Lunes, 16 de mayo de 2011
Publicamos a continuaci?n el Mensaje que el Papa ha dirigido al cardenal Ivan Dias, prefecto de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos, cuya asamblea plenaria ha comenzado hoy en la Universidad Urbaniana de Roma, con el tema ?San Pablo y lo
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Benedicto XVI: Evangelizar los nuevos are?pagos
Benedicto XVI: Evangelizar los nuevos are?pagos
Mensaje del Papa al Prefecto de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n del los Pueblos

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 16 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).-
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Al Venerado Hermano
se?or cardenal Ivan Dias
Prefecto de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos
Con ocasi?n de la Asamblea Plenaria de la Congregaci?n para la Evangelizaci?n de los Pueblos, deseo dirigirle, se?or cardenal, mi cordial saludo, que de buen grado hago extensivo a los arzobispos, a los obispos y a cuantos toman parte en ella. Saludo tambi?n al secretario, al secretario adjunto, al subsecretario y a todos los colaboradores de este dicasterio. Uno la expresi?n de mis sentimientos de aprecio y de gratitud por el servicio que hac?is a la Iglesia en el ?mbito de la misi?n ad gentes.

El tema que afront?is en este encuentro, "San Pablo y los nuevos are?pagos", tambi?n a la luz del A?o Paulino concluido hace poco, ayuda a revivir la experiencia del Ap?stol de los Gentiles cuando en Atenas, tras haber predicado en numerosos lugares, se dirigi? al are?pago y anunci? all? el Evangelio usando un lenguaje que hoy podr?amos definir ?inculturado? (cfr Hch 17,22-31).

Ese are?pago, que entonces representaba el centro de la cultura del culto pueblo ateniense, hoy ? como dir?a mi venerado predecesor Juan Pablo II - ?puede ser asumido como s?mbolo de los nuevos ambientes en los que se debe proclamar el Evangelio? (Redemptoris missio, 37). En efecto, la referencia a ese acontecimiento constituye una invitaci?n apremiante a saber valorar los "are?pagos" de hoy, donde se afrontan los grandes desaf?os de la evangelizaci?n. Quer?is analizar este tema con realismo, teniendo en cuenta los muchos cambios sociales ocurridos. Un realismo apoyado por el esp?ritu de fe, que ve la historia a la luz del Evangelio, y con la certeza que ten?a Pablo de la presencia de Cristo resucitado.

Resuenan confortadoras tambi?n para nosotros las palabras que Jes?s le dirigi? en Corinto: "No tengas miedo, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo y nadie te pondr? la mano encima para hacerte mal? (Hch 18,9-10). De manera eficaz, el Siervo de Dios Pablo VI dijo que no se trata solo de predicar el Evaneglio, sino de ?alcanzar y casi sacudir con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter?s, las l?neas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que est?n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci?n? (Ense?anzas XIII, [1975], 1448).

Es necesario mirar a los ?nuevos are?pagos? con este esp?ritu; algunos de ellos, en la actual globalizaci?n, se han vuelto comunes, mientras que otros siguen siendo espec?ficos de algunos continentes, como se ha visto tambi?n en la reciente Asamblea especial para ?frica del S?nodo de los Obispos. La actividad misionera de la Iglesia debe por tanto orientarse hacia estos centros neur?lgicos de la sociedad del tercer milenio.

No debe infravalorarse la influencia de una difundida cultura relativista, las m?s de las veces carente de valores, que entra en el santuario de la familia, se infiltra en el ?mbito de la educaci?n y en otros ?mbitos de la sociedad y los contamina, manipulando las conciencias, especialmente las juveniles. Al mismo tiempo, sin embargo, a pesar de estas insidias, la Iglesia sabre que el Esp?ritu Santo est? siempre en acci?n. Se abren de hecho nuevas puertas al Evangelio y se va extendiendo en el mundo en anhelo de una aut?ntica renovaci?n espiritual y apost?lica. Como en otras ?pocas de cambios, la prioridad pastoral es mostrar el verdadero rostro de Cristo, Se?or de la historia y ?nico Redentor del hombre. Esto exige que cada comunidad cristiana y la Iglesia en su conjunto ofrezcan un testimonio de fidelidad a Cristo, construyendo pacientemente esa unidad querida por ?l e invocada por todos sus disc?pulos. La unidad de los cristianos har?, de hecho, m?s f?cil la evangelizaci?n y la confrontaci?n con los desaf?os culturales, sociales y religiosos de nuestro tiempo.

En esta empresa misionera podemos mirar al ap?stol Pablo, imitar el ?estilo? de vida y el mismo ?esp?ritu? apost?lico centrado totalmente en Cristo. Con esta completa adhesi?n al Se?or, los cristianos podr?n m?s f?cilmente transmitir a las futuras generaciones la herencia de la fe, capaz de transformar tambi?n las dificultades en posibilidades de evangelizaci?n. En la reciente Enc?clica Caritas in veritate quise subrayar que el desarrollo econ?mico y social de la sociedad contempor?nea necesita recuperar la atenci?n a la vida espiritual y una ?serie consideraci?n de las experiencias de confianza en Dios, de fraternidad espiritual en Cristo, de confianza en la Providencia y en la Misericordia divinas, de amor y de perd?n, de renuncia a s? mismos, de acogida del pr?jimo, de justicia y de paz... El anhelo del cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como Padre Nuestro? (n. 79).

Se?or cardenal, mientras agradezco el servicio que este dicasterio hace a la causa del Evangelio, invoco sobre usted y sobre cuantos toman parte en la presente Asamblea Plenaria la ayuda de Dios y la protecci?n de la Virgen Mar?a, Estrella de la evangelizaci?n, mientras env?o de coraz?n a todos mi Bendici?n Apost?lica.

En el Vaticano, 13 de noviembre de 2009
BENEDICTUS XVI PP

Publicado por mario.web @ 2:20
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