Mi?rcoles, 18 de mayo de 2011
Publicamos el "Manifiesto" que emiti? el 22 de noviembre el XI Congreso Cat?licos y Vida P?blica organizado por la Fundaci?n Universitaria San Pablo CEU, obra de la Asociaci?n Cat?lica de Propagandistas, que en esta edici?n llevaba por tema "La pol?tica,
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La pol?tica, al servicio del bien com?n
La pol?tica, al servicio del bien com?n
La raz?n de ser de la pol?tica est? en el bien com?n. Por eso resulta radicalmente pervertida cuando se pone al servicio de intereses particulares, personales o partidarios, con da?o del inter?s general, como ponen de manifiesto los graves y frecuentes casos de corrupci?n en la actividad pol?tica, o en ?mbitos vinculados con ?sta. Pero esta corrupci?n, que tanto escandaliza a la sociedad, pone a la vez de relieve la pasividad pol?tica y la anemia moral de esta misma sociedad.?

Servir al bien com?n es crear y asegurar las condiciones de la vida social que hagan posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro m?s pleno y m?s f?cil de la propia perfecci?n. Exigencias y elementos esenciales del bien com?n son ante todo el respeto y promoci?n de los derechos y libertades fundamentales de la persona, el bienestar social, subordinado al bien de cada persona. Sin el respeto a los derechos y libertades fundamentales, no es posible un verdadero orden democr?tico en el que ninguna voz quede excluida del debate p?blico. La libertad hemos de conquistarla y defenderla cada d?a, hemos ejercerla cada d?a.?

En estos momentos, aun en Estados que se dicen democr?ticos, y de manera muy clara en Espa?a, la libertad de conciencia, la libertad religiosa, la ideol?gica, la educativa son objeto de preocupantes restricciones, cuando no de grave vulneraci?n, por la ofensiva laicista que intenta imponer como ?tica p?blica una particular opci?n que se quiere hacer pasar por com?n, simplemente por el hecho de que aparece desvinculada de toda referencia religiosa. Defender la libertad religiosa contra los frecuentes ataques a los que se ve hoy sometida, desde los m?s burdos y ofensivos hasta los m?s encubiertos, no es desatar ninguna guerra de religi?n sino sencillamente proteger una fundamental libertad constitucional, sin respeto a la cual la democracia no subsiste.?

Una pol?tica al servicio del bien com?n ha de asegurar el derecho fundamental, primero y primario, de toda persona humana, a la vida desde el instante mismo de su concepci?n, en el que ya ha de reconoc?rsele su dignidad ontol?gica de persona, hasta la muerte natural. Esto exige desarrollar una pol?tica eficaz de protecci?n integral a la maternidad, mediante un sistema coherente de ayudas que permita a toda mujer, por desfavorables que sean sus circunstancias, acoger y educar a sus hijos. Una pol?tica al servicio del bien com?n es la que defiende y protege a la familia, constituida sobre el matrimonio verdadero que une a un hombre y a una mujer. Para la vida y la familia constituye hoy una amenaza especialmente grave --frente a la que lanzamos una apremiante alerta-- la difusi?n de la llamada ideolog?a de g?nero que ha conseguido en Espa?a imponer un conjunto de leyes absolutamente incompatibles con el respeto a la vida humana, con la dignidad de la mujer, con una recta concepci?n del matrimonio y de la instituci?n familiar.?

Bajo la luz y el impulso de la enc?clica Caritas in veritate, subrayamos la dimensi?n moral de toda la actividad econ?mica, la necesidad ineludible de que el mercado atienda a las exigencias ?ticas que lo ordenen al bien com?n, la necesidad de una nueva econom?a cuya din?mica est? marcada por la solidaridad y la subsidiariedad.

No basta denunciar la corrupci?n pol?tica, en todas sus vertientes, incluida la culpable pavorosa incapacidad de no pocos para la gesti?n de la cosa p?blica; no basta esa denuncia, ni aun podremos hacerla con autoridad, si no asumimos todos la grave responsabilidad moral que a cada uno nos corresponde de hacer que toda la actividad pol?tica est? orientada a la consecuci?n del bien com?n.?

Y ?sta es la hora en que resulta imperiosamente necesaria la presencia de los cat?licos en el ?mbito de la Pol?tica en su m?s estricto sentido, entendida como actividad espec?fica, org?nica e institucionalmente consistente en la ordenaci?n del todo social a la consecuci?n del bien com?n, mediante los diversos modos de ejercicio del Poder. La actividad pol?tica estricta ha de vivirse como una aut?ntica vocaci?n y un compromiso moral. Las exigencias de orden moral a las que debe atenerse el pol?tico cat?lico no son distintas de las que debe atender el no cat?lico, si bien la fe le proporciona al creyente especial luz para percibirlas con toda claridad y la gracia, especial fuerza para cumplirlas. M?s a?n: en la perspectiva de la fe, la actividad pol?tica constituye un lugar de santificaci?n y medio privilegiado para lograrla, en cuanto la pol?tica es lugar e instrumento para la realizaci?n estructural de la caridad, la caridad pol?tica, mediante decisiones y actuaciones que permiten crear "estructuras de gracia" que hagan m?s seguro y pleno el logro del bien com?n. La presencia de cat?licos en la Pol?tica ser? verdaderamente eficaz y relevante cuando ellos y la comunidad a la que pertenecen est?n pose?dos por la convicci?n de la fuerza pol?tica del amor. Con ella ser?n capaces de ofrecer no una mera alternancia pol?tica, mera variante de lo mismo, sino una verdadera alternativa cultural, axiol?gica, moral.?

En la presente situaci?n: -proclamamos la necesidad de la actuaci?n urgente de todos y cada uno para regenerar moral y democr?ticamente la vida y las instituciones pol?ticas.

Por ?ltimo, reiteramos nuestra disposici?n al di?logo y a la colaboraci?n con cuantos, desde sus diversas opciones religiosas e ideol?gicas, est?n comprometidos en la lucha contra la corrupci?n pol?tica y en la realizaci?n del bien com?n; con cuantos reconocen en la persona el "principio, sujeto y fin de todas las instituciones"; con cuantos afirman la dignidad de la persona en todos los momentos de su existencia, desde la concepci?n, hasta la muerte natural y los derechos fundamentales radicados en esa dignidad; con cuantos, desde este respeto incondicionado a la persona, apuestan por la justicia y la libertad en una sociedad aut?nticamente democr?tica.

Publicado por mario.web @ 0:30
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