Lunes, 16 de mayo de 2011

La vida es un gimnasio donde se fortalecen los m?sculos de estas tres virtudes teologales.
Autor: Carlos Abraham Ortiz, L.C. | Fuente: Virtudes y Valores



El d?a m?s importante de nuestra vida no lo recordamos la mayor?a de los cat?licos. No, no es cuando nacimos. Es el d?a de nuestro Bautismo. Vestidos de blanco y en brazos de nuestra madre, recibimos un roc?o purificador. Y con ?l, tres cofrecillos: en uno la fe, en otro la caridad y en un tercero la esperanza.

Aunque los tres aparecen a lo largo de nuestra vida, cada una brilla con especial intensidad en una etapa distinta. La leche dulce de la fe la mamamos en la ni?ez. En nuestra edad madura invertimos tiempo, dinero y esfuerzos en las ganancias del amor. Y al final de nuestra vida descansamos en la pensi?n de nuestra esperanza.

Empecemos por nuestra ni?ez. Todos hemos sido ni?os alguna vez. Cuando lo ?ramos, cre?amos en todo con una enorme ilusi?n. Todo nos impresionaba. ?Qui?n no cre?a en los Reyes Magos, en el ratoncito P?rez, en los superh?roes de las revistas y de la televisi?n? La lista de estas ?creencias? es muy larga.

Y esto, ?por qu? nos sucede en la ni?ez? No es porque los ni?os sean ingenuos o tontos, sino que, como los superh?roes, vuelan con la capa de la sencillez, que es el trono en el que se sienta la fe. Dejamos de ser ni?os cuando perdemos la sencillez y nos complicamos la vida. Y esa sencillez va de la mano con la humildad, que nos ayuda a aceptar las realidades que sobrepasan nuestra corta inteligencia. Por tanto la fe brota cuando somos ni?os y da sus frutos en el resto de la vida.

Empezamos a crecer y nos damos cuenta de la importancia del amor. ?Amor! Es una palabra tan maltratada y adulterada que nos dice muy poco, o s?lo recuerda el aspecto sexual. Y si no es as?, entonces, ?por qu? hay tantas y tan variadas respuestas a la pregunta sobre qu? es el amor? La mejor respuesta nos la va dando y confirmando la experiencia de la vida. ?Cu?ndo somos m?s felices y cu?ndo amamos m?s? Cuando en nuestro amor hay dolor. Parad?jico ?verdad?

Recomendaba la Madre Teresa de Calcuta: ?ama hasta que duela y, entonces comenzar?s a amar?. Esto es un reto para el ser humano. Por eso el verdadero amor atrae a muchos. S?lo en ?l se encuentra la felicidad verdadera. San Agust?n escribi?: ?dilige et quod vis fac? (?Ama y haz lo que quieras?, in Ioh. Epist., Tract. VII,8) porque si verdaderamente se ama siempre se buscar? el bien seg?n Dios, para los dem?s y para uno mismo.

As? llegamos al final de nuestra vida, con un morral lleno de l?grimas y risas, de heridas y coronas. Nos queda la senectud para rumiar lo pasado e ir saboreando lo futuro: ?la vida eterna! El anciano vive esperando y espera viviendo sus ?ltimos d?as. Pero ?qu? espera? No una vida m?s larga y m?s f?cil, sino el premio por el combate de su vida (?la vida del hombre es una batalla sobre la tierra?, Job VII,1). Tambi?n es un per?odo para prepararse bien para la muerte. En su carta 61 a Lucilio S?neca escribi?: ?Ante senectutem curavi ut bene viverem, in senectutem ut bene moriar? (?Antes de la vejez me preocup? por vivir bien, en la vejez por morir bien?). Adem?s la esperanza nunca muere.

La vida es un gimnasio donde se fortalecen los m?sculos de estas tres virtudes teologales. Por eso no podemos perder la fe en la madurez de la vida sino que se debe fortalecer con el ejercicio diario y constante. Tampoco podemos olvidar el amor; no se nos permite dejar marchitar nuestro coraz?n por una envidia, rencor, o antipat?a sino que debemos aprender a perdonar para amar m?s olvidando el mal que se nos haya hecho o que hayamos visto hacer. Nuestra esperanza siempre nos debe mantener al pie del ca??n, nos debe motivar a seguir luchando hasta el final porque ?el que persevera alcanza?.

Aprovechemos los tesoros de nuestros cofrecillos para formarnos y formar m?s personas seg?n el pensamiento de Dios.


Publicado por mario.web @ 0:46
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