Lunes, 16 de mayo de 2011
Concepci?n Garc?a-Gainza, Catedr?tica de Historia del Arte, Universidad de Navarra nos ofrece una retrospectiva del genio espa?ol, pintor de Santos y v?rgenes
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Murillo: p?caros, mendigos y santos
Murillo: p?caros, mendigos y santos
Mostrar la primera fase del joven Murillo (de 1635 a 1655) es la propuesta de la exposici?n que presentan sus comisarios: Alfonso P?rez S?nchez, uno de los mejores especialistas en pintura espa?ola, quien concibi? la idea de la misma a la luz de nuevos documentos y atribuciones hace ya cinco a?os, y Benito Navarrete, que ha aportado, entre otras cosas, una fruct?fera investigaci?n sobre las fuentes grabadas que inspiraron a Murillo y a la pintura andaluza en general.

El resultado no puede ser m?s clarificador y a buen seguro ha de contribuir a acabar con la fama de un Murillo como pintor de estampitas de v?rgenes y santos edulcorados que tanto le ha perjudicado y le ha acompa?ado desde finales del siglo XIX y primera mitad del XX, y descubrir a cambio el pintor excelso con avances a la modernidad, culto y comprometido con su tiempo y su ciudad. La monumental monograf?a de don Diego Angulo sobre Murillo (1981), a?n no superada, hab?a ya valorado al pintor en todo su significado. Quedaban, no obstante, algunos interrogantes sobre la ?poca de formaci?n que esta muestra viene a responder.

Comienzos y obras maestras

Claro que esto no se aprecia desde los comienzos, sino que es necesario un per?odo de evoluci?n en el que Bartolom? Esteban Murillo (1618-1682), nacido en Sevilla, hu?rfano e hijo menor de una familia de catorce hermanos, pinta sus primeros cuadros muy pr?ximos a los de su maestro Juan del Castillo, de quien recibi? su primera formaci?n.

Im?genes como La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo, en las que bajo su aparente ingenuidad esconden una cuidada elaboraci?n con la inspiraci?n en grabados de maestros flamencos y holandeses como Cornelis Cort o Boetius A. Bolswert, o como en las Dos Trinidades, cuadro de mayor elaboraci?n lum?nica inspirado en el grabado de Van de Posse.Con estos recursos y el conocimiento de los artistas contempor?neos de Sevilla, la exposici?n nos deja ver un joven Murillo que se mueve en el eclecticismo que pudo ampliar sus modelos con un viaje a Madrid que, seg?n Palomino, le permiti? copiar a Ticiano, Rubens y Van Dyck y mejorar su colorido.

Este eclecticismo ser?a el responsable de la disparidad de algunas obras presentes en la exposici?n, que recuerdan a Zurbar?n, como la Santa Catalina, a Vel?zquez, como la Vieja gitana con Ni?o o la proximidad de algunos de los dibujos de Murillo a Alonso Cano. Precisamente ser? el ejercicio del dibujo una de las actividades del pintor en este per?odo de formaci?n. El Autorretrato de Murillo que recibe a los visitantes, de colecci?n particular americana, es una novedad de la exposici?n. Inscrito en un marco ovalado de piedra fingida, destaca por su fuerte presencia e inmediatez exenta del aparato del Autorretrato de la Galer?a Nacional de Londres, veinte a?os posterior al expuesto.

El ciclo franciscano pintado para el Claustro Chico del convento de San Francisco de Sevilla (1646) puede considerarse ya la primera obra maestra del joven pintor, un conjunto de once lienzos dispersos por Am?rica y Europa de los que se han reunido seis. Se trata de un ciclo de una orden religiosa en el que narra la vida y santidad de los santos de la orden.

?xtasis, visiones y milagros eran corrientes en estos ciclos relativamente numerosos en la pintura del Siglo de Oro en los que estuvo especializado Zurbar?n. Murillo, en cambio, no pint? m?s que este s?lo ciclo y en ?l puso a prueba su capacidad narrativa en la descripci?n de las escenas de dif?cil iconograf?a. As?, en San Diego de Alcal? dando de comer a los pobres se muestra a los franciscanos como ejemplo de caridad y amor al pr?jimo, a la vez que nuevos aires naturalistas entran en la pintura de Murillo, que pinta a los pobres con caracterizados rostros realistas modelados con la materia pict?rica a la manera del pintor sevillano Herrera el Viejo.

Mendigos y p?caros

La serie del Claustro Chico hizo participar a Murillo de la preocupaci?n por la pobreza expresada por el franciscano Mart?nez de Mata, que respond?an a la situaci?n de un pa?s en crisis y depresi?n en el que Sevilla, una ciudad populosa venida a menos por el traslado del puerto de las Indias a C?diz, era una buena muestra. Mendigos reales y falsos, p?caros y moribundos poblaban las calles de Sevilla y el propio Murillo se sinti? implicado en el remedio de esta pobreza.

El p?caro pas? a la literatura de la ?poca pero Murillo lo llev? a su pintura, ?l, que ten?a en su biblioteca el Guzm?n de Alfarache. As? surgen preciosos cuadros como el El joven mendigo del Museo de Louvre o los Dos muchachos comiendo mel?n y uvas de la Pinacoteca Antigua de Munich, cuyo desamparo y belleza pict?rica de una gama de color muy entonada, ocres, pardos y blancos, hacen de ellos lienzos llenos de poes?a y modernidad.

Y es que Murillo fue un extraordinario pintor del tema de g?nero al que tan aficionados fueron los maestros flamencos y que sin embargo encontr? pocos cultivadores entre los espa?oles. Otra novedad en esta exposici?n son los lienzos de la Vieja hilandera de la Colecci?n Hoar de Stourhead y Vieja con gallo y cesta de huevos de la Pinacoteca Antigua de Munich, otras obras de g?nero a la manera de los pintores flamencos.

El ?xito de la pintura de g?nero de Murillo fue mayor fuera que dentro de Espa?a, lo que hizo que estas pinturas salieran del pa?s despu?s de la muerte de pintor.

Santos y v?rgenes

Conocido es el acierto de Murillo en la pintura del tema religioso al que aporta una interpretaci?n sentimental. Ya en el per?odo de formaci?n inicia la representaci?n de temas como La Sagrada Familia o la Virgen con el Ni?o, plenas de emotividad y naturalismo pese a su contenido religioso, como la encantadora Virgen de Lier (B?lgica) que ahora se expone por primera vez.

Muy hermosa es la Huida a Egipto de Detroit. Solamente se exhibe aqu? una Inmaculada, la de Fray Juan de Quir?s, un tema en el que Murillo logr? la interpretaci?n mariana m?s valorada en su madurez. Prueba de esto es que la Inmaculada De Soult, ahora en la exposici?n del palacio Venecia de Roma, fue el cuadro vendido en 1852 al precio m?s alto del mercado. Santas vestidas con ricas telas, santos franciscanos que transmiten espiritualidad y una ?nica pintura b?blica, San Jos? y la mujer de Put?far del Museo de Kassel, recientemente adscrita al pintor, de colorido veneciano, completan una exposici?n en la que el joven Murillo aparece ya capaz de realizar importantes obras con su particular sensibilidad y magistral manejo del color.

Publicado por mario.web @ 2:28
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