Domingo, 15 de mayo de 2011

Quienes se preguntan si es posible creer al mismo tiempo en Cristo y en Acuario conviene que sepan que se hallan ante una alternativa excluyente
Autor: Jesucristo portador del agua de la vida | Fuente: Vatican.va




INDICACIONES IMPORTANTES



6.1. Una necesidad: acompa?amiento y formaci?n s?lida


?Cristo o Acuario?

La Nueva Era casi siempre tiene que ver con
? alternativas ?: una visi?n alternativa de la realidad, o una manera alternativa de mejorar la propia situaci?n presente (magia).(88)

Las alternativas no ofrecen dos posibilidades, sino ?nicamente la posibilidad de escoger una cosa frente a otra. En t?rminos religiosos, la Nueva Era ofrece una alternativa a la herencia judeocristiana. La Era de Acuario se concibe como la que sustituir? a la Era de Piscis, predominantemente cristiana. Los pensadores de la Nueva Era son plenamente conscientes de esto. Algunos de ellos est?n convencidos de que es inevitable el cambio que se avecina, mientras que otros est?n adem?s activamente comprometidos en su llegada. Quienes se preguntan si es posible creer al mismo tiempo en Cristo y en Acuario conviene que sepan que se hallan ante una alternativa excluyente, ? aut-aut, o esto o aquello ?. ? Ning?n criado puede servir a dos se?ores, porque aborrecer? a uno y amar? al otro; o bien se entregar? a uno y despreciar? al otro ? (Lc 16, 13). A los cristianos les basta pensar en la diferencia entre los Magos de Oriente y el rey Herodes para darse cuenta de los tremendos efectos que conlleva la opci?n a favor o en contra de Cristo. No debemos olvidar nunca que muchos de los movimientos que han alimentado la Nueva Era son expl?citamente anticristianos. Su postura frente al cristianismo no es neutral, sino neutralizadora:

A pesar de lo que se suele decir sobre la apertura a todos los puntos de vista religiosos, el cristianismo tradicional no es considerado sinceramente una alternativa aceptable. De hecho, con frecuencia queda bien claro que no ? hay cabida tolerable para el cristianismo aut?ntico ?, incluso con argumentos que justifican un comportamiento anticristiano.(89) Esta oposici?n, que inicialmente se limitaba a los ambientes enrarecidos de quienes van m?s all? de una vinculaci?n superficial con la Nueva Era, ha comenzado recientemente a penetrar en todos los niveles de la cultura ? alternativa ?, que ejerce una poderosa fascinaci?n, sobre todo en las sofisticadas sociedades occidentales.

?Fusi?n o confusi?n?

Las tradiciones de la Nueva Era consciente y deliberadamente difuminan las diferencias reales: entre Creador y creaci?n, entre humanidad y naturaleza, entre religi?n y psicolog?a, entre realidad subjetiva y objetiva. Idealmente, la intenci?n es siempre superar el esc?ndalo de la divisi?n, pero para la teor?a de la Nueva Era se trata de la fusi?n sistem?tica de elementos que normalmente han estado claramente diferenciados en la cultura occidental. Quiz? sea m?s justo llamarla
? confusi?n ?. Decir que la Nueva Era se alimenta de la confusi?n no es un mero juego de palabras. La tradici?n cristiana siempre ha valorado el papel de la raz?n para justificar la fe y comprender a Dios, al mundo y a la persona humana.(90) La Nueva Era acierta cuando sintoniza con un estado de ?nimo que rechaza la raz?n fr?a, calculadora, inhumana. Y si bien recuerda la necesidad de un equilibrio entre todas nuestras facultades, ello no justifica la marginaci?n de una facultad que es esencial para una vida plenamente humana. La racionalidad tiene la ventaja de la universalidad: est? al alcance de todos, gratuitamente, a diferencia del car?cter misterioso y fascinante de la religi?n ? m?stica ?, esot?rica o gn?stica. Todo aquello que alimenta la confusi?n conceptual o el secretismo ha de ser examinado con sumo cuidado, pues en lugar de revelar la naturaleza ?ltima de la realidad, la esconde. Corresponde a la p?rdida de confianza en las s?lidas certezas de anta?o propia de la posmodernidad, que con frecuencia lleva a refugiarse en el irracionalismo. El gran desaf?o consiste en mostrar c?mo una sana colaboraci?n entre la fe y la raz?n mejora la vida humana y promueve el respeto a la creaci?n.



Crea tu propia realidad.

La convicci?n generalizada en la Nueva Era de que cada uno crea su propia realidad es atractiva pero ilusoria. Cristaliza en la teor?a de Jung, seg?n la cual el ser humano es una v?a de acceso desde el mundo exterior a un mundo interior de infinitas dimensiones, donde cada persona es un Abraxas que da a luz su propio mundo o lo devora. La estrella que brilla en este mundo interior infinito es el dios y meta del hombre. La consecuencia m?s dolorosa y problem?tica de la aceptaci?n de la idea de que las personas crean su propia realidad es la cuesti?n del sufrimiento y de la muerte: las personas con graves deficiencias o enfermedades incurables se sienten enga?adas y degradadas cuando se les sugiere que son ellas quienes han hecho caer la desgracia sobre s? mismas, o que su incapacidad para cambiar las cosas indica una debilidad en su manera de afrontar la vida. Todo esto dista mucho de ser un tema puramente acad?mico: tiene profundas implicaciones en el enfoque pastoral de la Iglesia ante las dif?ciles cuestiones existenciales que todo el mundo se plantea. Nuestras limitaciones son parte de la vida, inherentes a la condici?n de criatura. La muerte y el sufrimiento constituyen un desaf?o y una oportunidad, pues la tentaci?n de refugiarse en una reelaboraci?n occidentalizada de la reencarnaci?n es una prueba clara del temor ante la muerte y del deseo de vivir para siempre. ?Aprovechamos al m?ximo estas oportunidades para recordar lo que Dios nos promete en la resurrecci?n de Jesucristo? ?Hasta qu? punto es real la fe en la resurrecci?n de la carne que los cristianos proclaman cada domingo en el credo? Aqu? se plantea sobre todo la idea de la Nueva Era de que en cierto sentido tambi?n somos dioses. Toda la cuesti?n depende, desde luego, de la propia definici?n de realidad. Es preciso fortalecer de manera adecuada un enfoque s?lido de la epistemolog?a y de la psicolog?a en todos los niveles de educaci?n, formaci?n y predicaci?n cat?licas. Es importante concentrarse constantemente sobre los modos m?s eficaces de hablar de la trascendencia. La dificultad fundamental de todo el pensamiento de la Nueva Era es que esa trascendencia es estrictamente una auto-trascendencia que debe alcanzarse en un universo cerrado en s? mismo.



Recursos pastorales

En el cap?tulo 8 se ofrecen indicaciones sobre los principales documentos de la Iglesia Cat?lica, en los que se puede encontrar una valoraci?n de las ideas de la Nueva Era. En primer lugar figura la alocuci?n del papa Juan Pablo II citada en el Prefacio. El papa reconoce en esta tendencia cultural algunos aspectos positivos, tales como la ? b?squeda de un nuevo significado de la vida, una nueva sensibilidad ecol?gica y el deseo de superar una religiosidad fr?a y racionalista ?. Pero tambi?n llama atenci?n de los fieles sobre ciertos elementos ambiguos que son incompatibles con la fe cristiana: estos movimientos ? prestan poca atenci?n a la Revelaci?n ?, ? tienden a relativizar la doctrina religiosa a favor de una cosmovisi?n difusa ?, ? con frecuencia proponen un concepto pante?sta de Dios ?, ? sustituyen la responsabilidad personal frente a Dios por nuestras acciones con un sentido del deber respecto al cosmos, subvirtiendo as? el verdadero concepto del pecado y de la necesidad de la redenci?n por medio de Cristo ?.(91)



6.2. Iniciativas pr?cticas

En primer lugar, conviene recordar una vez m?s que, dentro del vasto movimiento de la Nueva Era, no todas las personas ni todas las cosas est?n vinculadas de la misma manera a las teor?as del movimiento. Igualmente, la etiqueta misma de ? Nueva era ? con frecuencia se aplica mal o se extiende a fen?menos que pueden ser clasificados de otra manera. Incluso se ha abusado del t?rmino Nueva Era para demonizar a ciertas personas y pr?cticas. Es esencial examinar si los fen?menos vinculados a este movimiento, aunque sea de manera tangencial, reflejan una visi?n cristiana de Dios, la persona humana y el mundo o est?n en conflicto con ella. La mera utilizaci?n del t?rmino
? Nueva Era ? de por s? no significa nada. Lo que cuenta es la relaci?n de la persona, el grupo, la pr?ctica o el producto, con los principios del cristianismo.



? La Iglesia cat?lica dispone de redes propias, muy eficaces, que a?n podr?an utilizarse mejor. Por ejemplo, el gran n?mero de centros pastorales, culturales y de espiritualidad. Adem?s de servir a las necesidades de la Iglesia, estos mismos podr?an emplearse para abordar de forma creativa la confusi?n respecto a la religiosidad de la Nueva Era, por ejemplo, con foros de discusi?n y estudio. Desgraciadamente, hay que admitir que en muchos casos algunos centros de espiritualidad espec?ficamente cat?licos est?n comprometidos activamente en la difusi?n de la religiosidad de la Nueva Era dentro de la Iglesia. Es necesario corregir esta situaci?n, no s?lo para detener la propagaci?n de la confusi?n y del error, sino tambi?n para que se conviertan en promotores eficaces de la verdadera espiritualidad cristiana. Los centros culturales cat?licos en particular no son s?lo instituciones doctrinales, sino espacios para el di?logo sincero.(92) Algunas instituciones especializadas abordan todas estas cuestiones de modo excelente. Son recursos valios?simos que deber?an ser compartidos generosamente con zonas m?s desfavorecidas.



? No pocos grupos de la Nueva Era aprovechan cualquier oportunidad para exponer su filosof?a y sus actividades. Convendr?a abordar con cuidado los encuentros con este tipo de grupos, incluyendo siempre personas capaces tanto de explicar la fe y la espiritualidad cat?licas, como de reflexionar cr?ticamente sobre el pensamiento y las pr?cticas de la Nueva Era. Es sumamente importante comprobar las credenciales de las personas, grupos e instituciones que pretenden ofrecer orientaci?n e informaci?n sobre la Nueva Era. En algunos casos, lo que hab?a comenzado como una investigaci?n imparcial acaba convirti?ndose en una promoci?n activa o en una defensa de las ? religiones alternativas ?. Algunas instituciones internacionales est?n realizando activamente campa?as de promoci?n del respeto a la ? diversidad religiosa ? y reclaman el car?cter religioso para algunas organizaciones m?s que dudosas. Esto concuerda con la visi?n de la Nueva Era, de pasar a una ?poca en que la limitaci?n de las religiones particulares ceda el paso a la universalidad de una nueva religi?n o espiritualidad. Por el contrario, el di?logo sincero debe respetar siempre la diversidad desde el principio y nunca intentar? desdibujar las distinciones fundiendo en una todas las tradiciones religiosas.



? Algunos grupos locales de la Nueva Era califican sus encuentros como ? grupos de oraci?n ?. Quienes sean invitados a dichos grupos deben buscar los signos de una espiritualidad aut?nticamente cristiana y comprobar que no haya ceremonias de iniciaci?n de ning?n tipo. Tales grupos se aprovechan de la falta de preparaci?n teol?gica o espiritual de las personas para atraerlas gradualmente a lo que en realidad puede ser una forma de culto falso. Hay que educar a los cristianos respecto al verdadero objeto y contenido de la oraci?n -dirigida al Padre, por medio de Jesucristo, en el Esp?ritu Santo-, para juzgar rectamente la intenci?n de un ? grupo de oraci?n ?. La oraci?n cristiana y el Dios de Jesucristo son f?cilmente reconocibles.(93) Muchas personas est?n convencidas de que no hay peligro alguno en
? tomar prestados ? elementos de la sabidur?a oriental. Sin embargo, el caso de la Meditaci?n Trascendental (MT) deber?a invitar a los cristianos a ser m?s cautos ante la posibilidad de afiliarse sin saberlo a otra religi?n (en este caso, el Hinduismo), pese a que los promotores de la MT insistan en su neutralidad religiosa. El aprendizaje de la meditaci?n en s? mismo no plantea problema alguno, pero el objeto o el contenido del ejercicio determinan claramente si se establece una relaci?n con el Dios revelado por Jesucristo, o bien con alguna otra revelaci?n, o simplemente con las profundidades ocultas del yo.



? Tambi?n hay que prestar el debido reconocimiento a los grupos cristianos que promueven el cuidado de la tierra como creaci?n de Dios. El respeto a la creaci?n tambi?n debe abordarse creativamente en las escuelas cat?licas. Con todo, gran parte de lo que proponen los elementos m?s radicales del movimiento ecol?gico es dif?cilmente conciliable con la fe cat?lica. El cuidado del medio ambiente, en general, es una se?al oportuna de una renovada preocupaci?n por lo que Dios nos ha dado, quiz? incluso una se?al del necesario cuidado cristiano de la creaci?n. La ? ecolog?a profunda ?, sin embargo, se basa con frecuencia en principios pante?stas y, en ocasiones, gn?sticos.(94)



? El comienzo del Tercer Milenio ofrece un aut?ntico kair?s para la evangelizaci?n. Las mentes y los corazones est?n abiertos como nunca antes a recibir informaci?n seria sobre la visi?n cristiana del tiempo y de la historia de la salvaci?n. La prioridad no deber?a consistir tanto en poner de relieve las carencias de otros enfoques, sino m?s bien regresar constantemente a las fuentes de nuestra propia fe, para poder ofrecer una presentaci?n adecuada y s?lida del mensaje cristiano. Podemos estar orgullosos de lo que se nos ha confiado y por eso hemos de resistir a las presiones de la cultura dominante y no enterrar esos dones (cf. Mt 25, 24-30). Uno de los instrumentos m?s ?tiles de que disponemos es el Catecismo de la Iglesia Cat?lica. Tenemos tambi?n una inmensa herencia de caminos de santidad en las vidas de los cristianos del pasado y del presente. All? donde el rico simbolismo cristiano, sus tradiciones art?sticas, est?ticas y musicales es desconocido o ignorado, los cristianos han de realizar una enorme labor en beneficio propio y, en definitiva, de todos aquellos que buscan una experiencia o una mayor conciencia de la presencia de Dios. El di?logo entre los cristianos y las personas seducidas por la Nueva Era, tendr? mayores garant?as de ?xito si tiene en cuenta la atracci?n que ejercen el mundo de las emociones y el lenguaje simb?lico. Si nuestra tarea consiste en conocer, amar y servir a Jesucristo, tiene una importancia capital comenzar con un buen conocimiento de la Sagrada Escritura. Pero, sobre todo, salir al encuentro del Se?or Jes?s en la oraci?n y en los sacramentos, que son precisamente los momentos de santificaci?n de nuestra vida ordinaria, y el camino m?s seguro para encontrar el sentido de todo el mensaje cristiano.



? Tal vez la medida m?s sencilla, la m?s obvia y urgente que hay que tomar, y acaso tambi?n la m?s eficaz, sea aprovechar al m?ximo las riquezas de la herencia espiritual cristiana. Las grandes ?rdenes religiosas son depositarias de ricas tradiciones de meditaci?n y espiritualidad, que podr?an hacerse m?s asequibles mediante cursos o periodos de permanencia en sus casas, ofrecidos a personas con aut?ntico esp?ritu de b?squeda. Esto ya se est? llevando a cabo, pero hace falta ir m?s all?. Ayudar a las personas en su b?squeda espiritual ofreci?ndoles t?cnicas ya aprobadas y experiencias de aut?ntica oraci?n podr?a abrir un di?logo que revelar?a las riquezas de la tradici?n cristiana y tal vez clarificar?a en ese mismo proceso muchas de las cuestiones planteadas por la Nueva Era.



Con una imagen sugerente y directa, uno de los mismos exponentes del movimiento de la Nueva Era ha comparado las religiones tradicionales con las catedrales, y la Nueva Era con una feria mundial. El Movimiento Nueva Era es una invitaci?n a los cristianos para que lleven el mensaje de las catedrales a la feria que ahora ocupa el mundo entero. Esta imagen plantea a los cristianos un desaf?o positivo, pues cualquier momento es bueno para llevar el mensaje de las catedrales a la gente de la feria. Los cristianos, en efecto, no deben aguardar una invitaci?n para llevar la Buena Noticia de Jesucristo a quienes andan buscando respuestas a sus preguntas, un alimento espiritual que les satisfaga, el agua viva. Siguiendo la imagen propuesta, los cristianos deben salir de la catedral, alimentados por la palabra y los sacramentos, para llevar el Evangelio a todos los ?mbitos de la vida cotidiana. ? Ite, Missa est, Id, la misa ha terminado ?. En la carta apost?lica Novo Millennio Ineunte el Padre Santo destaca el gran inter?s por la espiritualidad que se descubre en el mundo de hoy d?a, y c?mo las dem?s religiones est?n respondiendo a esta demanda de modo atrayente. A continuaci?n lanza un reto a los cristianos: ? Nosotros, que tenemos la gracia de creer en Cristo, revelador del Padre y Salvador del mundo, debemos ense?ar a qu? grado de interiorizaci?n nos puede llevar la relaci?n con ?l ? (n. 33). Para quienes hacen sus compras en la feria mundial de propuestas religiosas, la llamada del cristianismo se manifestar?, en primer lugar, a trav?s del testimonio de los miembros de la Iglesia, de su confianza, su calma, su paciencia y su optimismo, y de su amor concreto al pr?jimo. Todo ello, fruto de una fe alimentada en la oraci?n personal aut?ntica.



Notas

(88) Cf. Paul Heelas, op. cit., p. 138.

(89) Elliot Miller, A Crash Course in the New Age. Eastbourne (Monarch) 1989, p. 122. Para una documentaci?n sobre la postura vehementemente anticristiana del espiritismo, cf. R. Laurence Moore, ? Spiritualism ?, en Edwin S. Gaustad(ed.), The Rise of Adventism: Religion and Society in Mid-Nineteenth-Century America, Nueva York 1974, pp. 79-103, y tambi?n R. Laurence Moore, In Search of White Crows: Spiritualism, Parapsychology, and American Culture, Nueva York (Oxford University Press) 1977.

(90) Cf. Juan PabloII, Carta enc?clica Fides et Ratio (14 de septiembre de 1998), 36-48.

(91) Cf. Juan PabloII, Alocuci?n a los Obispos Norteamericanos de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska en su visita ?ad limina?, 28 de mayo de 1993.

(92) Cf. Juan PabloII, Exhortaci?n Apost?lica Post-Sinodal Ecclesia in Africa, 103. El Consejo Pontificio para la Cultura ha publicado un gu?a que contiene una lista de estos centros en todo el mundo: Centros Culturales Cat?licos (3a edici?n, Ciudad del Vaticano, 2001).

(93) Cf. Congregaci?n para la Doctrina de la Fe, Orationis Formas, y ? 3 supra.

(94) ?sta es un campo donde la falta de informaci?n puede desorientar a los responsables de la educaci?n a causa de los grupos cuya verdadero programa es contrario al mensaje del Evangelio. Es el caso particularmente de los colegios y escuelas, donde los j?venes, llenos de curiosidad y obligados a escuchar constituyen una presa f?cil y un objetivo ideal para el comercio ideol?gico. Cf. la llamada de atenci?n en Massimo Introvigne, New Age & Next Age, Casale Monferrato (Piemme) 2000, p. 277s.



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Jesucristo portador del agua de la vida (vatican.va)

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Publicado por mario.web @ 22:06
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