El mundo est? en crisis! Y por ello hacen falta momentos, personas y oportunidades alegres, que inyecten una dosis de alegr?a y buen humor en medio de tanto pesimismo. A veces las circunstancias dif?ciles llegan a ofuscarnos hasta en cosas insignificantes. Es cuando uno se ?ahoga en un vaso de agua?, o ve problemas donde en realidad no los hay. Al respecto est? una simp?tica an?cdota del famoso arzobispo de ciudad de M?xico, Luis Mar?a Mart?nez. En una reciente biograf?a, se cuenta que lo invitaron a bendecir una agencia de coches. Al ponerse delante de los coches enfilados, el ac?lito le acerc? el hisopo y un recipiente con agua bendita. Antes de iniciar el rito, el gerente de la agencia se acerc? precipitado al obispo, y con evidente preocupaci?n le dijo: ?Monse?or, ?no cree usted que es muy poco agua??, a lo que Monse?or respondi? sonriendo: ?ay hijo, los vengo a bendecir, no los vengo a lavar?.

Tal vez sean algo simples estas cosas, pero estos hombres son dignos de admirar, pues al estar metidos en grandes y dif?ciles trabajos, el estr?s y la presi?n se han visto debilitadas por el buen humor, la alegr?a y la visi?n positiva por la vida. A un hombre o una mujer grande nunca le puede faltar el humor y la risa, pues esto es signo de verdadera humanidad.
Hoy en d?a el optimismo es una carencia muy grande. El entusiasmo por la vida, el gozo de una sonora carcajada, la sonrisa humilde ante un fracaso, la ilusi?n por ser felices son unos nobles ideales. Las dificultades no pueden ser obst?culo, sino un aliciente para luchar con m?s pujanza por sonre?r a la vida.

La vida es la vida, ?v?vela! (madre Teresa de Calcuta)
Pero siempre con una sonrisa.


Publicado por mario.web @ 22:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios