Lunes, 16 de mayo de 2011

La peor tragedia espiritual no es pecar, sino no reconocer que uno ha pecado
Autor: Javier Garralda Alonso | Fuente: Forum Libertas
Algunos te?logos que se apartan del magisterio de la Iglesia afirman que el cristianismo no ser?a seguir una moral (cabr?a no cumplir algunos de los diez mandamientos, sobre todo en materia sexual), sino seguir a una persona, seguir a Cristo. Ahora bien, la pregunta que se plantea de modo inmediato es si es posible seguir a Cristo sin cumplir sus mandamientos. Y la Escritura nos contesta - dice Jes?s al joven rico: "Si quieres entrar en la vida guarda los mandamientos" (no matar?s, no cometer?s adulterio, etc.) (Mt. 19, 17).

Y como dice en su enc?clica "Veritatis Splendor", Juan Pablo II: ?Se puede "permanecer" en el amor s?lo bajo la condici?n de que se observen los mandamientos, como afirma Jes?s: "Si guard?is mis mandamientos, permanecer?is en mi amor, como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" (Jn. 15, 10). Y dice San Juan: "En esto sabemos que le conocemos: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: "Yo le conozco" y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no est? en ?l. Pero, quien guarda su Palabra, ciertamente en ?l el amor de Dios ha llegado a su plenitud. En esto conocemos que estamos en ?l. Quien dice que permanece en ?l, debe vivir como vivi? ?l" (1 Jn 1, 5-6; 2, 3-6).?

Los partidarios de cambiar la moral de siempre de la Iglesia Cat?lica alegan que "hay que superar el legalismo y el car?cter inmovilista de la moral tradicional, enfrentando a los hombres a esas exigencias de fe y amor (al seguimiento de Cristo como contrapuesto al seguimiento de la moral que ?l ense??). Y de este modo, elaborar una ?tica de la responsabilidad, sin formalismos, con "mayor?a de edad". Para lograr sus fines, estos innovadores de la moral se sirven de una terminolog?a aparentemente cristiana; pero enseguida se advierte que ha sido vaciada de contenido sobrenatural, y tambi?n, en la mayor parte de los casos, del contenido propio del lenguaje com?n.

Ante todas estas doctrinas, resuenan con particular actualidad las palabras inspiradas de San Pablo a Timoteo: "Has de saber que en los d?as postreros sobrevendr?n tiempos peligrosos: se levantar?n hombres amadores de s? mismos, codiciosos, altaneros, soberbios, blasfemos, desobedientes de sus padres, ingratos, facinerosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, fieros, inhumanos, traidores, protervos, hinchados y m?s amadores de deleites que de Dios, mostrando as? apariencia de piedad o religi?n pero renunciando a su esp?ritu. Ap?rtate de esos tales; porque de ellos son los que se meten en las casas y cautivan a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas de varias pasiones, las cuales andan siempre aprendiendo, y jam?s llegan al conocimiento de la verdad. En fin, as? como Jannes y Mambres resistieron a Mois?s, del mismo modo ?stos resisten a la verdad, hombres de coraz?n corrompido, r?probos en la fe, que quisieron pervertir a los dem?s; mas no lograr?n sus intentos, porque su necedad se har? patente a todos, como antes se hizo la de aqu?llos"(II Tim. 3, 1-8)?.[1]

De otra manera tratan algunos falsos te?logos de cambiar la moral de la Iglesia: A saber, dicen que lo importante para salvarse es haber tomado una decisi?n profunda en favor de Dios, elegirlo a ?l, la llamada opci?n fundamental que supondr?a un compromiso de fe-amor a los dem?s hombres, compromiso que sobrepasar?a toda "categor?a moral", que exigir?a cambiar el coraz?n y no cumplir un c?digo.

De modo que una vez asegurada esta opci?n fundamental (normas trascendentales), en cambio, podemos orillar un precepto moral particular (normas categoriales) si, en un caso concreto, impide la felicidad del sujeto y su incumplimiento no produce da?o a nadie. Ser?a el caso de algunos pecados contra el sexto y noveno mandamientos, que podr?an ser incumplidos sin que uno perdiera la amistad con Dios asegurada por la "opci?n fundamental" positiva.

Frente a esta postura nos dice el Papa en la enc?clica "Veritatis Splendor":"Por tanto, dichas teor?as son contrarias a la misma ense?anza b?blica, que concibe la opci?n fundamental como una verdadera y propia elecci?n de la libertad y vincula profundamente esta elecci?n a los actos particulares. Mediante la elecci?n fundamental, el hombre es capaz de orientar su vida y - con la ayuda de la gracia - tender a su fin siguiendo la llamada divina.

Pero esta capacidad se ejerce de hecho en las elecciones particulares de actos determinados, mediante los cuales el hombre se conforma deliberadamente con la voluntad, la sabidur?a y la ley de Dios. Precisamente por esto, la opci?n fundamental es revocada cuando el hombre compromete su libertad en elecciones conscientes de sentido contrario, en materia moral grave. En realidad el hombre no va a la perdici?n solamente por la infidelidad a la opci?n fundamental seg?n la cual se ha entregado "entera y libremente a Dios".

Con cualquier pecado mortal cometido deliberadamente, el hombre ofende a Dios que ha dado la ley y, por tanto, se hace culpable frente a toda la ley (cf. Sant. 2, 8-11); a pesar de conservar la fe, pierde la "gracia santificante", la "caridad" y la "bienaventuranza eterna". "La gracia de la justificaci?n que se ha recibido -ense?a el Concilio de Trento - no s?lo se pierde por la infidelidad, por la cual se pierde incluso la fe, sino por cualquier otro pecado mortal." [2]

En realidad, es evidente que nadie puede decir que ama a Dios si le desobedece en materia grave. Por el contrario el que comete un pecado mortal, asesina, o comete adulterio, de modo deliberado, se aparta de la amistad de Dios: ?Obras son amores y no buenas razones?.

La perversa influencia de estas teor?as radica en que apartan, so capa de aparente compasi?n, de la misericordia de Dios, ya que, supuesto que todo hombre o mujer es d?bil, la peor tragedia espiritual no es pecar, sino no reconocer que uno ha pecado, pues entonces se cierra uno la puerta al arrepentimiento y al perd?n de Dios que, como buen Padre, siempre est? dispuesto a usar con nosotros su infinita misericordia, por poco que seamos verdaderos (humildes) y nos apene haberle ofendido.


Publicado por mario.web @ 0:43
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