Lunes, 16 de mayo de 2011

La ecolog?a necesita conocer y amar al hombre, a cada hombre
Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
La ecolog?a parece ser una ciencia reciente, pero no lo es. En mayor o menor medida los hombres del pasado se han preocupado por el ambiente: por la limpieza de los r?os, por la belleza de los bosques, por la abundancia de los animales y de los peces. Muchas veces han pensado c?mo adornar las ciudades, c?mo levantar nuevos parques, c?mo conocer m?s y mejor los misterios de la vida.

Podemos recordar, en el mundo griego, los proyectos de Plat?n para construir una ciudad ideal, pensada para vivir en armon?a con el ambiente exterior; o los estudios de Arist?teles sobre los animales y las plantas, que le permit?an repetir una y otra vez que la naturaleza ?no hace nada en vano?. Los hebreos so?aban una tierra prometida donde abundase la leche y la miel, o donde el ni?o pudiese jugar con el le?n. Muchos otros pueblos han celebrado ritos y fiestas por los cambios de la luna, por la llegada de las lluvias, por la primera cosecha, y han so?ado en momentos de paz y de equilibrio entre hombres, animales y plantas.

A simple vista, uno puede pensar que todas las ecolog?as son iguales. En ellas se busca conocer a fondo las distintas relaciones que existen entre los seres vivos y el ambiente que los rodea. Pero en seguida notamos diferencias profundas.

Intentemos presentar, entre otros que podr?an ser mencionados, tres modelos distintos de ecolog?a.

El primer modelo se limita simplemente a analizar c?mo est?n las cosas y qu? cambios se est?n produciendo, sin decir nada sobre si es bueno o es malo lo que ocurre. Es una ecolog?a ?neutra?. Si un volc?n quem? miles de ?rboles e hizo que muriesen ardillas, jabal?es y coyotes, constatar? el hecho, sin mayores problemas. Ocurri? esto y basta. Lo mismo se aplica a la contaminaci?n: los hombres crean f?bricas que contaminan, y los animales (no s?lo los animales, sino tambi?n muchos hombres) mueren por culpa de los gases t?xicos. ?Es esto algo bueno o malo? La ecolog?a neutra no se pronuncia ni quiere pronunciarse sobre esto: describe y basta.

El segundo y tercer modelo se parecen, pues creen que se puede distinguir entre cambios buenos y cambios malos. Se diferencian, sin embargo, a la hora de determinar cu?les cambios ecol?gicos sean buenos, cu?les malos, y por qu?. El segundo modelo toma como punto de referencia una situaci?n ideal, en la que ser?a bueno que todos los organismos pudiesen convivir con un cierto equilibrio, sin realizar entre las especies animales y vegetales ninguna discriminaci?n. As?, consideran que el clima de los ?ltimos siglos, sus glaciares y desiertos, las especies animales y vegetales que han dominado en amplias llanuras o en selvas ecuatoriales, son algo bueno en s?, que habr?a que conservar. Algunos de estos ecologistas ven, como principal enemigo de este equilibrio ecol?gico, al ser humano (no a todos), en cuanto que ha creado industrias y sistemas de vida que han destruido millones de hect?reas de bosques, han contaminado r?os y mares, y han terminado con la vida de un n?mero incontable de animales y plantas. Algunas especies, incluso, se han extinguido para siempre.

Seg?n el criterio de bien que se escoge en este modelo, habr?a que tomar soluciones profundas, aunque nos puedan resultar dolorosas: disminuir el nivel de vida de los ricos, impedir a los pobres que copien los malos ejemplos de los pa?ses industrializados, controlar la natalidad. Habr?a que conseguir, por ejemplo, la eliminaci?n radical de los coches de combusti?n; o volver al sistema de cultivos naturales sin el uso de fertilizantes (aunque baje la producci?n: ya luego veremos c?mo dar de comer a todos los hombres que piden alimento?). No falta quien dice que ser?a bueno disminuir el n?mero de seres humanos del planeta, para conseguir as? un equilibrio ecol?gico idealizado. Los caminos para esta disminuci?n pueden ser muchos: desde la esterilizaci?n de millones de mujeres (a veces incluso por medio de enga?os o de presiones de todo tipo) hasta el aborto promovido como medio de control natal. Dentro de esta perspectiva hay quien ha llegado a decir que el ser humano es como un tumor o un c?ncer que est? da?ando a la tierra. Quien afirma esto sabe cu?l es la ?soluci?n?: los tumores se curan elimin?ndolos?

El tercer tipo de ecolog?a tambi?n habla de un ?bien? y un ?mal? a la hora de valorar cada ecosistema, pero establece el criterio de lo que se debe hacer o evitar no en funci?n del equilibrio en s?, sino en funci?n del ser humano. Es una ecolog?a de tipo human?stico. Es bueno cuidar el agua, el aire, la temperatura o la belleza de los bosques, y es bueno porque todo ello hace m?s hermosa y m?s digna la vida de los hombres. De los de hoy, de los que ya est?n viniendo (esos millones de embarazos que se producen cada mes), y de los que vendr?n. El hombre, en esta perspectiva, no es el malo del planeta, ni un ?c?ncer?. No hay que promover la esterilizaci?n ni el aborto ni c?maras de gas para eliminar a los hombres que ?sobran? o para impedir que puedan nacer m?s. El hombre es el que administra un tesoro, un sistema de vida y de muerte, que nunca acaba de controlar del todo, y que debe respetar, si quiere sobrevivir y si quiere hacer m?s amable la existencia de todos los dem?s seres humanos y otras formas de vida que alegran y embellecen nuestros bosques y praderas. El hombre, que en s? no es malo, puede serlo si vive de modo irresponsable y arbitrario, si da?a de modo indiscriminado el ambiente o destruye a los animales y las plantas por puro capricho ego?sta.

Es cierto (primer modelo) que el equilibrio actual no es est?tico, y que basta un volc?n o un meteorito para que empiece a llover en el Sahara y se seque la selva del Amazonas. Pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados: podemos hacer algo (tal vez mucho) para controlar la contaminaci?n de las ciudades, para defender los bosques de los incendios o las monta?as de la erosi?n por falta de ?rboles. Es cierto tambi?n (segundo modelo) que algunos hombres han abusado de los bienes de la tierra y han destrozado un equilibrio que era bastante bueno, aunque no perfecto. Pero la culpa de esos hombres (muchos o pocos, no importa) no puede ser nunca motivo para acusar a todo el g?nero humano como si fuese el ?animal malo? del planeta. Adem?s, la idealizaci?n de un modelo ecol?gico no podr? justificar nunca el que unos nuevos poderosos, en nombre del ecologismo internacional, quieran eliminar a otros o controlar de modo salvaje e inhumano su fertilidad o su misma existencia.

Pero lo m?s cierto (tercer modelo) es que la ecolog?a verdadera debe ser humanista: debe defender el valor de todos y de cada uno de los seres humanos, o no podr? ofrecer criterios justos para custodiar el patrimonio terr?queo de todos. S?lo por amor al hombre protegeremos y conservaremos las riquezas de un planeta que, gracias al trabajo y al ingenio de millones de hombres que han vivido antes que nosotros, nos han permitido nacer, ser curados y alimentados. Gracias a sus conquistas y progresos podemos hoy disfrutar de la salida del sol, del canto de un jilguero y, lo que es m?s hermoso todav?a, de los ojos de un ni?o que miran al futuro y piden un poco de amor y de esperanza.

La ecolog?a no puede no ser human?stica. Necesita conocer y amar al hombre, a cada hombre. De este modo podremos proteger e, incluso, mejorar, algunos ecosistemas en los que se desarrolla nuestra vida terrena, y en la que vivir?n, si as? lo quiere Dios y lo permiten los hombres, las generaciones que vendr?n en los siglos futuros.


Publicado por mario.web @ 1:24
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