Lunes, 16 de mayo de 2011

Se dirigi? al hospital m?s cercano para abortar. Le dieron cita y hora. La operaci?n ser?a al d?a siguiente. S?lo le pidieron algo: que llevara un cubo de agua.
Autor: Fernando Magallanes, L.C. | Fuente: www.buenas-noticias.org

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En 1997, Juan Pablo II visit? la ciudad de Sarajevo, flagelada por la fratricida guerra de los Balcanes. Celebr? la santa misa en el estadio de la ciudad. Entre el fr?o y la capa de nieve, sumergidos entre la concurrencia, estaba presente una mujer con su hijito. Este ni?ito era especial. Su nombre, era ?Cubo de agua?, en serbo-croata.

Este peculiar nombre era la coronaci?n de la grandiosa haza?a de su madre. El ni?o fue concebido durante la etapa m?s dura del asedio de la ciudad. Cuando su madre se dio cuenta de que estaba embarazada, decidi? abortar. Ya ten?a 2 hijos ?Para qu? otro m?s? Todos los servicios p?blicos hab?an sido destruidos: agua, luz, tel?fono. Esta pobre mujer, para atender a sus dos hijos, se jugaba la vida cada d?a. Sal?a diariamente de su casa, entre escombros y ruinas, para llegar a una fuente cercana, llenar un cubo de agua, y volver con ?l hasta su vivienda. Nunca era suficiente uno solo. Con ?l preparaba la comida y daba de beber a sus hijos, lavaba la poca ropa que ten?an, atend?a sus necesidades.

Literalmente se jugaba cada d?a la vida. Alg?n francotirador de los alrededores pod?a gastar su tiempo encuadrando en la mira de su arma a la mujer. Era com?n en su trayecto diario, escuchar disparos, sollozos, llanto, muerte.

Se dirigi? al hospital m?s cercano para abortar. Le dieron cita y hora. La operaci?n ser?a al d?a siguiente. ?Ten?a alguna raz?n para abortar?, ?le preguntaron el motivo? ?nicamente hac?a falta mirar alrededor: sangre, angustia, horror. Bastaba con s?lo ver la mirada aterrada y sin esperanza de las personas. ?Para qu? traer a la inclemente vida a un inocente? Las circunstancias parec?an dar raz?n suficiente para justificar la amarga decisi?n.

S?lo le pidieron algo: que llevara un cubo de agua. Con ?ste se consumar?a la operaci?n, pues las condiciones sanitarias eran p?simas. Cada cual deb?a costear algo de su propia operaci?n. Y volvi? a su casa pensando en esto: - Este cubo de agua que necesitar? para la operaci?n y que matar? a mi hijo es el mismo con el que logro que vivan mis otros hijos. Un cubo de agua es la vida, un cubo de agua es la muerte un cubo de agua

?Qu? ocurri?? La madre decidi? con valent?a seguir adelante con su embarazo. No se present? en el hospital. Y al cabo de unos meses, trajo al mundo a su peque?o hijo. Le dio el nombre de ?Cubo de agua?, como coronado la inmensa haza?a de su coraz?n valiente. El peque?o y su madre, a?os m?s tarde, contemplaban al peregrino de la esperanza, que ven?a a traer el mensaje de paz y reconciliaci?n a su desgarrada patria.

?Cu?ntas madres hay que realizan tales haza?as de amor! ?Qui?nes son los beneficiados? Sus hijos. Tal vez las todas las madres no siempre se hallen en las mismas circunstancias, pero el coraz?n y el amor maternales son los mismos. Tal vez esa sea la haza?a de nuestras propias madres: amar a sus propios hijos con un coraz?n valiente, sin importar el coste o el dolor, en los momentos f?ciles y en los dif?ciles. Y el acto heroico de la madre de ?Cubo de agua? es una de ellas.

Con datos del libro ?Adi?s, Juan Pablo amigo!, de Paloma G?mez Borrero, (Plaza & Janes, 2005).


Publicado por mario.web @ 1:28
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