Domingo, 15 de mayo de 2011
Jorge Madrigal Fritsch (Yoinfluyo.com) nos comparte un art?culo sobre la actitud empresaria que da cuenta de la necesidad de construir puentes emp?ticos en la empresa
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Eludir la empat?a
Eludir la empat?a
Sam no ten?a o?do emocional. Atendi? el tel?fono y, al o?r una voz sollozante que preguntaba por su esposa, le entreg? el tel?fono con un alegre: "?Es para ti, Marcy!".

Elaine Hatfield, una psic?loga de la Universidad de Hawaii que lo conoc?a, coment?: "Sam no captaba los mensajes emocionales porque le importaban un comino".


No basta con tener potencial para la empat?a; es preciso interesarse. Pero entre esas personas que parecen carecer de empat?a, algunas pueden estar actuando as?, intencional y estrat?gicamente; tal vez eluden el inter?s a fin de mantener una posici?n dura y resistir el impulso a prestar ayuda. Y en la medida correcta, en el lugar de trabajo esto no es necesariamente malo.

Cuando un jefe se desvive por concentrarse en las relaciones o satisfacer las necesidades emocionales de su gente, a expensas de los requisitos de la organizaci?n, su desempe?o es pobre.

En situaciones donde el costo de la empat?a parece ser demasiado alto (por ejemplo, cuando se negocian los sueldos), ambas partes pueden verse obligadas a embotar la simpat?a. Tambi?n los abogados litigantes son notorios por su estudiada indiferencia ante las aflicciones de la parte opuesta.

Atemperar la empat?a puede ser prudente hasta cierto punto, sobre todo cuando se trata de asignar recursos escasos en una organizaci?n. Cuando nos identificamos demasiado con las necesidades de otro estamos propensos a exagerar la ayuda, aun cuando esa decisi?n perjudique el bien colectivo.

De igual modo, la cabeza por s? sola, sin ayuda del coraz?n, puede tomar decisiones que tengan malas consecuencias, como ha sucedido con muchas empresas que, al reducir implacablemente su personal, provocaron odio o desconfianza entre los desalentados trabajadores restantes.

Por otro lado, algunos gerentes hacen o?dos sordos a los sentimientos de quienes trabajan con ellos, simplemente para no verse obligados a tomarlos en cuenta; es una t?ctica que puede hacerlos pasar por imperiosos o fr?os.

La falta de empat?a puede explicar lo que sucedi? con el cirujano que iba a tratar a una amiga m?a por un co?gulo sangu?neo en la pierna. Cuando le explic? que uno de los riesgos de la operaci?n era perder la pierna, mi amiga estall? en l?grimas. La reacci?n del doctor fue: "Si quiere llorar tendr? que buscarse otro m?dico para que la atienda".

Y eso hizo ella.

Publicado por mario.web @ 22:52
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